Curiosidades·Resultados escolares

¿Relación causal entre TDAH y bajo rendimiento escolar?

El TDAH se asocia con mucha frecuencia con el bajo rendimiento escolar. Son muchísimas las investigaciones en la que se encuentra que los grupos de alumnos con TDAH rinden peor que grupos de compañeros de la misma edad y nivel socioeconómico sin TDAH. De hecho, lo extraño es encontrarse estudios en los que el rendimiento de esos dos grupos sea similar.

Es faćil que interpretemos que esto significa que el TDAH es una causa del bajo rendimiento escolar. Sin embargo, este tipo de investigaciones no puede establecer la existencia de una relación causa efecto. Por eso me ha llamado la atención un estudio holandés que afirma que proporciona evidencias sobre una relación causal entre síntomas de TDAH y rendimiento.

El estudio

Eveline de Zeeuw, de la Universidad de Amsterdam

Lógicamente, un estudio que pretende detectar una relación causa-efecto tiene que distinguirse de las formas más comunes de investigación que, normalmente, solo pueden detectar correlaciones entre variables pero no pueden determinar cuál de ellas es la causa y cuál es el efecto.

Algunas características llamativas de esta investigación son:

  • Los participantes eran mellizos y gemelos, de manera que sabemos que los segundos comparten su dotación genética y que, probablemente, las circunstancias en las que se desarrolla su infancia son similares (misma familia, nivel económico, escuela, etc. para cada par).
  • La muestra era de un tamaño considerable: unos 10 000 participantes.

En realidad, los autores indican que el diseño utilizado puede descartar la existencia de una relación causal, pero no probarla. Es decir, Si el TDAH no es una causa de bajo rendimiento escolar, los resultados del estudio lo detectarían, pero que no lo hagan no implica necesariamente que el TDAH sea causa de bajo rendimiento.

Algunos resultados son, en cierta manera, previsibles:

  • La presencia de síntomas de TDAH se relacionaba con un menor rendimiento escolar. Incluso la detección por parte de la madre de síntomas de TDAH a los 5 años se correlacionaba con resultados menores en tests escolares.
  • Los síntomas de inatención se relacionaban en mayor medida con el bajo rendimiento que los síntomas de hiperactividad.

Otros son más propios del tipo de investigación realizado

  • En los genemos monozigóticos, la intensidad de los síntomas de TDAH se relacionaba con el rendimiento.
  • Los datos obtenidos eran compatibles con un modelo causal. No se podía descartar que el TDAH fuera la causa del bajo rendimiento escolar.
  • Los participantes con síntomas de TDAH tratados con metilfenidato puntuaban significativamente mejor en las pruebas de rendimiento escolar que los que no estaban tratados.

 

 

Detección y evaluación

¿Qué sabemos sobre las causas del TDAH?

La pregunta interesa a mucha gente. A mí porque me la hacen bastantes veces y no sé muy bien qué responder. A los padres de niños con TDAH porque les pueden entrar dudas sobre si esos problemas ocurren por algo que ellos están haciendo mal. A los que piensan que el TDAH no tiene entidad porque no conseguir encontrar una causa razonable es un apoyo a su postura. A los que educan niños con TDAH porque les sería útil que existiera un modelo sobre los factores que pueden ocasionar, agravar o mejorar sus problemas…

Todos los que queramos saber más sobre este tema disponemos de una revisión, recientemente publicada en el Journal of Child Psychology and Psychiatry, y realizada por Anita Thapar, Miriam Cooper, Olga Eyre y Kate Langley, de la facultad de Medicina de Cardiff. Quien tenga interés puede acceder aquí al texto completo de la revisión: Practitioner review: What have we learned about the causes of ADHD.

Herencia

Los estudios sobre prevalencia del TDAH en familias, los realizados con hermanos mellizos y gemelos, y los de seguimiento de niños adoptados muestran que el trastorno es heredable.

Dos datos especialmente importantes son que los resultados son consistentes en diferentes países y grupos sociales, y los de estudios realizados con niños adoptados. En principio, que el TDAH afecte con mayor probabilidad a los miembros de una familia que a los de otra no tienen por qué significar que se transmite genéticamente. Sencillamente distintas familias pueden tener diferente exposición a factores ambientales (dieta, tabaco, tipo de colegio, …). La cosa se complica más si tenemos en cuenta que la carga genética de una persona no determina totalmente su comportamiento y su desarrollo, sino que hay características que aparecerán o no aparecerán dependiendo de factores ambientales como los indicados.

Anita Thapar. De su web en la Universidad de Cardiff

Se han identificado algunos genes que se asocian con el TDAH, pero el tamaño del efecto de cada una de las variantes genéticas investigadas es pequeño. También se han realizado búsquedas en el genoma humano, sin una hipótesis previa de cuáles pueden ser los genes implicados, pero no han producido resultados significativos, quizá porque se han realizado con muestras pequeñas que no les daban suficente sensibilidad estadística, ya que el límite para considerar que un resultado es significativo en este tipo de estudios es muchísmo más alto que el de otro tipo de investigaciones.

Otra línea de investigación es la del efecto de alteraciones (deleciones y duplicaciones) cromosómicas de pequeño tamaño que afectan a varios genes. Al parecer, todos presentamos este tipo de alteraciones, pero en muchas personas con TDAH (y en algunos que no lo padecen) se pueden encontrar en mayor número y en formas menos frecuentes.

También se está investigando el gen que codifica la enzima COMT, que tiene una pequeña relación con el TDAH, que se hace mayor en el caso del TDAH acompañado por trastornos de conducta.

Factores ambientales

Se ha encontrado relación entre el TDAH y varios factores externos, o ambientales, pero, casi siempre, en investigaciones que solo permiten establecer que existe una relación, sin que se pueda aventurar que esos factores sean una causa del TDAH. Por ejemplo, no es difícil encontrar una asociación entre TDAH y mala relación con los padres, pero esa mala relación no tiene por qué ser la causa del TDAH. Podría ser una simple consecuencia.

Sabemos que hay mayor riesgo de padecer TDAH (aunque no se ha probado que ese factor sea causante del TDAH):

  1. Cuando la madre gestante consume alcohol, tabaco u otras drogas.
  2. Cuando existe estrés en la madres.
  3. En nacimientos prematuros y de bajo peso.
  4. Por exposición a pesticidas organofosforados.
  5. Por exposición bifenilos policlorinados.
  6. Por exposición al plomo.
  7. En situaciones familiares adversas ybajos ingresos.
  8. En situaciones de hostilidad entre el niño y sus padres.

También se sabe que existe una relación (aunque, nuevamente, no se ha probado que esos factores causen el TDAH) con:

  1. Deficiencias nutritivas de zinc, magnesio y ácidos grasos polinsaturados.
  2. Exceso de aditivos como azúcar o colorantes artificiales.
  3. Alergias o intolerancias a alimentos.

El único factor que las autoras de la revisión consideran un probable factor causal es la deprivación grave y temprana, que incluye estilos parentales claramente negativos, maltrato y pobreza extrema.

Buscando las causas

Me ha impresionado lo que pueden llegar a discurrir los investigadores al diseñar sus estudios. Por ejemplo, existe una relación bastante documentada entre el consumo de tabaco durante el embarazo y el TDAH, pero eso no significa necesariamente que ese consumo produzca el TDAH. Por ejemplo, la relación se podría explicar recurriendo a factores de herencia: las personas con TDAH tienen mayor probabilidad de consubir tabaco, las madres con TDAH tienen mayor probabilidad de tener hijos con TDAH, de modo que los niños con TDAH tienen mayor probabilidad de tener madres fumadoras.

Para desentrañar esta situación se utilizan recursos como estudiar a familias con varios hijos en las que la madre ha fumado durante el embarazo de alguno de ellos pero no durante los otros, analizar si la situación general de descenso en el consumo de tabaco produce un descenso en el número de casos de TDAH, o estudiar a madres que conciben hijos con óvulos ajenos, mediante reproducción asistida.

Conclusiones

Existen razones para considerar el TDAH como un trastorno del neurodesarrollo con cierta relación con el autismo y el retraso mental. Con lo que se conoce por ahora, el TDAH no puede ser explicado mediante un único factor. Lo que ha averiguado la investigación es compatible con un modelo complejo en el que algunas personas están genéticamente predispuestas a padecer TDAH, pero los factores ambientales influyen en el desarrollo del trastorno.

Los tests genéticos resultan poco útiles para predecir o para diagnosticar si una persona tiene TDAH. Aunque tienen un pequeño poder predictivo, no es mayor que el de un análisis de la historia familiar de esa persona. De cualquier forma, la herencia solo incrementa las probabilidades de que una persona tenga TDAH, pero en ningún caso lo determina. También se subraya que el hecho de que un trastorno tenga un componente genético no implica necesariamente que solo sean eficaces los tratamientos biológicos.

Para una correcta intervención hay que tener en cuenta ese mayor número de probabilidades de que varios miembros de una misma familia tengan TDAH, planteándose dos situaciones que pueden requerir una respuesta especial: los casos en que tanto el niño como alguno de los padres tienen TDAH y los casos en que varios hermanos tienen TDAH.

Resumiendo: ningún factor, por sí solo, explica el TDAH, y existen distintos factores de riesgo que se relacionan con la aparición del trastorno. Algunos de esos factores son hereditarios y otros no lo son. Ambos tipos de influencias parecen ser interdependientes, y además se relaciónan con otros trastornos del desarrollo.