Creencias sobre el TDAH·Principios y objetivos

El TDAH, los galgos y los podencos

La revista Maristas siglo XXI publica en su número 11 (pg. 12-13) un artículo escrito por mí titulado El TDAH, los galgos y los podencos. Como la versión online se publica en formato flash y el acceso puede ser incómodo, publico aquí el texto del artículo.

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El TDAH en educación es un tema polémico. En los últimos años se ha hablado mucho sobre su existencia indudable y sobre su inexistencia. Se ha afirmado que hay un sobrediagnóstico por el que se estarían recomendando tratamientos con fármacos a niños que no los necesitan y, también, que hay un infradiagnóstico por el que muchos niños y adolescentes con TDAH estarían sufriendo sus consecuencias negativas sin recibir un tratamiento adecuado. Se ha afirmado su origen neurobiológico, pero también que su causa hay que buscarla en el entorno del niño, por ejemplo en la falta de disciplina en la familia o en el excesivo rigor en la escuela. En los colegios se ha hablado de la necesidad de realizar adaptaciones en la forma de enseñar y evaluar a los alumnos con TDAH y del daño que suponen esas adaptaciones.

El debate más intenso es el que se ha producido en torno a los tratamientos con medicamentos. Se ha documentado su efecto positivo para reducir o controlar algunos de los síntomas del TDAH y al mismo tiempo se ha considerado una aberración medicar a niños y adolescentes para conseguir, con poco esfuerzo, resultados que tranquilicen a sus padres o profesores.

Parece que cualquier cosa que tenga que ver con el TDAH hace surgir partidarios y detractores. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? Por una parte, no existe ninguna prueba que determine la existencia del TDAH ni se ha encontrado una causa clara que lo explique. Además, las empresas que fabrican fármacos para su tratamiento han favorecido el conocimiento de este trastorno y de los beneficios de sus productos.

Por otra parte, la existencia de este problema es reconocida por muchos profesionales de la medicina, la psicología y la educación, se ha identificado que es altamente heredable y que el diagnóstico es consistente, es decir, distintos profesionales tienden al acuerdo y se mantiene a lo largo del tiempo. También parece bastante claro que los niños que cumplen los criterios diagnósticos del TDAH tienen más probabilidades de tener dificultades de aprendizaje como la dislexia y la discalculia, problemas graves de comportamiento, bajo rendimiento escolar y otros problemas, como accidentes o dificultades sociales. Los tratamientos farmacológicos han mostrado ser útiles a corto plazo, pero se sabe poco sobre su eficacia a medio y largo plazo.

Recuerdo desde mis primeros años de EGB (ahora Educación Primaria) una fábula en la que dos liebres perdían el tiempo discutiendo si los perros que las perseguían eran galgos o podencos. Y siguieron discutiendo hasta que los perros las cazaron. La analogía es clara: mientras entramos en un debate polarizado, que sin duda es muy interesante, corremos el peligro de olvidarnos de los que están teniendo estas dificultades (se consideren TDAH o no), cuando es mucho lo que podríamos hacer por ellos.

Actualmente existe un repertorio extenso de buenas prácticas educativas. Curiosamente, mucha gente desconoce que esas buenas prácticas están respaldadas por la Guía de práctica clínica para el TDAH, el manual médico que propone los procedimientos para su atención. Entre las prácticas que propone esta guía clínica están el uso adecuado de estrategias de modificación de conducta, la formación a los padres y profesores, las modificaciones en la forma de organizar la clase, explicar y evaluar, los planes individuales de atención o los apoyos especiales y adaptaciones curriculares para alumnos con un rendimiento muy bajo.

Terminando con la analogía anterior, salgamos corriendo como liebres, es decir, apliquemos estas medidas, que casi son de sentido común, habituales en la educación y respaldadas por los profesionales de salud. Cuando nos hayamos alejado ya podremos seguir discutiendo si son galgos o podencos.

Encuentros·Principios y objetivos

Intervención en la jornada sobre el tdah en el Consejo Escolar de Navarra

Ayer estuve hablando sobre tdah y educación en la Jornada Tdah organizada por el Consejo Escolar de Navarra y el Parlamento de Navarra. La jornada estuvo presentada por Alberto Catalán, presidente del parlamento, José Iribas, consejero de educación, y Pedro González, presidente del consejo escolar.

Juan Ramón Elorz, Andrés Jiménez, Juan Cruz Ripoll y Clara Madoz

El encuentro se organizó en torno a dos mesas. La primera mesa estuvo moderada por Juan Ramón Elorz, director de inspección educativa, y en ella Clara Madoz, psiquiatra y directora del Centro de Salud Mental Infanto Juvenil Natividad Zubieta, habló del tdah desde la perspectiva médica. Tras ella, yo presenté la perspectiva educativa. A continuación se pueden ver la presentación que empleé y el texto que traté de comunicar, aunque por lo breve de las intervenciones (15 minutos) solo me centré en los puntos esenciales.

El director del Servicio de Igualdad de Oportunidades, Participación Educativa y Atención al Profesorado,  Andrés Jiménez, planteó la perspectiva de la administración.

Tras un turno de preguntas se realizó la segunda mesa en la que las tres asociaciones de tdah de Navarra (Adhi, Andar y Tdah Sarasate) se presentaron a sí mismas y sus actividades.

La web del Consejo Escolar de Navarra ha incluído varias fotos de la sesión, y las presentaciones utilizadas.

Principios y objetivos

¿Por qué un tratamiento educativo del tdah?

La respuesta a esta pregunta ¿por qué un tratamiento educativo? se puede encontrar en el siguiente documento:

Tratamiento psicosocial basado en evidencias para niños y adolescentes con tdah.

Publicado (en español, aunque la traducción tendría que ser revisada) por el Center for Children and Families de la Universidad Internacional de Florida. Al final de la entrada cuento un cotilleo sobre este documento.

Una de las ideas clave del documento es que lo que mejor predice qué problemas va a tener de adulto un niño con tdah no es la intensidad de los síntomas sino:

  1. Si sus padres utilizan formas de disciplina adecuadas.
  2. Cómo es su relación con otros niños (ojo al matiz: con otros niños, no con los padres o con los profesores).
  3. Su éxito o fracaso en la escuela.

Los tratamientos médicos del tdah pueden reducir, e incluso hacer desaparecer los síntomas, pero eso no es garantía de que al paciente le vaya a ir bien en los tres puntos anteriores, y esa reducción de síntomas se desvanece en cuanto termina el efecto del medicamento.

Por contra, los programas que tratan de enseñar a los padres las formas más efectivas para tratar con sus hijos con tdah, las intervenciones escolares y la intervención en las relaciones sociales del niño no tratan de hacer desaparecer los síntomas del tdah, pero sí pueden influir positivamente en los tres predictores de la lista anterior, y sus efectos podrían ser más permanentes que los de la medicación.

William E. Pelham
William E. Pelham

Existe una línea de investigación acerca de la mejor secuencia de tratamiento: ¿empezar por el médico y añadir el educativo?, ¿hacerlo al revés?, ¿o empezar ambos de forma simultánea?, ¿hay grupos en los que una secuencia funciona mejor que en otros? Esta línea ha sido liderada por el Center for Children and Families de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo. Ahora, el cotilleo: el documento del enlace, y su versión en inglés se podían encontrar hace unos meses en la página web del Center for Children and Families de Buffalo, que entonces estaba dirigido por William Pelham. Pelham es ahora el director del Center for Children and Families de la Universidad Internacional de Florida, a donde se fue con dos de sus colaboradores del equipo anterior y buena parte de la documentación (muchos de los materiales de la web del centro de Florida estaban colgados antes en la web de Buffalo). Esperemos que en un sitio o en otro se mantengan las líneas de investigación, ya que el equipo de Buffalo ha hecho un trabajo muy interesante para la educación de alumnado con tdah.

Por cierto, en Buffalo buscan un director para su centro.

Principios y objetivos

Al principio la declaración de principios

Comienzo este blog tratando de establecer los puntos básicos de su filosofía y nuestras intenciones:

  1. El núcleo del blog es el tratamiento educativo de niños y niñas con tdah.
  2. Nuestro enfoque principal es la educación basada en evidencias, de modo que intentaremos destacar de forma especial los métodos y actividades que estén sustentados por los resultados de la investigación.
  3. No nos oponemos a otros tratamientos que hayan mostrado su eficacia en investigaciones rigurosas, pero, como educadores, trataremos de escribir sobre lo que nos compete.
  4. Desafortunadamente hay poca investigación acerca de la educación de los niños con tdah, por lo que muchas veces escribiremos sobre propuestas que no están suficientemente contrastadas, pero que nosotros utilizamos en nuestra práctica, o nos parece que puedan ser útiles. Trataremos de distinguir lo que está establecido con solidez de estas propuestas.
  5. Trataremos de ser prácticos: intentaremos acompañar nuestros artículos con ejemplos y materiales que puedan ser útiles.