Entrenamiento de padres

Entrenamiento de padres: efectos a corto y largo plazo

Los programas de entrenamiento de padres proporcionan a estos habilidades de comunicación, control del comportamiento y gestión de las propias emociones. Han sido uno de los temas más tratados en el blog. Como esa información se ha quedado muy dispersa, hago aquí una lista de entradas dedicadas exclusivamente al entrenamiento de padres:

Marie Louise Rimestad. Foto enlazada de su página en ResearchGate.Continúo con el tema para comentar un meta-análisis publicado por un equipo de investigación de Dinamarca: Marie Louise Rimestad, Rikke Lambek, Helene Zacher Christiansen y Esben Hougaard, de la Universidad de Aarhus.

Estos autores realizaron una revisión para encontrar investigaciones experimentales (estudios con un grupo de control formado al azar) realizadas con niños de dos años y media a seis años, con síntomas de TDAH. Otro requisito era que el grupo de control no tuviera intervención, o tuviera una intervención mínima, con los recursos habituales en el entorno. No se descartaron estudios en los que había participantes que seguían tratamientos farmacológicos, pero sí los que tenían como objetivo comparar el entrenamiento de padres con un tratamiento farmacológico.

Resultados

En total, localizaron 16 investigaciones, en las que habían participado 1003 alumnos. Los resultados obtenidos fueron los siguientes:

Valoraciones realizadas por los padres al concluir la intervención:

  • Síntomas de TDAH: la síntesis de los resultados de 15 investigaciones indicaba una mejora significativa con un tamaño del efecto moderado (0,51).
  • Problemas de conducta: con los datos de 13 investigaciones se encontró una mejora significativa, con un tamaño moderado (0,44).
  • Estilo educativo: los datos de 8 investigaciones proporcionaron un resultado combinado significativo, con el tamaño del efecto mayor de los recogidos en este meta-análisis (0,63).

Valoraciones realizadas por observadores independientes al concluir la intervención:

  • Síntomas de TDAH: los datos de 9 investigaciones ofrecen un resultado no significativo y con un efecto de 0,13.
  • Problemas de conducta: se encontraron datos en 5 investigaciones, que proporcionaban un resultado general no significativo, con un tamaño del efecto pequeño (0,31).
  • Estilo educativo: con los datos de 9 investigaciones se encontró un resultado combinado significativo y con un tamaño del efecto pequeño (0,33).

Las evaluaciones de seguimiento fueron realizadas entre 3 y 12 meses después de concluir los programas de entrenamiento. En este caso, solo se encontraron datos suficientes para ofrecer resultados combinados de las valoraciones realizadas por los padres de los participantes:

  • Síntomas de TDAH: a partir de los datos de 8 investigaciones se encontró un tamaño del efecto  casi nulo (0,07) y que no llegó a ser significativo.
  • Problemas de conducta: los resultados son muy similares a los anteriores ya que con los datos de 8 investigaciones se encontró un efecto muy pequeño (0,07) y no significativo.
  • Estilo educativo: con los datos de 5 investigaciones se encontró un efecto muy pequeño (0,12) y no significativo.

No se encontraron diferencias relacionadas con el tipo de programa o su aplicación individual o grupal.

Los resultados son positivos, pero indican una eficacia limitada. Parece producirse un cambio en el estilo educativo de la familia, pero aunque los padres aprecian una mejora temporal sobre los síntomas de TDAH o problemas de conducta, estos resultados apenas son percibidos por observadores independientes o por los propios padres unos meses después. Los autores del meta-análisis consideran que estos resultados dan un soporte parcial al entrenamiento de padres como intervención para el TDAH.

Detección y evaluación

Prevalencia del TDAH en Navarra y La Rioja

Voy a presentar y comentar brevemente un artículo publicado en Revista de Neurología titulado Trastorno por déficit de atención/hiperactividad en niños en edad preescolar. Prevalencia epidemiológica en Navarra y La Rioja, España.

Hay tres razones por las que me llamó la atención esta publicación. La primera es porque yo trabajo en Navarra y he tenido algo de contacto con el sistema educativo de La Rioja, las dos comunidades en las que se realizó el estudio. La segunda es porque hay algún conocido entre los autores y la tercera es que sentí curiosidad acerca de la forma de evaluar ya que existen menos  herramientas para la detección y evaluación del TDAH en la educación infantil que en la etapa posterior.

Imagen de Google maps

Buena parte de los estudios epidemiológicos internacionales que se revisan encuentran prevalencias del TDAH en edad preescolar entre el 1,9% y el 5,4%, con algunos que ofrecen resultados mayores, hasta el 12,8%.

Una de las causas para estas diferencias puede ser la herramienta utilizada. En este estudio se empleó una adaptación española de la versión escolar de la ADHD rating scale IV (ADHD-RS-IV-P-Es). La escala fue cumplimentada para cada participante por dos evaluadores (familia y escuela).

Resultados

La prevalencia se calculó de tres formas distintas:

  1. Percentil mayor que 93 sin ajustar los datos normativos por sexo: prevalencia del 3,8%
  2. Percentil mayor que 93 ajustando los datos normativos por sexo: prevalencia del 4,1%
  3. Presencia de 6 o más síntomas de inatención o hiperatividad e impulsividad: prevalencia del 2,5%

La concordancia entre las tres formas de medir la prevalencia fue como mínimo del 98,21%.

 

 

 

 

Detección y evaluación

Prevalencia del TDAH en niños catalanes de 3 a 6 años

Josefa Canals. Foto de Infocop
Josefa Canals. Foto de Infocop

La revista Journal of Attention Disorders ha publicado, en su número de marzo de 2016 un artículo sobre la prevalencia del TDAH en niños españoles de educación infantil. El artículo describe una investigación de Josefa Canals, Paula Morales, Claustre Jané y Edelmira Domènech, de las universidades Rovira i Virgili y Autónoma de Barcelona.

En este estudio se evaluó una muestra de 1104 alumnos de educación infantil, con entre 3 y 5 años de edad, de centros públicos y concertados de distintas zona de Cataluña. Las maestras y los padres de estos niños contestaron al cuestionario ECI-4. En una segunda fase, se evaluó a los alumnos que habían presentado riesgo de TDAH en los cuestionarios y a un grupo de control sin riesgo. Esa evaluación se realizó mediante entrevistas y observación de los alumnos en la escuela. Solo el 57% de las familias de los niños identificados con posible TDAH accedió a participar en la segunda fase. Además, algunos niños no pudieron ser evaluados por falta de asistencia, de modo que la muestra de esta parte del estudio fue de 516 alumnos.

Resultados

En el cuestionario ECI-4, un 12,9% de los alumnos mostraba síntomas de TDAH según la familia, y un 8,7% según el profesorado. En la segunda fase se encontró que un 5,4% de la muestra cumplía los criterios de TDAH. El 2,3% presentaba predominio de la hiperactividad, el 0,9% predominio de la inatención y el 2,2% se podía identificar con la forma combinada.

El TDAH fue más frecuente en chicos que en chicas. No se encontraron relaciones entre la presencia de síntomas de TDAH y el nivel socioeconómico de la familia, la existencia de problemas de salud mental en familiares directos, el curso o la localización de la escuela. El TDAH fue más frecuente entre los primeros hijos que entre los siguientes.

Mientras que un 11,7% de los alumnos sin TDAH tenían dificultades de rendimiento en la escuela infantil, estas dificultades se apreciaron en un 44% de los alumnos identificados con TDAH. El 23,8% de los alumnos con TDAH tenía alguna medida de apoyo en la escuela, mientras que recibía estas medidas el 6,8% de los alumnos sin síntomas de TDAH.

La mayoría de los niños con TDAH mostraba otros problemas en el cuestionario ECI-4. En comparación con los niños sin TDAH se encontró que tenían más probabilidades de manifestar síntomas de problemas emocionales, problemas relacionados con la alimentación, el sueño y la eliminación, problemas disruptivos, conducta obsesivo-compulsiva y tics y problemas del espectro del autismo.

Entrenamiento de padres·Intervención con evidencias limitadas·Problemas de comportamiento

El programa First Step to Success para alumnos de educación infantil con síntomas de TDAH

First Step to Success (FSS) es un programa de prevención desarrollado por el Instituto de Investigación de Oregón. Se trata de un programa que comenzó a utilizarse en los años 90 y que, desde entonces, ha sido estudiado y mejorado.

Recientemente, se ha publicado un nuevo estudio en el que se valoró la eficacia del programa utilizándolo con niños de educación infantil con problemas de comportamiento, y sospecha de presentar TDAH.

FSS tiene tres componentes: una fase de detección, intervención escolar y entrenamiento de padres. En la parte de intervención escolar se realizó un sobre los principios de la gestión de aula y el programa FSS y una de entrenamiento, en la que un experto en el programa trabaja durante 10 días con el alumno con problemas, mostrando al maestro cómo realizar los procedimientos.

Algunas de las acciones que se realizan en el programa son:

  • Crear reglas (expectativas de comportamiento).
  • Emplear estrategias para enseñar esas reglas a través de ejemplos y contraejemplos y valoraciones.
  • Reforzar al alumnado por el cumplimiento de las reglas mediante gráficos, tarjetas o recompensas grupales. Se emplean una tarjeta verde y una roja para señalar el buen y el mal comportamiento, puntos, pequeñas actividades de recompensa (juego para la clase o tiempo extra de recreo) o recompensas para casa acordadas con los padres.
  • Retirar la atención a comportamientos inadecuados.
  • Modificar la organización del aula, preparando rutinas para las transiciones y los rincones de trabajo silencioso.

En la parte de entrenamiento para padres, la familia se reúne semanalmente con el experto en el programa, durante 6 u 8 semanas, trabajando una habilidad concreta en cada reunión. Estas habilidades son: comunicación y compartir, cooperación, establecimiento de límites, resolución de problemas, hacer amigos y confianza en uno mismo. Para enseñarlas se utilizan distintos recursos como exposición, demostraciones o un manual.

La versión del programa para educación infantil ha sido probada con 65 niños con problemas de comportamiento, que fueron comparados con otros 59, también con dificultades de comportamiento, que no recibieron el tratamiento. Al terminar la intervención, el grupo con el que se había trabajado había mejorado en habilidades sociales y comportamiento, según la valoración de sus padres y profesores.

 

 

Intervención sin evidencias·Matemáticas·Resultados escolares

¿Y si escolarizamos al alumno con TDAH un año más tarde?

Actualmente el TDAH está considerado un trastorno del neurodesarrollo. Los alumnos con TDAH tienen a tener un comportamiento infantil o inmaduro. Los síntomas del TDAH no son comportamientos extraños, sino que lo que los caracteriza es su intensidad, su frecuencia o que resultan inapropiados para la edad del alumno, es decir, no llamarían la atención entre niños de menor edad.

Con esta perspectiva, hay quien se ha preguntado si la evolución de los alumnos con TDAH no sería más positiva estando escolarizado en un curso inferior al que le correspondería por edad. Es evidente que esta medida sólo se podría plantear en aquellos casos en los que el TDAH se ha detectado de forma muy temprana. Teniendo en cuenta que posiblemente (apenas hay datos sobre esto en nuestro entorno) los alumnos con TDAH tienen más probabilidades de repetir curso que sus compañeros sin TDAH, la escolarización en un curso inferior al correspondiente por edad sería una alternativa en la que se evitaría la sensación de fracaso y de pérdida de compañeros. Pero claro, no todos los alumnos con TDAH repiten curso y predecir el futuro es bastante aventurado.

El redshirting

El redshirting consiste en retrasar un año la entrada en la educación infantil de un niño, con el objetivo de que comience la escolarización con mayor desarrollo intelectual, emocional, social o físico. El término proviene del deporte universitario y, originalmente, describía el hecho de retrasar un año la participación en competiciones, de forma que un deportista universitario, en lugar de competir durante cuatro temporadas, dedicaba una temporada a la preparación y cuatro a la competición. Al parecer, en algún caso, estos deportistas utilizaban una camiseta roja sin número, en luga de la camiseta oficial del equipo.

Imagen de womenonthefence.com

En España esta medida puede sonar extraña ya que la demora en el inicio de la escolaridad obligatoria (que es el primer curso de primaria) es una medida que solo se aplica en pocos casos y necesita ser autorizada por la adminstración educativa. En cambio, en otros países, parece haber más flexibilidad en el inicio de la escolarización. En Estados Unidos hay datos que indican que, entre 1993 y 1995 el 9% de los alumnos inició con un retraso la educación infantil. Otros datos más recientes sitúan este porcentaje en torno al 3,5% del alumnado.

Efectos del redshirting en el TDAH

Lucy Barnard-Brak, Tara Stevens y Evan Albright, son investigadores de la Universidad Tecnológica de Texas y han realizado un estudio sobre los efectos del redshirting en el rendimiento académico de los alumnos con TDAH.

Lo que hicieron fue analizar los datos de un estudio longitudinal en el que se ha seguido a 21 409 alumnos desde su entrada en la educación infantil. 1057 de ellos han recibido un diagnóstico de TDAH. Se analizaron datos sobre su rendimiento en lectura y matemáticas hasta el 2º curso de educación secundaria.

El retraso del inicio de la escolarización se hizo con el 9% de los alumnos con TDAH y con el 7% de los alumnos sin TDAH. Esta medida no produjo ningún efecto apreciable en el rendimiento en lectura y se asoció con una pequeña mejora en matemáticas. Esta mejora en matemáticas se detectó en los alumnos que habían demorado su escolarización y que no seguían tratamiento farmacológico para el TDAH. Entre los que seguían tratamiento farmacológico, el efecto del redshirting en el rendimiento en matemáticas fue negativo. Evidentemente, este dato podría reflejar que los alumnos con TDAH que reciben tratamientos farmacológicos son los que tienen los síntomas más intensos del trastorno.

En resumen, los autores consideran que los datos analizados indican que el redshirting es más frecuente entre los niños con TDAH, pero que su empleo no produce mejoras académicas sustanciales a largo plazo.

 

Entrenamiento cognitivo·Entrenamiento de padres·Intervención con evidencias limitadas

Estimulación cognitiva y TDAH

Hace poco publiqué en el blog una entrada comentando un artículo sobre prevención del TDAH. En este artículo se citaban varias medidas para la prevención primaria y secundaria del TDAH (evitar su aparición y minimizar los síntomas). Entre estas medidas se encontraba la estimulación cognitiva.

Al ser un tema interesante y con claras implicaciones prácticas, he querido profundizar un poco más sobre él y buscar más información sobre los programas y otras referencias que se mencionaban en aquel artículo.

Efectos del entrenamiento cognitivo en la actividad cerebral

En 2010, un equipo de investigación de Barcelona publicó un artículo sobre los cambios en la actividad cerebral producidos por el entrenamiento cognitivo en niños con TDAH. En este estudio se comparó la actividad cerebral de dos pequeños grupos de niños con TDAH, 19 en total. Uno de los grupos recibió un entrenamiento en habilidades sociales, mientras que el otro realizó 10 sesiones de 45 minutos de entrenamiento cognitivo en el que realizaban ejercicios de lápiz y papel para estimular la memoria de trabajo, la atención, la flexibilidad, la planificación y la resolución de problemas.

Estos ejercicios consistían en laberintos, recordar listas de palabras, averiguar los números omitidos en series numéricas, elaborar listas de objetos que compartiesen distintas características o descifrar códigos.

El grupo que recibió el entrenamiento en habilidades sociales no experimentó cambios en su actividad cerebral, pero en el grupo que recibió el entrenamiento cognitivo se encontró un aumento de la actividad en distintas zonas cerebrales, que anteriormente han sido relacionadas con el TDAH.

Hay que tener en cuenta que en este estudio no se evaluaron mejoras en los síntomas del TDAH o en los problemas que habitualmente conlleva.

Los tres programas de entrenamiento cognitivo

El artículo sobre prevención del TDAH mencionaba tres programas cuyos resultados aún no están claros y deberían ser mejor investigados, y que son: BRAINRX, COGMED (ya he escrito sobre este programa en el blog) y SINCROLAB. Además, se mencionan otros tres mejor respaldados. Curiosamente, mientras que los tres anteriores son programas comerciales que se realizan con medios informáticos. En cambio, los tres programas que consideran mejor fundamentados están basados en actividades de juego físico o de lápiz y papel, se han aplicado con niños pequeños (3 a 7 años) y sólo se han llevado a cabo de modo experimental, es decir, no se están aplicando en ningún centro, ni es posible conseguir manuales o formación para su implantación.

A continuación comento lo que he podido averiguar de estos tres programas.

ENGAGE

Apenas he podido encontrar información sobre este programa de Dione Healey y Jeffrey Halperin. Trata de implicar a los padres de niños de 3 y 4 años de difícil manejo para realizar un rato diario de juego, enfocado al desarrollo de la autorregulación del comportamiento, la cognición y la emoción. Un estudio experimental ha encontrado mejoras en los síntomas de hiperactividad percibidos por los padres y en pruebas de memoria de trabajo y control sensoriomotor.

TEAMS

Al igual que el anterior, este programa este programa se dirige a niños en edad preescolar y a sus padres y propone distintos juegos, en este caso, con el objetivo de mejorar la memoria de trabajo, la atención, las habilidades viso-espaciales, la planificación y las habilidades motrices. En un estudio inicial, este programa produjo mejoras en los síntomas de TDAH, valorados por padres y profesores, que se mantuvieron tres meses después de realizarlo.

Entre las actividades realizadas estaban:

  • Una adaptación del juego de Simón dice.
  • Una adaptación del juego de parar cuando deja de sonar la música.
  • Recordar listas de la compra.
  • Encontrar tesoros escondidos debajo de vasos.
  • Juegos de saltos.
  • Juegos con pelotas.
  • Saltar a la cuerda.
  • “3-card monte”, el juego de adivinar dónde está una carta concreta entre tres o juego de trilero.
  • Puzles
  • Preparar la cesta con los elementos necesarios para un picnic.
Adivina dónde está el as de corazones (3 card monte)

ETAM

Este tercer programa se centra en los aspectos metacognitivos de la función ejecutiva. Las dos investigaciones que he localizado sobre él (una prueba de concepto y un ensayo abierto) no mencionan explícitamente que se trate de este programa, así que igual me estoy extralimitando.

Las descripciones de la intervención indican que se trabajó con niños de 3 a 7 años, en pequeños grupos de edad homogénea. Estas investigaciones no detallan mucho las actividades empleadas, pero sí que mencionan algunas:

  • Jenga o juego de la torre.
  • Highlights search o actividad de encontrar imágenes ocultas.
  • Memorión (juego de emparejar tarjetas).
Jugando al Jenga. Fuente: http://www.rrdailyherald.com
Detección y evaluación·Resultados escolares

Manifestaciones del TDAH en educación infantil

Una característica importante del TDAH es su inicio temprano. Según la clasificación CIE-10, el comienzo de este trastorno se daría en los primeros 5 años de vida, precisamente en los años en los que los niños cursan la educación infantil, preescolar o kínder.

Conocer cómo se manifiestan los síntomas del TDAH en estas edades puede ayudar a su detección temprana, o puede ser una ayuda para hacer diagnósticos más precisos a edades posteriores. Para esto, José-Valero García, Clauda Grau y Jordi Garcés, de la Consejería de Educación y de la Universidad de Valencia, nos aportan una información interesante.

En su artículo Aprendizaje y conducta de niños y niñas con TDAH de 3 a 5 años han comparado los boletines escolares de 109 niños con TDAH con los de 97 niños sin TDAH. Se apreciaron diferencias estadísticamente significativas en:

  • Progreso en autonomía.
  • Solicitar ayuda (los alumnos con TDAH solicitan más ayuda a la profesora).
  • Escuchar con atención.
  • Mantener la atención.
  • Controlar los impulsos (sólo en los cursos 2º y 3º).
  • Esperar turno (sólo en 3º).
  • Evitar peligros (sólo en 3º).
  • Aceptar y respetar normas.
  • Trabajar sin molestar.
  • Finalizar los trabajos (sólo en 2º y 3º).
  • Presentación y acabado del trabajo (sólo en 2º y 3º).
  • Interés por los aprendizajes (sólo en 2º y 3º).
  • Participar en actividades.
  • Disfrute con actividades musicales.
  • Conocimiento y aplicación de conceptos básicos (sólo 1º y 2º).
  • Conceptos espaciales (sólo 1º y 3º).
  • Dominio del trazo.
  • Escribir otros nombres (sólo 3º).
  • Discriminar sonidos, letras, palabras (sólo 3º).
  • Leer palabras muy significativas (sólo 3º).
  • Seriaciones.
  • Asignar números (sólo 1º y 3º).
  • Aceptar las reglas del juego (sólo 2º y 3º).
  • Respetar normas de convivencia (sólo 2º y 3º).
  • Relación con compañeros.
  • Compartir cosas (sólo 1º y 2º).
  • Respeto y uso del material (sólo 2º y 3º).
  • Recoger los juegos (sólo 1º y 3º).
  • Coordinación de movimientos (sólo 3º).
  • Orientación en el espacio (sólo 2º y 3º).
  • Aumento del vocabulario (sólo 1º y 2º).
  • Hablar con pronunciación correcta (sólo 2º y 3º).
  • Expresión oral adecuada.
  • Memorizar canciones y poemas (sólo 1º y 3º).

Son por tanto, bastantes los aspectos en los que los niños de educación infantil con TDAH son valorados peor que sus compañeros.

 

Entrenamiento de padres·Intervención con evidencias sólidas·Matemáticas·Problemas de comportamiento·Resultados escolares

La intervención temprana en el TDAH: relación con lectura, matemáticas y comportamiento

Esta vez comento una investigación con un método bastante complejo, de manera que hay que ser muy cautos para no obtener conclusiones inadecuadas. Básicamente se trata de que se proporcionó intervención temprana a 135 alumnos de educación infantil con TDAH durante dos años y se siguió su evolución en lectura, matemáticas y comportamiento. El objetivo era identificar qué variables de los propios alumnos, de sus familias o del tratamiento permitían predecir la evolución del rendimiento y del comportamiento de estos alumnos.

El peligro de este tipo de estudios es interpretar sus resultados como causas y efectos. Veamos un ejemplo muy claro: los predictores del comportamiento oposicionista fueron el número de horas de contacto de la familia con un consultor o especialista y el número de recetas de fármacos. Además, la mayor asistencia a sesiones formativas para padres se relacionó con una mejora más limitada en los síntomas de oposicionismo. Si hacemos una interpretación causa-efecto de estos resultados concluiremos que los tratamientos utilizados, tanto el médico como el educativo, afectaron negativamente al comportamiento de los niños participantes. Por eso es importante recordar que es un estudio en el que se establecen relaciones y que estas pueden tener distintas interpretaciones. Por ejemplo, parece sensato pensar que las familias de los niños con mayores problemas de comportamiento fueron las que más ayuda buscaron, asistiendo con más regularidad a las sesiones educativas y acudiendo a los servicios de salud. Es decir, la relación podría interpretarse al revés y decir que la intensidad de los problemas es un predictor de la intensidad del tratamiento.

El estudio

Tras esta sarta de advertencias volvamos al estudio, titulado Early Intervention for Young Children With Attention
Deficit Hyperactivity Disorder: Prediction of Academic and Behavioral Outcomes. Sus autores son un potente equipo formado por DuPaul, Kern y Caskie, de la Universidad Lehigh, y por Volpe, de la Universidad Northeastern.

Los posibles predictores considerados fueron: edad, género, grupo étnico, habilidad intelectual, severidad de los síntomas del TDAH, soporte familiar, estrés de los padres, tratamiento farmacológico, asistencia de los padres a las sesiones formativas y contacto de los padres con los consultores (asistencia a sesiones + visitas familiares + asistencia telefónica).

La lectura, el desarrollo matemático y el comportamiento se evaluaban cada seis meses, en total cinco veces a lo largo del estudio.

Los resultados

En lectura, la mejor habilidad cognitiva, la mayor edad antes del tratamiento, ser de grupos étnicos no blancos, ser chico y tener menos apoyos familiares, se relacionaron con mayores mejoras en la habilidad lectora.

En matemáticas, la mayor edad, la mayor habilidad intelectual y los menores apoyos familiares se relacionaron con las mejoras obtenidas.

Y en comportamiento, como se adelantó, el número de oras de atención por parte de los consultores, el uso de medicamentos para tratar el TDAH (los emplearon el 10% de los participantes) y la mayor intensidad de los síntomas de hiperactividad e impulsividad se relacionaron con mayores niveles de comportamiento oposicionista o desafiante. Además, la mayor asistencia de los padres a las sesiones formativas se relacionó con menores mejoras a lo largo del tiempo.

Interpretando los resultados

Sabemos que las chicas tienden a obtener mejores resultados en lectura que los chicos y que los alumnos con buena capacidad cognitiva, apoyos familiares y que pertenecen al grupo étnico dominante o mayoritario tienden a obtener mejores resultados.

Sin embargo, el estudio que estamos resultando presenta varios resultados que aparentemente contradicen esos principios: las mejoras en rendimiento parecen ser mejores en los alumnos con menores apoyos familiares, y son los chicos y los alumnos de minorías étnicas los que experimentan mayores mejoras en lectura. También en comportamiento se obtienen resultados contrarios a la intuición que ya se han señalado.

Estos resultados anómalos podrían ser un efecto de la autoselección de las familias: son las que tienen mayores problemas las que acuden con mayor asiduidad al tratamiento y lo completan, mientras que los padres de hijos con pocos problemas escolares o de comportamiento tenderían a abandonar el tratamiento.

Esta es una de las explicaciones que proponen los autores, aunque ellos mismos reconocen que se observan tendencias diferentes en lo escolar y en el comportamiento.

Entrenamiento de padres·Intervención con evidencias limitadas·Problemas de comportamiento

El programa para padres New Forest

Los programas de entrenamiento para padres parecen ser una buena opción de tratamiento en el caso de niños menores de 6 años con problemas de comportamiento o en los que hay sospechas de TDAH. En este grupo de edad, los programas para padres parecen una alternativa más eficaz que las intervenciones farmacológicas.

La Dra. Thompson

El problema está cuando uno se pone manos a la obra y quiere poner en marcha un programa para padres. ¿Qué hace, se lo inventa?, ¿lo compra en una librería?, ¿lo descarga de internet? Normalmente lo que pasa es que descubre que apenas tiene recursos que se puedan aplicar fácilmente porque, aunque hay varios programas publicados con sus manuales y sus materiales, o se ofrezca formación para aprender a aplicar algunos de estos programas, estamos hablando de materiales en inglés y de cursos que, normalmente se hacen en Estados Unidos.

Cathy Laver-Bradbury
La Dra. Laver-Bradbury

Moraleja, no suele quedar más remedio que traducir y adaptar programas (yo ya tuve que hacerlo hace años). Lo que sería una pena es que no se tuviesen referencias de programas eficaces que poder tomar como modelo. Por eso dedico esta entrada al programa New Forest, también conocido como NFPP (New Forest Parenting Program).

Me costó bastante averiguar quiénes son los autores del programa, pero tras un buen rato de búsqueda pude saber que detrás hay un equipo formado por dos enfermeras: Cathy Laver-Bradbury y Margaret Thompson además de Edmund Sonuga-Barke y David Daley, todos ellos vinculados a las universidades de Southampton y Bangor.

El programa New Forest

Se trata de un programa de ocho semanas de duración destinado a los padres de niños de entre tres y once años con síntomas de TDAH (los niños). La persona que aplica el programa, normalmente formada en psicología, acude semanalmente al domicilio de la familia para desarrollar el programa, en el que los padres aprenden distintas estrategias para manejar el comportamiento y los problemas de atención de su hijo. Las ocho sesiones se distribuyen de la siguiente forma:

Primera semana

Se expone qué es el TDAH y se introducen estrategias sencillas como el uso del contacto ocular y los elogios para influir en el comportamiento y la atención del niño.

Segunda semana

Se revisa el diario de la semana anterior, se habla acerca del comportamiento del niño y se enseña a los padres cómo desarrollar hábitos, comunicarse con mensajes claros, establecer límites y evitar los enfrentamientos.

Tercera semana (padres e hijo)

Cómo manejar las rabietas y el mal comportamiento a través del establecimiento de límites y estrategias de distracción.

Cuarta semana (padres e hijo)

Uso eficaz del tiempo fuera y del tiempo tranquilo.

Quinta semana

Valoración de la eficacia de las estrategias aprendidas hasta el momento

Sexta y séptima semanas (padres e hijo)

Se realizan observaciones de 15 minutos y se evalúa con los padres la calidad de la interacción.

Octava semana

Repaso de la información clave del programa y estrategias para gestionar problemas que todavía puedan ser difíciles.

El programa pretende conseguir mejoras en cuatro áreas:

  1. Mejorar el “estilo parental”, haciendo que los padres: conozcan el TDAH y sean constructivos, positivos y organizados.
  2. Ayudar a los padres a comunicarse, desarrollando su habilidad para escuchar y haciendo que sean firmes, claros y consistentes.
  3. Mejorar el manejo del mal comportamiento, haciendo que los padres aprendan los principios básicos de la conducta, el manejo de contingencias y estrategias preventivas.
  4. Mejorar el autocontrol mediante la interacicón y el juego, trabajando el juego conjunto, los turnos, el desarrollo de habilidades y la autorregulación del niño.

Efectividad

El departamento de educación del Reino Unido ha calificado al programa New Forest con tres estrellas (de cuatro posibles), considerando que es una práctica prometedora. Según las indicaciones que dan, un programa para padres debería tener, al menos, dos estrellas y la mayoría de los programas con éxito tienen tres o cuatro (¿alguien se imagina al ministerio de educación haciendo algo parecido?).

Se han publicado tres estudios que son los que respaldan la eficacia del programa. Se trata de: