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Ahora la aromaterapia

octubre 10, 2017

Algunas de las informaciones que he encontrado en internet sobre la pretensión de tratar el TDAH mediante la inhalación de aceites esenciales me han dejado tan perplejo que no sé si calificarlas de ciencia ficción, literatura fantástica o, sencillamente, humorística.

Veamos algunos ejemplos:

  • Aunque ningún medico la va recomendar el uso de aceites esenciales para ayudar a tratar el TDAH, usted se sorprenderá de la cantidad de investigaciones científicas que demuestran la eficacia de este método (salud esencial.org).
  • En 2001, un pionero en la medicina holística llamado Dr. Terry Friedman diseñó un ensayo clínico para comprobar que aceite esencial [sic.] es muy eficaz en el tratamiento de los síntomas del TDAH en niños. Durante dos años, el Dr. Friedman observó a un grupo pequeño de niños con TDAH de entre seis y catorce años, dividiéndolos en tres grupos. Cada grupo recibió una clase diferente de aceite esencia (salud esencial.org).
  • La investigación realizada por el Dr. Terry S. Friedmann, un médico que creía en tratar al cuerpo, la mente y el espíritu como uno solo, demostró que el aceite de vetiver (el vetiver es un tipo de hierba india) era beneficioso para los niños con TDAH. Cuando los niños inhalaron el aceite tres veces al día durante 30 días tuvieron mejoras en los patrones de las ondas cerebrales, en el comportamiento y en los resultados escolares. El 8% de los niños también tuvo una mejora al utilizar de forma similar el aceite de cedro (mercola.com).
  • ¿Cuáles son los puntos de reflexología del cerebro para ayudar a controlar los impulsos para el TDAH Déficit de Atención e Hiperactividad? En los escáneres cerebrales se encontró Vetiver como las mejoras que muestran más eficaces en el 100% de los sujetos. Madera de cedro aceite esencial fue del 83% de efectividad, 60% y lavanda (¿traducción automática sin revisar?, salud esencial.org).
  • El estudio encontró que las propiedades relajantes y calmantes del aceite de vetiver ayudaron a los niños a combatir sus síntomas de TDAH, que típicamente incluye dificultad para concentrarse, perdida de la concentración, dificultad en la organización y seguimiento de instrucciones, impaciencia, y comportamiento inquieto (aceites y aromas.com)
  • Los análisis revelaron que los niños que inhalaron el aceite esencial de vetiver mejoraron su comportamiento en un 32 %. Con el aceite esencial de cedro los resultados fueron similares y con el aceite esencial de lavanda no hubo cambios significativos (aroma y energía.com).
  • Los aceites esenciales son sustancias que son capaces de cruzar la barrera sangre-cerebro para tratar directamente el cerebro, por lo que una opción de tratamiento eficaz para el TDAH y otros trastornos mentales (vieplanyte.com)

Friedmann

Uno lee esas cosas y le entran ganas de ponerse a inhalar lo que sea: efectividad demostrada por gran cantidad de investigaciones, mejoras de hasta el 100% (¿o del 32%?), tratamiento eficaz…

La gracia está en que todos esos textos se están refiriendo a la misma publicación, un informe de cinco páginas del Dr. Terry S. Friedmann (el auténtico acaba en “nn”) titulado Attention deficit and hyperactivity disorder (ADHD).

Por lo que he podido averiguar, el Dr. Friedmann falleció en 2016 y se había retirado de la práctica ¿médica? en 1997. Además de la aromaterapia utilizaba la quelación, terapia ortomolecular, homopatía, medicina global, hipnoterapia, psiconeuroinmunología, nutrición, masaje y asesoramiento. Fue autor de los libros Freedom through health y The man who walked with Jesus. En una búsqueda rápida en Google Scholar no he encontrado artículos suyos, aunque sí un par de escritos defendiendo a colegas acusados de charlatanes por una asociación escéptica.

En los últimos años de su vida parece que se concentró en el negocio de los aceites esenciales a través de la web http://www.drfriedmannessentialoils.com que actualmente no está operativa.

El informe

Aceite esencial de vetiver

Al parecer, hacia 2001, Friedmann comenzó a difundir el informe  que he comentado antes. Su intención era publicarlo en una revista médica, pero no tengo noticias de que llegara a hacerlo y circula como un archivo pdf. El archivo describe una investigación llevada a cabo por Friedmann sobre los efectos de tres aceites esenciales: cedro, vetiver y lavanda en niños de entre 6 y 14 años con TDAH. Además, el estudio tenía un grupo de control de niños que no recibían ninguna intervención. Hasta aquí todo va bien, y el Dr. Friedmann merece un aplauso póstumo por plantear una investigación sobre los efectos de los aceites esenciales.

Sigamos. ¿Cuál es la base o el modelo que le lleva a creer que inhalar esos aceites será beneficioso para los niños con TDAH? Según indica el informe “los componentes químicos de los aceites esenciales han sido comparados con la sangre humana, porque tienen propiedades similares: la de estimular el sistema inmune y el sistema nervioso, ser de naturaleza antimicrobiana, contener nutrientes y oxígeno y estimular la regeneración de todos los tejidos. Una de las razones de esto es la forma en que los aceites son absorbidos por el cuerpo. Cuando se inhala el aceite esencial, las microgotas son transportadas al sistema límbico del cerebro, que es la parte que constituye el centro de procesamiento de la razón, las emociones y los olores y al hipotálamo, que es el centro de mando de las hormonas. Las microgotitas de aceites esenciales también son transportadas  a los pulmones, donde entran en el sistema circulatorio [es misterioso pensar en cómo llegaron al cerebro antes de entrar al sistema circulatorio, pero la fisiología no es lo mío]. Algunos aceites esenciales contienen niveles altos de sesquiterpenos, que pueden incrementar dramáticamente la oxigenación y la actividad del cerebro. Otros aceites esenciales, a causa de su constituyentes únicos, tienden a tener un papel mayor en la secrección hormonal y en el equilibro entre el ánimo y las emociones”.

Esta información estaría basada en la segunda edición del manual Essential oils desk reference (actualmente en la 7ª edición, publicado por Life Science). Continúa Friedmann diciendo que los motivos para la elección de los aceites fueron que el de cedro mejora de oxigenación de las células cerebrales, el de vetiver calma y equilibra el sistema nervioso al tiempo que estimula el circulatorio y la lavanda tiene un efecto sedativo sobre parte del cerebro, mientras que estimula la región límbica. En este caso no se ofrece ninguna referencia sobre las investigaciones en las que se han identificado estas propiedades.

Las medidas

En el estudio se evaluaron dos variables: la ratio entre ondas cerebrales beta y theta, medida con un electroencefalógrafo y el test TOVA. Desconozco si la medida electroencefalográfica es adecuada para valorar el resultado de una intervención o si es sensible a cuestiones como el momento del día en que se tome o a las instrucciones que se den a la persona evaluada. Lo cierto es que el informe no detalla cuestiones como en qué momento se hicieron las medidas, qué duración tuvieron o quién las realizó. El TOVA es una prueba informática de tipo CPT en la que se miden la velocidad de reacción y los errores cometidos. Se utiliza como complemento en la evaluación del TDAH.

No sabemos quién aplica estas medidas. Supongo que sería el propio Friedmann.

El grupo de control

Se da muy poca información sobre el grupo de control y he tenido bastantes dudas sobre si se trataba de personas con TDAH o un grupo de control de participantes sin TDAH. Al describir la muestra, el texto dice que participaron niños diagnosticados de TDAH. Sin embargo, me inclino por pensar que los que hicieron de control no lo tenían ya que Friedmann indica, por ejemplo que había una diferencia entre las ondas cerebrales de los niños normales [sic.] en comparación con los que tenían con TDAH.

En otro lugar dice que los participantes se repartieron aleatoriamente en tres grupos con seis personas en cada uno (cada grupo era tratado con un aceite esencial diferente). Por tanto, el grupo de control no se formó aleatoriamente y, probablemente no era equivalente a los grupos experimentales.

Algo curioso es que en la evaluación previa, antes de comenzar el tratamiento, dos de los grupos de intervención tenían resultados más altos que el grupo de control en la ratio de ondas beta-theta y el grupo de niños con TDAH que utilizaron aceites esenciales tenía, antes de comenzar la intervención, resultados casi iguales pero ligeramente mayores que el grupo de control en el TOVA.

Por tanto, si el grupo de control estaba formado por niños y adolescentes sin TDAH, resulta que sus resultados en las pruebas que se utilizaron para valorar las mejoras en los síntomas de TDAH fueron, desde el principio, peores que los resultados del grupo de participantes con TDAH. No solo eso, sino que en la evaluación realizada después de la intervención, algunos participantes del grupo de control rindieron peor que en la primera medida, algo que no sucedió en los grupos con TDAH.

Atrición

La atrición, también conocida como mortalidad experimental, es la tasa de participantes que abandona una investigación. Cuando esta tasa es elevada supone un riesgo para la validez del estudio. Friedmann nos indica que varios participantes abandonaron el estudio, más concretamente, dos del grupo que utilizó lavanda y dos del grupo que utilizó vetiver. Puede parecer una cantidad pequeña, pero si la consideramos como un porcentaje, se trata del abandono de un tercio de los participantes de cada grupo.

Sin embargo, nuevamente se encuentra algo extraño en este trabajo. En los resultados del TOVA se compara el conjunto de los tres grupos experimentales con el del grupo de control. En este caso los grupos experimentales tienen 15 participantes, es decir, un participante más que los que el autor indica (6 del cedro + 4 de la lavanda + 4 del vetiver son 14). Pero, además, el grupo de control es de 20, cuando se había indicado que estaba compuesto por 16 participantes. ¿Resurrección experimental?

Análisis

El autor señala que los análisis estadísticos los realizó el Dr. Dennis Eggett, de la Universidad Brigham Young. El caso es que ni uno ni otro indican qué análisis se emplearon, algo que tiene su importancia, debido al tamaño muy pequeño de los grupos experimentales.

¿Efectos secundarios?

Uno de los participantes de los grupos experimentales (dicho de otra manera, el 8,3% de los participantes tratados) abandonó el estudio por una erupción cutánea. Esto no quiere decir que el aceite esencial que utilizaba fuera la causa de la erupción. Pero imaginen por un momento que en el ensayo clínico de un fármaco infantil el 8,3% de los participantes abandona por erupción cutánea…

Volviendo al género de la literatura humorística, en varias webs que me merecen la misma credibilidad que las que he citado al principio de la entrada (las que recomendaban el uso de aceites esenciales para el TDAH) se indica que los aceites utilizados en el estudio, especialmente el de vetiver, tienen un efecto afrodisíaco. Teniendo en cuenta que los participantes tenían hasta 14 años, me pregunto si será una buena idea hacer utilizar un afrodisíaco a adolescentes con problemas de autocontrol…

Resumiendo

Según mi interpretación, lo que sucede es lo siguiente:

Nivel 1: un practicante de intervenciones con aceites esenciales realiza un pequeño estudio. Se trata de una investigación una validez cuestionable por problemas de método y en la que hay algunas cosas que no acaban de encajar bien. Lógicamente, si se presentó a alguna revista médica no fue aceptada y finalmente circula como un archivo pdf que se encuentra en internet.

Nivel 2: el propio investigador se exalta un poquito en las conclusiones y, a partir de los datos que recoge, indica que “a partir de este estudio, no dudaría en recomendar el uso del aceite esencial de vetiver en el tratamiento de los niños diagnosticados de TDAH”.

Nivel 3: este es el más divertido. Aunque el artículo es fácilmente accesible, la información que contiene se distorsiona al difundirse por distintas webs. El estudio que he comentado se transforma en “cantidad de investigaciones científicas que demuestran la eficacia de este método”. Lo que he descrito se convierte en “un ensayo clínico”. El electroencefalograma se transforma en un escáner cerebral. Los 30 días que duraba el tratamiento pasan a ser “dos años” de observaciones (sí que parece que el total de las observaciones transcurrió durante dos años lo que arroja dudas sobre la aleatorización de de los grupos).

Friedmann menciona algunas cartas o informaciones que recibió de padres y profesores informando sobre mejoras de rendimiento o comportamiento que se convierten en la demostración de mejoras en el rendimiento escolar y el comportamiento.

A pesar de que el documento es notablemente impreciso respecto al número de participantes, se establece que “el 8% de los niños” mejoró al utilizar aceite de cedro. El 8% de los 6 niños tratados con aceite de cedro equivale a algo menos de medio niño, el 8% del grupo experimental son 1,12 niños… Es curioso, porque los únicos resultados que se ofrecen como porcentajes son los del test TOVA y no se corresponden con ninguno de los que se citan en las webs que he consultado que están hablando del estudio de Friedmann.

Sin embargo, lo que encuentra la mayoría de la gente interesada en el efecto de los aceites esenciales sobre el TDAH es este disparatado nivel 3…

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