Curiosidades·Estudio

Efecto de la música sobre la comprensión lectora en el TDAH

“La música es el menos molesto de los ruidos” Esta frase se atribuye a Napoleón Bonaparte y nos recuerda que el ruido, la música, el habla o el canto de los pajarillos tienen algo en común: generan una onda sonora y son percibidos a través de nuestro sistema auditivo.

En 2016 recogí algunos datos sobre los efectos del ruido blanco en el TDAH. En el libro Estudiar y hacer la tarea propuse, sin ninguna fundamentación, la sustitución del ruido blanco, utilizado casi siempre en investigaciones de laboratorio, por música, algo más común y aceptable. No se trataría de cualquier música sino que tendría que tener características como resultar agradable a quien vaya a trabajar con ella, no tener una letra inteligible (podría estar cantada, pero en un idioma que el oyente no comprenda) y no resultar especialmente conocida.

Recientemente, cuatro investigadores israelíes han publicado una investigación sobre el efecto de la música en la comprensión lectora de preadolescentes con o sin TDAH.  Esta investigación se desarrolló en dos fases: un estudio piloto con 10 estudiantes con TDAH y 10 sin TDAH y un estudio con una muestra algo mayor, en el que participaron 25 alumnos con TDAH y otros 25 sin TDAH. Los participantes de la fase piloto eran de 6º de primaria y 1º de ESO. No se indica el curso de los de la segunda fase, pero parece que eran algo menores que los de la fase piloto, con una edad media de algo más de 10 años.

Los participantes realizaron actividades de lectura comprensiva en cuatro condiciones:

  1. Sin música.
  2. Con música tranquila sin letra.
  3. Con música tranquila con letra (la letra estaba en inglés y la lengua materna de los participantes era el hebreo).
  4. Con música rítmica con letra.

Además, se les medía la tasa cardíaca, como aproximación al estado de su sistema nervioso autónomo.

Resultados

En el estudio piloto, los participantes con TDAH tuvieron resultados de comprensión significativamente mejores en las condiciones con música que en la condición sin música. En el grupo de control sin TDAH no se apreciaron diferencias significativas. En la comparación entre grupos, el grupo sin TDAH obtuvo mejores resultados en la condición sin música, mientras que en las condiciones con música no hubo diferencias significativas entre grupo con TDAH y grupo de control.

En el segundo estudio, el grupo con TDAH volvió a rendir mejor en las condiciones con música. El rendimiento al realizar la prueba sin música fue significativamente inferior al de las dos condiciones con música tranquila (sin letra y con letra) y no se diferenció significativamente del de la condición con música rítmica.

En el grupo de control, en cambio, el rendimiento en la condición sin música fue significativamente mayor que el de las condiciones con música. Los participantes sin TDAH tenían mejor rendimiento que el grupo con TDAH en la condición sin música. En cambio las diferencias no eran significativas en las condiciones con música. No obstante, independientemente de que los resultados fueran significativos o no, casi todas las comparaciones, el grupo sin TDAH obtuvo mejores resultados que el grupo con TDAH, con la excepción de la lectura con música rítmica en el grupo piloto.

La presencia de música no produjo cambios significativos en la tasa cardíaca de los participantes del grupo de control. En el grupo con TDAH, la tasa cardíaca fue inferior en las condiciones con música, con una diferencia significativa entre la condición sin música y las condiciones con música tranquila; es decir, unas diferencias paralelas a las encontradas en las pruebas de comprensión lectora.

Conclusiones

No podemos considerar que esto fundamente mi ocurrencia de que el estudio en adolescentes con TDAH podría ser más provechoso si lo realizan con un fondo musical, ya que se trata de un dato aislado, obtenido con una muestra pequeña, no representativa y en una tarea concreta de comprensión de textos. Por lo menos no contradice lo que había pensado.

Quizá el resultado más interesante sea que el efecto de la música haya sido diferente en alumnado con y sin TDAH. Mientras que el grupo con TDAH mejoró su rendimiento en las condiciones con música, especialmente en las de música tranquila, en el grupo sin TDAH empeoró al realizar la tarea de comprensión con música.

 

Intervención con evidencias limitadas·Resultados escolares

Metilfenidato y rendimiento académico

Las intervenciones con fármacos para el TDAH no son objeto de este blog, pero ocasionalmente escribo sobre ellas cuando encuentro alguna información sobre su efecto en el rendimiento escolar. En este caso se trata de un meta-análisis, publicado por los neerlandeses Anne Fleur Kortekaas-Rijlaarsdam, Marjolein Luman y Jaap Oosterlaan, de la Universidad de Vrije y Edmond Sonuga-Barke, del King’s College de Londres.

Anne Fleur Kortekaas-Rijlaarsdam. Foto enlazada de Research-Gate.

Según su declaración de intereses, en los tres años anteriores a la publicación Oosterlaan ha recibido financiación de la compañía Shire Pharma para una investigación y Sonuga-Barke ha recibido pagos por conferencias o consultoría de Shire y de Janssen Cilag. Las otras dos investigadoras declaran no haber recibido fondos de compañías farmacéuticas.

En una revisión de la investigación sobre el tema, los autores encontraron 34 investigaciones, realizadas con alumnado de Educación Primaria, en las que se valoraba el efecto del tratamiento con metilfenidato en test estandarizados de rendimiento en matemáticas, lectura y deletreo/escritura, comparándolo con un tratamiento con placebo.

Los resultados se centraban en tres tipos de medidas:

  1. Precisión, considerada como el número de aciertos dividido entre el número de ítems completado.
  2. Productividad, calculada como el número de ítems completado dividido entre el número total de ítems.
  3. Intentos: en lectura no se calculó la productividad ya que según los autores, el número total de ítems era diferente en los distintos estudios (no veo cuál es el problema aquí) y en algunos no se informaba sobre el número total de ítems.

¿Es esto rendimiento académico?

Tendríamos que contestar que sí, ya que se trataba de pruebas de rendimiento en matemáticas, lectura y escritura pero, desde luego, esta forma de evaluar no es como la que se suele emplear en las escuelas. Las pruebas de matemáticas consistían en la realización de operaciones de suma, resta, multiplicación y división, presentadas en un orden de dificultad creciente. Las evaluaciones de lectura presentaban preguntas de elección múltiple a partir de varios textos cortos. Además no se plantea una medida de rendimiento, que sería la combinación entre precisión y productividad, algo así como el número de aciertos dividido entre el número de total de ítems, que es el tipo de medida que se emplea en las evaluaciones escolares.

Resultados

A partir de 29 resultados se encontró que el uso de metilfenidato mejoraba un 3 % la precisión en matemáticas y a partir de 17 resultados se encontró un aumento del 8 % en la productividad. La precisión en lectura aumentaba un 6 %, no llegando a ser un cambio significativo, según 9 estudios. Finalmente, en el número de intentos en lectura se calculó el tamaño del efecto, que fue 0,47, a partir de 5 investigaciones.

No se realizó meta-análisis de los estudios de deletreo/escritura, pero de los 4 encontrados, solo en uno se encontró una mejora significativa.

Si hacemos una simulación  con los resultado de matemáticas, pensemos en un grupo de alumnos con TDAH que debe hacer una prueba con 50 operaciones. En condiciones normales hacen 35 operaciones y aciertan 25. Según los datos anteriores, el efecto del metilfenidato cambiaría los resultados y harían 37 y casi acabarían la número 38. Su número de aciertos seguiría siendo 25; es decir, la mejora del 3% haría que algunos de esos alumnos tuvieran algún acierto más, pero eso solo llegaría a subir la media en 0,75 aciertos.

Valoración

Los autores del estudio destacan el contraste entre las mejoras notables que se obtienen con los tratamientos con metilfenidato en los síntomas del TDAH y las mejoras, más bien discretas, que se obtienen en estas pruebas de rendimiento escolar, restringidas a algunas áreas y muy pequeñas o ausentes en las medidas de precisión.