Intervención con evidencias limitadas·Problemas de comportamiento·Resultados escolares

Una intervenión familia – escuela

Una de las características del TDAH es que los síntomas y problemas que tiene el niño que lo padece se manifiestan en distintos ambientes, normalmente en su entorno familiar y en el colegio. Sin embargo, la mayor parte de las intervenciones educativas se centran solo en uno de ellos.

Jennifer Mautone, Elizabeth Lefler y Thomas Power hacen una propuesta de intervención global con la siguiente filosofía: fortalecer las relaciones mientras se desarrollan habilidades. El programa se llama Éxito Familia Escuela (Family School Succes).

Se trata de un programa de asesoramiento que se desarrolla en 12 sesiones semanales:

  • 6 sesiones grupales de padres durante las que se desarrollan sesiones paralelas con los niños.
  • 4 sesiones de terapia conductual con cada familia.
  • 2 sesiones de orientación conductual en el colegio.
Thomas Power (imagen del Chidren’s Hospital of Philadelphia)

Los objetivos son fortalecer la relación entre los padres y su hijo con TDAH, mejorar las habilidades de manejo de comportamiento de los padres, aumentar la implicación de los padres con el trabajo escolar, y promover la colaboración familia escuela.

Como puede verse en la distribución de las sesiones y en los objetivos, se trata, principalmente, de un programa de entrenamiento para padres enriquecido con un sistema de colaboración con la escuela.

Las estrategias de Éxito Familia Escuela

Para fortalecer las relaciones con su hijo se enseña a los padres a utilizar la atención positiva (destacar y elogiar lo que el niño hace bien, que suele ser mucho), y el juego centrado en el niño, en el que los padres juegan con el niño de una forma no directiva (sin darle órdenes) y aplicando la atención positiva.

Las habilidades de manejo del comportamiento que se enseñan son no atender a comportamientos inadecuados, refuerzo positivo inmediato y planificado de los comportamientos positivos, uso de un programa de fichas para el refuerzo, y uso del castigo. En el entrenamiento para el uso del castigo se enseña a los padres a hacer las correcciones con calma, de forma firme y con la mayor eficacia, un sistema de coste de respuesta en el que se retiran premios o privilegios por mal comportamiento, y un sistema de tiempo fuera.

Respecto a la implicación con el trabajo escolar, los autores señalan que la investigación sobre el tema destaca tres formas de implicación:

  1. Crear un ambiente que favorezca el aprendizaje: limitar el tiempo de uso de la televisión, tener momentos de lectura, y dar prioridad a las actividades educativas.
  2. Colaboración con la escuela, acudiendo a entrevistas o sesiones de tutoría con los profesores.
  3. Participación en la escuela: participación en la asociación de padres o en otras actividades voluntarias para ellos.

En el programa se enseña a los padres a dividir la tarea escolar en unidades pequeñas y manejables, y a establecer metas de cantidad y calidad de trabajo realistas.  También se enseña una estrategia de estudio con la que no estoy familiarizado. Tiene el curioso nombre de técnica del sandwich y consiste en que el material nuevo o desconocido se presenta al niño entre el que ya conoce, de modo que entre el 70 y el 80% de lo que trabaja sea material conocido y el 20 o 30% sea material nuevo.

Para la colaboración con la escuela se propone el uso de la hoja de registro diario (hemos escrito bastante sobre ella en el blog, por ejemplo aquí). También se organizan dos reuniones entre los padres y el profesor. En la primera se trata sobre si el alumno es fiable al anotar la tarea que tiene que realizar en casa, si su dificultad está ajustada a sus posibilidades, si el tiempo que debería de dedicar a esa tarea, y se habla acerca del comportamiento del alumno en clase y la información de la hoja de registro diario. La segunda reunión se utiliza para valorar progresos y realizar ajustes en las decisiones tomadas.

Eficacia

Puede ser muy interesante y dar muchas ideas ver un programa como éste, pero uno se puede preguntar ¿resulta útil?, ¿por qué debería utilizarlo?, ¿es mejor que otros tratamientos?

Para orientar la respuesta, sabemos que Power et al. (2012) han publicado los resultados de una investigación en la que se compara el uso de Éxito Familia Escuela con la de otro programa de orientación (Enfrentándose al TDAH a través de las Relaciones y la Educación).

Participaron 199 niños que fueron asignados al azar a uno u otro programa. A todas las familias se les ofreció la posibilidad de recibir un tratamiento médico. Aproximadamente el 40% de los participantes en cada programa recibieron tratamiento médico, con una dosificación que se consideró óptima. A pesar de eso, los que participaron en Éxito Familia Escuela obtuvieron mejoras significativamente superiores en habilidades parentales, realización de tareas escolares y relación familia-escuela.

Intervención con evidencias limitadas·Problemas de comportamiento

El mindfulness ¿nuevo tratamiento de moda?

A pesar de su nombre inglés, el mindfulness o atención plena tiene un origen oriental, que algunos remontan al mismísimo Buda o a antiguas escrituras religiosas hindúes. En palabras de Miguel Ángel Vallejo se trata de:

Atención y conciencia plena, presencia atenta y reflexiva. Los términos atención, conciencia y referencia al momento concreto están incluidos de lleno en su significado. Viene a plantear, por tanto, un empeño en centrarse en el momento presente de forma activa y reflexiva. Una opción por vivir lo que acontece en el momento actual, el aquí y el ahora, frente al vivir en la irrealidad, el soñar despierto.

Para conseguir la atención plena se realizan distintos ejercicios de relajación, respiración, conciencia de las sensaciones corporales y meditación. Si alguien quiere ponerse ya a ello, puede encontrar una guía bastante utilizada en el libro Aulas Felices de Arguís, Bolsas, Hernández y Salvador (2012, 2ª edición) y sus anexos.

Para los más prudentes, miro un poco cómo está el estado de la investigación en torno al mindfulness, que la hay, puesto que no es una gran novedad: el primer estudio que he encontrado que habla del mindfulness es de 1988, así que igual estamos celebrando el 25 aniversario de la llegada del concepto a la psicología y la educación.

En la base de datos ERIC aparecen más de 300 referencias al concepto. Como no tengo intención de consultarlas todas busco las revisiones que se hayan hecho. Hay dos metanálisis relevantes que encuentran que el mindfulness produce efectos positivos en problemas de ansiedad y depresión. Una de las revisiones se centró en el tratamiento de esos problemas en enfermos de cáncer. Además existen un par de revisiones narrativas (menos objetivas que las revisiones sistemáticas con metanálisis) sobre el uso escolar del mindfulness. La más reciente es Mindfully teaching in the classroom: a literature review.

Respecto a la aplicación del mindfulness en el tratamiento del TDAH existen algunas investigaciones. Curiosamente en las primeras que he consultado el entrenamiento en técnicas de conciencia plena se aplicaba tanto a los hijos como a los padres.  Singh, Singh, Lancioni, Singh, Winton y Adkins (2010) encontraron un aumento en la obediencia de los dos niños tratados,  van der Oord, Bogels y Peijnenburg (2012) señalan que los padres apreciaron mejoras en los síntomas del TDAH y una reducción de su estrés. En cambio, los profesores no apreciaron ningún cambio significativo, y van de Weijer-Bergsma, Formsma. de Bruin y Bogels (2012) encontraron mejoras en el comportamiento de adolescentes, apreciadas por ellos mismos, sus padres y sus profesores, y en los resultados en tests de atención. Los efectos de la intervención habían aumentado 8 semanas después de su fin, pero habían desaparecido a las 16 semanas. No siempre el entrenamiento es para toda la familia: en un estudio de Zylowska y colaboradores (2008) en el que se enseñaron técnicas de conciencia plena a adolescentes y adultos con TDAH.

Además hay algunos estudios que, sin ser realizados en personas con TDAH, han estudiado la eficacia del mindfulness en áreas con las que las personas con TDAH suelen tener problemas como la memoria de trabajo (Jha, Stanley, Kiyonaga, Wong y Gelfand 2010) o el control ejecutivo (Flook, Smalley, Kitil, Galla, Kaiser-Greenland, Locke, Ishijima y Kashari 2010).

Opinión

La investigación sobre el entrenamiento en mindfulness o conciencia plena para personas con TDAH todavía no está madura: se han publcicado algunos estudios con resultados dispersos, aunque apuntan a que se producen mejoras. Antes de que se puedan hacer recomendaciones sobre si es conveniente usar estas técnicas para conseguir mejoras en personas con TDAH sería bueno poder responder a las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué formas de entrenamiento en mindfulness existen? ¿Se obtienen resultados positivos con todas ellas o con alguna de ellas? ¿Qué duración y qué intensidad tendría que tener el tratamiento?
  2. ¿Existen diferencias debidas a la persona que dirige el entrenamiento? ¿Es recomendable que tenga algún tipo de formación especial?
  3. ¿Qué parte de los resultados obtenidos se puede deber a artefactos como el sesgo de publicación, efecto placebo, o problemas de control en la obtención de datos?
  4. ¿En qué áreas en las que las personas con TDAH suelen tener problemas se obtienen mejoras? ¿Se puede realizar alguna hipótesis sobre qué cambios son los que producen esas mejoras?
  5. ¿Se mantienen a lo largo del tiempo los resultados obtenidos? ¿Es necesaria alguna actuación para favorecer su mantenimiento?

Entre los investigadores es todo un tópico incluir una conclusión que diga: “es necesario que se realicen más investigaciones sobre este tema”, o algo parecido. En este caso no se trata de un relleno: convendría localizar más investigaciones (y si no existen más, realizarlas) para poder analizarlas conjuntamente, lo que permitiría empezar a responder a algunas de las preguntas anteriores.

Intervención con evidencias sólidas·Problemas de comportamiento

Eficacia del entrenamiento de padres de niños de Infantil

En un ejercicio del MIEP sobre métodos basados en evidencias, un grupo de alumnas citó un informe de 366 páginas para apoyar una propuesta, y claro, para corregir el ejercicio no tuve más remedio que mirar el informe. Afortunadamente, una consulta al índice me ayudó a encontrar la información relevante para corregirlo, pero, lo cierte es que encontré otra cosa interesante: se trataba de un informe sobre la eficacia de los tratamientos para alumnos de educación infantil (kínder, en otros países) en riesgo (yo diría sospechosos) de padecer TDAH. Concretamente comparaba tratamientos psicosociales con tratamiento farmacológico.

Portada

La revisión está realizada por el centro de práctica basada en la evidencia de la Universidad McMaster de Canadá para la agencia para la investigación y la calidad en la salud del gobierno de Estados Unidos (AHRQ), y se titula Deficit de atención con hiperactividad: eficacia del tratamiento en alumnos de Infantil, eficacia a largo plazo en todas las edades, variabilidad en la prevalencia, el diagnóstico y el tratamiento. El documento enlazado está en inglés, y es un resumen, no el informe completo.

La nota de prensa que realizó la AHRQ cuando se publicó el informe dice sobre él:

El entrenamiento formal en estrategias parentales es un método con poco riesgo y eficaz para mejorar el comportamiento de los niños de Educación Infantil en riesgo de desarrollar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), mientras que hay menos evidencias que apoyen el uso de medicamentos en niños menores de 6 años.

Al hablar de “entrenamiento formal en estrategias parentales” se refieren a programas estructurados, que cuentan con un manual de protocolos, de modo que se pueden aplicar de forma similar con distintos grupos. Concretamente se están refiriendo a 4 programas que son:

  • Triple P (Positive Parenting for Preescholers Program ¿alguien más ve 4 palabras que empiezan por “P”?).
  • Incredible Years Parenting Program.
  • Parent Child Interaction Therapy.
  • New Forest Parenting Program.

Algo que tienen en común los cuatro programas es que tratan de construir una relación positiva entre los padres y el hijo haciéndo énfasis en las estrategias de disciplina basadas en recompensas más que en las basadas en castigos.

Más detalles

La revisión calificó como “de buena calidad” ocho estudios sobre el entrenamiento de padres y un de intervención con metilfenidato. El tamaño del efecto del entrenamiento de padres sobre los problemas de comportamiento era 0,68, y el del tratamiento médico 0,83. El nivel de evidencias que apoya al entrenamiento de padres fue calificado como mayor ya que el del uso de metilfenidato al existir un número de estudios claramente mayor y con resultados consistentes.

Los revisores advierte de que los estudios de entrenamiento de padres solo incluían los resultados de familias que habían realizado el entrenamiento completo, y de que eran estudios en que las personas que valoraban las mejoras sabían si la familia había participado en el grupo de entrenamiento o en el de control. Esos dos factores probablemente hacen que el efecto calculado sea mayor que el real.

Algunos estudios dan datos de seguimiento una vez concluido el entrenamiento, indicando que los efectos positivos se mantienen durante 8 meses o más. Además, los estudios realizados no muestran efectos adversos del entrenamiento de padres.

Intervención con evidencias limitadas·Uncategorized

Eficacia de los programas de entrenamiento para padres

Los programas de entrenamiento para padres de niños con TDAH tiene cierta eficacia en la reducción del estrés parental y en la mejora del comportamiento general de los hijos. Sin embargo no está claro cuál es su efecto sobre las conductas relacionadas con el TDAH. No se han encontrado estudios que investiguen el rendimiento escolar de los niños, efectos adversos del entrenamiento de padres o cambios en el conocimiento de los padres sobre el TDAH. Se necesitan investigaciones con mayor calidad y una mejor comunicación de los procedimientos de los estudios y sus resultados.

Este es el resumen de una revisión Campbell de la investigación acerca de los programas de entrenamiento para padres, coordinada por Morris Zwi, psiquiatra infantil del Royal Hospital de Richmond. Una revisión Campbell es una revisión sistemática realizada por la Campbell Collaboration, una red internacional de investigación que trabaja localizando las investigaciones de mayor calidad sobre temas educativos y sintetiza sus resultados. Los estudios seleccionados por esta revisión eran investigaciones de tipo experimental, en las que un grupo de tratamiento se compara con un grupo de control asignando a los participantes a uno o a otro grupo de manera aleatoria o quasi-aleatoria. De los 12.691 estudios revisados solo encontraron 5 que cumpliesen esas características, en los que participaron 284 alumnos con entre 5 y 18 años de edad y un diagnóstico de TDAH.

Resultados

Además de ser un número pequeño de estudios, los enfoques eran distintos: dos estudios evaluaban el comportamiento de los niños en casa, otros dos su comportamiento en el colegio. Tanto en un grupo como en otro, los resultados eran contradictorios. Entre los que evaluaban el comportamiento del alumno en la familia un estudio encontraba que no existían diferencias en la eficacia del entrenamiento de padres comparada con el tratamiento habitual, y el otro encontraba mejores resultados en los alumnos tratados con entrenamiento de padres. Pensé que en el primer grupo se comparaba el entrenamiento de padres con el tratamiento médico. Sin embargo, según indican los autores de la revisión, en todos los estudios se permitía a las familias de los grupos experimentales y de control acceder a tratamientos médicos o de otros tipo.

En los estudios que valoraban el comportamiento en la escuela uno no encontraba diferencias entre los grupos mientras que el otro encontraba mejores resultados con el entrenamiento de padres siempre que el TDAH no estuviera asociado con un trastorno negativista desafiante. En otros análisis se encontró un efecto pequeño sobre el comportamiento disruptivo y un efecto moderado sobre síntomas internalizantes como la ansiedad (de los alumnos). También se apreció una ligera reducción del estrés de los padres, pero no del estrés general, sino el referido a su interacción con el hijo hiperactivo.

Los estudios no cumplen los estándares de calidad de las investigaciones médicas: ni las personas que aplicaban la intervención ni las que recogían los datos desconocían cuál era el tratamiento que se estaba aplicando a cada alumno (eso es más fácil de conseguir cuando se administra un medicamento que en una intervención psicológica), ni se daba información sobre cómo se había realizado la asignación aleatoria de los alumnos a los distintos grupos.

Comentario

Esta revisión concluye afirmando que con los datos recogidos no se puede hacer ninguna recomendación clínica a favor de los programas de entrenamiento de padres. Es algo que contrasta con otras entradas publicadas anteriormente sobre tratamientos fundamentados o sobre programas de entrenamiento de padres en las que se recomendaban estos programas basándose en los resultados de otras revisiones de la investigación disponible. Probablemente la mayor diferencia entre unas y otras revisiones esté en los criterios de selección. Esta revisión de la Campbell Collaboration se distingue, al menos, en dos criterios de selección de otras revisiones citadas en las entradas anteriores. En primer lugar, porque se seleccionaban estudios en los que el programa de entrenamiento de padres no se combinaba con otras intervenciones psicológicas, y en segundo lugar porque la intervención se realizaba exclusivamente en alumnado con diagnóstico de TDAH (alguna de las revisiones citadas anteriormente se centra en niños con problemas de comportamiento). Este enfoque permite que los resultados que se obtienen sean más claros al no poder ser atribuidos a otros tratamientos, y haber sido obtenidos en la población en la que se quieren aplicar.

El problema es que cuando se intenta recurrir a la investigación de gran calidad (desde una perspectiva médica) para averiguar los efectos de los programas de entrenamiento de padres resulta que esa investigación de gran calidad es muy escasa.

Intervención con evidencias sólidas

Programas de entrenamiento conductual para padres

Los programas de entrenamiento de padres o entrenamiento conductual de padres son una intervención útil en el tratamiento del tdah, y para muchos padres es más fácil de aceptar este entrenamiento que una intervención farmacológica. Existen unos cuantos programas publicados en lengua inglesa y muy poco hecho en español.

Algunas revisiones 

Kohut y Andreus (2004) realizaron una revisión de 10 investigaciones sobre entrenamiento de padres con hijos de 4 a 12 años de edad, pero resulta difícil obtener conclusiones de esta publicación,  poco estructurada y, a mi juicio, mal redactada. Tras describir todas las investigaciones llegan a la conclusión de que los programas de entrenamiento de padres son exitosos en niños en edad escolar, que aumentan la confianza de los padres en sus propias habilidades de gestión de los problemas, su autoestima y reducen los síntomas del tdah y la desobediencia.

Pelham y Fabiano, en su artículo de 2008 sobre tratamientos psicosociales para el tdah basados en evidencias, localizaron 22 estudios sobre la eficacia del entrenamiento conductual de padres, publicados entre 1997 y 2006 . Generalmente se trataba de un entrenamiento en grupo, con una duración de entre 8 y 16 sesiones, con contenidos bastante similares en todos los programas (refuerzo, castigo, tiempo fuera, programas de puntos,…). Estos programas parecen ser eficaces en niños de 4 a 12 años, pero sus resultados no son claros en adolescentes. En muchos casos, esta intervención se sumaba a otros tratamientos, como intervenciones conductuales en el aula, por lo que es difícil, por ahora, conocer el efecto del entrenamiento de padres por sí solo.

Robles y Romero, han publicado el año pasado un artículo titulado Programas de entrenamiento para padres de niños con problemas de conducta: una revisión de su eficacia, en el que analizan 20 revisiones publicadas entre 1989 y 2009. Solo una de las 20 revisiones se centra específicamente en el tdah, pero todas tratan de mejorar problemas de conducta de niños y preadolescentes. Este artículo muestra que los programas de entrenamiento conductual de padres han mostrado de forma sistemática su eficacia en el tratamiento de los problemas de comportamiento infantiles.

Algunos programas 

Algunos programas para entrenamiento conductual para padres son:

  • The incredible years:  una colección de programas que abarca distintas edades y objetivos.  Se ha utilizado con niños con tdah y con niños con conducta desafiante.
  • Defiant Children: un programa de Russell Barkley centrado en reducir la desobediencia de los niños. Parte del material (cuestionarios y hojas que se entregan a los padres) está traducido al español. Se puede complementar con Your Defiant Teen, para padres de adolescentes.
  • COACHES: un programa que trata de involucrar a los padres (no a padres y madres, sino a padres) combinando el entrenamiento conductual con actividades deportivas.
  • Triple P (Positive Parenting Program): es uno de los más desarrollados, difundidos y estudidados.

Vídeo que resume la aplicación personalizada de un programa de entrenamiento para padres. Es muy curiosa la escena del parque y los padres “teledirigidos”.

De todos estos programas yo solo he empleado Defiant Children para el asesoramiento a familias. La razón por la que elegimos éste fue la importancia que daba al juego y a crear una buena relación con el niño como base para todos los demás aprendizajes. Una de las cosas curiosas de este programa (y quizá de otros) es que, en realidad, los padres no aprenden nada nuevo: ya conocen todas las habilidades que se enseñan. La novedad es que se intenta que las utilicen de forma consistente, sin que la atención, los premios, o los castigos dependan de lo harto, cansado o alegre que uno esté, sino de lo que se haya decidido previamente y del comportamiento del niño.

En Defiant Children se enseña a los padres a jugar con su hijo sin tratar de controlarle ni enseñarle nada (una habilidad mucho más difícil de lo que parece como se puede ver en el vídeo anterior), observar los comportamientos adecuados y elogiarlos, dar órdenes eficaces, evitar que el niño les interrumpa en una actividad como hablar por teléfono, llevar a cabo un programa de economía de fichas o puntos, castigar al niño con un sistema de tiempo fuera, coordinarse con el colegio mediante una estrategia de hoja de registro diario, y controlar su comportamiento en lugares públicos mediante las habilidades aprendidas. Quien tenga interés en este programa pero no tenga la posibilidad de acudir a un terapeuta que le guíe en el aprendizaje de los distintos pasos tiene la oportunidad de aprenderlos por sí mismo con la ayuda de libros como:

No he encontrado programas de entrenamiento para padres en español y procedimentados (es decir, con un manual que indique qué se debe hacer para desarrollar el programa, un requisito importante para poder investigar su eficacia), aunque eso no quiere decir que no existan, ya que en asociaciones, centros de salud y escuelas de padres se están desarrollando iniciativas de este tipo. Las revisiones consultadas al principio de esta entrada nos transmiten la idea de que las intervenciones de entrenamiento conductual para padres son positivas independientemente del programa en que se presenten. Por tanto hay razones para esperar que el aprendizaje y la práctica guiada de habilidades como la atención y el refuerzo a los comportamientos adecuados, el castigo a (algunos de) los inapropiados, el uso de sistemas para registrar el comportamiento y organizar los premios y castigos será algo útil, aunque no se haga en un programa de entrenamiento que haya sido investigado (otros similares ya han probado su eficacia).

Invonvenientes

Estos programas tienen algunos problemas prácticos. Uno es que atraen más a las madres que a los padres (con la excepción del programa COACHES) y otro es que bastante gente (quizá los que más lo necesitan) abandonan el programa antes de concluirlo, o interpretan de una forma muy personal lo que se les trata de transmitir.

Otra cosa a tener en cuenta con los programas de entrenamiento de padres es que sus efectos se centran en la conducta del niño esto hace que puedan ser eficaces cuando hay mal comportamiento, pero sus efectos podrían ser menores en el caso de niños que simplemente tienen una acusada inatención y sus mayores problemas son los de rendimiento escolar.

Al centrarse en la conducta, también inciden poco en otros aspectos importantes como comunicación, empatía o resolución de problemas interpersonales, por lo que no tendrían que utilizarse como la única o la principal herramienta en la educación de los niños.

Intervención con evidencias sólidas

Tres tratamientos educativos sólidamente fundamentados

En 1998 Pelham, Wheeler y Chronis publicaron una revisión acerca de la eficacia de tratamientos psico-sociales en el tdah en el que se concluía que el entrenamiento conductual de padres era una forma de tratamiento prometedora y el uso de técnicas conductuales en la clase era una forma de tratamiento del tdah bien establecida.

En 2008, Pelham y Fabiano publicaron un artículo (Evidence-based psychosocial treatments for attention-deficit/hyperactivity disorder), en el que se analizaban las investigaciones realizadas desde la primera revisión. En ese trabajo se realizó una búsqueda de investigaciones en las que se evaluase la eficacia de un tratamiento educativo que se aplicase sin complementarlo con un tratamiento médico y se encontraron 173 estudios, pero los autores solo analizaron 46 que cumplían ciertos estándares de calidad en su diseño.

Las conclusiones que obtienen son que hay tres formas de tratamiento educativo del tdah que se pueden considerar como tratamientos basados en evidencias, y que son:

  • El entrenamiento conductual de padres.
  • Los programas de modificación de conducta en el aula.
  • Intervenciones conductuales dirigidas a la relación con compañeros en entornos de tiempo libre (habitualmente campamentos intensivos).

A veces resulta igual de interesante conocer qué otras alternativas se consideraron y no alcanzaron el estatus de tratamientos basados en evidencia. En este caso no se encontró información en la literatura científica para recomendar tratamientos como la terapia psicológica individual, terapia de juego, entrenamiento en habilidades sociales o terapias cognitivas sin un componente conductual. Tampoco hay prácticamente datos sobre el efecto de intervenciones académicas (adaptaciones, y otras medidas de atención a la diversidad). Esto se debe interpretar con cuidado, ya que los autores de la revisión no tratan de afirmar que esos tratamientos no funcionan, sino que no hay un determinado número de estudios cuidadosamente controlados que muestren su eficacia. Como se puede ver, entre la revisión de 1998 y la de 2008 el entrenamiento de padres ha pasado de ser una práctica prometedora a una práctica asentada, y las intervenciones en tiempo libre, que no se consideraron en la revisión de 1998 se presentan como un método bien respaldado. Lo que ha cambiado en esos 10 años es que se han realizado nuevas investigaciones que han mostrado la eficacia de esos métodos que seguramente eran igual de eficaces en 1998, solo que no se había comprobado debidamente.

El entrenamiento en comunicación y resolución de problemas se señala como un tipo de intervención prometedora y convendría seguir investigándola.

Gregory Fabiano
Gregory Fabiano

Una revisión de este tipo suele producir la sensación de que no da indicaciones sobre qué hacer en el tratamiento ni cómo hacerlo. Es algo natural, ya que no es el objetivo de estos trabajos. En este caso el análisis no se limita a juzgar las evidencias que apoyan a cada intervención, sino que profundiza en otras cuestiones relacionadas con las intervenciones proporcionando algunas informaciones interesantes:

  • Los programas de intervención conductual en el aula parecen producir mejoras cuando se aplican sin un programa de entrenamiento de padres complementario, pero añadir un programa de entrenamiento de padres o alguna estrategia para lograr su implicación ayuda mucho a que los resultados se mantengan a lo largo del tiempo.
  • No se ha estudiado el efecto de las intervenciones en tiempo libre aisladas, es decir, sin combinarlas con un programa de entrenamiento de padres.
  • Los programas de entrenamiento de padres no parecen producir mejoras en el colegio si no van acompañados de una intervención conductual en el aula.
  • Es dudoso que el efecto de estas intervenciones educativas se mantenga a lo largo del tiempo una vez que termina el tratamiento (los resultados son contradictorios), de modo que sería sensato realizar sesiones periódicas de seguimiento una después de que la intervención haya concluido.
  • Hay muy poca información sobre el coste económico de estos tratamientos.

Pelham y Fabiano consideran que el diagnóstico del tdah no tendría que limitarse a los síntomas del trastorno, sino que debería incluir una evaluación funcional en la que se identifiquen los comportamientos problemáticos, sus antecedentes y sus consecuencias, de modo que esa información pueda servir para orientar un tratamiento educativo. Evidentemente, si se encuentran problemas en las relaciones familiares, en clase o con los compañeros, sería importante que el tratamiento incluyese un programa eficaz en el ámbito donde se dan las dificultades.