Curiosidades

Leonardo da Vinci y el TDAH

Leonardo da Vinci, un genio abocado a la distracción” es el título de un breve artículo publicado por  Marco Catani y Paolo Mazzarello en la revista de neurología Brain.

Acabamos de celebrar los 500 años desde la muerte de este famoso personaje histórico, al que conocemos por su extensa obra, en la que cultivó la pintura, la ingeniería, la anatomía, la arquitectura, las ciencias naturales o la creación de instrumentos musicales. Precisamente, el artículo comienza con un paradoja: a pesar de todo lo que hizo, Leonardo de Vinci no llegó a completar muchos de sus proyectos y, según su primer biógrafo, murió lamentando haber ofendido a Dios y a la humanidad por no haber trabajado como hubiera debido.

Da Vinci iniciaba proyectos con entusiasmo, pero dedicaba un tiempo excesivo a su planificación y tenía poca perseverancia, por lo que muchos se quedaron sin terminar. Sus ideas aún nos asombran, pero, muchas veces, no llegaron a producir resultados concretos. Según los datos biográficos disponibles, esto sucedía desde su infancia. Muchos de los encargos que le realizaban eran entregados con retraso o y algunos no eran completados. Bastantes de las obras que sí terminó, se concluyeron porque tuvo ayuda o un intenso seguimiento. Existe el testimonio de un escritor de su época que describe una una forma de trabajar bastante caótica, pasando de una tarea a otra sin ningún orden. Y el Papa León X parece haber dicho que “ese hombre nunca hará nada, porque se pone a pensar en el final del trabajo antes de comenzarlo”.

En comparación con otros artistas, como Rafael o Miguel Ángel, la producción de Da Vinci es bastante escasa. Tenía una enorme curiosidad y podía dedicar mucho tiempo a la observación o al estudio, pero eso le hacía perder la perspectiva global del proyecto en el que estaba trabajando. Conocemos muchos de sus diseños e ideas, pero son muy pocas las obras que tenemos de él.

Foto enlazada de Needpix.com

Posteriormente, durante el romanticismo, Leonardo da Vinci fue descrito como un genio incomprendido, que no fue apreciado por sus contemporáneos porque sus ideas eran demasiado avanzadas, pero la realidad parece ser que su talento era muy reconocido y que él trataba de complacer a sus clientes que, finalmente, quedaban frustrados por no recibir lo acordado.

A partir de eso, Catani y Mazzarello se plantean si Leonardo de Vinci pudo ser una persona con TDAH. Algunas características que hacen pensar eso son:

  • Casi siempre estaba ocupado, pero era muy poco productivo (al menos en relación con el tiempo que dedicaba al trabajo).
  • Saltaba de unas tareas a otras con poco orden.
  • Tenía una gran facilidad para la procrastinación.
  • Con frecuencia, dejaba tareas sin completar.
  • Sus dificultades eran manifiestas desde la infancia.

También dan otras razones más discutibles o indirectas como una supuesta dislexia o que sus áreas principales de control del lenguaje estaban situadas en el hemisferio cerebral derecho, lo que deducen de datos que indica que a los 65 años sufrió un ictus que le afectó al hemisferio izquierdo, sin perder capacidades lingüísticas.

 

 

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