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Informar bien a los alumnos sobre su trabajo: el “feedback”

enero 26, 2016

Los profesores nos quejamos mucho de la dificultad de atender a grupos heterogéneos de alumnos por el enorme esfuerzo que supone ajustarse a varios niveles en las explicaciones y en las actividades. Curiosamente, solemos ignorar uno de los mejores recursos para conseguirlo, que es el “feedback” que damos a los alumnos sobre su trabajo.

No me siento cómodo con ninguna de las traducciones que habitualmente se proponen de la palabra “feedback”. “Realimentación” o “retroalimentación” me parecen más relacionadas con los circuitos electrónicos que con la educación y creo que otras posibilidades como “reacción”, “comentario”, “opinión”, “impresión”, “respuesta”, “retorno” o “sugerencia” no recogen bien el significado del concepto.

Estamos dando esta información a los alumnos cuando comentamos si la respuesta ha una pregunta ha sido buena o mala, cuando valoramos una intervención o cuando les entregamos tareas o exámenes corregidos. Es algo que forma parte de la actuación normal de los profesores y lo interesante es que se puede hacer de forma más o menos eficiente.

Aquí es cuando presento la Guía avanzada sobre cómo dar “feedback” a los alumnos, editada (en inglés) por la Asociación Australiana de Enseñanza Basada en Evidencias. Se trata de un librito de 25 páginas, pero con un contenido muy interesante. A continuación, resumo lo que me ha llamado la atención.

 

El punto de partida

La guía comienza destacando que el “feedback” a los alumnos es uno de los recursos didácticos más eficaces, útil para enseñar a alumnos con distintas características y de cualquier edad. Cuando se utiliza correctamente puede producir mejoras de 29 percentiles en el rendimiento, pero puede haber dos problemas: que se utilice poco o que se emplee mal.

Qué es el “feedback”

La forma que tiene la guía de explicar qué es el “feedback” es bastante original:

El “feedback” es la información que das a un alumno tras valorar lo que ha hecho y con la intención de que mejore. La intención del “feedback” es reducir la distancia entre el punto en el que están los alumnos y el punto en el que tú quieres que estén. La forma de conseguir eso es informarles sobre cómo lo están haciendo y sobre cómo pueden mejorar.

Por tanto, ni los juicios sobre los alumnos (“eres vago”, “eres inteligente”) ni los elogios generales (“bien hecho”, “me gusta”) son “feedback”, ya que carecen de alguna de las partes que se mencionan en la definición.

Características del “feedback”

Las características fundamentales de los comentarios que ayudan a los alumnos son, según esta guía, cuatro:

  1. Enfoque: el “feedback” está relacionado con un objetivo, de modo que compara los resultados de los alumnos con los que deben obtener para alcanzar ese objetivo.
  2. Selección: se proporciona información sobre algunos aspectos concretos, no sobre todos los posibles, ya que si el alumno recibe demasiada información puede verse abrumado.
  3. Constructivo: si das al alumno esa información para mejorar es porque crees que puede mejorar.
  4. Opinable: el “feedback” solo será eficaz si el alumno que lo recibe lo comprende y lo acepta. Por eso conviene dar al alumno la oportunidad de aclarar lo que no haya entendido y de incorporar sus propias ideas.

Otra cuestión importante es que el “feedback” sólo será eficaz si se da cuando el alumno aún está a tiempo para mejorar, es decir, antes de ser evaluado.

Tipos de “feedback”

La guía distingue tres tipos:

  1. El “feedback” básico: les indica a los alumnos si han acertado o se han equivocado, dándoles la respuesta correcta. Esto puede ser completado con una búsqueda del error o una repetición de la actividad para comprobar cómo se alcanza esa respuesta.
  2. El “feedback” educativo: indica a los alumnos qué necesitan hacer para mejorar su producción o sus resultados.
  3. El “coaching feedback”: incita a los alumnos a pensar en formas de mejorar, sin decirlas de forma explícita.

Además de estos tres tipos, el “feedback” se puede proporcionar inmediatamente o de forma diferida.

Los alumnos necesitan un tipo de “feedback” u otro dependiendo, sobre todo de su nivel: los alumnos que comienzan un aprendizaje necesitarán “feedback” educativo inmediato. Los alumnos con cierto dominio del tema, que comienzan a trabajar de forma autónoma, pueden beneficiarse del “feedback” básico y también del “feedback” educativo para aprender nuevas estrategias o aplicar sus conocimientos en otros ámbitos. Por último, con los alumnos avanzados se puede utilizar el “feedback” básico, pero también pueden beneficiarse mucho del “coaching feedback”.

Además, la guía hace una advertencia interesante: si un alumno considera que su éxito o fracaso va a depender de su capacidad más que de su trabajo, es mejor utilizar el “feedback” educativa, sea cual sea su nivel.

Algunos problemas

Los problemas más frecuentes relacionados con la información que se ofrece a los alumnos sobre su rendimiento son:

  • Creer que se ha dado una información adecuada cuando, en realidad, los alumnos no la han percibido.
  • No tener en cuentan los aspectos emocionales y dar un “feedback” que es percibido por los alumnos como amenazador o como una confirmación de que no te caen bien o son incapaces de alcanzar los objetivos. Antes de utilizar este recursos es importante crear una relación de confianza con los alumnos.
  • Buscar el trabajo sin errores, en lugar de considerar que equivocarse es parte del proceso de aprendizaje.
  • No tener claros los objetivos que se quieren alcanzar con el trabajo que se está haciendo.

La guía incluye una tabla que resume cómo habría que plantear el “feedback” y qué habría que evitar. La traduzco:

Así sí

Así no

Expresar con claridad lo que quieres que tus alumnos consigan, sepan y hagan Interrumpir a un alumno que está tratando de resolver
algo por su cuenta
Centrar la información en lo que el alumno ha hecho o ha
dicho
Centrar la información en el alumno
Comentar pocas cosas Apabullar a los alumnos con gran cantidad de información
Comparar a los alumnos con estándares que muestren su
mejora (o la falta de mejora)
Comparar a unos alumnos con otros
Decir a los alumnos cómo lo han hecho y darles pistas
sobre cómo mejorar
Decir a los alumnos qué hicieron mal sin indicarles cómo
mejorar
Comunicar la confianza en que el alumno puede mejorar Comunicar que esperas que ciertos alumnos tengan un rendimiento pobre o mediocre
Proporcionar la información para mejorar mientras los
alumnos aún tienen tiempo para mejorar
Proporcionar la información para mejorar después
de examinar o recoger la información para calificar
Adaptar la forma de informar según el nivel del alumno Limitar la información a calificaciones o a comentarios
como “bien”, “mal” o “excelente”
Observar las reacciones de los alumnos ante la información e intentar aprender de ellas Considerar que las reacciones de los alumnos ante tu
información son su problema
Comentar con los alumnos la información que proporcionas No permitir que los alumnos puedan aclarar la información que les das

 

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