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TDAH y problemas de lectura 1: aspectos teóricos

agosto 18, 2015

Estoy preparando una sesión de formación sobre intervención en lectura para alumnado con TDAH. Por mi forma de trabajar, siempre que preparo un tema, me gusta hacer una revisión de la investigación realizada hasta el momento para fundamentarlo bien. Además, si se trata de un tema de intervención, durante esa revisión suelo encontrar ideas interesantes para llevar a la práctica.

Este es el secreto de por qué mis conferencias y cursos son tan aburridos, algo que nos es fácil de conseguir. En realidad, la revisión se queda como un documento de consulta para preparar lo que venga después, no como algo para contar.

En este caso, creo que este documento de revisión puede ser útil para gente que tenga interés en los problemas de lectura en el TDAH, así que lo voy a poner en el blog, advirtiendo las veces que haga falta de que se trata, simplemente, de un borrador de trabajo para preparar una sesión de formación. Ni esto es el guión de la sesión ni tampoco es un documento de referencia sobre el tema. El uso que recomiendo para él es el que yo le doy: utilizarlo para dar ideas y para orientarse sobre dónde buscar información rigurosa.

Para no cansar mucho lo he dividido en dos partes: los aspectos más teóricos o introductorios, que se tratan aquí, y la intervención, que se tratará en otra entrada. Sin más, ahí está el documento. Agradeceré los comentarios y aportaciones.

TDAH Y LECTURA: INTRODUCCIÓN

Los alumnos con TDAH, como grupo rinden peor en lectura que los alumnos sin TDAH. Esta diferencia es notable y se observa, especialmente, cuando la lectura se valora con tests estandarizados (Frazier, Youngstrom, Glutting y Watkins, 2007).

Las intervenciones habituales para el TDAH, tanto las de tipo farmacológico como las psicosociales no parecen producir mejoras a largo plazo en este problema (Van der Oord, Prins, Oosterlaan y Emmelkamp, 2008). Tampoco han dado muestras de eficacia otras intervenciones como el entrenamiento de la memoria de trabajo (Melby-Lervag y Hulme, 2013) o el entrenamiento neurocognitivo (Orban, Rapport, Friedman y Kofler, 2014).

Solapamiento entre TDAH y dislexia

Una proporción notable de alumnos con TDAH cumplen también los requisitos para el diagnóstico de un trastorno del aprendizaje de la lectura, al que también se suele denominar con términos como alteración, dificultad de aprendizaje o dislexia. Algunas investigaciones nos indican que esta proporción puede alcanzar:

Según dos revisiones de investigaciones clínicas (Germanò, Gagliano y Curatolo, 2010; Sexton, Gelhorn, y Bell, 2012), entre el 18% y el 45% de las personas con TDAH cumplirían los criterios para el diagnóstico de dislexia y entre el 9% y el 60% de las personas con dislexia cumplirían los criterios para el diagnóstico de TDAH.

La variable que mejor parece distinguir entre los alumnos con dislexia o con TDAH y dislexia y los alumnos sin dislexia o con TDAH sin dislexia son las habilidades fonológicas (Purvis y Tannock, 2000; Wilcutt, Pennington, Olson, Chhabildas y Hulslander, 2005). En cambio, el TDAH (con o sin dislexia) se parece distinguirse mejor con pruebas de función ejecutiva (Klorman et al., 1999; Purvis y Tannock, 2000).

Actualmente se debate si el grupo de personas con TDAH y dislexia tiene algunas características distintas de la mera conjunción de las características del TDAH y las de la dislexia. Se ha propuesto, por ejemplo, que la velocidad de denominación rápida y la memoria de trabajo podrían estar especialmente afectadas en ese grupo (Bental y Tirosh, 2007).

La inatención, un predictor del nivel de lectura

No se trata de que la atención determine el rendimiento en lectura, pero parece existir una relación entre ambas variables, de modo que es posible predecir parcialmente los resultados en lectura de los alumnos conociendo su nivel de inatención.

· Los resultados de atención sostenida podrían predecir un 17% de la varianza en velocidad lectora y un 18% del rendimiento en comprensión lectora en adolescentes con TDAH (Stern y Shalev, 2013).

· Los problemas de atención predicen el rendimiento en lectura después de controlar el efecto del cociente intelectual y del nivel previo de lectura (Rabiner y Coie, 2000). En este estudio se ilustraba cómo los alumnos de 1º de primaria con resultados normales de lectura pero con mucha inatención estaban en riesgo de ser alumnos con bajo rendimiento en lectura en cursos posteriores.

De hecho parece existir una relación entre inatención y dislexia, que podrían tener un origen genético común, mientras que no se aprecia ese tipo de relación entre hiperactividad y dislexia (Wilcutt, Pennington y DeFries, 2000).

Motivación

Los alumnos de primaria con TDAH tienen una motivación para la lectura similar a los alumnos con desarrollo normal. En cambio, los alumnos con TDAH y dificultades de lectura asociadas tienen bajos niveles en distintos aspectos de la motivación (intrínseca, extrínseca y autoeficacia) y leen menos por placer desde los primeros cursos de primaria (Lee y Zentall, 2012).

La motivación social (compartir y hablar con otros sobre lo que se ha leído) es la que mejor se conserva en el grupo de alumnos con TDAH y dificultades de lectura (Lee y Zentall, 2012). También se ha documentado que intervenir en la motivación produce mejoras en el nivel de lectura del alumnado con TDAH acompañado por dislexia (Zentall y Lee, 2013).

Próximamente, la 2ª parte sobre intervención…

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4 comentarios leave one →
  1. hilda loutayf permalink
    agosto 18, 2015 10:39 am

    Excelente trabajo igual que las conclusiones a las que va arribando.

    Enviado desde mi Windows Phone

  2. agosto 18, 2015 10:48 am

    Quizás lo comentes en el artículo relacionado con la intervención, pero por si acaso lo pregunto: ¿sería eficaz intervenir a nivel atencional como herramienta para mejorar la lectura? Porque el hecho de que correlacionen ambas variables no implica que una cause la otra, o viceversa.

    De nuevo enhorabuena por tu trabajo. Un saludo.

    • agosto 18, 2015 11:20 am

      Hola Jonatan. Tu pregunta es muy interesante, por lo que he visto hasta ahora y, aunque parezca paradójico, las mejoras en la atención mejoran el rendimiento en lectura, pero no solucionan los problemas de lectura. Es decir, si el alumno tiene TDAH y dislexia y conseguimos mejorar su atención o concentración, leerá con menos errores, podrá enfrentarse con textos más largos o con mayor cantidad de preguntas, pero seguirá teniendo dislexia.

      Sería interesante comparar los errores que se reducen y los que se mantienen para ver si hay alguna diferencia. Bueno, espero que cuando tenga organizada la información de la segunda parte quede un poco más claro.

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