Detección y evaluación·Funciones ejecutivas·Intervención con evidencias limitadas

Videojuegos para la evaluación y el tratamiento del TDAH

Un antiguo alumno con TDAH contactó conmigo para enseñarme “un videojuego que se podía recetar para el TDAH”. Después no llegó a enseñarme nada, pero como lo considero una persona con criterio e interés en el tema pensé que algo habría y me puse a buscar información.

El videojuego es EndeavorRx o, simplemente, Endeavor, que ha sido aprobado por la FDA, la agencia estadounidense que regula los tratamientos médicos. Además, buscando esta información me encontré con que un equipo de investigadores, principalmente españoles, liderado por Inmaculada Peñuelas-Calvo ha publicado una revisión sobre el uso de videojuegos para la evaluación y el tratamiento del TDAH. En esta revisión localizaron 22 publicaciones sobre este tema.

Videojuegos para la evaluación del TDAH

Las herramientas de evaluación basadas en videojuegos fueron, generalmente, efectivas al discriminar los casos de TDAH de los controles y al distinguir distintas formas de TDAH. Buena parte de ellos están basados en las evaluaciones de ejecución continua o, por sus siglas en inglés, CPT. La revisión menciona las siguientes:

  • Aula Nesplora: es un programa basado en la técnica CPT y que emplea la realidad virtual, simulando el entorno de una clase. Este programa ya ha aparecido un par de veces en el blog (1, 2).
  • MOXO-CPT: como su nombre sugiere, es un CPT, pero añade distracciones auditivas y visuales.
  • Kinect CPT: al igual que Aula Nesplora, este es un desarrollo español. Como su nombre indica, es un CPT, pero en lugar de responder a través de un teclado, como se suele hacer en estas pruebas, la información se recoge mediante un dispositivo Microsoft Kinect. Los autores del artículo del enlace coinciden en parte con los de la revisión que estoy comentando.
  • Groundskeeper: me cuesta saber qué se hace en este juego, por la descripción que se da de él. Al parecer, en la pantalla hay unos cubos en los que aparecen imágenes y el jugador debe golpear con el cubo en el que aparece una maza los cubos en los que aparezca un perrillo de las praderas. La revisión indica que el programa se utiliza en un ordenador, pero este vídeo presenta una forma bastante diferente
  • Virtual classroom: la idea es muy parecida a la de Aula Nesplora, hasta el punto de que no me ha quedado claro si es un antecesor suyo o un desarrollo diferente. Una diferencia es que no se aplica con un casco de realidad virtual, como sucede en Aula Nesplora.
  • VR-CPT: en la investigación enlazada se describe un entorno de realidad virtual que simula una clase y que se aplica con casco, lo que hace pensar en una versión de Aula Nesplora.
  • The Pokémon Task, The Revenge of Frogger and Crash Bandicoot II: los autores de esta investigación estudiaron la ejecución de niños con TDAH en dos videojuegos comerciales y en una tarea CPT a la que dieron forma de juego.

Los únicos programas que parecen estar utilizándose realmente en las evaluaciones de TDAH, sin contar investigaciones, son Aula Nesplora y Moxo-CPT.

Videojuegos para el tratamiento del TDAH

A continuación incluyo una lista con los juegos que se mencionan en la revisión:

  • Shape Up:* es un juego de actividad física para Xbox.
  • Activate: es un programa de entrenamiento cognitivo que, en su versión completa, combina videojuegos con juegos y actividad física. Sin embargo, algunas investigaciones sobre su eficacia solo han empleado la parte de videojuegos.
  • Plan-it Commander:* fue uno de los primeros intentos de videojuego desarrollado específicamente para el tratamiento del TDAH.
  • Cogmed:* es un programa de entrenamiento de la memoria de trabajo. Hace unos años escribí sobre él en el blog, cuando se llamaba Robomemo.
  • Project EVO:* una aplicación basada en un juego de entrenamiento cognitivo para adultos llamado Neurorracer.
  • Braingame Brian:* un juego para el entrenamiento de funciones ejecutivas.
  • Boogies Academy: se describe como una aplicación para evaluar inteligencias múltiples. Es un desarrollo español.

  • Cuibrain: es otro desarrollo español que, actualmente, se llama Cutie Cuis. Tanto este como el anterior están relacionados con la Universidad de Oviedo.
  • Cogoland: se trata de un juego en el que se emplea un dispositivo de neurofeedback para recoger información sobre la actividad eléctrica cerebral.

La revisión indica que estas intervenciones basadas en videojuegos fueron eficaces, generalmente, en la mejora cognitiva y en la reducción de síntomas del TDAH. He señalado con un asterisco los juegos en los que algún estudio encontró diferencias significativas entre el grupo experimental y el grupo de control.

Entrenamiento cognitivo·Funciones ejecutivas·Intervención con evidencias limitadas

Intervenciones no farmacológicas para el TDAH

La revista Journal of Psychiatric Research ha publicado una revisión sobre la eficacia de tratamientos no farmacológicos del TDAH, un tema que me gusta seguir en el blog. En esta ocasión es una revisión realizada por cuatro investigadores de la Universidad Ramat-Gan de Israel.

Esta revisión recoge investigaciones con grupo de control realizadas entre 1980 y 2017, en las que se emplearan test cognitivos, como medidas de ejecución continua (test tipo CPT) o test de funciones ejecutivas como el test de Stroop, pruebas de memoria de trabajo o el Wisconsin Sorting cards Test. En total, se encontraron 18 investigaciones que cumplían los requisitos de la revisión.

Los resultados más llamativos de esta revisión son:

  • Al aplicar las intervenciones no farmacológicas, los resultados en los participantes que seguían un tratamiento farmacológico (d = 0,68) eran prácticamente iguales que en los participantes sin tratamiento farmacológico (d = 0,67).
  • Las intervenciones basadas en la actividad física proporcionaron el mayor tamaño del efecto (d = 0,93).
  • Las intervenciones cognitivo-conductuales tuvieron un efecto d = 0,70.
  • El neurofeedbak tuvo un efecto d = 0,61.
  • Las intervenciones de entrenamiento cognitivo tuvieron el tamaño del efecto más bajo (d = 0,45).
  • La inhibición cognitiva fue la medida en la que se obtuvieron mejores resultados.
Foto de Larry D. Moore en Wikimedia Commons

En los 5 estudios que emplearon intervenciones de actividad física se emplearon tanto actividades momentáneas, de 30 o 40 minutos de duración, como actividad regular, en sesiones entre 70 y 90 minutos, realizadas dos o tres veces a la semana en programas con una duración de entre 6 y 12 semanas. Buena parte de ellas se describen como ejercicio físico aeróbico. En algún caso se describe como ejercicio acuático o ejercicio con raqueta. Los resultados se obtuvieron en las funciones ejecutivas de inhibición y flexibilidad.

Había 3 investigaciones sobre la terapia cognitivo-conductual. Su duración estuvo entre 10 y 24 horas, distribuidas a lo largo de 10 o 16 semanas. Dos de estas investigaciones valoraron la inhibición y la otra la flexibilidad.

El neurofeedback era la intervención que contaba con más estudios, al localizarse 6. En los tratamientos se emplearon entre 15 y 40 sesiones, con una duración de entre 30 y 90 minutos. Todos los estudios midieron el efecto sobre la inhibición.

Las intervenciones de entrenamiento cognitivo se utilizaron en 4 estudios. En ellos se realizaron entre 4 y 64 sesiones de entrenamiento. Dos estudios midieron la mejora en inhibición y los otros dos la mejora en atención y memoria de trabajo respectivamente.

Intervención con evidencias limitadas

El ejercicio físico momentáneo como ayuda para el tratamiento del TDAH

Un grupo de investigadores de la Universidad de Oviedo ha publicado una revisión sistemática sobre el efecto de la actividad física aguda o momentánea como ayuda para el tratamiento de jóvenes con TDAH. Este tema de los efectos de la actividad física en el TDAH es uno de los que más se ha tratado en este blog. Lo podemos ver en esta entrada acerca de los efectos del ejercicio físico sobre la función ejecutiva que recoge otras anteriores.

Foto de Kaspar Kallip, en Wikimedia Commons.

Volviendo a la revisión, se buscaron estudios en los que participantes diagnosticados clínicamente con TDAH y menores de 18 años realizaran una sesión de ejercicio físico intenso y se comparasen con un grupo de control. Se encontraron 11 artículos que cumplían esas características.

No fue posible sintetizar un resultado general de todos ellos, ya que había mucha variedad en el tipo de medidas y pruebas para valorar los efectos de la actividad física: tareas de función ejecutiva, electroencefalograma, tasa cardíaca o análisis de sangre. En general, se apreciaron efectos positivos de la actividad física. El análisis de las características metodológicas de estas investigaciones indicó que es un conjunto con riesgo bajo o moderado de sesgo.

Seis de los 11 estudios revisados evaluaban el impacto de la actividad en funciones ejecutivas o en la atención. A partir de sus resultados, los autores de la revisión exponen que 10 o 15 minutos de ejercicio aeróbico incrementan el rendimiento en funciones ejecutivas, especialmente en atención y control inhibitorio. Poco sabemos sobre la permanencia de esos efectos.

Entrenamiento cognitivo·Funciones ejecutivas·Intervención con evidencias sólidas

Efectos del entrenamiento de la función ejecutiva

Zsofia Tacaks y Reka Kassai son dos investigadoras de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest que han publicado un meta-análisis sobre los efectos de distintas formas de intervención en la función ejecutiva. Se trata de un trabajo muy interesante, ya que es un campo en el que se han publicado cientos de estudios y en el que es difícil hacerse una idea general de lo que hay.

Algunas características importantes de este trabajo son:

  • Solo considera estudios con grupo de control, de modo que descarta las investigaciones, menos fiables, en las que se valora el nivel de función ejecutiva antes y después de la intervención, pero sin hacer comparaciones con un grupo con el que no se ha realizado esa intervención.
  • Selecciona estudios con participantes con menos de 13 años de edad.
  • La función ejecutiva es evaluada con medidas neurocognitivas, de modo que no se consideran resultados obtenidos mediante cuestionarios o escalas de observación.
  • Solo considera publicaciones escritas en inglés.

Los resultados

Las autoras localizaron 90 publicaciones, de las que extrajeron 100 comparaciones que, agrupadas indicaban un efecto de tamaño pequeño (g = 0,30) y estadísticamente significativo. Las mejoras se conseguían tanto en niños con desarrollo típico como en niños con trastornos del desarrollo o del comportamiento.

La práctica explícita, es decir, la realización de actividades que implican el uso de habilidades ejecutivas, llamada también “entrenamiento cognitivo” o “entrenamiento neurocognitivo” produjo un efecto significativo (g = 0,38, obtenido de 47 estudios), mayor en los participantes con desarrollo típico que en los participantes con dificultades. Este enfoque era útil tanto cuando se hacía con medios informáticos (g = 0,42) como sin ellos (g = 0,30). En el primer caso, los resultados fueron mayores en participantes con desarrollo típico.

La actividad física produjo un efecto inapreciable aunque significativo (g = 0,16, obtenido de 22 estudios). Mientras que en los participantes con desarrollo típico los efectos fueron casi nulos, en los participantes con dificultades se obtuvo un efecto pequeño (g = 0,40), especialmente en la actividad física de tipo aeróbico.

Los programas escolares o currículos diseñados para la mejora de la función ejecutiva solo fueron valorados con participantes con desarrollo típico y su efecto no fue significativo (g = 0,07, obtenido de 7 estudios).

Tampoco se obtuvieron resultados significativos con las intervenciones con contenido artístico como música, teatro o juego de ficción (g = 0,07, obtenido de 4 estudios).

Las intervenciones basadas en la enseñanza de estrategias para la autorregulación produjeron un efecto significativo y pequeño (g = 0,46, obtenido de 20 estudios). Su resultado fue mayor en los participantes con dificultades, con los que alcanzó un efecto grande (g = 0,84). El mindfulness solo se estudió en participantes con desarrollo típico (g = 0,46), la relajación por neurofeedback en participantes con dificultades (g = 0,93) y la enseñanza explícita de estrategias solo tuvo resultado significativo en los participantes con dificultades (g = 0,76).

Foto de Paul Boxley en Flicr

Ahora llega Paco con la rebaja

El tal Paco es uno de los personajes más siniestros de mi infancia: cuando algo iba bien o tenía buena pinta, era posible que alguien dijese “y ahora llega Paco con la rebaja” y las cosas ya no iban tan bien. En este caso, la rebaja la hacen las propias autoras, junto con Judit Futo y Zsolt Demetrovics, en un artículo en el que analizan la transferencia cercana y lejana de estas intervenciones para la mejora de la función ejecutiva.

Un problema de las intervenciones para la mejora de la función ejecutiva es que, aunque aporten buenos resultados en medidas de la función ejecutiva, estos no parecen transferirse a otros campos, como el comportamiento o el rendimiento escolar. Es algo que ya he comentado en el blog, para el caso concreto del entrenamiento de la memoria de trabajo, o revisando el efecto del entrenamiento de la función ejecutiva sobre el rendimiento escolar. Adele Diamond, que anteriormente publicó una revisión sobre los programas para la mejora de la función ejecutiva, también advierte de este problema.

Normalmente, los autores que han tratado este problema llaman transferencia cercana a la que se da hacia otras funciones ejecutivas (entreno la inhibición y obtengo mejoras en la memoria de trabajo o en la planificación) y transferencia lejana la que se da hacia otras habilidades distintas a la función ejecutiva (entreno la flexibilidad cognitiva y obtengo mejoras en comprensión de textos o en cálculo). En este caso, en cambio, llaman transferencia cercana a las mejoras en la función ejecutiva entrenada (entreno la flexibilidad y obtengo mejoras en pruebas de flexibilidad) y transferencia lejana a la que se da hacia otras funciones ejecutivas (la que antes se llamó transferencia cercana).

Se llamen como se llamen, el meta-análisis encuentra que el entrenamiento de funciones ejecutivas produce una mejora sobre las funciones entrenadas (g = 0,44, obtenido a partir de 43 estudios) pero la transferencia a otras funciones ejecutivas no llega a ser significativa (g = 0,11, obtenido a partir de 17 estudios). El perfil de resultados es similar cuando se consideran funciones ejecutivas concretas: inhibición, memoria de trabajo o flexibilidad cognitiva.

Encuentros·Funciones ejecutivas

El reto de desarrollar la función ejecutiva. Formación

El próximo 6 de abril impartiré en Barcelona un curso sobre desarrollo de la función ejecutiva. La verdad es que no soy un experto en el tema, pero tampoco un recién llegado. El concepto me resultaba familiar desde hace tiempo. Cuando realizo evaluaciones psicopedagógicas empleo algunas de las pruebas o test que se utilizan para evaluar funciones ejecutivas y llevo casi un año documentándome y preparando el curso.

No hay nada idílico: los programas de entrenamiento cognitivo producen algunas mejoras en medidas de función ejecutiva, pero la transferencia de eso al comportamiento o al aprendizaje parece estar seriamente limitada. Otros enfoques más educativos no han acabado de mostrar que tengan un impacto en las medidas de función ejecutiva, aunque sí que pueden influir en el comportamiento.

De cualquier manera, de cara a la intervención, siempre viene bien saber qué es lo mejor que podemos hacer, aunque los resultados de “lo mejor” no sean especialmente brillantes.

Ante esta situación también podemos plantearnos otras alternativas: una (la más fundamentada) sería combinar el entrenamiento en funciones ejecutivas con una metacognición o reflexión acerca  de cómo puede vincularse o ayudar a resolver los problemas prácticos que pueda tener el alumnado. Otra sería preparar actividades de entrenamiento más cercanas a los aprendizajes escolares o a los comportamientos que se pretenden conseguir.

Ahora me toca convertir las 100 páginas de notas que he ido tomando a partir de distintos estudios de intervención en una sesión práctica en la que se puedan ver y probar esas actividades.

Funciones ejecutivas·Intervención con evidencias limitadas

El currículo Tools of the Mind

Tools of the Mind es un programa escolar para el desarrollo del autocontrol, inspirado en las teorías educativas de Vygotsky. De hecho, su curioso nombre proviene de una idea de este autor, que indica que existen herramientas mentales que extienden las facultades de la mente, de la misma manera que las herramientas físicas extienden las posibilidades del cuerpo.

Tools of the Mind comenzó a desarrollarse en Estados Unidos en 1993 y sus autores fueron Elena Bodrova y Deborah Leong. Bodrova era rusa y había estudiado con discípulos de Vygotsky. Bodrova y Leong publicaron en 1996 un libro titulado Tools of the Mind: The Vygotskian approach to early childhood education que expone cómo las teorías de Vygotsky se pueden aplicar en las clases de Educación Infantil.

La web del programa indica que, actualmente, unos 30 000 niños estudian con el currículo Tools of the Mind. Lo más característico de esta propuesta es la importancia que da al juego simbólico. En la clase se proponen temas para el juego y los alumnos ayudan a preparar los elementos y la decoración. Antes de que un grupo acuda al rincón de juego, los alumnos planifican el juego realizando un dibujo que les recuerde lo que van a hacer. Posteriormente estos planes se detallarán aún mas mediante el uso de escritura asistida.

Foto enlazada de https://archiek.weebly.com

La lectura se practica a partir de un mensaje misterioso que cada día llega a la clase y que es aprovechado por la profesora para trabajar la descodificación. También se emplea la lectura en parejas por turnos. Tools of the Mind tiene más de 50 actividades diseñadas para desarrollar el autocontrol al tiempo que los alumnos aprenden los contenidos académicos propios de la etapa.

Una revisión

Un equipo liderado por Alex Baron ha publicado una revisión sistemática Campbell acerca de la eficacia de Tools of the Mind. Localizaron seis investigaciones (aunque una de ellas no proporcionaba datos suficientes), con 14 comparaciones entre un grupo que participaba en Tools of the Mind y un grupo de control. Ambos grupos se habían elegido al azar.

La revisión encuentra una mejora en matemáticas, con un efecto pequeño. Respecto las valoraciones de  autocontrol realizadas por padres o profesores, los resultados de Tools of the Mind son mejores que los de los grupos de comparación, pero sin que la diferencia sea significativa. Lo mismo sucede con medidas de función ejecutiva o de aprendizaje inicial de la lectura. En todos los casos, incluyendo las matemáticas, el tamaño del efecto es muy pequeño.

Los autores del trabajo señalan que el número de investigaciones localizadas fue pequeño y que algunas de ellas tenían problemas metodológicos que hacen que los resultados obtenidos sean poco fiables.

Funciones ejecutivas

Relación entre el estilo educativo de los padres y el desarrollo de la función ejecutiva

La cantidad de trabajos que se están publicando sobre la función ejecutiva y su relación con distintos problemas y alteraciones, como el TDAH o los trastornos del espectro autista, hace pensar que este concepto está de moda.

Por otra parte, cuando alguien percibe que la función ejecutiva puede ser algo muy importante y se interesa por ella con una intención práctica, puede llevarse una decepción. Resulta difícil entender qué es la función ejecutiva y qué relaciones hay entre los procesos que la componen. Las pruebas que se utilizan para evaluarla suelen ser difíciles de interpretar y, en muchos, estudios la principal conclusión que podemos obtener es que algunos grupos de alumnos mostraron rendir más que otros en esas pruebas. Además, pocas veces encontraremos información sobre qué puede mejorar la función ejecutiva y, en muchas ocasiones, las mejoras que se obtienen parecen limitarse a esas pruebas que se utilizan para evaluarla, pero no se reflejan en la vida diaria.

Con el intento de ver la función ejecutiva de una manera más cercana y práctica, he encontrado dos trabajos de síntesis sobre la relación entre el estilo educativo y su desarrollo.

Una revisión

El primero de los dos trabajos es una revisión, realizada por tres investigadores australianos. Esta revisión  se centra en niños de 2 a 6 años y parte de un modelo ecológico que considera que la función ejecutiva se basa en distintos procesos de desarrollo, tanto biológicos como ambientales.

Los comportamientos parentales que más claramente se asocian con diferencias en la función ejecutiva serían:

  1. Andamiaje: uso deliberado de ayudas verbales o no verbales para que el niño se implique en una actividad difícil. El andamiaje incluye el desarrollo de la autonomía, el apoyo a las iniciativas, opiniones o decisiones de los hijos elogios, ayuda física o ayuda para enfocar la atención
  2. Estimulación: proporcionar oportunidades para desarrollar habilidades cognitivas a través de interacciones ricas. Los autores aportan el ejemplo de leer a los niños.
  3. Sensibilidad y respuesta vs. hostilidad y rechazo: en este eje está lo relacionado con los cuidados, el afecto positivo, el respeto o, en el otro extremo, sus contrarios.
  4. Control: autoridad y disciplina.

Los resultados que nos presenta esta revisión son que:

  • El andamiaje aparece como predictor del nivel de función ejecutiva en los estudios longitudinales (de seguimiento de un grupo de alumnos), relacionándose con componentes como memoria de trabajo y flexibilidad. En los estudios transversales se encuentra una relación entre andamiaje y componentes de la función ejecutiva como flexibildad e inibición.
  • La estimulación también muestra ser un predictor de la función ejecutiva en los estudios longitudinales. En este tipo de investigaciones, la estimulación se ha asociado con inhibición, flexibilidad, control de la atención, atención sostenida, memoria de trabajo y planificación. Según algunos de esos datos, la estimulación proporcionada por los padres en los primeros años de vida puede paliar parcialmente los efectos negativos de un bajo nivel socio-económico. En cambio, en los dos estudios transversales que se localizaron, el resultado es diferente. En uno de ellos no se encontró relación entre estimulación de los padres y función ejecutiva y, en otro, el efecto encontrado desaparecía si se controlaba la habilidad verbal de los niños.
  • Sensibilidad-hostilidad: la sensibilidad materna se relaciona con la función ejecutiva en los estudios longitudinales. En algunos de ellos es la hostilidad la que tiene esa relación (supongo que negativa). El apego aparece en un estudio como un predictor mejor que la sensibilidad. Los dos estudios transversales localizados proporcionan resultados distintos. En uno hay una correlación negativa entre hostilidad y función ejecutiva. En otro, la sensibilidad no se relaciona con la función ejecutiva tras controlara la capacidad verbal.
  • El control ha sido el comportamiento menos estudiado. En dos estudios longitudinales hay una relación entre niveles bajos de control y el desarrollo de la función ejecutiva. En un tercero no se encuentra una relación entre ellos.

Algo a tener en cuenta es que en muchos estudios, la relación entre el comportamiento de los padres y la función ejecutiva parece estar influido por otras características como el grupo étnico o el temperamento del niño.

El lenguaje parece ser algo importante: tres estudios sugieren que la influencia que pudieran tener los comportamientos de los padres sobre la función ejecutiva infantil está mediada por el desarrollo del lenguaje. También se han encontrado datos que indican que algunos comportamientos paternos favorecerían el desarrollo de la función ejecutiva porque conseguirían niveles bajos de cortisol, que mejorarían la actividad en la corteza cerebral prefrontal.

Test de cartas de Wisconsin. Una tarea utilizada para evaluar la flexibilidad. Imagen de Wikipedia.

Y un meta-análisis

La segunda síntesis que presento también está realizada por tres investigadoras que, curiosamente, son australianas, como en el trabajo anterior.

El trabajo se centra en la relación entre función ejecutiva y comportamientos de sus padres, en niños de 0 a 8 años. Localizaron 42 investigaciones sobre esto. Los comportamientos paternos se clasificaron en tres tipos:

  • Positivos: afecto, calidez o sensibilidad.
  • Negativos: control, entrometimiento o desapego.
  • Cognitivos: desarrollo de la autonomía, andamiaje o estimulación cognitiva.

El meta-análisis de las investigaciones encontradas encontró una relación entre estos tres tipos de comportamientos y la función ejecutiva. Los comportamientos positivos estaban asociados al nivel de desarrollo de la función ejecutiva con un efecto r = 0,25. Los comportamientos de tipo cognitivo se asociaban con un efecto de r = 0,20. Finalmente, los comportamientos negativos se asociaban con la función ejecutiva, al igual que su nombre, de una forma negativa: r = -0,22.

El efecto de los comportamientos positivos y negativos fue estable a lo largo de la edad, pero los comportamientos cognitivos se asociaban más a la función ejecutiva en los niños con menor edad.

 

Intervención con evidencias limitadas

Insistiendo: efectos del ejercicio físico sobre la función ejecutiva

Igual parezco un fanático del deporte, por las entradas que estoy publicando sobre los beneficios de la actividad física para el TDAH. La verdad es que ni siquiera soy aficionado a las actividades de mejora física o deportivas, aunque admiro a quienes se esfuerzan en practicarlas.

El caso es que ya he publicado dos entradas sobre una incipiente corriente de investigación que encuentra beneficios en el ejercicio físico para el TDAH:

En esta ocasión, reseño una revisión sistemática realizada por los investigadores brasileños Viviane Grassmann, Marcus Vinicius Alves, Ruth Ferreira Santos-Galduróz y José Carlos Fernandes Galduróz, sobre los posibles beneficios cognitivos del ejercicio físico agudo.

Ejercicio en una cinta de correr
Foto de Brandon.wiggins en Wikimedia

Para esta revisión, buscaron investigaciones originales sobre el efecto de un ejercicio agudo en medidas de tipo cognitivo, considerando que el ejercicio agudo es el que tiene duración corta y una intensidad moderada o alta. Se localizaron tres investigaciones. En una de ellas, con actividad en una bicicleta estática, no se apreciaron diferencias entre los alumnos con TDAH o de control, o en función de la duración del ejercicio.

En los otros dos estudios, que emplearon ejercicio en una cinta de correr, se encontraron mejoras en vigilancia, tiempo de reacción, reducción de la impulsividad y resultados en tests de algunos aspectos de la función ejecutiva (Stroop y Wisconsin sorting card test).

¿Por qué no se observaron mejoras en el primer estudio y sí en los otros dos? La diferencia más obvia es que en el primero se utilizó una bicicleta y en los otros una cinta de correr, pero eso no parece tener mucho sentido. Los autores de la revisión sugieren que la clave podría estar en el tiempo: en el primer estudio, la actividad duraba 1, 5 o 10 minutos, mientras que en los otros dos se trataba de una actividad de media hora.

Van siendo un puñado de investigaciones, a las que podría sumarse la tesis de Zaira Santana sobre trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad y ejercicio físico, que nos indican que la actividad física podría ser un recurso interesante para la atención al TDAH.

 

Causas del TDAH·Entrenamiento cognitivo·Intervención con evidencias limitadas·Lectura·Matemáticas

¿Y si mejorar las funciones ejecutivas no mejora el rendimiento escolar?

Si eres una persona con interés por el TDAH y has estado informándote sobre las razones por las que algunos niños muestran un comportamiento llamativamente distraído, inquieto o impulsivo, probablemente habrás tenido noticias del concepto de funciones ejecutivas.

En 1997, el psicólogo estadounidense Russell Barkley publicó un artículo en el que proponía un modelo sobre el TDAH. Este modelo consideraba que el TDAH es fundamentalmente un problema en la inhibición de la conducta, que se relaciona con cuatro funciones neurológicas ejecutivas. Actualmente, ese artículo de Barkley ha sido citado más de 6000 veces por otros trabajos científicos o académicos. Eso da una idea de la popularidad de este modelo.

No hay un acuerdo claro acerca de cómo definir las funciones ejecutivas, ni cuáles son, pero aproximadamente, se puede considerar que las funciones ejecutivas son procesos que se encargan de gestionar (planear, controlar y regular) los procesos cognitivos básicos.

Una revisión sobre intervenciones para mejorar funciones ejecutivas

Robin Jacob y Julia Parkinson han publicado un meta-análisis acerca de dos cuestiones. La primera es la relación entre funciones ejecutivas y el rendimiento en lectura y matemáticas. La segunda es sobre la posible relación causal entre funciones ejecutivas y rendimiento.

Robin Jacob explicando la revisión realizada (en inglés)

Para entender mejor los resultados de esta investigación, hay que tener en cuenta que en el meta-análisis no se incluyeron estudios realizados exclusivamente con alumnos con TDAH. Sin embargo, sí que se incluyeron estudios en los que participaban alumnos con TDAH como parte de una muestra más general. También es importante saber que solo se revisaron investigaciones en las que el rendimiento se medía con pruebas estandarizadas y no con calificaciones escolares o valoraciones de los profesores.

Los autores localizaron 67 estudios en los que se relacionaba alguna medida de función ejecutiva con alguna medida de rendimiento en lectura o matemáticas. Los resultados indican una relación positiva, en torno a r = 0,30, dicho de otra manera, hay un 9% de solapamiento entre funciones ejecutivas y rendimiento en pruebas estandarizadas de lectura o matemáticas.

Wisconsin card sorting test. Utilizado para evaluar la flexibilidad en el cambio atencional

Los estudios que se centraban en una sola dimensión de la función ejecutiva (control atencional, inhibición de respuestas, memoria de trabajo o cambio atencional) proporcionaban también un pequeño resultado positivo fuera cual fuera la medida elegida, siendo más bajos los resultados cuando la medida era el control atencional. Igualmente, la relación entre funciones ejecutivas y rendimiento se apreció en distintos grupos de edad, 3 a 5 años, 6 a 11 y 12 a 18.

Una vez que se ha establecido que existe una relación entre funciones ejecutivas y rendimiento, los autores manifiestan su sorpresa por los pocos datos que indiquen que la relación sea causal. Es decir, no podemos afirmar que el buen rendimiento sea la consecuencia de una buena función ejecutiva, o  que mejorar la función ejecutiva vaya a mejorar el rendimiento. Tampoco se puede descartar la idea de que ambas variables dependan de otra. Por ejemplo, podría ser que la capacidad intelectual sea la que esté influyendo tanto en la función ejecutiva como en el rendimiento.

En los estudios de tipo predictivo (los que predicen el rendimiento futuro por los resultados actuales de función ejecutiva), cuando se controla estadísticamente el cociente intelectual de los participantes, la relación entre funciones ejecutivas y rendimiento disminuye notablemente y no resulta significativa. En los estudios concurrentes (los que miden función ejecutiva y rendimiento en el mismo periodo) sí que aparecen resultados significativos, pero poco consistentes.

Por último, los autores localizaron cinco investigaciones experimentales de intervención, en las que se analizaba el efecto de programas para mejorar la función ejecutiva. Estos estudios proporcionan algunas evidencias de que la intervención puede mejorar los resultados en función ejecutiva, pero sus resultados son dudosos en cuanto a que eso produzca mejoras en el rendimiento académico.

 

 

 

Entrenamiento cognitivo·Entrenamiento de padres·Intervención con evidencias limitadas

Estimulación cognitiva y TDAH

Hace poco publiqué en el blog una entrada comentando un artículo sobre prevención del TDAH. En este artículo se citaban varias medidas para la prevención primaria y secundaria del TDAH (evitar su aparición y minimizar los síntomas). Entre estas medidas se encontraba la estimulación cognitiva.

Al ser un tema interesante y con claras implicaciones prácticas, he querido profundizar un poco más sobre él y buscar más información sobre los programas y otras referencias que se mencionaban en aquel artículo.

Efectos del entrenamiento cognitivo en la actividad cerebral

En 2010, un equipo de investigación de Barcelona publicó un artículo sobre los cambios en la actividad cerebral producidos por el entrenamiento cognitivo en niños con TDAH. En este estudio se comparó la actividad cerebral de dos pequeños grupos de niños con TDAH, 19 en total. Uno de los grupos recibió un entrenamiento en habilidades sociales, mientras que el otro realizó 10 sesiones de 45 minutos de entrenamiento cognitivo en el que realizaban ejercicios de lápiz y papel para estimular la memoria de trabajo, la atención, la flexibilidad, la planificación y la resolución de problemas.

Estos ejercicios consistían en laberintos, recordar listas de palabras, averiguar los números omitidos en series numéricas, elaborar listas de objetos que compartiesen distintas características o descifrar códigos.

El grupo que recibió el entrenamiento en habilidades sociales no experimentó cambios en su actividad cerebral, pero en el grupo que recibió el entrenamiento cognitivo se encontró un aumento de la actividad en distintas zonas cerebrales, que anteriormente han sido relacionadas con el TDAH.

Hay que tener en cuenta que en este estudio no se evaluaron mejoras en los síntomas del TDAH o en los problemas que habitualmente conlleva.

Los tres programas de entrenamiento cognitivo

El artículo sobre prevención del TDAH mencionaba tres programas cuyos resultados aún no están claros y deberían ser mejor investigados, y que son: BRAINRX, COGMED (ya he escrito sobre este programa en el blog) y SINCROLAB. Además, se mencionan otros tres mejor respaldados. Curiosamente, mientras que los tres anteriores son programas comerciales que se realizan con medios informáticos. En cambio, los tres programas que consideran mejor fundamentados están basados en actividades de juego físico o de lápiz y papel, se han aplicado con niños pequeños (3 a 7 años) y sólo se han llevado a cabo de modo experimental, es decir, no se están aplicando en ningún centro, ni es posible conseguir manuales o formación para su implantación.

A continuación comento lo que he podido averiguar de estos tres programas.

ENGAGE

Apenas he podido encontrar información sobre este programa de Dione Healey y Jeffrey Halperin. Trata de implicar a los padres de niños de 3 y 4 años de difícil manejo para realizar un rato diario de juego, enfocado al desarrollo de la autorregulación del comportamiento, la cognición y la emoción. Un estudio experimental ha encontrado mejoras en los síntomas de hiperactividad percibidos por los padres y en pruebas de memoria de trabajo y control sensoriomotor.

TEAMS

Al igual que el anterior, este programa este programa se dirige a niños en edad preescolar y a sus padres y propone distintos juegos, en este caso, con el objetivo de mejorar la memoria de trabajo, la atención, las habilidades viso-espaciales, la planificación y las habilidades motrices. En un estudio inicial, este programa produjo mejoras en los síntomas de TDAH, valorados por padres y profesores, que se mantuvieron tres meses después de realizarlo.

Entre las actividades realizadas estaban:

  • Una adaptación del juego de Simón dice.
  • Una adaptación del juego de parar cuando deja de sonar la música.
  • Recordar listas de la compra.
  • Encontrar tesoros escondidos debajo de vasos.
  • Juegos de saltos.
  • Juegos con pelotas.
  • Saltar a la cuerda.
  • “3-card monte”, el juego de adivinar dónde está una carta concreta entre tres o juego de trilero.
  • Puzles
  • Preparar la cesta con los elementos necesarios para un picnic.
Adivina dónde está el as de corazones (3 card monte)

ETAM

Este tercer programa se centra en los aspectos metacognitivos de la función ejecutiva. Las dos investigaciones que he localizado sobre él (una prueba de concepto y un ensayo abierto) no mencionan explícitamente que se trate de este programa, así que igual me estoy extralimitando.

Las descripciones de la intervención indican que se trabajó con niños de 3 a 7 años, en pequeños grupos de edad homogénea. Estas investigaciones no detallan mucho las actividades empleadas, pero sí que mencionan algunas:

  • Jenga o juego de la torre.
  • Highlights search o actividad de encontrar imágenes ocultas.
  • Memorión (juego de emparejar tarjetas).
Jugando al Jenga. Fuente: http://www.rrdailyherald.com