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Los efectos negativos de “un azote a tiempo”

junio 7, 2016

Una explicación simplista, pero bastante popular, de los problemas de conducta o comportamiento es que los niños se comportan mal por no haber sido suficientemente castigados por los padres. Ese “suficientemente” incluye muchas veces el uso de correctivos físicos como azotes o tortas.

Cuando he argumentado con algunas personas contra este planteamiento, las razones que suelen esgrimir son bastante parecidas y las agruparía en estas categorías:

  • Mi experiencia me dice que es así, lo demás son tonterías de psicólogos / pedagogogos.
  • ¿Acaso tú no lo has hecho alguna vez?
  • Entonces, ¿qué quieres decir?, ¿que los padres no tienen que tener autoridad?

Intuyo que aportar datos científicos no resulta especialmente convincente en estas situaciones, pero ya que los tenemos, está bien que sean conocidos.

Las cosas estaban poco claras a principios de siglo

En 2003 Benjet y Kazdin publicaron una revisión que consideraba que el uso del castigo físico como medida de disciplina era un tema controvertido en el que la investigación proporcionaba resultados variados e incluso contradictorios. No obstante, parecía haber tres puntos en los que la investigación parecía ponerse de acuerdo:

  1. El castigo físico suele ser seguido por una obediencia inmediata.
  2. Los efectos del castigo físico dependen de la edad: mientras que en niños pequeños el castigo físico suele producir obediencia, en niños mayores se relaciona con problemas de conducta, trastornos mentales o menor competencia.
  3. Existe una asociación entre la frecuencia del castigo físico y el riesgo de problemas de conducta, trastornos mentales o menor competencia.

Nuevas evidencias

El 16 de abril se publicó un meta-análisis Elizabeth Gershoff y Andrew Grogan-Kaylor sobre el castigo físico. Este trabajo ha fue comentado por varios medios de comunicación y esta información se extendió por las redes sociales.

Este meta-análisis se centra en dos cuestiones: si los efectos del castigo físico ocasional son distintos de los efectos del abuso y si las diferencias entre los resultados obtenidos en los distintos estudios podrían deberse a diferencias en el método de investigación utilizado.

Los autores encontraron 111 resultados, de distintos estudios, en los que habían participado 160 927 niños. Estos estudios podían ser comparativos (se comparan los resultados de un grupo que recibe castigo físico con los resultados de otro que no) o correlacionales (se valora el resultado en ciertas áreas, según la existencia o la intensidad del castigo físico).

De las 17 variables que se consideraron, se encontraron resultados significativos en 13: baja integración moral, agresividad, comportamiento antisocial, problemas externalizantes, problemas internalizantes, problemas de salud mental, relación negativa con los padres, baja autoestima, probabilidad de ser víctima de abuso físico, comportamiento antisocial en la edad adulta, problemas de salud mental en la edad adulta, uso del castigo físico en la edad adulta, resultado global. Todos estos resultados significativos eran negativos o no desables.

Las áreas en las que no se encontraron resultados significativos fueron: desobediencia inmediata, abuso de alcohol u otras sustancias, baja autorregulación y abuso de alcohol o sustancias en la edad adulta.

Estos efectos no parecían depender del método utilizado para las investigaciones ni de la forma de medir la frecuencia o intensidad del castigo.

Castigo físico y abuso

En esta revisión se localizaron siete estudios en los que se comparaban los efectos del castigo físico ocasional y del abuso físico. Tanto uno como otro produjeron efectos negativos significativos, mayores en el caso del abuso.

Limitaciones

Conviene señalar que este meta-análisis no establece relaciones causa-efecto. Es decir, señala que existe una relación entre el castigo físico y varios fenómenos negativos o indeseables, pero no se puede establecer que el castigo sea la causa de esos fenómenos.

Los estudios que se revisan pueden tener un sesgo de autoselección: es más probable que se castigue a niños con problemas de conducta. Además, se trata de un campo en el que no resulta ético realizar estudios experimentales.

 

 

 

 

 

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