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Más sobre programas de entrenamiento para padres

mayo 6, 2014

Los programas de entrenamiento para padres son una de las herramientas básica para atender a alumnos de corta edad tanto si existe la seguridad de que tienen TDAH, como si simplemente se trata de una sospecha. Anteriormente comenté una revisión del centro de práctica basada en la evidencia de la Universidad McMaster, en la que se establecía que se trata de un método eficaz y con poco riesgo para conseguir mejoras en el comportamiento de niños de Educación Infantil con síntomas de TDAH.

De Wikimedia Commons

Entre las investigaciones acerca de la eficacia de estos programas hay una, liderada por George du Paul y Lee Kern, especialmente interesante porque compara dos intervenciones: entrenamiento a padres, y entrenamiento a padres combinado con un programa multicomponente en casa y en el centro escolar. Esta investigación también es interesante porque se ha seguido al grupo de niños destinatarios de la intervención durante dos años. En 2007 se publicó un artículo en el que se indicaba que un año después de iniciar las intervenciones, no se encontraban diferencias significativas en los resultados. Recientemente se han publicado los resultados del seguimiento dos años después del inicio de los programas, en Comparison of Parent Education and Functional Assessment-Based Intervention Across 24 Months for Young Children with Attention Deficit Hiperactivity Disorder.

Las intervenciones

En los dos grupos de intervención, los padres realizaron un programa de entrenamiento con 20 sesiones de dos horas de duración. En el programa multicomponente se utilizó el Community Parent Education Program, y para el grupo que sólo recibía el entrenamiento de padres se utilizó el Early Childhood Systematic Training for Effective Parenting Program. La diferencia era que, en el programa multicomponente, los padres y los profesores recibían asesoramiento sobre control del comportamiento y sobre estrategias para mejorar las habilidades escolares elementales y reducir los accidentes. El asesoramiento a padres y profesores se basaba en un análisis funcional de la conducta, e incluía temas como cambiar los antecedentes para prevenir problemas, enseñar a los niños comportamientos alternativos, y cambiar la respuesta ante un problema para no reforzarlo.

Como suele suceder en los articulos de investigación, la información sobre la intervención es muy básica y general, pero se proporcionan algunos detalles interesantes, por ejemplo en el programa multicomponente:

  • Las sesiones del Community Parent Education Program se completaron con 9 sesiones de formación en las que se trataba: la introducción al proyecto, conocimientos básicos sobre el TDAH, los principios de la evaluación funcional (antecedentes, conducta y consecuencias), hábitos de seguridad para el niño, y ejercicios pre-escolares de lectura y cálculo.
  • La asistencia a las sesiones de formación era baja, como media, las familias asistieron al 37% de las sesiones. El 21% de las familias no asistió a ninguna sesión. Cuando esto sucedía, se intentaba realizar la sesión correspondiente en el domicilio de la familia que no había asistido, y si eso no era posible, se les enviaban los materiales.
  • Las recomendaciones más frecuentes a los profesores fueron reducir la duración de actividades que excedían la capacidad de atención de los alumnos, y reducir la improvisación durante la clase, siguiendo un plan de actividades.

Resultados

Lo más peculiar de este estudio es que el grupo que sólo recibía el entrenamiento de padres se planteó como un grupo de control, es decir el objetivo era investigar las mejoras  que se obtenían con la intervención multi-componente, y el otro grupo se estableció para servir como referencia. Como les pareció éticamente cuestionable dejar sin intervención a un grupo de niños de los que sabían que tenían problemas, fueron atendidos con otro programa de entrenamiento para padres, lo que permitía ver cuáles eran las ventajas de añadir intervenciones personalizadas en el hogar y en la escuela.

Lo curioso es que tanto un año como dos años después de comenzar las intervenciones, los dos grupos (multi-componente, y solo entrenamiento de padres) obtenían mejoras, sin que hubiera diferencias significativas entre ellos, es decir, las intervenciones individualizadas no aportaron mejoras perceptibles, al menos al nivel de grupo.

Una cuestión importante en este estudio es que las mejoras que obtienen los dos grupos no se aprecian porque se comparen con un grupo en el que no se intervino (no existía ese control), sino que se juzga que han mejorado o empeorado si se observa un cambio en la tendencia de evolución de un resultado, ya que los alumnos eran evaluados periódicamente. Los cambios de tendencia positivos se apreciaron en cuestionarios sobre síntomas del TDAH, problemas de conducta o de oposicionismo, estrés parental, desobediencia en clase, frecuencia de agresiones, pruebas de habilidad fonológica, reconocimiento de letras, numeración y cálculo, y se observó un empeoramiento en habilidades sociales.

 

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