Curiosidades

Una curiosidad: los niños con TDAH valoran su calidad de vida mejor que cuando es evaluada por sus padres

No sé si esto puede tener alguna aplicación práctica y siempre hay que tener precaución con este tipo de datos, porque describen lo que pasa en grupos de niños con TDAH, no en cada uno de los participantes. Es decir, a nivel individual, un puede suceder que si se valora la calidad de vida de un niño con TDAH, la evaluación que hacen sus padres sea más positiva que la que hace el mismo. Sin embargo, lo más común es que resulte al revés.

Hellen Galloway y Emily Newman publicaron en 2017 una revisión sistemática sobre este tema constantando, a partir de 13 investigaciones, que los niños con TDAH, en comparación con sus compañeros sin TDAH, hacen valoraciones más bajas de su calidad de vida. Sin embargo, estas valoraciones son más altas que las que les hacen sus padres.

Quizá algunos padres se puedan sentir aliviados al pensar que su hijo con TDAH no se encuentra tan mal como ellos creen. No obstante no sabemos a qué se debe esta discrepancia. Algunas posibilidades serían:

  • Motivos “técnicos”, como que al utilizar herramientas diferentes para recoger información de los niños y los padres se obtengan resultados diferentes. Incluso aunque se utilice la misma medida, podrían suceder cosas como que esta sea adecuada para los padres pero incomprensible o demasiado larga para ser realizada por los niños. Lo que nos deja claro la revisión es que la discrepancia entre la valoración de los niños con TDAH y sus padres se observó con distintos cuestionarios de medida.
  • Un sesgo positivo o una ilusión que haga que los niños con TDAH se valoren mejor de lo que realmente están. El hecho de que las perciban su calidad de vida peor que lo que la perciben sus compañeros sin TDAH no parece apoyar esta explicación.
  • Las valoraciones que realizan los padres están influidas por su propia calidad de vida, que desciende al tener que atender y cuidar a un hijo con TDAH. Es una posibilidad que plantean las autoras en la introducción a la revisión, pero los datos que recogen no permiten considerar si puede ser una explicación de las diferencias que se observan.

 

Emociones·Salud

Percepción de la calidad de vida en niños y adolescentes con TDAH

El TDAH produce, generalmente, problemas de rendimiento escolar y también puede ocasionar dificultades en las relaciones sociales, problemas familiares, accidentes y otras consecuencias desagradables.

José Antonio López Villalobos, coordinador de la investigación. Foto de su web en Researchgate

Recientemente se ha publicado en Revista de Neurología un artículo realizado por un equipo del Complejo Asistencial Universitario de Palencia sobre la percepción de su calidad de vida que tienen niños y adolescentes con TDAH con o sin tratamiento farmacológico.

Los participantes en el estudio tenían entre 8 y 14 años y fueron: 57 con TDAH y tratamiento farmacológico con metilfenidato, 57 con TDAH sin tratamiento farmacológico y 114 controles similares a los anteriores en sexo, edad y zona sociodemográfica.

Todos ellos fueron evaluados con el cuestionario de calidad de vida KIDSCREEN-52, completado por los propios participantes. Sus padres completaron un cuestionario de valoración del TDAH (ADHD-RS IV).

Resultados

Se encontraron correlaciones negativas significativas entre la puntuación total del ADHD-RS IV y varias dimensiones de la escala de valoración de la calidad de vida: bienestar psicológico, estado de ánimo, autopercepción, autonomía, relación con los padres, recursos económicos, amigos, entorno escolar y rechazo social. Es decir, una mayor intensidad de los síntomas del TDAH se relaciona con una percepción más baja de la calidad de vida. El único caso en que la relación no fue significativa (aunque sí negativa) fue el bienestar físico.

Los participantes con TDAH que seguían tratamiento farmacológico no se diferenciaron significativamente de los participantes sin TDAH en bienestar físico, bienestar psicológico, autopercepción, relación con los padres y vida familiar y amigos y apoyo social. Los participantes sin tratamiento farmacológico no se diferenciaron significativamente de los controles en bienestar físico, autopercepción, relación con los padres y vida familiar, amigos y apoyo social y recursos económicos.

El único caso en que se encontró una diferencia significativa entre los dos grupos de participantes con TDAH fue el de entorno escolar, en el que los participantes sin tratamiento farmacológico manifestaron una menor calidad de vida.