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¿Qué sabemos sobre las causas del TDAH?

mayo 14, 2013

La pregunta interesa a mucha gente. A mí porque me la hacen bastantes veces y no sé muy bien qué responder. A los padres de niños con TDAH porque les pueden entrar dudas sobre si esos problemas ocurren por algo que ellos están haciendo mal. A los que piensan que el TDAH no tiene entidad porque no conseguir encontrar una causa razonable es un apoyo a su postura. A los que educan niños con TDAH porque les sería útil que existiera un modelo sobre los factores que pueden ocasionar, agravar o mejorar sus problemas…

Todos los que queramos saber más sobre este tema disponemos de una revisión, recientemente publicada en el Journal of Child Psychology and Psychiatry, y realizada por Anita Thapar, Miriam Cooper, Olga Eyre y Kate Langley, de la facultad de Medicina de Cardiff. Quien tenga interés puede acceder aquí al texto completo de la revisión: Practitioner review: What have we learned about the causes of ADHD.

Herencia

Los estudios sobre prevalencia del TDAH en familias, los realizados con hermanos mellizos y gemelos, y los de seguimiento de niños adoptados muestran que el trastorno es heredable.

Dos datos especialmente importantes son que los resultados son consistentes en diferentes países y grupos sociales, y los de estudios realizados con niños adoptados. En principio, que el TDAH afecte con mayor probabilidad a los miembros de una familia que a los de otra no tienen por qué significar que se transmite genéticamente. Sencillamente distintas familias pueden tener diferente exposición a factores ambientales (dieta, tabaco, tipo de colegio, …). La cosa se complica más si tenemos en cuenta que la carga genética de una persona no determina totalmente su comportamiento y su desarrollo, sino que hay características que aparecerán o no aparecerán dependiendo de factores ambientales como los indicados.

Anita Thapar. De su web en la Universidad de Cardiff

Se han identificado algunos genes que se asocian con el TDAH, pero el tamaño del efecto de cada una de las variantes genéticas investigadas es pequeño. También se han realizado búsquedas en el genoma humano, sin una hipótesis previa de cuáles pueden ser los genes implicados, pero no han producido resultados significativos, quizá porque se han realizado con muestras pequeñas que no les daban suficente sensibilidad estadística, ya que el límite para considerar que un resultado es significativo en este tipo de estudios es muchísmo más alto que el de otro tipo de investigaciones.

Otra línea de investigación es la del efecto de alteraciones (deleciones y duplicaciones) cromosómicas de pequeño tamaño que afectan a varios genes. Al parecer, todos presentamos este tipo de alteraciones, pero en muchas personas con TDAH (y en algunos que no lo padecen) se pueden encontrar en mayor número y en formas menos frecuentes.

También se está investigando el gen que codifica la enzima COMT, que tiene una pequeña relación con el TDAH, que se hace mayor en el caso del TDAH acompañado por trastornos de conducta.

Factores ambientales

Se ha encontrado relación entre el TDAH y varios factores externos, o ambientales, pero, casi siempre, en investigaciones que solo permiten establecer que existe una relación, sin que se pueda aventurar que esos factores sean una causa del TDAH. Por ejemplo, no es difícil encontrar una asociación entre TDAH y mala relación con los padres, pero esa mala relación no tiene por qué ser la causa del TDAH. Podría ser una simple consecuencia.

Sabemos que hay mayor riesgo de padecer TDAH (aunque no se ha probado que ese factor sea causante del TDAH):

  1. Cuando la madre gestante consume alcohol, tabaco u otras drogas.
  2. Cuando existe estrés en la madres.
  3. En nacimientos prematuros y de bajo peso.
  4. Por exposición a pesticidas organofosforados.
  5. Por exposición bifenilos policlorinados.
  6. Por exposición al plomo.
  7. En situaciones familiares adversas ybajos ingresos.
  8. En situaciones de hostilidad entre el niño y sus padres.

También se sabe que existe una relación (aunque, nuevamente, no se ha probado que esos factores causen el TDAH) con:

  1. Deficiencias nutritivas de zinc, magnesio y ácidos grasos polinsaturados.
  2. Exceso de aditivos como azúcar o colorantes artificiales.
  3. Alergias o intolerancias a alimentos.

El único factor que las autoras de la revisión consideran un probable factor causal es la deprivación grave y temprana, que incluye estilos parentales claramente negativos, maltrato y pobreza extrema.

Buscando las causas

Me ha impresionado lo que pueden llegar a discurrir los investigadores al diseñar sus estudios. Por ejemplo, existe una relación bastante documentada entre el consumo de tabaco durante el embarazo y el TDAH, pero eso no significa necesariamente que ese consumo produzca el TDAH. Por ejemplo, la relación se podría explicar recurriendo a factores de herencia: las personas con TDAH tienen mayor probabilidad de consubir tabaco, las madres con TDAH tienen mayor probabilidad de tener hijos con TDAH, de modo que los niños con TDAH tienen mayor probabilidad de tener madres fumadoras.

Para desentrañar esta situación se utilizan recursos como estudiar a familias con varios hijos en las que la madre ha fumado durante el embarazo de alguno de ellos pero no durante los otros, analizar si la situación general de descenso en el consumo de tabaco produce un descenso en el número de casos de TDAH, o estudiar a madres que conciben hijos con óvulos ajenos, mediante reproducción asistida.

Conclusiones

Existen razones para considerar el TDAH como un trastorno del neurodesarrollo con cierta relación con el autismo y el retraso mental. Con lo que se conoce por ahora, el TDAH no puede ser explicado mediante un único factor. Lo que ha averiguado la investigación es compatible con un modelo complejo en el que algunas personas están genéticamente predispuestas a padecer TDAH, pero los factores ambientales influyen en el desarrollo del trastorno.

Los tests genéticos resultan poco útiles para predecir o para diagnosticar si una persona tiene TDAH. Aunque tienen un pequeño poder predictivo, no es mayor que el de un análisis de la historia familiar de esa persona. De cualquier forma, la herencia solo incrementa las probabilidades de que una persona tenga TDAH, pero en ningún caso lo determina. También se subraya que el hecho de que un trastorno tenga un componente genético no implica necesariamente que solo sean eficaces los tratamientos biológicos.

Para una correcta intervención hay que tener en cuenta ese mayor número de probabilidades de que varios miembros de una misma familia tengan TDAH, planteándose dos situaciones que pueden requerir una respuesta especial: los casos en que tanto el niño como alguno de los padres tienen TDAH y los casos en que varios hermanos tienen TDAH.

Resumiendo: ningún factor, por sí solo, explica el TDAH, y existen distintos factores de riesgo que se relacionan con la aparición del trastorno. Algunos de esos factores son hereditarios y otros no lo son. Ambos tipos de influencias parecen ser interdependientes, y además se relaciónan con otros trastornos del desarrollo.

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8 comentarios leave one →
  1. mayo 30, 2013 3:00 pm

    Una pregunta. Qué pasa con los adultos con síndrome de falta de atención? Es solo una excusa de ciertas personas para eludir resposabilidades y justificar su falta de interés por el trabajo o los estudios? O se puede ser adulto, padecer el síndrome de falta de atención y estar medicado toda tu vida con Ritalín. Esta chica que conozco es holandesa, tiene 28 años, no le gusta leer, ni estudiar, ni trabajar, ni hacer labores del hogar y es muy despistada. Ella lo justifica todo con el síndrome de falta de atención pero yo tengo la ligera sospecha de que simplemente es vaga, egoísta y algo lerda. Quizá sea injusto y me equivoque. El caso es que tuve una relación con ella durante dos meses y fue un infierno. No funcionó porque no podía soportar su actitud que ella achacaba al TDH.

    • mayo 30, 2013 7:10 pm

      Hola:
      La verdad es que no es mi campo que yo sólo soy un maestrillo. Pero los niños con TDAH crecen, y la idea más aceptada es que muchos de ellos continúan teniendo síntomas de adultos, aunque creo que el TDAH como trastorno adulto no aparece en los grandes manuales de diagnóstico (CIE-10 y DSM-IV; el DSM-V no lo conozco aún). Estamos hablando solo de los problemas de atención e hiperactividad, y buena parte de los niños con esos problemas también tiene dislexia y dificultades de aprendizaje de la lectura, algo que suele tener consecuencias negativas en la vida adulta.
      Como en el caso de los niños, como no hay ningún signo externo que indique la existencia de un trastorno, su comportamiento se puede atribuir a falta de interés, vagancia, ganas de fastidiar… Cuando hablo con profesores y familias les suelo decir que extraviar el cuaderno de la tarea puedes ser caradura, pero ¿qué gana uno al perder la hoja para apuntarse a la excursión, o el abrigo? En el caso de un adulto con problemas de atención existirán comportamientos o problemas en los que el principal perjudicado sea él, como llegar tarde a sitios a los que no quería llegar tarde, no recordar dónde aparcó el coche, no poder concentrarse con ruido o movimiento alrededor.
      Existe un cuestionario de detección del TDAH en adultos de la OMS, muy cortito que puede dar idea de qué es lo que se puede encontrar.

      • socorro permalink
        febrero 23, 2014 3:11 am

        hola el TDAH. ademas de ser un estudio de investigacion es un sindrome el cual he tenido que vivirlo dia a dia con mi hijo de 7 años y de igual manera , puesto que soy docente, al enterarme , no lo queria aceptar esto no puede estar pasndome a mi, fue la respuesta, pero tambien se que la mejor manera de enfrentarlo es apoyar al niño, siguiendo las recomendaciones dadas por los expertos en la materia.

      • febrero 23, 2014 4:29 am

        Gracias por el comentario Socorro. Sé que a veces soy muy teórico, pero a veces los expertos se contradicen y es necesario tener información para orientarse.

  2. Maria Eugenia Molina permalink
    enero 6, 2014 10:33 pm

    Quiero que alguien me ayude a determinar un diagnostico de lo que le sucede a mi hijo de 6 años y medio. No desarrollo normalmente su lenguaje , capacidad de entendimiento y respuesta a acciones del convivir diario, a los 3 años fue diagnosticado con Autismo en un Hospital de Jersey City NJ. Estados Unidos, luego con el paso del tiempo aqui en mi pais Ecuador, recibio terapias de lenguaje, estimulacion temprana y psicologia, ha mejorado bastante en su comunicacion, aunque su motricidad fina es muy baja, tiene dificultad de relacionarse con otras personas especialmente si va a lugar nuevos, tambien es muy selectivo con quienes el trata; no es muy expresivo verbalmente, pero es muy cariñoso y sensible, lo puede lastimar incluso una simple broma que para nosotros es algo sencillo para el le puede parecer algo terrible. Tiene una particularidad desde los dos años de edad, le gusta correr de lado a lado durante el dia o la noche, no importa si esta comiendo, viendo la tele o jugando, si el decide que ese momento el tiene que correr no hay fuerza que lo detenga, se molesta mucho si se lo interrumpe, pero no lo hace sin sentido, el esta conciente de que desea correr y lo hace. Es muy inteligente, le gusta leer, practicar el piano aunque nunca ha ido a una escuela de musica para aprender, le gusta estar probando los sonidos de las teclas hasta conseguir sacar alguna tonalidad que el desea aprender y si lo aprendio hace tiempo el lo recuerda y lo entona en su piano. Ya esta cansado de ir a las terapias asi que desde este mes ya no ira, para ver como evoluciona o si se mantiene como esta, espero quie no haya retroceso. Otra particularidad es que se distrae mucho cuando tiene que realizar alguna tarea y en la escuela por esa distraccion no termina sus tareas y las envian a casa y se le acumula con sus deberes para el dia siguiente, claro que la maestra me dice que ha mejorado mucho y se desempeña muy bien en clase e incluso participa.
    Cuales serian las mejores alternativas para el o que debo hacer para seber que es exdactamente lo que le sucede.

    • enero 7, 2014 6:47 am

      Hola María Eugenia:
      Lo que cuentas sobre tu hijo hace pensar que el problema pueda ser autismo, que se caracteriza por dificultades en la comunicación y la interacción social, y por una limitación en los intereses, actividades, y comportamientos. Las dificultades de concentración no son características del autismo, pero parecen ser bastante frecuentes. Como has podido ver en la entrada, podría haber cierta continuidad entre el autismo y el TDAH: hay niños con autismo con dificultades de concentración, y hay niños con TDAH con muy poca competencia social. Es un tema sobre el que se está investigando bastante en la actualidad.

      Desde luego, un diagnóstico fiable lo tendría que hacer un profesional o un equipo con experiencia en el campo y que siga un procedimiento adecuado. En el caso del autismo se considera que existen una serie de pruebas indispensables y adecuadas para discriminar si el problema es ése. A ese conjunto se le llama el patrón de oro o “gold standard” para el diagnóstico del autismo. Sería adecuado que en el equipo que hiciese el diagnóstico hubiera algún profesional médico, por ejemplo un neurólogo o un psiquiatra infantil.

      Otra cuestión es que la utilidad del diagnóstico puede ser limitada. Por eso, junto con la evaluación diagnóstica, sería conveniente hacer una evaluación funcional: intentar definir claramente cuáles son los problemas que está teniendo en clase, en casa, y en las relaciones con otras personas. Tener eso bien delimitado es una ayuda a la hora de decidir qué se va a trabajar y cómo. Por poner un ejemplo concreto, hay un problema que consiste en que no termina el trabajo de clase porque se distrae, pero ese problema no está suficientemente definido como para intervenir: no es lo mismo distraerse por la atracción que ejercen los ruidos o movimientos de la clase que perderse en ensoñaciones o tener un ritmo de trabajo muy lento que no permite terminar. La profesora tiene mucha información clave sobre el tema ¿ocurre con cualquier tipo de trabajo o solo con algunos (ejercicios de una asignatura, tareas repetitiva, ejercicios difíciles, en los que hay que escribir mucho)?, ¿cuando el niño está cansado o en cualquier momento?, ¿cómo responde cuando se le indica que continúe trabajando? Con esta información es mucho más fácil preparar una medida que sea útil.

      Otro tanto se podría hacer con el comportamiento de ponerse a correr y con otras cosas que le estén causando problemas o limitaciones. Parece que es algo que ocurre en cualquier momento del día. Una pregunta muy importante es si es predecible: ¿notas antes de que se inicie que va a ponerse a correr o que está en uno de esos momentos en que necesita hacerlo? Si es predecible conviene hacer una reflexión sobre qué es lo que se percibe que indica que necesita echarse a correr: eso puede ayudar a establecer cierto control. También comentas que se molesta si se le interrumpe. Me imagino que eso se refiere a la interrupción tajante (parar ya), pero es muy importante analizar las consecuencias de establecer límites (“puedes seguir, pero dentro de 5 minutos te pediré que pares”, o “puedes seguir, pero no pases por aquí”, o “cinco vueltas más y se acabó”) sustituir las carreras por otros comportamientos parecidos (“en lugar de correr prueba a caminar todo lo rápido que puedas”), observar qué es lo que hace que termine la carrera (¿acaba al cabo de cierto tiempo, cuando ha dado un determinado número de vueltas, cuando se ha cansado?).

      La idea que trato de transmitir es que saber qué problema tiene tu hijo puede servir hasta cierto punto para mejorar cosas, pero sea el problema que sea, no se manifiesta igual en todas las personas que lo tengan. Suele haber algunas características comunes, y algunas intervenciones generales para tratar esos problemas, pero es bastante común, sobre todo cuando los niños se van haciendo mayores, que sus necesidades se vayan apartando de lo que pueden solucionar los programas pre-establecidos y se vean dificultades en las que hay que intervenir de una forma más artesanal, o hay que buscar otros programas o terapias que aborden los nuevos problemas.

      Suele ser muy útil que algún profesional que os inspire confianza y que tenga contacto con el niño, con la escuela y con la familia, recoja y analice toda esa información de la evaluación funcional y os ayude a establecer prioridades y sugiera la forma de actuar para obtener mejoras en esos problemas prioritarios (casi nunca es una buena idea intentar mejorar muchas cosas a la vez).

      Los buenos especialistas en problemas infantiles pueden aportar sugerencias valiosísimas, pero muchas veces su problema es que su forma de trabajar no permite un contacto frecuente con el niño y con las personas importantes de su entorno. Si descartar ese recurso, a veces resulta más útil que el que coordine la intervención esa una persona que sí tenga tiempo para observar los progresos del niño, para hablar con sus maestras y con sus padres, y que, si es necesario, pueda consultar sus dudas con el especialista o revisar periódicamente con él cómo van las cosas.

      Sé que he dicho muchas generalidades y no aporto soluciones, pero parecería un fraude decir “el problema es tal” o “esto se arregla así” cuando tengo la sensación de que probablemente ni siquiera soy competente para determinar esas cosas, pero como algo general me parece importante:
      1. Revisión del diagnóstico: hay cosas que se ven más claras con mayor edad, sobre todo cuando el propio niño ha desarrollado el lenguaje y puede darnos mucha información.
      2. Análisis funcional: para la mayoría de los problemas infantiles no existe una intervención estándar que se aplica y se soluciona el problema, sino que hay que acomodarla a cada niño, o desarrollarla a partir de unos principios generales, y para eso hay que conocer lo mejor que se pueda al niño, su contexto, y sus problemas concretos.
      3. Trabajo en equipo: los problemas son extensos y afectan a distintas áreas, de modo que conviene que en la evaluación participen personas que vean los problemas desde distintos puntos de vista, como mínimo se me ocurren: psicológico, escolar, familiar, y médico. Además alguien tienen que integrar la información de todas esas perspectivas y establecer prioridades, es decir, proponer sobre qué es importante intervenir.
      4. Revisión de la intervención: es posible que en su momento se decidiera utilizar algunas terapias que ya han cumplido su función, o que con el tiempo hayan surgido nuevos problemas que ahora sean más importantes que los anteriores (por ejemplo, puede haber una edad en la que los maestros dejan de mediar en las relaciones con los compañeros de clase, y los problemas sociales se hacen los protagonistas). Una vez determinadas las necesidades en el paso anterior habría que ver: a) qué medidas se conoce que sean útiles para resolver esos problemas, porque la investigación ha demostrado que son eficaces, o porque (segundo nivel) son las que recomiendan por consenso los expertos en esos problemas. Si no hay nada útil en el apartado a), se puede pensar (tercer nivel) en qué medidas se considera que pueden resultar útiles, teniendo en cuenta cuál sería un tiempo razonable para valorar si realmente están aportando beneficios o no.
      5. Seguimiento.

      Otra limitación mía es que no te puedo recomendar equipos o instituciones a las que acudir para hacer esto porque no conozco lo que hay en Ecuador.

      Un saludo. Por cierto, yo también he dedicado mucho tiempo al piano a mi aire. Me falta oído y me falta técnica pero me lo paso muy bien.

  3. nancy permalink
    abril 22, 2015 3:16 pm

    cuando mi pequeño hijo comenzó a crecer fui dándome cuenta que algo no estaba funcionando bien, y poco a poco con sus crisis de alergias, y convulsiones que lo que yo pensaba era cierto algo sucedía con su conducta y en efecto fue diagnosticado con TDAH , me sentí desconcertada porque no conocía ni la palabra ni mucho menos lo que ella implicaba pero lo que si sabia es que me tenia atrapada en un mundo de nervios y ahí comenzó una carrera de ayuda para mi hijo especialmente porque detrás de el veníamos todos los que lo rodeábamos a todos nos afectaba su comportamiento hoy han pasado tres años ya mi hijo cumple 5 años y con ayuda de un grupo disciplinario de especialistas ha mejorado notablemente , lo que puedo complementar es que ademas de los niños nosotros los padres también debemos instruirnos con el tema porque la mejor manera de ayudar a nuestros hijos es conocer muy bien los mecanismos y destrezas que se deben utilizar para trabajarlos en casa , un dato curioso que me paso el año pasado mi hijo tuvo una cita con EL PSIQUIATRA y el medico viendo un electroencefalograma le prescribió una droga llamada VALPROICO SODICO porq segun el mi hijo iba a volver a convulsionar, no quede contenta con este diagnostico y busque un Neuro pediatra infantil y este me pudo explicar mucho mejor todo lo que pasaba hasta ese momento , y hasta la fecha con ayuda de psicólogo terapia ocupacional terapia de lenguaje el avance es cada día mejor y todo esto principalmente sin ayuda de DIOS no hubiese sido posible porque ha sido EL que me ha dado la fortaleza y discernimiento para seguir día a día este camino

    • abril 23, 2015 3:33 am

      Hola Nancy:
      Espero que tu hijo vaya muy bien y, si hiciera falta, aquí podrás encontrar algunas ideas sobre cómo afrontar futuros problemas, sobre todo de tipo escolar. Lo que me sorprende de tu historia es que se pudiera hacer un diagnóstico de TDAH a un niño de dos años.

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