Adaptaciones y acomodaciones·Entrenamiento de padres·Habilidades sociales·Intervención con evidencias sólidas·Organización

Los programas CLS y CLAS para alumnado de primaria con TDAH

La Universidad de California está trabajando desde 2002 en la elaboración y comprobación de un programa educativo para el TDAH. La principal impulsora de este trabajo es la profesora Linda Pfiffner. El programa lo podemos encontrar con los nombres de Collaborative Life Skills (CLS) o Collaborative Life and Attention Skills (CLAS) y está especialmente pensado para alumnado de primaria con TDAH de forma inatenta.

A diferencia de otras intervenciones, que se han preparado en inglés y no podemos utilizar sin traducir los materiales, CLAS está siendo adaptado para población mejicana por Eva Araujo y Lauren Hack.

Eva Araujo y Lauren Hack. Foto de Conacyt

Este programa parte de la idea de que las intervenciones disponibles para tratar el TDAH de forma combinada o con predominio de la hiperactividad / impulsividad y los problemas de conducta no dan respuesta a algunos problemas propios de los niños con TDAH de forma inatenta, como la baja velocidad de procesamiento, soñar despiertos, desorientación o desconocimiento de habilidades sociales.

Los programas

CLAS tiene tres componentes principales que son:

  1. Asesoramiento al profesorado.
  2. Entrenamiento de padres.
  3. Entrenamiento del alumno en habilidades.

El asesoramiento al profesorado consta de una sesión en la que se presentan las intervenciones conductuales y acomodaciones de clase dirigidas a los alumnos con déficit de atención. A lo largo de 12 semanas se realizan cuatro o cinco reuniones del profesor con los padres, el alumno y el asesor. Se prepara y establece una hoja de registro diario, a la que se llama “el reto de la clase”. Esta hoja es individualizada y suele incluir objetivos relacionados con:

  • El trabajo escolar (acabar los ejercicios de clase, realizar la tarea de casa, precisión en las actividades realizadas).
  • Habilidades básicas de trabajo y estudio (tener listos los materiales necesarios, comenzar las actividades a tiempo, seguir las instrucciones).
  • Interacción social (participar en grupos, comportarse de forma asertiva).

Los objetivos elegidos estan relacionados con las habilidades que se enseñan al alumno. Además, se realizan acomodaciones de aula como lugar preferente para sentarse, reducción del trabajo, uso de una agenda, ayudas para la organización, límites de tiempo o recordatorios.

El entrenamiento de padres comienza con una sesión introductoria sobre el TDAH de forma inatenta, el modelo de aprendizaje social y estrategias de manejo para la inatención:

  • Hacer caso a los comportamientos adecuados.
  • Uso de consecuencias positivas y recompensas.
  • Rutinas efectivas y planificación de las actividades.
  • Formas de dar órdenes e indicaciones.
  • Uso prudente de las consecuencias negativas.
  • Cambiar el entorno para promover la atención y el funcionamiento adaptativo.

Todas las familias implantan un “reto de casa”, consistente en una economía de fichas con objetivos y recompensas individualizados. A los padres también se les enseñan habilidades para interactuar de forma eficaz con los profesores y cómo evaluar y reforzar el reto de la clase.

Además, a los padres se les enseña cómo promover y reforzar las habilidades que sus hijos aprenden en sus sesiones de entrenamiento.

daEl entrenamiento para los alumnos consta de una serie de módulos:

  • Habilidades académicas y de estudio: controles de atención, implicación en la actividad.
  • Habilidades de organización: recordatorios y listas de actividades, planificación y gestión del tiempo, preparación del material escolar
  • Autocuidado y habilidades de la vida diaria: hacer las tareas domésticas.
  • Habilidades de competencia social: tomarse las cosas con deportividad, aceptar las consecuencias, asertividad, manejar el bromeo, resolución de problemas o conflictos, hacer amigos y juego en común.

Se trata de dar a los alumnos los conocimientos necesarios para poner en marcha esas habilidades, pero también de ayudarles en su ejecución. Si alguien tiene la suficiente paciencia y conocimiento del inglés, en este vídeo puede encontrar una presentación más detallada del programa.

Por lo que he visto el programa CLS tiene los mismos componentes principales, aunque parece haber algunas diferencias en cuanto a los temas tratados.

Resultados

Estos programas han mostrado producir mejoras en los síntomas de inatención, tempo cognitivo lento y habilidades sociales y de organización. Estas mejoras tienden a mantenerse en las evaluaciones de seguimiento.

Investigaciones publicadas sobre CLS y CLAS

Estas intervenciones han evaluadas en varias ocasiones, algo poco frecuente en tratamientos educativos para el TDAH. A continuación enlazo las investigaciones que he encontrado.

A randomized controlled trial of a school-implemented school-home intervention for attention-deficit/hyperactivity disorder symptoms and impairment.

Parenting as a mechanism of change in psychosocial treatment for youth with ADHD, predominantly inattentive presentation.

Parent Adherence in Two Behavioral Treatment Strategies for the Predominantly Inattentive Presentation of ADHD.

A two-site randomized clinical trial of integrated psychosocial treatment for ADHD-inattentive type.

Educational outcomes of a collaborative school-home behavioral intervention for ADHD.

A randomized, controlled trial of integrated home-school behavioral treatment for ADHD, predominantly inattentive type.

 

Detección y evaluación·Matemáticas·Organización

Los alumnos con TDAH manejan mal el tiempo

Lo que indico no es ninguna novedad y ya habíamos escrito sobre estos problemas y sobre algunas estrategias para manejarlos. Pero el tiempo pasa, algunas cosas se olvidan, nuevos profesores entran a trabajar en los colegios e institutos y algunos nunca han oído hablar de esto.

El caso es que las investigaciones “de laboratorio” han identificado que las personas con TDAH (niños, adolescentes y jóvenes) tienen menor rendimiento que otros personas sin TDAH en tareas como estimar la duración de un suceso, reproducir un intervalo de tiempo, comparar intervalos de tiempo o definir conceptos temporales. Esto tiene un interés teórico. Por ejemplo, no encaja con una idea bastante persistente de que el niño con TDAH sería un niño que ha recibido una educación inadecuada y que se encuentra con una situación social que justifica su comportamiento atribuyéndolo a un trastorno. En este modelo no resultaría fácil explicar por qué muchos de esos niños supuestamente mal educados coinciden en tener esas dificultades con la percepción del tiempo.

Pero el conocimiento de estos problemas con la gestión del tiempo también puede tener un interés práctico. Hay problemas reales frecuentes en las personas con TDAH (y más o menos ocasionales en las que no tienen TDAH) que tienen que ver con el tiempo. Por ejemplo:

  • No iniciar una tarea por considerar que va a ser mucho más larga de lo que realmente es.
  • Considerar que el tiempo disponible para hacer una tarea es mucho más extenso de lo que realmente es (es curioso como este problema y el anterior, que parece opuesto, pueden existir en la misma persona) y comenzarla cuando el tiempo para terminarla bien es insuficiente.
  • Impuntualidad.
  • Dificultad para esperar algo que se desea.

He vuelto a escribir sobre el manejo del tiempo en el TDAH motivado por un trabajo de Bárbara Rosselló y Mateu Servera, que están preparando una escala de valoración de manejo del tiempo para maestros. Aún no existe la herramienta completa, pero este estudio hace una propuesta de items y analiza su estructura factorial, validez y fiabilidad.

Un hallazgo interesante de este estudio es que los items de la escala parecen agruparse en dos factores, uno de uso del tiempo aplicado a tareas y otro de uso del tiempo aplicado a acontecimientos. En el de tareas encontramos observaciones como “necesita tiempo extra para finalizar tareas escolares”, “sabe ajustar el ritmo de trabajo al tiempo de que dispone”, “pregunta cuánto tiempo le falta para terminar una tarea” o “desperdicia o infrautiliza el tiempo”. Algunos items del factor de acontecimientos son: “sabe situar cuándo ha ocurrido un evento: hace una semana, un mes, tres años”, “conoce el día del mes en el que se encuentra” o “tiene dificultades para situar en el tiempo diferentes hechos históricos”.

La correlación que tiene el cuestionario de Rosselló y Servera con otros cuestionarios de valoración de problemas con el tiempo, respondidos por los padres o por los propios alumnos, es moderada (entre 0,26 y 0,41).

Tal como se esperaba, el grupo de 37 niños de 4º de primaria a 1º de ESO con TDAH mostró más dificultades en la gestión del tiempo que el grupo de control. Las diferencias fueron grandes en los dos factores de la escala (tiempo aplicado a tareas y tiempo aplicado a acontecimientos). Las diferencias debidas al curso o al sexo de los participantes fueron poco notables.

 

Estudio·Habilidades sociales·Intervención con evidencias sólidas·Organización

Un nuevo estudio sobre Challenging Horizons

Challenging Horizons Program (CHP) es un programa para adolescentes con TDAH que ya presenté hace unos años. A pesar de que no se ha adaptado al español, es interesante conocerlo porque tal vez sea el programa educativo para alumnos con TDAH mejor fundamentado que existe, con comprobaciones que incluyen algún estudio experimental. Aunque el programa no ha sido adaptado al español, se pueden encontrar algunas de sus actividades en el libro Estudiar y Hacer la Tarea. Alumnos de la ESO incluso con TDAH.

CHP se suele aplicar como programa extraescolar, pero la razón por la que lo vuelvo a traer al blog es porque se acaba de publicar una investigación sobre su eficacia como programa escolar o extraescolar: Evaluation of a school-based treatment program for young adolescents with ADHD.

La investigación se realizó con 326 alumnos con TDAH, desde 6º de primaria (que forma parte de la  middle school) hasta 2º de ESO. Estos alumnos fueron asignados, al azar a tres grupos: Challenging Horizons escolar, Challenging Horizons extraescolar, y la intervención habitual en la comunidad (las medidas que normalmente se toman con alumnos con esas características). En la forma escolar los alumnos se reunían semanalmente con su tutor y se trataban los temas relacionados con la organización del material y las tareas. En la forma extraescolar se realizaban dos sesiones semanales de 2 horas y 15 minutos, con un encuentro personal con un mentor y actividades en grupo sobre habilidades sociales y de estudio y trabajo individual en la tarea escolar.

La intervención más eficaz fue la aplicación extraescolar de CHP, que produjo beneficios en cuanto a organización y manejo del tiempo, problemas con la tarea, funcionamiento escolar y síntomas de inatención. Estos beneficios se mantuvieron tras finalizar el programa. En cambio, no se encontraron beneficios en la interacción social.

El uso escolar de CHP no produjo resultados mejores que las intervenciones habituales en el entorno. Ya se había obtenido un resultado similar en una investigación anterior. Hay que tener en cuenta que, en este caso, la intervención era más breve que el uso extraescolar y trataba menos contenidos, por ejemplo, no se enseñaban habilidades de estudio. No obstante tenía la ventaja de que al hacerse en los colegios, la asistencia de los alumnos era mucho más regular que en el programa extraescolar.

 

 

Intervención sin evidencias·Materiales·Organización

La hoja de trabajo

Presento una herramienta que he empezado a utilizar este curso y que me está dando mucho juego. Se llama “hoja de trabajo” y la utilizamos en el aula de apoyo, con un par de grupos de alumnos de 1º de primaria. No todos tienen TDAH, pero la mayoría rinden bastante mal en lectura, escritura y cálculo por distintos motivos.

La hoja de trabajo se empieza a hacer al empezar la clase: cada alumno tiene que escribir en ella su nombre, el día y el mes. Por ahora escriben el día con número y el mes con letra. Al comenzar el curso, algunos de los alumnos apenas sabían escribir su nombre, así que yo les ayudo con lo demás, o pueden utilizar el calendario. Más o menos seguimos un proceso para pasar de casi hacerlo yo a trabajar con independencia:

Hoja apoyoNombre:

  1. Al principio lo escribían ellos, con mayúsculas (como lo habían aprendido y a veces con errores).
  2. Corrijo lo que está incorrecto y en la siguiente sesión recuerdo que tenga cuidado con eso.
  3. Pasamos a escribir el nombre con minúscula, yo lo pongo en la pizarra y el alumno lo copia.
  4. El alumno escribe su nombre.

Día:

  1. Escribo el número en la pizarra para que lo copien.
  2. Busco el día en el calendario y lo señalo para que lo copien de allí.
  3. Un alumno busca el día en el calendario, lo señala y los compañeros lo copian.
  4. Cada uno mira el calendario y pone el día que es.
  5. Aunque no lo he hecho, se podría pasar a escribir qué día de la semana es.

Mes:

  1. Lo escribo yo en la hoja de trabajo.
  2. Lo escribo en la pizarra y los alumnos lo copian.
  3. Un alumno lo escribe en la pizarra y los demás lo copian.
  4. Lo copian del calendario.
  5. Recuerdan cuál es y lo escriben.

Resulta que, si te apañas bien, en el primer rato de la clase los alumnos han estado trabajando los números del 1 al 30 (y con alguna pregunta, los conceptos de anterior y siguiente), la copia y el dictado de palabras complejas como “septiembre”.

En la hoja se apuntan las actividades que se van haciendo durante la sesión de trabajo. Son anotaciones como “ejercicios de la página 26, copia, letra g, sumas, restas, escribir números, lectura de tarjetas, comprender frases”. Al principio yo le apunto a cada alumno lo que hace. Ahora estoy escribiendo las actividades en la pizarra y le señalo a cada uno cuáles tiene que incluir en su hoja de trabajo (no todos hacen las mismas). Más adelante les propondré que cuando terminen una actividad sean ellos los que la anoten.

Otra sección es la de valoración del trabajo. Cada alumno señala cómo considera que ha trabajado. Aquí, los primeros días les hacía gracia señalar la calavera, pero eso se les pasó al poco tiempo. Alguna vez, además de lo que pone el alumno yo rodeo otra de las caras y escribo al lado “la opinión del profesor”.

La última parte es la sección “he aprendido” donde señalo los nuevos logros o escribo algún mensaje de felicitación. Esta parte aún la tengo poco explotada.

Lo más interesante de la hoja de trabajo es que se trata de una herramienta de comunicación: los alumnos no escriben porque sí o porque toca, sino para transmitir una información a sus tutores y a sus padres. Saber que alguien va a leer lo que pones es un buen motivo para tratar de hacerlo bien y con claridad. Pero es aquí donde tengo que pensar algunas mejoras, porque empiezo a detectar que algunos alumnos acumulan entre sus cosas hojas de trabajo y ejercicios de apoyo, lo que indica que nadie las está mirando. Tal vez tenga que supervisar que al llegar a su clase lo pongan todo en su carpeta.

Para quien quiera descargarla:

Además, la lector del blog Marga Gutiérrez ha sido tan amable como para hacer una traducción de la hoja al euskera:

Intervención con evidencias limitadas·Organización·Resultados escolares

Un intervención útil para universitarios con TDAH

Mindy Scheithauer

Próximamente se publicará en Journal of Attention Disorders un artículo de Mindy Scheithauer y Mary Kelley que describe un valora una intervención basada en el autorregistro y con la que se obtuvieron resultados positivos en alumnado con TDAH. El artículo está basado en la tesis doctoral de Scheithauer, titulada Academic Self-Monitoring in College Students. Se trata de un documento importante ya que valora una intervención educativa. Además lo hace con alumnado universitario con TDAH, que es una población en la que se ha hecho poca investigación. Y otra cosa que también es muy importante es que se trata de un estudio con grupo de control aleatorio, lo que aumenta su rigor.

Los participantes

En este estudio comenzaron 53 alumnos universitarios que habían recibido un diagnóstico previo de TDAH y que seguían un tratamiento médico por ese problema. De ellos, 12 fueron descartados por no acudir a alguna de las sesiones de trabajo, de modo que el grupo experimental tuvo 22 participantes y el de control 19.

La intervención

Todos los participantes recibieron una sesión de formación sobre técnicas de estudio en la que se les explicó:

  1. La técnica de estudio SQ4R, que consiste en echar un vistazo al texto que se va a estudiar, escribir algunas preguntas sobre el tema, leer el texto y responder a a las preguntas, recitar las resupuestas, reflexionar sobre las relaciones o conexiones entre las ideas del texto y repasar (anticipándome a la jugada ya expliqué esta técnica en el libro Estudiar y Hacer la Tarea)
  2. Estrategias generales de estudio: organización, estudio sin distracciones y auto-evaluación.

Además, a los participantes del grupo experimental se les explicó un procedimiento de autorregistro. El registro se hacía en una tabla excel compartida mediante dropbox. Todos los participantes registraban su asistencia a clase y el uso del tratamiento médico. Además para cada uno había items individualizados, preparados a partir de sus problemas concretos. Algunos ejemplos concretos que dan los autores son:

  • He dedicado 30 minutos a realizar tareas de Matemáticas o a estudiarlas.
  • He repasado los apuntes de las clases de hoy.
  • He introducido las nuevas fechas de exámenes y trabajos en el calendario de mi teléfono.
  • Me fui a la cama hacia las 11:30.

La respuesta a los items era de sí o no, y la propia tabla incluía un gráfico en el que los participantes podían ver sus progresos. Si no enviaban diariamente el registro se les recordaba por correo electrónico.

Resultados y comentario

Los participantes que recibieron la intervención de autorregistro obtuvieron mejoras significativas en los síntomas del TDAH (valorados por ellos mismos), en hábitos académicos adecuados, logro de metas personales y calificación media.

Una de las cuestiones interesantes de este estudio es si las mejoras se debieron al uso del sistema de autorregistro o a la interacción entre el autorregistro y el tratamiento farmacológico que seguían los alumnos, es decir, si esas mejoras se podrían atribuir a una mayor continuidad y consistencia en el uso de la medicación. Al parecer, los alumnos que utilizaron el autorregistro no mejoraron en el seguimiento del tratamiento médico, aunque los autores reconocen que la herramienta utilizada para evaluar ese seguimiento es poco fiable.

Organización·Problemas de comportamiento

Ideas para profesores, de COMP

COMP es el Classroom Organization and Management Program, que trata de mejorar el clima de aula y el comportamiento del alumnado y del que hablé hace poco en una entrada. Este programa ofrece en su web una extensa colección de ideas para prevenir problemas de comportamiento, y he entresacado algunas que me han parecido especialmente interesantes:

  1. Reserve una zona de la pizarra que se llame “aparcamiento”. Si un alumno pregunta algo relevante pero que no tiene que ver con el tema que se está tratando, se escribe la pregunta en el aparcamiento y sólo se tratará si queda tiempo disponible.
  2. Establezca una forma fija de hacer las filas (por ejemplo en orden alfabético), así evitará que los alumnos se empujen o discutan sobre quién se coloca en primer lugar.
  3. En cada grupo de trabajo asigne a un alumno el papel de recadero. Ése es el único que puede levantarse para hacer preguntas o buscar materiales.
  4. Utilice música o una canción para las transiciones: una música para recoger, una música para colocarse en fila…
  5. Enseñe a los alumnos a pedir algunas de las cosas más frecuentes mediante gestos. Por ejemplo, para pedir ir a sacar punta se levanta el lápiz, para pedir ir al baño se levanta la mano y se hace con dos dedos el gesto de caminar. Usted acceda o no a la petición con un movimiento de cabeza.

    Imagen de http://www.comp.org
  6. Para hacer más ágil la limpieza en los trabajos en los proyectos o trabajos de grupo en los que se ensucia mucho, cuelgue una bolsa de basura en el lugar de trabajo de cada grupo.
  7. Piense en la idea de eliminar la mesa del profesor: se gana espacio y hace más fácil acercarse al trabajo y aprendizaje de los alumnos.
  8. Utilice organizadores de revistas para colocar los libros o cuadernos. Será más fácil encontrar el que se busca que si están amontonados (hablo de algo que los propios alumnos podrían fabricar). Ponga en el lomo del libro una pegatina con el número de lista de su propietario.
  9. Si los alumnos acuden a la mesa del profesor, regule por dónde acceden a ella y por dónde se van, de modo que no haya aglomeraciones porque varios lleguen a la vez desde distintos sitios.
  10. Ponga el material del profesor fuera de la vista de los alumnos. Si eso no es posible, colóquelo en cajas y pegue en ellas una señal de “stop”.
  11. Disponga de actividades extra preparadas para los alumnos que terminan rápidamente sus trabajos o pruebas.
  12. Tenga una lista de tareas de clase (regar las plantas, colocar los libros, borrar la pizarra) que se puedan asignar a los alumnos que antes terminan sus trabajos.
  13. Considere que algunos alumnos se puedan ofrecer voluntarios para ayudar  a otros durante el trabajo individual. Se pone una señal en su mesa y los alumnos con dudas o dificultades pueden consultares antes que dirigirse al profesor (si hay un voluntario en cada zona o grupo de trabajo se evita que los alumnos se levanten y deambulen por la clase).
  14. Cree pases SCB (Sé Comportarme Bien). Se conceden a los alumnos que gestionan bien su trabajo y no tienen problemas de comportamiento. El pase otorga algún privilegio, por ejemplo, poder salir al baño sin pedir permiso al profesor.
  15. Reserve todos los días un rato, hacia el final de la jornada para comentarios y felicitaciones, tratando de que los alumnos salgan de clase con una buena sensación.
  16. Para que los alumnos no le interrumpan mientras habla con otro, prepare una tarjeta que diga algo así como “Te atenderé el siguiente. Espera en tu sitio”. Cuando acabe lo que está haciendo, se dirige al alumno que tiene la tarjeta, la recoge y le atiende.

 

Encuentros·Organización·Uncategorized

Entrenadores cognitivos Tdah-Sarasate.

El pasado sábado 25  de octubre tuvimos las oportunidad de participar en la formación para Entrenadores Cognitivos de la Asociación Tdah-Sarasate  con el curso  “Me organizo, aprovecho el tiempo y… ¡me como el mundo!”.  En él intentamos ofrecer herramientas sencillas  para abordar dificultades de organización y planificación en alumnado de Educación  Primaria, así como estrategias de gestión del tiempo y motivación.

Foto: Tdah-Sarasate Entrenador Cognitivo (Facebook)
Foto: Tdah-Sarasate Entrenador Cognitivo (Facebook)

Esta no va a ser nuestra única colaboración ya que el próximo 8 de  noviembre  mi compañero Juan Cruz Ripoll ofrecerá el módulo “Estrategias para ayudar a los adolescentes con el estudio y la tarea”.

Desde aquí agradecer a la Asociación Tdah Sarasate su confianza en nosotros, y en especial a Jessica Rodriguez Zubillaga (psicóloga de la asociación) por toda su labor de organización y coordinación.

Tampoco me quiero olvidar de todas las personas que estuvieron presentes en el curso.

Sois estupendos 😉

 

Estudio·Intervención con evidencias limitadas·Materiales·Organización

Haciendo un plan de trabajo (tarea – estudio) para la tarde

Una de las estrategias que se plantean en mi libro Estudiar y Hacer la Tarea. Alumnos de la ESO, Incluso con TDAH, es hacer planes de trabajo, concretamente planes de trabajo para el rato de tarea y estudio que gran parte de los adolescentes tienen por la tarde.

Como herramienta para plasmar esos planes proponía una hoja en la que anotar las diferentes cosas que hay que hacer a lo largo de la tarde, y el objetivo que se plantea para cada una de ellas. Ahora he preparado una que me gusta más, que es la que aparece a continuación.

Este plan se prepara cada día antes de empezar a hacer el trabajo escolar de fuera del colegio. Para que se puede hacer correctamente es muy importante que el alumno esté siguiendo un sistema de agenda-calendario. Esto consiste en que lleva al colegio una agenda en la que diariamente apunta las tareas que tiene que hacer de cada asignatura y las fechas de examen y los trabajos, y en su lugar de estudio tiene un calendario en el que va colocando las fechas de examen y de entrega de trabajos, aprovechando para desglosarlos colocando en los días anteriores las partes necesarias para prepararlos correctamente (hacer un esquema de la sección 1, aprender la lista de…, buscar información sobre…, redactar la introducción de…, buscar unas fotos para…).

Lo primero que se hace con la hoja del plan es colocar la lista de tareas. Lo habitual suele ser mirar la agenda y hacer lo que se ha anotado, o la parte que hay que entregar al día siguiente de lo que se ha anotado. Además de eso hay que consultar el calendario para introducir, siempre que sea posible, una parte de estudio para los próximos exámenes, y una parte de elaboración de trabajos que se deben entregar dentro de unos días o semanas.

Cuando se tiene soltura con el manejo de la hoja del plan, es posible utilizar técnicas para establecer prioridades, y colocar la lista de tareas en orden estratégico. Pero al principio bastaría con ponerlas en cualquier orden o que, si alguien supervisa al alumno, le indique un orden para colocarlas.

El siguiente paso es establecer los objetivos para cada una de las tareas. Los objetivos tienen que ser concretos y evaluables. Algunos ejemplos de este tipo de objetivos pueden ser:

  • Escribir una redacción de más de 25 líneas.
  • Hacer los cuatro ejercicios de la actividad en menos de 15 minutos.
  • Hacer la redacción preparando un borrador previos.
  • Sin mirar, ser capaz de nombrar  más de 7 de los 10 elementos de la lista.
  • Sin mirar, ser capaz de hacer un esquema del tema de… en el que aparezcan todas las ideas importantes que señaló el profesor.

Además los objetivos no tienen que ser muy fáciles de alcanzar, ni muy difíciles, ya que en ambos casos perderían eficacia y no servirían para su propósito que es animar el trabajo del alumno.

Plantilla trabajo tardeEn la herramienta he colocado dos columnas para poner los objetivos del alumno y los del instructor, es decir, el padre, madre, profesor, o persona que supervisa al alumno mientras estudia y realiza sus tareas, algo muy recomendable en el caso de adolescentes con TDAH. El instructor propone un objetivo cuando le parece que el del alumno no es adecuado, por ser muy vago, no medible, excesivamente fácil o difícil o poco relacionado con el trabajo que se está haciendo. En la propuesta de herramienta que hay en el libro se incluía una columna extra para formular un objetivo de consenso si había discrepancia entre el alumno y el instructor. En esta ocasión no la he incluido para que la realización de la hoja del plan sea más rápida.

La siguiente columna es la estimación del tiempo que se va a tardar en hacer cada una de las tareas. Esto podría hacer que haya tareas en las que no se incluya objetivo, que sería terminarlas en el tiempo propuesto. De cualquier modo, recomendaría controlar los tiempos si hay un instructor que supervise al alumno y pueda medir lo que tarda en hacer cada tarea. Si no, puede suponer una carga adicional para el estudiante. Algo obvio con los tiempos es que si se refuerza al alumno por acabar antes del tiempo marcado, tenderá a poner tiempos exageradamente largos para acabar siempre antes de lo previsto. Algunas formas fáciles de gestionar eso son que la suma de los tiempos tiene que ajustarse a un periodo fijado para los trabajos escolares, por ejemplo, no puede superar las dos horas, de modo que si da mucho tiempo a unas tareas tiene que quitárselo a otras. Otra alternativa sería reforzarle por la precisión, es decir por hacer las cosas en tiempos similares a los previstos.

Por último según va progresando el trabajo se marca en una columna si se ha alcanzado el objetivo o no. De forma intencionada, he dejado en blanco las casillas para que cada uno lo señale como prefiera. Algunas alternativas podrían ser:

  • Marcar con una X o una marca de verificación “V” la casilla cuando se alcanza el objetivo de una tarea.
  • Escribir “SÍ” o “NO”. En este caso, una casilla en blanco es un trabajo no realizado, una casilla con “NO” es una tarea hecha pero en la que no se ha alcanzado el objetivo, y una casilla con “SÍ” indica una tarea hecha y en la que se ha alcanzado el objetivo.
  • Dividir la casilla y utilizar una parte para marcar si se ha alcanzado el objetivo y otra para señalar si se ha hecho en el tiempo disponible.
  • Señalar si se cumple los objetivos de tiempo en la propia casilla de tiempo ( se divide y se anota en una parte el tiempo previsto y en otra el tiempo empleado).

Para terminar, y aunque pueda sonar extraño, no recomiendo que se use esta herramienta. Sólo que se analice y que cada uno se haga la suya propia, con aquellas características que le puedan ser útiles.

Curiosidades·Detección y evaluación·Matemáticas·Organización·Suma

Comete errores por descuido en las tareas escolares

El primero de los criterios diagnósticos del TDAH se refiere a la atención a los detalles, que se puede manifestar en errores en actividades, por ejemplo en los trabajos escolares. Pongo algunos ejemplos de ese tipo de errores, cometidos por alumnos de los primeros cursos de primaria.

Uno muy claro: el chico está aprendiendo bien a sumar, pero…

Errores1

¿Tal vez 5+4 le parecía difícil y lo dejó para más tarde?

No ha leído el enunciado con la suficiente atención.

Errores2 No es lo mismo números que palabras, aunque usa bien la “tr”.

Va buscando los más fáciles, que se hacen rápido y bien.

Errores4Ni siquiera en eso era sistemático. Si te parecía fácil “5-1=4” podías haber hecho “3-1” y “2-1”, y ¿por qué “4-1” una vez sí y otra no?

Esa estrategia de buscar erráticamente los que parecen más fáciles acaba trayendo problemas.

Errores3Por no hablar de lo de “5-1=6” o del “8-3=11”. Tanto  tiempo dedicado a la suma ha dejado un curioso hábito.

A veces el ejercicio se hace largo, uno se aburre y busca lo que sea para acabar rápido o para entretenerse.

Errores5

Al final no recuerdas qué casillas has completado y cuáles no.

Intervención sin evidencias·Organización

Procrastinación

Pensé que no iba a ser así, pero la palabra “procrastinación” aparece en el diccionario de la Real Academia Española, que la define como “acción y efecto de procrastinar”. Afortunadamente, también aparece “procrastinar” que significa “diferir, aplazar”. Y de eso se trata esta entrada, de la tendencia que muchas personas tenemos a dejar para más tarde algunas tareas, llegando a producir problemas cuando se trata de algo importante u obligatorio que no se termina en el tiempo establecido, o se hace a última hora de una forma rápida y poco cuidada. No hablo solo de tareas escolares o del trabajo, sino que se puede procrastinar en cosas como ordenar el trastero, ir al médico, hacer la declaración de la renta. o renovar el DNI.

Hamlet: la indecisión por la duda (de wikimedia commons)

Creo que el párrafo anterior deja claro que no es un problema exclusivo de las personas con TDAH, sino que es algo bastante común. Hace poco leí un artículo titulado “La procrastinación académica en secundaria” que ofrecía datos sobre las respuestas que los alumnos de Bachillerato de un instituto daban a un cuestionario de procrastinación. Los chicos procrastinaban más que las chicas, y los que cursaban Bachillerato tecnológico eran los que obtenían las puntuaciones más altas. Para quien tenga interés en evaluar esta actitud, este artículo nos deja la referencia del libro Procrastinació Acadèmica (en catalán) que ofrecen distintos cuestionarios.

Por lo anterior parece que la procrastinación puede afectar a cualquier persona, pero Joseph Ferrari y Sarah Sanders describieron cómo en una pequeña muestra de adultos con TDAH se daban con más frecuencia que en la población normal tres tipos de procrastinación:

  1. Indecisión.
  2. Procrastinación por evitación: las tareas se aplazan para proteger la auto-estima y la imagen que los demás tienen de uno.
  3. Procrastinación de estimulación: las tareas se aplazan porque hacerlas bajo presión produce sensaciones emocionales fuertes.

Sus causas: la revisión de Steel

Piers Steel, de la Universidad de Calgary publicó en 2007 una revisión sobre la investigación acerca de las causas de la procrastinación. Según los resultados obtenidos, la procrastinación se relaciona con bajos niveles de un rasgo que en inglés se llama “conscientiousness”, que se relaciona con la meticulosidad y la diligencia. Se trata de una relación negativa tan grande que podría considerarse que son conceptos opuestos, algo que concuerda muy bien con la intuición de que no se puede hacer algo con responsabilidad y con procrastinación al mismo tiempo. Otros rasgos que se relacionaban con la procrastinación la distractibilidad, desorganización, falta de motivación por conseguir objetivos, y falta de seguimiento de los propios planes. Casi todos estos rasgos se pueden considerar como problemas de auto-regulación, y por tanto implicarían una baja “conscientiousness”.

Algunas ideas de mejora

El trabajo de Steel incluye algunas sugerencias para mejorar la auto-regulación. No se trata de medidas comprobadas, sino de las que se deducen a partir del modelo de procrastinación que él propone. Lo que pretende es dar ideas para futuras investigaciones experimentales, más que proponer soluciones para los problemas de procrastinación, pero resulta una información interesante. Las medidas son:

  • Esperar el éxito, que consiste en demostrarse a uno mismo que se puede hacer bien la tarea problemática (normalmente lo más eficaz para eso es haberla hecho bien anteriormente).
  • Hacer que las tareas no sean aburridas. Curiosamente, eso puede implicar hacer que sean más difíciles, lo que contradice la medida anterior. No obstante, no deberían superar la capacidad de la persona que las tiene que hacer.
  • Hacer que las tareas permitan alcanzar objetivos personales importantes. Por ejemplo, la persona que pospone el estudio para comunicarse con sus conocidos mediante el móvil o el ordenador podría rendir mejor en un grupo de estudio que le permita estar en contacto directo con gente, además de estudiar.
  • Condicionamiento clásico: recompensar el esfuerzo, de manera que el trabajo se asocie con una consecuencia agradable.
  • Reducir los distractores, por ejemplo estudiando siempre en el mismo lugar, en el que lo que haya alrededor (objetos, carteles), recuerde que es un lugar de trabajo. Si se trabaja con ordenador, al similiar sucede con el escritorio: cuanto menos visibles estén los iconos de los programas que hacen perder el tiempo (normalmente los de acceso a internet y comunicación) más se reducirá la tentación de usarlos.
  • Automatizar: cuando las tareas implican tomar muchas decisiones durante su realización es más fácil que se acabe realizando una actividad que interfiera con esa tarea. Cuando se hacen siempre de la misma forma se reduce el número de decisiones que hay que tomar. Algo parecido se podría decir de la agenda. Si uno tiene un plan semanal que se mantiene similar a lo largo del tiempo no se ve en la necesidad de decidir cada día qué va a hacer.
  • Marcarse objetivos y hacer planes a corto plazo. Si la procrastinación consiste en aplazar las cosas, los objetivos a largo plazo encajan perfectamente en el problema. Las tareas a largo plazo tendrían que replantearse como una colección de pequeños objetivos y tareas que hay que cumplir diariamente.

En el caso de que todo esto falle conviene saber que la procrastinación es algo muy humano, aunque según algunos estudiosos comienza a ser un problema con la llegada de la revolución industrial, cuando se empieza a medir y controlar el trabajo. Hace casi 3.000 años Hesiodo escribió:

No dejes tu trabajo para mañana, y para después de mañana, porque un trabajador perezoso no llena su granero, y tampoco lo hace uno que aplaza su trabajo: la laboriosidad hace que el trabajo vaya bien, pero un hombre que aplaza sus tareas va siempre de la mano con la ruina.

Parece que la procrastinación no es ninguna novedad.