Curiosidades·Funciones ejecutivas·Intervención con evidencias limitadas

Hacer ejercicio antes de clase, ¿una interpretación demasiado optimista de los datos?

Estaba documentándome acerca de la influencia de la actividad física en la función ejecutiva cuando me he llevado una sorpresa bastante grande. Se trata de una revisión sistemática sobre el efecto agudo del ejercicio físico sobre la ansiedad e impulsividad en alumnado de primaria con TDAH.

La verdad es que el título resumen bastante bien el contenido del trabajo, pero ya en el abstract o resumen inicial me encuentro, en primer lugar, con que se califica como longitudinales a las investigaciones que localizan. Esto me resulta extraño porque el efecto agudo se refiere al efecto inmediato del ejercicio y cuando se estudia no es frecuente hacer un seguimiento a lo largo del tiempo de los participantes, que sería lo propio de un estudio longitudinal.

En segundo lugar, la discusión indica que la activación previa a la jornada escolar mediante una actividad de intensidad moderada o vigorosa mejora el comportamiento de los alumnos, consigue mejor ambiente en el aula y evita conflictos.

Los estudios

La revisión localiza tres estudios sobre el tema. Todos planteaban una actividad de carrera, corriendo sobre una cinta mecánica. En los tres la actividad se realizaba en condiciones controladas (laboratorio). Dos contaban con un grupo de control y, en otro, los propios participantes eran su control ya que eran evaluados en dos sesiones distintas, en una con actividad física y en la otra sin ella.

Creo que en ningún caso se menciona que la actividad se realizara al comienzo del día o antes de la jornada escolar y las mediciones que realizaron tienen que ver más con lo que dice el título que con el comportamiento o el ambiente en el aula:

  • Chang, Liu, Yu y Lee (2012) utilizaron como pruebas de evaluación el test de Stroop (resistencia a la interferencia) y la tarea de cartas de Wisconsin (planificación).
  • Hung, Huang, Tsai, Chang y Kung (2016) emplearon una tarea de flexibilidad cognitiva en la que si un número aparecía dentro de un recuadro había que indicar si era mayor o menor que 5, pero si la línea del recuadro era punteada había que indicar si era par o impar. Además, medían la actividad eléctrica cerebral durante esta tarea. Curiosamente, en la mayor parte de los parámetros evaluados, no se encontraron diferencias significativas entre la realización después de la actividad física o de estar viendo un vídeo.
  • Tantillo, Kesick, Hynd y Dishman (2002) midieron la tasa de parpadeo espontáneo, la respuesta de parpadeo ante un estímulo y la impersistencia motora, considerándolas como medidas de la ansiedad.

Los resultados que se obtienen son interesantes y se añaden a los de otros estudios que muestran cómo la actividad física intensa puntual produce mejor rendimiento en algunos parámetros de pruebas de evaluación de las funciones ejecutivas. Pero parece un salto mortal pasar de ahí a una recomendación de comenzar la jornada escolar con una actividad física como forma de mejorar el comportamiento, el clima de aula o el rendimiento escolar. Debo decir que el texto del artículo es bastante moderado al respecto, pero ya hemos visto lo que se dice en el resumen inicial, que será lo único que algunos lean.

Un comentario sobre “Hacer ejercicio antes de clase, ¿una interpretación demasiado optimista de los datos?

  1. Estimado Juan,
    como siempre das en el clavo en la evaluación de la evidencia. Los estudios que presentas son de muy baja calidad y difícilmente se puede recomendar nada basándose en ellos.
    Dicho eso, hay cierta plausibilidad en que el ejercicio antes de la jornada escolar mejore la atención de los niños con TDAH (y de los que no lo tienen también) o la conducta en el aula. Mi experiencia personal (y por tanto no una evidencia científica real sino solo una anécdota) de 20 años yendo a colegio, luego universidad y finalmente a trabajar en bici me dice que los días que no voy en bici no estoy tan centrado ni de tan buen humor (aunque por supuesto podría ser efecto placebo 🙂 )
    Teniendo en cuenta que hacer deporte no tiene demasiados efectos negativos, es bueno para la salud de cualquier persona y quizás tenga beneficios extra en el caso del alumnado con TDAH (en mi opinión) no sería descabellado recomendar el deporte moderado antes de la jornada escolar pese a la falta de evidencias reales de su eficacia.

    En cualquier caso, aprovecho para animar a todos los lectores del blog a asistir a la jornada de TDAH en adultos que hemos organizado desde la Universidad de Navarra y la UNED de Pamplona y en la que Juán y yo tenemos sendas ponencias (https://educaciontdah.wordpress.com/2019/04/04/jornada-sobre-tdah-en-adultos/)

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