Intervención con evidencias limitadas·Matemáticas

Líneas maestras para enseñar a alumnado con trastornos emocionales y de comportamiento

“Trastornos emocionales y del comportamiento” es una clasificación que se emplea en el sistema educativo de Estados Unidos, a veces con las siglas EBD. Esta categoría denomina a un conjunto heterogéneo en el que suele predominar el alumnado con TDAH, pero también puede incluir a alumnado con trastornos de comportamiento, TEA, depresión, problemas de ansiedad… y otras condiciones que dificultan su enseñanza.

Foto de Dscot018

El año pasado, la revista Learning Disabilities: A Contemporary Journal publicó una revisión realizada por investigadores de la universidad de Texas A&M sobre la enseñanza a alumnado con trastornos emocionales y del comportamiento.

No se trataba de una revisión de investigaciones, sino que localizaron 12 meta-análisis o revisiones sistemáticas de investigaciones sobre el tema para sintetizar la información que ofrecen, entre la que encontramos que se indica la eficacia de:

  • Instrucción directa en lectura.
  • Intervenciones de tutoría entre iguales, siendo especialmente importantes la repetición de conceptos clave, el aumento de oportunidades de respuesta y el uso de reforzadores (pegatinas, reconocimiento público del buen trabajo).
  • Enseñanza de matemáticas dirigida por el profesor.
  • Desarrollo de estrategias autorreguladas para la escritura.
  • Intervenciones autorreguladas para matemáticas: cubre, copia y compara; autoenseñanza, terapia cognitivo-conductual de cinco pasos (desconozco qué es esto) y autorregistro.
  • Recursos mnemotécnicos.
  • Modificar la dificultad de la tarea.
  • Intervención individual.
  • Aprendizaje por descubrimento (en ciencias) bien estructurado.
  • Permitir realizar elecciones sobre las actividades a realizar.
  • Permitir realizar elecciones sobre el trabajo colaborativo.
Causas del TDAH·Entrenamiento de padres·Matemáticas

TDAH y escuela. Inquietudes compartidas

Educación y Futuro es el nombre de la revista que edita el Centro Universitario Salesiano Don Bosco. En abril de 2016 se publicó el número 34 de esta revista, un monográfico titulado TDAH y escuela. Inquietudes compartidas.

Algunos de los artículos que se pueden encontrar en ese número son:

  • Manifestaciones clínicas del TDAH.
  • Tratamiento médico del TDAH.
  • Maestros y padres: una alianza terapéutica para el alumno con TDAH. Propuesta de una intervención colaborativa.
  • Propuesta de resolución de problemas matemáticos para alumnos con TDAH.
  • Mindfulness. Un complemento esperanzador para la intervención con TDAH.
  • Estrategias para mejorar la competencia de un alumno con TDAH en el algoritmo de la resta.
  • Algunos recursos para el trabajo del alumno con TDAH.
Foto de cesdonbosco.com

Me interesan especialmente las propuestas educativas más prácticas destacaría las siguientes propuestas:

  • Programa de colaboración para padres y maestros de alumnos con TDAH y dificultades de conducta (pg. 64). Es una adaptación del programa Defiant children de Russell Barkley.
  • Propuesta para enseñar a restar a alumnado con TDAH (pg. 135), aunque no he entendido bien algunas de las estrategias y tendré que hacer una segunda lectura.
  • Enlaces a materiales, estrategias y recursos (pg. 167).

 

Adaptaciones y acomodaciones·Escritura·Estudio·Guías·Lectura·Matemáticas

USED: la enseñanza en los programas escolares eficaces para alumnos con TDAH

Lo primero de todo, USED son las siglas del U.S Education Department (bueno, el nombre correcto es Departament of Education), lo que podríamos considerar el ministerio de educación de Estados Unidos. En la sección de datos e investigación de su web hay un apartado sobre estrategias educativas para el TDAH. En este apartado podemos encontrar un interesante artículo sobre cómo es la enseñanza en los programas de éxito para la educación de alumnos con TDAH.

En primer lugar menciona cuáles son los tres componentes clave de estos programas de éxito:

  1. Instrucción académica.
  2. Intervenciones conductuales.
  3. Acomodaciones escolares.

A continuación desarrolla el primer componente. Curiosamente, no se propone una forma de enseñanza especial para el alumnado con TDAH sino, simplemente, que se sigan los principios de la enseñanza eficaz. Se trata de una lista larga, pero seguro que sirve para dar alguna idea. De forma esquemática, las medidas que se proponen son:

Introducir las sesiones

  • Revisar previamente la sesión: explicar brevemente qué se va a hacer.
  • Repasar las lecciones previas sobre el tema.
  • Establecer expectativas de aprendizaje: qué se espera que aprendan los alumnos.
  • Establecer expectativas de comportamiento: cómo se espera que se comporten.
  • Identificar los materiales que se van a necesitar durante la clase.
  • Identificar los recursos adicionales, por ejemplo si van a necesitar consultar una página del libro de texto para realizar una actividad.
  • Simplificar las instrucciones y las opciones.

Desarrollar las sesiones

  • Ser predecible, es decir no introducir grandes cambios o novedades (que desorientarían a muchos alumnos con TDAH y obligarían a dedicar mucho tiempo a explicar cómo hacer las cosas en lugar de a explicar los conceptos clave).
  • Promover la participación de los alumnos: utilizar señales discretas para que los alumnos con TDAH atiendan al trabajo y avisarles de cuándo se va a requerir su intervención.
  • Utilizar materiales audiovisuales.
  • Comprobar cómo están realizando la actividad los alumnos.
  • Realizar preguntas.
  • Valorar el aprendizaje de los alumnos identificando a los que puedan necesitar una nueva explicación.
  • Ayudar a los alumnos a corregir sus errores.
  • Ayudar a los alumnos a enfocarse en su trabajo.
  • Proporcionar indicaciones extra, por ejemplo, tras explicar una actividad repasar con el alumno sus instrucciones o anotar información clave (número de la página o del ejercicio) en la pizarra.
  • Reducir el ruido en la clase.
  • Dividir el trabajo en unidades pequeñas.
  • Destacar los puntos clave.
  • Eliminar o reducir la frecuencia de los tests o exámenes con limitación de tiempo.
  • Utilizar estrategias de aprendizaje cooperativo.
  • Usar tecnologías que ayuden a hacer la información más atractiva o aumentar la participación.

Concluir las sesiones

  • Avisar con antelación del final de la sesión.
  • Comprobar el trabajo realizado.
  • Anticipar la próxima sesión.

Lectura

  • Lectura extensiva (dedicar un tiempo diario a la lectura personal en silencio).
  • Seguir la lectura (leer en silencio lo mismo que el profesor o un compañero está leyendo en voz alta).
  • Actividades de lectura en pareja.
  • Realizar un guión gráfico de la historia que se haya leído.
  • Permitir que, de forma organizada, los alumnos cuenten o expongan lo que han leído.
  • Programar alguna sesiones en las que los alumnos puedan representar a sus personajes favoritos.
  • Realizar un banco o diccionario de “palabras difíciles de leer” (sobre esta y las dos siguientes recordemos que son alumnos que leen en inglés).
  • Utilizar juegos de mesa en los que se trabaje la comprensión o que favorezcan la lectura repetida de palabras frecuentes.
  • Utilizar programas de ordenador en los que se practique la lectura de palabras.
  • Utilizar audiolibros.
  • Que los alumnos tengan un segundo juego de materiales escolares en casa.
  • Permitir que los alumnos utilicen resúmenes ya publicados para repasar (no sustituir) las tareas de lectura.

Phonics

No las menciono ya que son un recurso más propio del aprendizaje de la lectura en la lengua escrita. En español, las relaciones entre letras y sonidos son más sencillas y se aprenden más fácilmente.

Escritura

  • Explicar los estándares o criterios con los que se valora si un trabajo escrito es aceptable.
  • Enseñar a reconocer las partes de una historia (planteamiento, personajes, localización, problema…)
  • Habilitar un servicio de correo interno en la clase para que los alumnos se escriban entre ellos.
  • Enseñar a visualizar lo que se lee y a relatar lo que se visualiza.
  • Establecer un procedimiento de revisión de las composiciones escritas.
  • Uso de grabadoras como alternativa a la escritura.
  • Ayuda de un compañero que transcriba lo que el alumno le dicta.

Deletreo

Al igual que sucedía con los phonics, no menciono los principios que se exponen por la importancia menor del deletreo en el aprendizaje de la escritura en español.

Escritura manuscrita

  • Uso de pizarras individuales.
  • Creación de lugares tranquilos para la escritura.
  • Enseñar a utilizar el dedo para medir el espacio entre palabras.
  • Uso de papel pautado. Concretamente, se propone el uso de líneas verticales para aprender a separar las letras y palabras.
  • Programas estructurados para la enseñanza de la grafía.

Cálculo

  • Enseñar pautas de cálculo, por ejemplo que las cifras de los números múltiplos de 9 suman 9.
  • Prácticar el cálculo en parejas.
  • Asegurar la comprensión de los signos matemáticos.
  • Utilizar recursos mnemotécnicos para recordar los pasos de los algoritmos de cálculo.
  • Practicar con dinero en situaciones reales.
  • Utilizar colores para distinguir los signos de las operaciones.
  • Revisar los resultados con una calculadora.
  • Utilizar juegos de mesa de cálculo.
  • Utilizar juegos de ordenador para practicar el cálculo.
  • Práctica diaria de un minuto de cálculo haciendo que los alumnos lleven un registro de su eficacia.

Problemas matemáticos

  • Enseñar a releer el problema, al menos dos veces antes de comenzar a solucionarlo.
  • Reconocer palabras o expresiones clave que indiquen qué operación realizar (personalmente, considero que esto conduce a una forma superficial de afrontar los problemas en la que los alumnos tratan de adivinar qué hay que hacer en lugar de entender qué se está planteando).
  • Hacerse preguntas sobre el problema.
  • Utilizar ejemplos de problemas relacionados con la vida real.
  • Utilizar la calculadora para comprobar las operaciones.

Materiales especiales para matemáticas

  • Líneas numéricas (para el cálculo con números enteros).
  • Elementos manipulativos para apoyar cálculos sencillos.
  • Papel cuadriculado para organizar bien los números en la realización de operaciones.

Organización

  • Establecer un profesor que actúe como tutor del alumno, reuniéndose con él periódicamente para revisar el trabajo realizado y establecer objetivos.
  • Utilizar agendas.
  • Emplear archivadores con códigos de colores.
  • Asignar un compañero que ayude con la anotación de la tarea y organizar el archivador.
  • Ordenar periódicamente el pupitre o taquilla y la mochila.
  • Enseñar al alumno a utilizar el reloj.
  • Utilizar un calendario para anotar las fechas de entrega de trabajos.
  • Ayudar al alumno a fragmentar trabajos largos en una cadena de actividades breves.
  • Crear un plan del día.

Estudio y trabajo personal

  • Enseñar al alumno a adaptar su material de trabajo, por ejemplo, doblando la hoja o cubriéndola con una tarjeta de modo que solo se vea una pregunta o actividad en cada momento.
  • Diagramas de Venn.
  • Enseñar a tomar apuntes.
  • Lista de comprobación de errores frecuentes (por ejemplo, escribir mayúsculas después de punto).
  • Enseñar al alumno a crear un espacio de trabajo libre de distracciones.
  • Supervisar y ajustar las tareas para casa.

 

Adaptaciones y acomodaciones·Matemáticas

Hacer círculos

Para algunos niños el uso del compás es muy engorroso. Al apoyar en el papel la pata que traza el círculo e intentar girarla se les mueve la pata que tendría que quedar en el centro de la figura, al clavar la pata del centro lo hacen con poco cuidado y agujerean la mesa sobre la que trabajan.

La verdad es no recuerdo la última vez que yo mismo hice un círculo con compás: si no es necesario que sea muy preciso, lo hago a mano, y si necesito que sea perfectamente circular, utilizo un ordenador. Tampoco recuerdo haber dibujado una bisectriz o algún poliedro regular fuera del colegio. Sobre la relevancia social del compás, me pregunto si hay gente (sin hijos) que tenga en casa algún compás sin que sea como recuerdo de infancia o si alguien viaja con un compás en el bolso o la cartera.

Una alternativa al compás puede ser trazar la circunferencia rodeando una forma que ya sea circular, como una moneda o un vaso. A esta le veo tres problemas: la mano con la que sujetas la plantilla estorba el movimiento de la mano que traza el círculo, no puedes localizar el centro de la figura con precisión y, si tienes que hacer un círculo con un radio o diámetro determinados, puede que no encuentre una plantilla que tenga exactamente esa medida.

Otra alternativa es una plantilla de círculos, como esta

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Sigue teniendo algunos problemas: no se puede localizar el centro con exactitud, aunque hay unos segmentos que ofrecen una referencia. Además, solo se pueden trazar círculos con los diámetros que ofrece la plantilla y para que la medida sea más precisa se debe utilizar una punta muy fina y acercarla muy bien al borde de la forma.

Una tercera alternativa es utilizar una regla-compás o un compás plano, aunque esta herramienta puede no servir para trazar círculos muy pequeños.

Y también queda la alternativa de hacer el círculo con un ordenador e imprimirlo, más engorrosa porque se necesita tener a mano el equipo informático y poco útil para trabajar en un cuaderno.

Detección y evaluación·Matemáticas·Organización

Los alumnos con TDAH manejan mal el tiempo

Lo que indico no es ninguna novedad y ya habíamos escrito sobre estos problemas y sobre algunas estrategias para manejarlos. Pero el tiempo pasa, algunas cosas se olvidan, nuevos profesores entran a trabajar en los colegios e institutos y algunos nunca han oído hablar de esto.

El caso es que las investigaciones “de laboratorio” han identificado que las personas con TDAH (niños, adolescentes y jóvenes) tienen menor rendimiento que otros personas sin TDAH en tareas como estimar la duración de un suceso, reproducir un intervalo de tiempo, comparar intervalos de tiempo o definir conceptos temporales. Esto tiene un interés teórico. Por ejemplo, no encaja con una idea bastante persistente de que el niño con TDAH sería un niño que ha recibido una educación inadecuada y que se encuentra con una situación social que justifica su comportamiento atribuyéndolo a un trastorno. En este modelo no resultaría fácil explicar por qué muchos de esos niños supuestamente mal educados coinciden en tener esas dificultades con la percepción del tiempo.

Pero el conocimiento de estos problemas con la gestión del tiempo también puede tener un interés práctico. Hay problemas reales frecuentes en las personas con TDAH (y más o menos ocasionales en las que no tienen TDAH) que tienen que ver con el tiempo. Por ejemplo:

  • No iniciar una tarea por considerar que va a ser mucho más larga de lo que realmente es.
  • Considerar que el tiempo disponible para hacer una tarea es mucho más extenso de lo que realmente es (es curioso como este problema y el anterior, que parece opuesto, pueden existir en la misma persona) y comenzarla cuando el tiempo para terminarla bien es insuficiente.
  • Impuntualidad.
  • Dificultad para esperar algo que se desea.

He vuelto a escribir sobre el manejo del tiempo en el TDAH motivado por un trabajo de Bárbara Rosselló y Mateu Servera, que están preparando una escala de valoración de manejo del tiempo para maestros. Aún no existe la herramienta completa, pero este estudio hace una propuesta de items y analiza su estructura factorial, validez y fiabilidad.

Un hallazgo interesante de este estudio es que los items de la escala parecen agruparse en dos factores, uno de uso del tiempo aplicado a tareas y otro de uso del tiempo aplicado a acontecimientos. En el de tareas encontramos observaciones como “necesita tiempo extra para finalizar tareas escolares”, “sabe ajustar el ritmo de trabajo al tiempo de que dispone”, “pregunta cuánto tiempo le falta para terminar una tarea” o “desperdicia o infrautiliza el tiempo”. Algunos items del factor de acontecimientos son: “sabe situar cuándo ha ocurrido un evento: hace una semana, un mes, tres años”, “conoce el día del mes en el que se encuentra” o “tiene dificultades para situar en el tiempo diferentes hechos históricos”.

La correlación que tiene el cuestionario de Rosselló y Servera con otros cuestionarios de valoración de problemas con el tiempo, respondidos por los padres o por los propios alumnos, es moderada (entre 0,26 y 0,41).

Tal como se esperaba, el grupo de 37 niños de 4º de primaria a 1º de ESO con TDAH mostró más dificultades en la gestión del tiempo que el grupo de control. Las diferencias fueron grandes en los dos factores de la escala (tiempo aplicado a tareas y tiempo aplicado a acontecimientos). Las diferencias debidas al curso o al sexo de los participantes fueron poco notables.

 

Dificultades de aprendizaje·Intervención con evidencias limitadas·Matemáticas·Suma

Intervención en matemáticas mediante RDI

La RDI es la representación dinámica integrada. Se trata de una herramienta informática que tiene tres componentes: comprensión fragmentada, representación fragmentada e integración de las representaciones. La forma de concretar esto es que, tras seleccionar la información relevante de un problema, los conceptos clave se presentan asociados a dibujos, los datos numéricos se enmarcan en cuadrados y los verbos se representan mediante pictogramas. También se representan los enlaces, como uniones (sumas) e intersecciones (restas) y, por último, se representan los interrogantes.

El programa RDI tiene varios bloques para trabajar la suma sin llevadas, la suma con llevadas, la resta sin llevadas y sumas y restas combinadas y permite que el alumno construya la representación gráfica del problema a partir del enunciado y el proceso inverso: que reconstruya el enunciado a partir de la representación gráfica.

Se cita como primera fuente del programa, donde aparece descrito detalladamente el libro Prácticas de psicología de la educación, que no he podido consultar. El programa RDI ha sido probado con niños de 6 a 8 años obteniendo resultados positivos en varias habiliades matemáticas.

Pero el estudio que nos interesa más es uno que se ha publicado recientemente, realizado con alumnado de 6 a 9 años con TDAH y con dificultades de aprendizaje de las matemáticas. Este estudio ha sido realizado por Paloma González-Castro, Marisol Cueli, Débora Areces y Celestino Rodríguez, de la Universidad de Oviedo, junto con Georgios Sideris, de la Escuela de Medicina de Harvard.

En él se compararon tres grupos: 72 alumnos con TDAH, 82 con dificultades de aprendizaje de las matemáticas y 62 con ambos problemas. Los tres grupos mejoraron significativamente en todas las habilidades matemáticas evaluadas, aunque hay que tener en cuenta que al no haber un grupo de control sin intervención, las mejoras pueden estar sobrestimadas. Las mayores mejoras se encontraron en el grupo con dificultades de aprendizaje de las matemáticas.

Es interesante consultar directamente el artículo que estoy comentando porque incluye algunas capturas de pantalla del programa que ilustran muy bien cómo se trabaja con él. Desafortunadamente, no puedo incluirlas aquí porque tienen derechos de autor.

Intervención sin evidencias·Matemáticas·Resultados escolares

¿Y si escolarizamos al alumno con TDAH un año más tarde?

Actualmente el TDAH está considerado un trastorno del neurodesarrollo. Los alumnos con TDAH tienen a tener un comportamiento infantil o inmaduro. Los síntomas del TDAH no son comportamientos extraños, sino que lo que los caracteriza es su intensidad, su frecuencia o que resultan inapropiados para la edad del alumno, es decir, no llamarían la atención entre niños de menor edad.

Con esta perspectiva, hay quien se ha preguntado si la evolución de los alumnos con TDAH no sería más positiva estando escolarizado en un curso inferior al que le correspondería por edad. Es evidente que esta medida sólo se podría plantear en aquellos casos en los que el TDAH se ha detectado de forma muy temprana. Teniendo en cuenta que posiblemente (apenas hay datos sobre esto en nuestro entorno) los alumnos con TDAH tienen más probabilidades de repetir curso que sus compañeros sin TDAH, la escolarización en un curso inferior al correspondiente por edad sería una alternativa en la que se evitaría la sensación de fracaso y de pérdida de compañeros. Pero claro, no todos los alumnos con TDAH repiten curso y predecir el futuro es bastante aventurado.

El redshirting

El redshirting consiste en retrasar un año la entrada en la educación infantil de un niño, con el objetivo de que comience la escolarización con mayor desarrollo intelectual, emocional, social o físico. El término proviene del deporte universitario y, originalmente, describía el hecho de retrasar un año la participación en competiciones, de forma que un deportista universitario, en lugar de competir durante cuatro temporadas, dedicaba una temporada a la preparación y cuatro a la competición. Al parecer, en algún caso, estos deportistas utilizaban una camiseta roja sin número, en luga de la camiseta oficial del equipo.

Imagen de womenonthefence.com

En España esta medida puede sonar extraña ya que la demora en el inicio de la escolaridad obligatoria (que es el primer curso de primaria) es una medida que solo se aplica en pocos casos y necesita ser autorizada por la adminstración educativa. En cambio, en otros países, parece haber más flexibilidad en el inicio de la escolarización. En Estados Unidos hay datos que indican que, entre 1993 y 1995 el 9% de los alumnos inició con un retraso la educación infantil. Otros datos más recientes sitúan este porcentaje en torno al 3,5% del alumnado.

Efectos del redshirting en el TDAH

Lucy Barnard-Brak, Tara Stevens y Evan Albright, son investigadores de la Universidad Tecnológica de Texas y han realizado un estudio sobre los efectos del redshirting en el rendimiento académico de los alumnos con TDAH.

Lo que hicieron fue analizar los datos de un estudio longitudinal en el que se ha seguido a 21 409 alumnos desde su entrada en la educación infantil. 1057 de ellos han recibido un diagnóstico de TDAH. Se analizaron datos sobre su rendimiento en lectura y matemáticas hasta el 2º curso de educación secundaria.

El retraso del inicio de la escolarización se hizo con el 9% de los alumnos con TDAH y con el 7% de los alumnos sin TDAH. Esta medida no produjo ningún efecto apreciable en el rendimiento en lectura y se asoció con una pequeña mejora en matemáticas. Esta mejora en matemáticas se detectó en los alumnos que habían demorado su escolarización y que no seguían tratamiento farmacológico para el TDAH. Entre los que seguían tratamiento farmacológico, el efecto del redshirting en el rendimiento en matemáticas fue negativo. Evidentemente, este dato podría reflejar que los alumnos con TDAH que reciben tratamientos farmacológicos son los que tienen los síntomas más intensos del trastorno.

En resumen, los autores consideran que los datos analizados indican que el redshirting es más frecuente entre los niños con TDAH, pero que su empleo no produce mejoras académicas sustanciales a largo plazo.

 

Causas del TDAH·Entrenamiento cognitivo·Intervención con evidencias limitadas·Lectura·Matemáticas

¿Y si mejorar las funciones ejecutivas no mejora el rendimiento escolar?

Si eres una persona con interés por el TDAH y has estado informándote sobre las razones por las que algunos niños muestran un comportamiento llamativamente distraído, inquieto o impulsivo, probablemente habrás tenido noticias del concepto de funciones ejecutivas.

En 1997, el psicólogo estadounidense Russell Barkley publicó un artículo en el que proponía un modelo sobre el TDAH. Este modelo consideraba que el TDAH es fundamentalmente un problema en la inhibición de la conducta, que se relaciona con cuatro funciones neurológicas ejecutivas. Actualmente, ese artículo de Barkley ha sido citado más de 6000 veces por otros trabajos científicos o académicos. Eso da una idea de la popularidad de este modelo.

No hay un acuerdo claro acerca de cómo definir las funciones ejecutivas, ni cuáles son, pero aproximadamente, se puede considerar que las funciones ejecutivas son procesos que se encargan de gestionar (planear, controlar y regular) los procesos cognitivos básicos.

Una revisión sobre intervenciones para mejorar funciones ejecutivas

Robin Jacob y Julia Parkinson han publicado un meta-análisis acerca de dos cuestiones. La primera es la relación entre funciones ejecutivas y el rendimiento en lectura y matemáticas. La segunda es sobre la posible relación causal entre funciones ejecutivas y rendimiento.

Robin Jacob explicando la revisión realizada (en inglés)

Para entender mejor los resultados de esta investigación, hay que tener en cuenta que en el meta-análisis no se incluyeron estudios realizados exclusivamente con alumnos con TDAH. Sin embargo, sí que se incluyeron estudios en los que participaban alumnos con TDAH como parte de una muestra más general. También es importante saber que solo se revisaron investigaciones en las que el rendimiento se medía con pruebas estandarizadas y no con calificaciones escolares o valoraciones de los profesores.

Los autores localizaron 67 estudios en los que se relacionaba alguna medida de función ejecutiva con alguna medida de rendimiento en lectura o matemáticas. Los resultados indican una relación positiva, en torno a r = 0,30, dicho de otra manera, hay un 9% de solapamiento entre funciones ejecutivas y rendimiento en pruebas estandarizadas de lectura o matemáticas.

Wisconsin card sorting test. Utilizado para evaluar la flexibilidad en el cambio atencional

Los estudios que se centraban en una sola dimensión de la función ejecutiva (control atencional, inhibición de respuestas, memoria de trabajo o cambio atencional) proporcionaban también un pequeño resultado positivo fuera cual fuera la medida elegida, siendo más bajos los resultados cuando la medida era el control atencional. Igualmente, la relación entre funciones ejecutivas y rendimiento se apreció en distintos grupos de edad, 3 a 5 años, 6 a 11 y 12 a 18.

Una vez que se ha establecido que existe una relación entre funciones ejecutivas y rendimiento, los autores manifiestan su sorpresa por los pocos datos que indiquen que la relación sea causal. Es decir, no podemos afirmar que el buen rendimiento sea la consecuencia de una buena función ejecutiva, o  que mejorar la función ejecutiva vaya a mejorar el rendimiento. Tampoco se puede descartar la idea de que ambas variables dependan de otra. Por ejemplo, podría ser que la capacidad intelectual sea la que esté influyendo tanto en la función ejecutiva como en el rendimiento.

En los estudios de tipo predictivo (los que predicen el rendimiento futuro por los resultados actuales de función ejecutiva), cuando se controla estadísticamente el cociente intelectual de los participantes, la relación entre funciones ejecutivas y rendimiento disminuye notablemente y no resulta significativa. En los estudios concurrentes (los que miden función ejecutiva y rendimiento en el mismo periodo) sí que aparecen resultados significativos, pero poco consistentes.

Por último, los autores localizaron cinco investigaciones experimentales de intervención, en las que se analizaba el efecto de programas para mejorar la función ejecutiva. Estos estudios proporcionan algunas evidencias de que la intervención puede mejorar los resultados en función ejecutiva, pero sus resultados son dudosos en cuanto a que eso produzca mejoras en el rendimiento académico.

 

 

 

Intervención sin evidencias·Matemáticas·Materiales

Ocurrencias: el ejercicio-acordeón

No tengo ninguna prueba de que esto sirva para algo, pero podría tener sentido. Muchas veces los alumnos con TDAH se agobian si ven actividades escolares largas y rehusan hacerlas. Por otra parte, los cambios en la forma de presentar las actividades les pueden resultar atractivos y aumentar su interés por hacerlas.

Combinando esas dos características preparé un ejercicio-acordeón, en el que el alumno solo ve dos elementos de la actividad:

Ejercicio acordeón 1

 

No es que me aplaudieran, pero hicieron el ejercicio (con la ayuda de un cartel con los dobles y las mitades de los números hasta el 32) y se cumplió mi objetivo, que era que se familiarizasen con el concepto de doble y mitad.

Curiosamente, ninguno de los que trabajaron con esta hoja sabía qué era un acordeón y, finalmente, ellos mismos cambiaron el nombre a ejercicio-abanico.

Ejercicio acordeón 2

Causas del TDAH·Lectura·Matemáticas·Resultados escolares

Función ejecutiva y rendimiento escolar

La función ejecutiva es un complicado conjunto de habilidades que nos permite establecer prioridades o un orden en la realización de actividades (ponerme los calcetines antes de ponerme los zapatos), inhibir respuestas o comportamientos (en lugar de decir lo que se me ha ocurrido, levanto la mano), mantener la información importante disponible (si me mandan hacer varias cosas, no las voy olvidando mientras hago la primera), resistir a las distracciones, cambiar entre tareas, utilizar la información para tomar decisiones o crear reglas abstractas.

Existe un modelo que trata de explicar el TDAH basándose en la función ejecutiva, considerando que lo característico de este trastorno es la dificultad para inhibir comportamientos. El psicólogo Russell Barkley propuso, en 1997 un modelo neuropsicológico del TDAH que trata de explicar sus síntomas como un problema de inhibición en el que intervienen la memoria de trabajo, la autorregulación afectiva, de la motivación y de la activación general; la internalización del habla y la reconstitución (análisis y síntesis del comportamiento).

Un meta-análisis sobre la validez de este modelo, realizado en 2005, estudió los resultados de 83 investigaciones en las que se evaluaba la funcion ejecutiva de alumnos con y sin TDAH. Como grupo, las personas con TDAH tuvieron un rendmiento más bajo en las pruebas de función ejecutiva, especialmente en inhibición de respuestas, vigilancia, memoria de trabajo y planificación. Esas diferencias no parecían deberse a la inteligencia, el rendimiento escolar o síntomas de otros trastornos. Sin embargo, las diferencias eran moderadas y no fueron universales, de modo que los autores de la revisión concluyeron que los problemas de función ejecutiva no son suficientes ni necesarios para la identificación o diagnóstico del TDAH.

Función ejecutiva y rendimiento escolar

Pero quiero comentar otro meta-análisis, en este caso sobre la relación entre función ejecutiva y rendimiento escolar y sobre los efectos en ese rendimiento de las intervenciones para mejorar la función ejecutiva. Este meta-análisis no se centraba en el TDAH.

La revisión localizó 67 estudios sobre la relación entre funciones ejecutivas y rendimiento en lectura o matemáticas. Las correlaciones medias eran de 0,30 y 0,31. Esto indica que aproximadamente el 9% de la varianza de los resultados en las pruebas de lectura o matemáticas se podría predecir o explicar a partir de los resultados en las pruebas de función ejecutiva.

Las correlaciones eran muy parecidas en distintos grupos de edad y con diferentes tipos de medida de la función ejecutiva (de menor a mayor correlación: control atencional, inhibición de respuestas, memoria de trabajo, cambio del foco de atención y otros).

Los autores analizaron también si podía haber una relación causa-efecto entre función ejecutiva y rendimiento en lectura y matemáticas. Los datos encontrados fueron muy dispersos y no mostraban una tendencia clara, en ocasiones porque los resultados eran irrelevantes y en ocasiones por falta de medidas o controles adecuados.