Adaptaciones y acomodaciones·Problemas de comportamiento

Posibles efectos negativos de las intervenciones conductuales

Las intervenciones cognitivo-conductuales son importantes en el tratamiento del TDAH. Esta entrada sobre sus efectos negativos no trata de desanimar su uso y basta con echar un vistazo a lo que se ha ido publicando en este blog durante varios años para animarnos a emplearlas. Más bien, el objetivo es tener presentes estos efectos secundarios para poder prevenirlos y detectarlos mejor si es que ocurren.

Linda Pfiffner. Foto de la Universidad de California en San Francisco.

La relación de posibles efectos negativos la he extraído de un artículo de Linda Pfiffner y George DuPaul, dos referencias en la investigación sobre intervención educativa en TDAH. No se trata, como otras veces, de un trabajo empírico ni de una revisión de la investigación realizada sobre el tema, sino que está redactado a partir de su experiencia clínica y sus impresiones. De hecho, los autores afirman que, en una búsqueda de investigaciones sobre efectos adversos de los tratamientos conductuales no encontraron ninguna información. Así que, tanto en el título del artículo como en el texto, hablan de “posibles efectos negativos”.

Sobre el propio alumno

  • El alumno puede sentirse estigmatizado cuando se aplican sobre él las consecuencias del programa (tanto premios como castigos). En muchas ocasiones se trata de alumnos que antes del comienzo de la intervención ya eran castigados públicamente, de modo que no existe gran diferencia.
  • El alumno puede sentir frustración, decepción o rabia cuando no cumple los criterios para el premio y también cuando es castigado.
  • Los premios, por ejemplo pegatinas o puntos, pueden distraer al alumno de su actividad. En esos casos se pueden utilizar procedimientos de coste de respuesta para evitarlo.
  • El uso de reforzadores puede disminuir la motivación intrínseca del alumno (si aceptamos que el alumnado con TDAH está motivado para seguir la clase y realizar las actividades).

Sobre la clase

  • Desarrollo de un sentimiento de injusticia al ver que un compañero es premiado por comportamientos que los demás realizan habitualmente. En esos casos, Pfiffner y DuPaul recomiendan realizar una reflexión sobre un concepto erróneo o superficial de la justicia en el que todos reciben lo mismo o un concepto más preciso en el que cada uno recibe lo que necesita según sus debilidades y fortalezas.
  • El tiempo que el profesorado dedica a las intervenciones conductuales no puede dedicarlo a otras de sus tareas y responsabilidades.

Sobre el profesorado

  • En relación con el punto anterior, los profesores pueden tener la sensación de dedicar excesivo tiempo a un solo alumno.
  • Los profesores se pueden sentir frustrados si no aprecian mejoras o si estas son lentas y eso puede hacer que disminuya su implicación en esa intervención o en otras futuras.
  • Puede aumentar el estrés de los profesores por la sensación de aumento en la cantidad de trabajo.

Posibles efectos negativos de estrategias conductuales concretas

  • Algunos alumnos se pueden sentir incómodos con los elogios o alabanzas.
  • Elogiar la inteligencia o la habilidad de los alumnos puede hacer que desarrollen la creencia de que sus resultados dependen de la capacidad y que sean menos persistentes en tareas difíciles. Para evitar esto, lo adecuado sería elogiar el esfuerzo.
  • Los programas de puntos o fichas pueden producir, como se ha indicado, frustración, decepción o rabia cuando no se consiguen las recompensas y hacer que el alumno acabe negociando o discutiendo con el profesor sobre comportamientos concretos.
  • La recompensa o la posibilidad de obtenerla pueden distraer al alumno, haciendo que esté más pendiente de los puntos que tiene o necesita que de sus actividades escolares.
  • Cuando se trabaja con recompensas grupales, algunos alumnos pueden sabotear a su grupo para obtener atención de sus compañeros.
  • Cuando el grupo no consigue el premio puede manifestar rechazo hacia el compañero que ha tenido comportamientos inadecuados (este lo aporto yo).
  • Las consecuencias negativas pueden disparar comportamientos de desafío, rabia o sentimientos de tristeza o ansiedad, además de una reducción de la confianza en uno mismo.
  • Las consecuencias negativas también pueden producir rechazo hacia el profesorado, evitación, mala reputación entre los compañeros.
  • La extinción suele ir asociada con un incremento temporal del comportamiento que se pretende eliminar.
  • Las hojas de registro diario, con las que se informa a la familia de algunos comportamientos del alumnos durante las clases, pueden hacer que los padres se vuelvan más punitivos y que el alumno evite entregarles el registro.

Acomodaciones

Además, Pfiffner y DuPaul comentan algunas posibles efectos negativos de acomodaciones para alumnado con TDAH. Proporcionar más tiempo para realizar los exámenes o los ejercicios hace que el alumno pierda otras actividades y extender los tiempos de trabajo puede empeorar sus dificultades de atención. Reducir la cantidad de materia a trabajar o de actividades puede hacer que el aprendizaje se resienta.

 

 

 

 

 

 

 

3 comentarios sobre “Posibles efectos negativos de las intervenciones conductuales

  1. Estimado Juan,
    Me ha encantado el post por llamar la atención en algo importante en lo que poca gente suele pensar, y es el caso de los efectos “secundarios” de las intervenciones psicológicas. Se suele decir que si un medicamento jamás produce efectos secundarios quiere decir que no sirve para nada… Creo que el caso de los tratamientos no farmacológicos (no solo en TDAH) es igual, y que por tanto, lo que es crítico es hacer un balance de riesgo/beneficio y posiblemente también coste.
    Otro ejemplo similar que descubrí hace poco en otros ámbitos: Nadie duda de los muchos beneficios de la lactancia materna y de la importancia de fomentarla, y sin embargo, también tiene efectos secundarios en algunos casos: en concreto hay un mayor riesgo de que los niños que toman lactancia materna se caigan de los brazos de sus madres durante la noche y tengan que acudir a urgencias.
    En resumen, es importante ser conscientes de que todos los tratamientos en TDAH tienen un coste, un riesgo y un beneficio y lo relevante es que “merezcan la pena”. Cuando nos venden la moto de que tal terapia o tal otra es solo beneficio y no tiene ni riesgo ni coste la explicación más plausible es que no sirva para nada.
    Un saludo.

    1. Gracias, Gonzalo. Es un punto de vista interesantísimo que no se me había pasado por la cabeza. Ahora no puedo dejar de pensar en cuáles serán los efectos secundarios de la enseñanza de habilidades de organización (los de las adaptaciones escolares me parecen más fáciles de ver).

      1. No es exactamente lo mismo que lo que planteas, pero hace poco hablando con un psiquiatra comentaba este como no es raro encontrar personas jóvenes o adultas con TDAH que tengan algunas coductas casi obsesivo-compulsivas de orden como mecanismo compensatorio (enseñado conscientemente o aprendido insconcientemente) a su desorden intrínseco, y la ansiedad que se generaba cuando no podían seguir estos esquemas de comportamiento que les facilitaban el no tener errores.

        En cualquier caso, me alegro que mi comentario despertase tu interés. Por mi parte me he guardado el post y es bastante probable que el año que viene se lo ponga de lectura obligatoria a los alumnos de psicología 🙂

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