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El tiempo fuera

octubre 27, 2015

El tiempo fuera es un sistema de modificación de conducta en el que al niño, como consecuencia o castigo por un mal comportamiento, se le aisla durante un periodo breve y no se le permite realizar ninguna actividad.

En los programas que utilizan el tiempo fuera se cuida mucho que su aplicación siga un procedimiento, es decir, que no dependa del buen o mal humor de la persona que lo aplica, sino que se sigan unos pasos. También es muy importante tener en cuenta que estos programas nunca consideran el tiempo fuera como una herramienta aislada, sino que no debería emplearse hasta que no se haya asentado una buena relación con el niño, basada en el juego, el diálogo, la escucha y la empatía.

Un procedimiento para la aplicación del tiempo fuera

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Eficacia del tiempo fuera

El tiempo fuera forma parte de varios programas de entrenamiento para padres como Defiant Children, The Incredible Years, New Forest o Triple P. Estos programas son una de las intervenciones educativas para el tratamiento del TDAH mejor respaldadas por la investigación.

Sin embargo, no sabemos qué aportación hace el uso del tiempo fuera a la eficacia de estos programas. Pudiera ser que los programas de entrenamiento para padres fueran eficaces porque incluyen algunos componentes útiles mientras que otros son irrelevantes.

Afortunadamente, hay algunas investigaciones que han estudiado la eficacia del tiempo fuera como medida independiente para niños con TDAH. Northup et al. (1999) encontraron que tres de sus cuatro participantes mejoraban notablemente su comportamiento mediante el uso del tiempo fuera, tanto si estaban tomando metilfenidato como si tomaban un placebo. El cuarto participante tuvo su mejor comportamiento cuando se combinaban el tiempo fuera y el metilfenidato.

Fabiano et al. (2004) compararon tres formas de aplicar el tiempo fuera llegando a la conclusión de que su uso era más eficaz que su no aplicación para reducir problemas como agresiones, destrucción de objetos o desobediencia reiterada. Además, las tres formas de tiempo fuera (5 minutos , 15 minutos y variable, dependiendo de su comportamiento durante el castigo) aparecieron como igualmente eficaces.

Críticas al tiempo fuera

Desde hace bastantes años, por lo menos desde 1992, el empleo del tiempo fuera ha sido muy criticado. Los principales motivos de crítica son:

  1. Que el tiempo fuera forma parte de un estilo educativo autoritario.
  2. Que es una forma de abandono emocional o, al menos, así lo experimenta el niño castigado.
  3. Que reduce las manifestaciones conductuales de los problemas, pero no los soluciona.

Recientemente, la revista Time online publicó un artículo de Daniel Siegel y Tina Bryson con el preocupante título de “el tiempo fuera está haciendo daño a tu hijo”. La tesis de este breve escrito es que el tiempo fuera produce aislamiento, que la actividad cerebral que muestran las técnicas de neuroimagen en estas situaciones es similar a la que muestran es parecida a la actividad cerebral en situaciones de dolor físico y, además, que las experiencias repetidas podrían producir modificaciones en la estructura cerebral. Al tratarse de una revista generalista no se aportan referencias a estudios concretos ni se profundiza en la relación real entre esas tres ideas, mientras que el hablar de actividad cerebra y neuroimagen produce una impresión de “verdad científica”.

Posteriormente, en The Huffington Post, los autores matizaron su postura anterior indicando que Time había editado su artículo dándole una forma alarmista con la que no estaban de acuerdo. Que, en realidad, no están en contra del uso del tiempo fuera, sino en contra del mal uso del tiempo fuera. Este mal uso consistiría en aplicarlo sin seguir un procedimiento cuidadoso que indique el cómo y el cuándo, y sin haber construido previamente una buena relación afectiva con el niño y sin emplear habitualmente formas de disciplina positiva (diálogo, elogios, muestras de afecto).

Este segundo artículo también está mejor documentado, de modo que podemos saber a qué estudio sobre la actividad cerebral en situaciones de aislamiento se refieren. Se trata de Does rejection hurt? An fMRI study of social exclusion. En realidad no se trata de un estudio sobre el tiempo fuera, sino que los participantes (no sabemos si niños o adultos) fueron excluidos de un supuesto juego por dificultades técnicas o porque los otros jugadores (que no existían en realidad) decidían jugar entre ellos excluyendo al participante. Se comprueba que las áreas cerebrales que se activan en ambas situaciones coinciden con las que se activan ante un dolor físico.

No hay ninguna indicación de que esto produzcan alteraciones permanentes en la estructura cerebral, algo que Siegel y Bryson deducen a partir de estudios sobre neuroplasticidad. Por otra parte, el resultado no es nada sorprendente. El tiempo fuera siempre ha sido considerado un castigo, aunque a veces se haya atenuado esta idea para hacerlo más aceptable. Si funciona como castigo es porque produce algún tipo de malestar, incomodidad o dolor en el niño.

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