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Los problemas de los niños con TDAH con sus compañeros

septiembre 23, 2013

Es fácil que los niños con TDAH tengan problemas con sus compañeros. Los síntomas de inatención pueden hacer difícil tener en cuenta muchas sutilezas en el comportamiento o en la comunicación de los demás, el excesivo movimiento puede ser molesto, y más aún la impulsividad. Una consecuencia muy común de esas dificultades suele ser que los demás niños eviten la relación con el niño con TDAH o que incluso lo rechacen activamente. Para mayor complejidad, el niño con TDAH al ver drásticamente reducido su grupo de amigos tiene menos oportunidades de aprender y practicar las habilidades sociales que le podrían ayudar a ser mejor aceptado.

Las dificultades sociales de los niños con TDAH han sido estudiadas en los últimos años, así que he encontrado algunos trabajos que me están ayudando a responder a tres preguntas que me interesan mucho y que son:

  1. ¿Por qué sucede esto?
  2. ¿Qué factores influyen en ello?
  3. ¿Qué se puede hacer para conseguir mejoras?

Quien quiera consultar directamente las fuentes, que son mucho más recomendables que mi resumen de lo que he entendido de ellas, puede buscar los siguientes trabajos:

  • Boo, G.M. y Prins, P.J. (2007). Social incompetence in children with ADHD: possible moderators and mediators in social-skills training. Clinical Psychology Review, 27(1), 78-97.
  • Hoza, B. (2007). Peer functioning in children with ADHD. Ambulatory Pediatrics, 7(1 supl), 101-106.
  • Ozdemir, S. (2009). Peer functioning in children with AD/HD: a review of current understanding and intervention options. Current Issues in Education, 12(10).
  • Mikami, A.Y. (2010). The importance of friendship for youth with Attention-Deficit / Hyperactivity Disorder. Clinical Child & Family Psychology Review, 13, 181-198.
  • Vilardo, B.A., Du Paul, G.J., Kern, L., y Hojnosky, R.L. (2013). Cross-age peer coaching: enhancing the peer interactions of children exhibiting symptoms of ADHD. Child & Family Behavior Therapy, 35(1), 63-81.
  • Mikami, A.Y., Griggs M.S., Lerner M.D., Emeh C.C., Reuland M.M., Jack A., y Anthony M.R. (2013). A randomized trial of a classroom intervention to increase peers’ social inclusion of children with attention-deficit/hyperactivity disorder. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 81(1), 100-112.

(Cuando uno de los artículos tiene un enlace en el título es porque mediante él se puede acceder al texto completo.)

Por qué sucede esto

Ya he sugerido en la introducción que los síntomas de la hiperactividad pueden ser molestos para los compañeros, y que los de la inatención pueden dificultar el aprendizaje y el uso de habilidades sociales eficientes, pero eso eran ocurrencias mías. Hay una corriente que trata de relacionar los problemas sociales de los niños con TDAH con dificultades en la regulación de las emociones. Los niños que regulan sus emociones adecuadamente son percibidos como más competentes socialmente y más elegidos como compañeros de juegos. Los picos emocionales, la impredecibilidad, y las reacciones excesivas hacen que los niños sean percibidos como mas agresivos, rígidos, intrusivos, problemáticos e irritantes.

De Wikimedia Commons

Otra corriente, muy ligada con la anterior, atribuye los problemas sociales a la dificultad de separar los estímulos de las respuestas. A pesar de que los niños con TDAH puedan conocer las normas sociales y los comportamientos adecuados, muchas veces no los ponen en práctica porque no consiguen inhibir el primer impulso, por ejemplo, si se les ocurre un comentario lo dicen en voz alta, aunque si se les hace reflexionar sobre ello sepan y reconozcan que es inadecuado. Cuando predominan la hiperactividad y la impulsividad eso es lo que suele ocurrir, sin embargo, en muchos casos, especialmente cuando predomina la inatención, sucede que el niño desconoce bastantes normas o convenciones.

Qué factores influyen en los problemas con compañeros

En primer lugar, tal como se deduce de lo escrito anteriormente, el tipo de problemas que predomienen en el niño, y, normalmente, la presencia de trastornos de conducta asociados, van a influir mucho en el tipo de relación que se desarrolle con los compañeros. Los niños con mucha hiperactividad tienden a ser más agresivos y menos populares, mientras que los niños muy inatentos tienden a ser pasivos, y disfrutan de buenas relaciones si los compañeros toman la iniciativa, pero si no es así les cuesta hacerse un lugar en el grupo.

Uno de los factores más importantes podría ser el efecto incremental de las habilidades sociales: cuanto mayores son esas habilidades, más oportunidades hay de mejorarlas porque se dispone de más posibilidades de ponerlas en práctica, aprender otras nuevas, y se recibe más refuerzo de los compañeros. Por otra parte, la mala reputación se adquiere rápidamente y es más fácil conseguirla que rehacer la buena imagen ante los compañeros.

Otro factor podría ser el estilo educativo de los padres. Los padres más firmes ponen unos límites claros y proporcionan un entorno estructurado que ayuda a desarrollar la regulación de sus emociones. Sin embargo, existen pocos datos sobre esta relación.

Qué se puede hacer para conseguir mejoras

En los siguientes párrafos menciono algunas intervenciones que pueden ser útiles para mejorar la competencia social de los niños con TDAH. Por ahora no hay datos que permitan recomendar una de ellas antes que las demás, pero lo bueno de que existan varias es que cada uno puede elegir la más adecuada para su situación y sus recursos, o combinar varias de ellas.

  • Tratamiento médico: aunque como educador evito, siempre que puedo, escribir sobre temas que no me competen, no se puede ignorar que, de acuerdo con la investigación de la que disponemos, entre los efectos de los tratamientos con estimulantes están la reducción de conductas molestas y agresivas. No obstante hay que tener en cuenta que no es lo mismo reducir los comportamientos que otros encuentran molestos que aprender comportamientos que favorezcan la integración entre los compañeros. Quizá por eso, los problemas sociales de los niños con TDAH no se solucionan del todo con este tipo de intervenciones.
  • Entrenamiento en habilidades sociales: por medio de técnicas cognitivas (modelos, autoinstrucciones) y conductales (registros, recompensas) se entrenan habilidades como saludar, dar las gracias, compartir objetos, hacer cumplidos, recibir cumplidos, aceptar críticas o quejas, quejarse,  manajear las tomaduras de pelo y las provocaciones, conversar. Además, este entrenamiento suele acompañarse con técnicas de relajación y de resolución de problemas. Se trata de intervenciones largas y en las que es difícil conseguir que los aprendizajes se generalicen. Se ha criticado este tipo de intervenciones porque tratan de abarcar demasiadas habilidades y situaciones.
  • Modificación de conducta: se trata de manipular las condiciones que rodean al niño con el objetivo de que disminuyan sus comportamientos inadecuados y aumenten los adecuados. Los sistemas más conocidos son los programas de fichas y el coste de respuesta. El gran problema que tienen estas intervenciones es que buena parte de las relaciones sociales de los niños se desarrollan en entornos (el recreo del colegio, la calle) en los que no están bajo el influjo de estos programas.
  • Programas de entrenamiento de padres: se enseñan a los padres algunas técnicas de modificación de conducta, de habilidades sociales y de comunicación para conseguir mejoras en el comportamiento del niño.
  • Coaching: no he podido encontrar el texto completo, pero hace poco se ha publicado un interesante artículo (el de Vilardo y otros, 2013) sobre una experiencia en la que alumnos de 3º y 4º de Primaria hacían de entrenadores de alumnos de 1º de Primaria con TDAH. Por las mañanas cada niño se reunía con su coach, que le proponía una meta para cumplir durante el recreo, con lo que se consiguió una disminución de los comportamientos negativos.
  • Intervención con los compañeros: resulta curioso que hasta recientemente, la mayoría de las intervenciones se hayan centrado en el niño con TDAH, obviando que una parte del problema eran los compañeros que lo rechazaban o evitaban. Mikami y otros (2013) exponen una experiencia en la que se entrenó a los compañeros para mejorar su capacidad de “inclusividad social”. Este tipo de intervención producía efectos similares a los de un tratamiento de modificación de conducta aplicado con los niños con TDAH.
  • Además, se comienza a pensar en intervenciones basadas en la amistad, aunque por el momento no tienen la tradición ni el soporte que tienen los tratamientos médicos, el entrenamiento en habilidades sociales o los programas de modificación de conducta. Entre las actividades realizadas en este campo está la de formar parejas de trabajo de niños con intereses comunes, animando a los padres a promover encuentros fuera del colegio (bueno, en realidad esta experiencia se realizó en un campamento de verano). Como se puede ver, una intervención basada en la amistad comienza con una selección de posibles amigos (suena duro), que en los niños pequeños podrían ser otros niños con intereses de juego similares, pero en los adolescentes se complica. En segundo lugar, se facilitan encuentros y se toman las medidas para que se desarrollen satisfactoriamente. Estas medidas pueden ser una actividad supervisada evitando el aburrimiento o los conflictos, o indicaciones sobre cómo comportarse en ese momento. Nuevamente, es difícil que esto funcione en adolescentes, que tenderán a mostrarse independientes.

Reflexiones finales

La primera reflexión es que ante un problema social es importante que las medidas que se tomen se apliquen en el contexto en el que se produce el problema. Es difícil que una situación de rechazo por parte del grupo mejore porque mejoren las habilidades sociales del niño con TDAH, ya que no se le juzga por su comportamiento actual sino por su reputación, y ésta tarda en mejorar después de los cambios en el comportamiento.

Y la segunda es que hay que dar el peso que corresponde a cada cosa: un niño puede estar bien aceptado y no tener ningún amigo cercano, y un niño puede ser rechazado por la mayoría de sus compañeros pero tener uno o varios buenos amigos. Las amistades varían en intensidad y en duración (no todos los amigos tienen la misma calidad) y, además, hay amigos que gustan a los padres y otros que no.

La tercera y última: en una investigación bastante antigua se mencionaba que el mero hecho de que les compañeros fueran informados de que alguien tenía TDAH disminuía la popularidad de esa persona. Confío en que nuestra situación sea diferente y que en 20 años hayan cambiado las cosas, pero no estaría mal que alguien investigara si, en nuestro entorno, la etiqueta de TDAH puede empeorar la percepción que los compañeros tengan de un niño.

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4 comentarios leave one →
  1. V Sala permalink
    septiembre 27, 2013 12:08 am

    Tengo 2 niños con TDAH y tu resumen me parece muy interesante. Veo reflejados a mis hijos y sus conflictos en el aula y sobre todo en el patio del cole. Me parece muy importante actuar no solo con el niño y la familia sino con los compañeros del cole y sus familias. La propuesta del coaching me parece muy buena. ¿Algún cole se atrevería a ponerla en práctica?

    • septiembre 27, 2013 3:46 am

      Como decía en la entrada no he podido acceder al artículo que relata la experiencia de coaching. A veces tampoco sirve de mucho tenerlo porque en las publicaciones científicas se suele dedicar mucho espacio a describir los métodos de evaluación y los análisis estadísticos de los resultados y poco a explicar cómo se hicieron las cosas.
      De entrada, veo un problema de organización: mientras esos niños se juntan para acordar los objetivos del día no están en clase, así que se necesitan familias a las que les parezca bien que su hijo llegue tarde a Matemáticas o a lo que sea para hacer el coaching. Además tienen que estar en algún sitio, y alguien les tendrá que estar supervisando (tienen 6 y 10 años). Cuando hay un investigador que lo organiza es más fácil, pero en un colegio tienes que contar con un profesor que en ese momento pueda (y quiera) encargarse de eso.

      No me parecen problemas difíciles de solucionar, pero me gustaría saber algo más sobre el contenido de las sesiones de coaching, y sobre cómo se trabajó con los alumnos mayores.

  2. Mirian Henriquez permalink
    febrero 18, 2017 4:26 pm

    Mi hijo tiene 8años 6meses y está diagnosticado con TDAH, desde q estaba en primer grado, ahora está en 3era grado y a veces parece q lejos de mejorar su comportamiento retrocede, pues el último percance a sido hace unos 4 días atrás, cuando jugando le pasó un lazo por el cuello a un compañerito le dejó marcado, y pues más q nada es mi impresión pues no supe como reaccionar, si he hablado con el y le he expresado las consecuencias de una mala acción, pero cuando hace estas acciones parece q olvida o como si fuera otra persona el no está medicado, sólo llevamos un proceso de terapias con la psicóloga y el neurólogo q es más reciente no se que hacer aveces pues mi papel es importante en su desarrollo eso lo comprendo pero siento q aveces pesa mucho esa responsabilidad yo también estoy en tratamiento pues mi equilibrio emocional se quiebra aveces si me pueden ayudar con algún Consejo

    • febrero 19, 2017 4:40 am

      Estimada Mirian:
      Los comportamientos impulsivos parecen ser bastante frecuentes entre las personas con TDAH, es decir, actúan sin pensar en las consecuencias de lo que hacen. Hay algunas estrategias que pueden ayudar a que esos comportamientos no tengan consecuencias graves, por ejemplo:
      · Establecer unas normas, pocas y claras, recordarlas con frecuencia e informar al niño si las está cumpliendo. También se le puede elogiar o premiar por hacerlo.
      · Supervisar los momentos más conflictivos (juego libre, cambios de clase, entradas y salidas del colegio) cuando el niño tiene menos claro qué hay que hacer y cómo tiene que comportarse. Si se observan conductas peligrosas (como pasar un lazo por el cuello de un compañero) se le recuerda la norma pertienente (por ejemplo, “trato bien a mis compañeros”) y se le invita a jugar a otra cosa.
      · Sistemas de registro del comportamiento: se eligen dos o tres comportamientos sobre los que se quiere trabajar, se marca un objetivo para cada uno de ellos y se va anotando con él si se consigue el objetivo. En el blog hay varias entradas sobre la hoja de registro diario que pueden dar ideas sobre cómo hacerlo. Por ejemplo, esta https://educaciontdah.wordpress.com/2012/06/28/hoja-de-registro-3a-parte/

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