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TDAH y creatividad

junio 28, 2016

En 1994, Bonnie Cramond presentó en el congreso de la American Research Association una comunicación con datos acerca de los resultados de un grupo de niños y adolescentes con TDAH en una prueba de creatividad. Su resultado general fue bastante cercano a la media de la prueba. Sus resultados fueron normales en fluidez, originalidad, abstracción de los títulos y resistencia al cierre. Pero obtuvieron resultados altos en una prueba de elaboración, en la que se valoraban el detalle y la perfección de las ideas, más que su cantidad.

Por otra parte, Cramond evaluó los síntomas de TDAH en un grupo de alumnos que realizaban un programa para alumnos con alta creatividad mediante un cuestionario. Un 26% de esos alumnos reflejó superar el punto de corte para el diagnóstico de TDAH. En cambio, en los cuestionarios cumplimentados por sus profesores, no se encontraron niveles altos de inatención, hiperactividad o impulsividad.

Ese mismo año, Cramond publicó un artículo sobre la conexión entre TDAH y creatividad en el que especulaba sobre las similitudes entre el TDAH y la alta creatividad. Al año siguiente publicó un informe sobre la coincidencia entre el TDAH y la creatividad en el que, de una forma especulativa y anecdótica, encontraba coincidencias entre los síntomas del TDAH y el comportamiento de la personas creativas. Ese débil argumento le servía, incluso como base para hacer 10 recomendaciones a padres y profesores.

Por aquella época, se publicó un tríptico del National Research Center on the Gifted and Talented que, a partir de algunos datos sobre Thomas Edison, Robert Frost y Leonardo da Vinci, establecía que muchas de las personas más creativas de la historia han tenido TDAH (?) y que muchos diagnósticos de TDAH podrían ser incorrectos, tratándose de valoraciones incorrectas de niños con altas capacidades o muy creativos.

Desconozco si es por estos trabajos tempranos o por lo atractivo que es el planteamiento, pero se ha hecho bastante común la idea de que las personas con TDAH son especialmente originales o creativas. Es difícil analizar este tema porque habría que realizar una amplia reflexión sobre las distintas formas de entender la creatividad, qué es lo que miden las pruebas para valorar la creatividad y la relación entre desinhibición y creatividad (si uno hace o dice todo lo que se le ocurre, tendrá más oportunidades de hacer o decir cosas originales).

Así que, en lugar de ese análisis, me voy a limitar a aportar algunos datos sobre la relación entre TDAH y creatividad.

Algunos datos discordantes

En 2005, Healey y Rucklidge exploraron las habilidades creativas de niños con TDAH mediante varias pruebas, entre ellas, la misma que había utilizado Cramond en la comunicación que comenté al comienzo de la entrada. No se encontraron diferencias significativas con un grupo de niños de la misma edad sin TDAH. Eso sugiere que los niños con TDAH no son más ni menos creativos que otros niños.

Recientemente, Paek, Abdulla y la propia Cramond han publicado un meta-análisis sobre la creatividad de personas con TDAH, ansiedad y depresión. El efecto general fue nulo ya que esas personas no mostraron ser más creativas que las de los grupos de comparación. Más aún, los estudios realizados con personas con TDAH encontraron que su creatividad era menor que la de los grupos de comparación.

Hay que tener en cuenta que en una situación como esta, en la que el efecto es nulo o muy pequeño, no es extraño que las investigaciones realizadas ofrezcan resultados dispares, tanto positivos como nulos o negativos. Así, que también es posible encontrar datos a favor de la mayor creatividad de las personas con TDAH, como este estudio que encuentra que los alumnos con altas capacidades con TDAH tienen mayor creatividad y menor memoria de trabajo que los alumnos con altas capacidades sin TDAH.

Creatividad y tratamiento farmacológico

Curiosamente, los primeros datos que he encontrado acerca de la relación entre los tratamientos farmacológicos para el TDAH y la creatividad son anteriores a la comunicación de Cramond con la que comienza la entrada. Ya en 1993 se había identificado una ligera diferencia en los resultados obtenidos en pruebas de creatividad en alumnos con TDAH bajo los efectos del metilfenidato. También se ha apreciado esta disminución en pruebas de pensamiento divergente. Incluso, recientemente, se ha publicado una investigación española que indica que los alumnos con TDAH parecen obtener puntuaciones menores en algunas pruebas de creatividad cuando están bajo los efectos del metilfenidato.

No parece claro que otros estimulantes (mezcla de anfetamina y dextroanfetamina) produzcan una disminución de la creatividad. Por último, no he encontrado ninguna información sobre la relación entre el uso de atomoxetina y la creatividad de los alumnos con TDAH.

 

 

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