Autorregulación·Intervención con evidencias sólidas

Ideas para reforzar la lectura a alumnado con TDAH 3: hoja de registro diario

Llegamos a la tercera entrega de esta serie dedicada a la lectura, a partir de las propuestas de un equipo de la Universidad de Denver, liderado por Garrett Roberts. Su tercera estrategia es bastante conocida para los lectores habituales de este blog: la hoja de registro diario.

La hoja de registro diario (HRD) es un sistema de comunicación entre la escuela y la familia con un aspecto muy parecido al de las herramientas o tarjetas de autorregulación que vimos en el primer capítulo de esta serie, con una lista de objetivos o comportamientos, criterios para considerar si se han alcanzado y lugares donde registrar los logros obtenidos.

La diferencia está, más bien, en el uso que se hace de ellas, ya que las HRD sirven para la comunicación entre la escuela y la familia: la hoja se completa en clase, pero después se transmite a los padres. A diferencia de los modelos que hemos presentado anteriormente en el blog, que van registrando si se alcanzan o no los objetivos en las distintas clases que el alumno tiene cada día, los autores de estas propuestas presentan una HRD centrada en tareas de lectura.

Yo la he modificado un poco pensando cómo me sería útil y ha quedado así

Por si alguien tiene interés en editarla, modificando los objetivos o metas se puede descargar aquí.

 

Entrenamiento de padres

El programa Collaborative Life Skills en español, primeros resultados

Collaborative Life Skills (CLS) es un programa creado en el departamento de psiquiatría de la Universidad de California en San Francisco para la intervención escolar con alumnado con problemas de atención y comportamiento.

El programa se desarrolla a través de:

  • 10 sesiones grupales de orientación a los padres de los alumnos.
  • 9 sesiones de trabajo en grupo con los alumnos.
  • El uso de una hoja de registro diario.

Hace un par de años ya publiqué una entrada sobre CLS, su funcionamiento y la investigación que se había realizado sobre su eficacia. En ella, mencioné que se estaba realizando una adaptación del programa al español. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio piloto sobre esta adaptación.

Presentación de Lauren Haack. Foto de Twitter.

La palabra “adaptación” indica que no se han limitado, simplemente, a traducir los materiales del programa, sino que se han realizado modificaciones para asegurar su buen funcionamiento en la cultura en la que se iba a aplicar. Algunas de estas modificaciones fueron:

  • Incluir un rato de conversación para compartir experiencias, antes y después de las sesiones grupales.
  • Consideración del papel de la familia extensa en el cuidado y la educación de los niños.
  • Uso de “usted” en lugar de “tú” para mostrar respeto a las familias participantes.
  • Hacer hincapié en las fortalezas del alumnado y evitar el lenguaje estigmatizante.
  • Omitir el uso del tiempo fuera, por su escasa relevancia en la comunidad latina.

El estudio piloto se realizó con alumnado latino de 2º a 5º primaria de escuelas públicas de San Francisco. Este alumnado fue dividido en dos grupos. Unos fue atendido con CLS y el otro fue atendido con los recursos habituales para alumnado con TDAH. En cada uno de los grupos participaban 12 alumnos con sus familias.

La participación de CLS produjo una mejora significativa en las valoraciones que padres y profesores hacían de la gravedad de los síntomas de TDAH y conducta oposicionista. Además, se encontraron mejoras en las habilidades sociales valoradas por los padres, en las habilidades de organización valoradas por el profesorado. El grupo que realizó CLS mejoró su competencia académica, pero sin que la diferencia fuera significativa en comparación con el grupo de control.

En un seguimiento realizado en el siguiente curso, seguía habiendo diferencias significativas en la percepción de síntomas de TDAH y conducta oposicionista valoradas por los padres.

 

 

Intervención con evidencias sólidas

Más razones para utilizar la hoja de registro diario

La hoja de registro o seguimiento diario (HRD) es una de las intervenciones que más hemos comentado en el blog. Si no me recuerdo mal le hemos dedicado estas entradas

Kellina Pyle. De su perfil en LindedIn

Vuelvo al tema porque el año pasado se publicaron dos trabajos de revisión sobre el uso de la HRD en alumnado con TDAH: un artículo de Kellina Pyle y Gregory Fabiano con un meta-análisis de estudios de caso único sobre la eficacia de la hoja de registro diario y un meta-análisis de estudios de grupo de Michele Iznardo, María Rogers, Robert Volpe, Patrick Labelle y Philippe Robaey.

El artículo de Pyle y Fabiano recoge la información de 14 investigaciones, en las que se utilizó la HRD con 40 alumnos. Una peculiaridad de este trabajo es que el tamaño del efecto se calculó con distintos métodos alternativos, ya que además del interés por aportar información sobre el efecto de la HRD, los autores tenían el objetivo de comparar el resultado que producen las distintas formas  que se han propuesto para calcularlo en estudios de caso único.

Los seis métodos de cálculo del tamaño de efecto comparados encontraron un efecto positivo que estaba entre 0,59 (tamaño mediano) y 0,94 (tamaño grande). Respecto a los factores que influían en el resultado, se identificaron dos: la calidad de la investigación y el tipo de aula. Los estudios de mayor calidad encontraron un efecto mayor que los estudios de baja calidad, al contrario de lo que suele suceder en los meta-análisis de investigaciones con grupo de control. Por otra parte, los estudios realizados en aulas de educación especial encontraron resultados mayores que los estudios realizados en aulas ordinarias.

Maria Rogers. De su perfil en la universidad de Ottawa

El trabajo del grupo de Rogers identificó siete estudios de grupo en los que participaron 272 alumnos. De esos estudios, cuatro eran experimentales, uno cuasi-experimental y los restantes comparaban los resultados de un único grupo antes y después de la intervención.

Los estudios encontraron efecto pequeño (0,36)  en las valoraciones del profesorado sobre la reducción de síntomas del TDAH y un efecto notablemente mayor (1,05) si la evaluación se hacía con medidas de observación directa.

 

Entrenamiento de padres·Habilidades sociales·Intervención con evidencias limitadas·Uncategorized

Tratamiento del TDAH. ¿Comenzar con fármacos o con intervenciones educativas?

El tratamiento combinado o multimodal del TDAH incluye el uso de fármacos e intervenciones de tipo conductual. Hay diferentes opiniones sobre cómo secuenciar las dos partes del tratamiento y se han llegado a recomendar todas las combinaciones posibles: comenzar con fármacos y añadir medidas conductales si es necesario, comenzar con medidas conductuales y añadir fármacos si es necesario o comenzar simultáneamente las dos intervenciones.

Un equipo de investigadores liderado por William E. Pelham Jr. (curiosamente, en el equipo hay un William E. Pelham III que supongo que será hijo suyo) ha publicado una investigación en la que se comparan los resultados de iniciar el tratamiento con medicamentos y los de iniciarlo con medidas educativas.

En esta investigación participaron 152 niños de educación primaria, aunque seis abandonaron el estudio. Al comenzar el curso escolar se les asignó al azar un tratamiento. A una parte se les trató con una dosis baja de metilfenidato de efecto prolongado durante el horario escolar. Otra parte recibió un tratamiento educativo o conductual de baja intensidad: sesiones de entrenamiento a sus familias y asesoramiento a la escuela para implantar una hoja de registro diario.

Tras ocho semanas de intervención, el  tratamiento de los que no habían experimentado una mejora era modificado. En ese momento se determinaba al azar cuál iba a ser la modificación: a unos alumnos se les aumentaba la intensidad de la intervención que estaban recibiendo y a otros se les añadía la intervención que no habían recibido.

Con los que habían tenido buena respuesta a las ocho semanas se hacía un seguimiento mensual. Si en algún momento se observaba un empeoramiento se actuaba como en el caso anterior, asignándoles al azar un aumento de la intensidad o un tratamiento combinado con la parte farmacológica y la parte conductual.

El tratamiento educativo-conductual

Por los temas que tratamos aquí, nos interesa especialmente la intervención educativa, que consistió en ocho sesiones de entrenamiento para padres con el Community Parent Education Program. Durante esas sesiones, los niños realizaban un entrenamiento grupal de habilidades sociales. También se realizaron tres visitas a su profesor para asesorarle acerca de estrategias para el control del comportamiento e implantar una hoja de registro diario. Posteriormente, había un contacto mensual, con los padres y con el profesor.

En los casos en que se aumentaba la intensidad de la intervención educativa, se introducían recompensas en el colegio, relacionadas con la hoja de registro diario, otros sistemas de consecuencias relacionadas con el trabajo y el comportamiento y el tiempo fuera. Para la familia se realizaban sesiones individuales de asesoramiento y se trataban dificultades concretas de los niños (organización, habilidades sociales o tarea).

William Pelham en un programa de habilidades sociales. Foto de New York Times
William Pelham en un programa de habilidades sociales. Foto de New York Times

Resultados

La medida principal del estudio fue el número de violaciones de las reglas del aula (falta de respesto al profesor o a los compañeros, desobediencia a las indicaciones del profesor, molestar a los compañeros, levantarse sin permiso, uso inadecuado de los materiales, hablar en voz alta sin permiso y no realizar las actividades). También se llevaba un registro de los problemas escolares fuera del aula y padres y profesores realizaban escalas de evaluación. Al tratarse de un diseño bastante complejo, la interpretación de los resultados también es complicada.

En el ámbito escolar, al finalizar el curso, el 67% de los alumnos que comenzaron con el tratamiento conductual habían necesitado un incremento en el tratamiento (intensificar la intervención educativa o complementarla con medicación). El 47% de los alumnos que comenzaron con el tratamiento farmacológico habían necesitado incrementar el tratamiento (aumentar la dosis o complementarlo con el educativo).

En el ámbito familiar las cifras fueron similares, un 82% de los que comenzaron con el tratamiento educativo y un 88% de los que comenzaron con el farmacológico necesitaron un incremento en el tratamiento.

Los niños que comenzaron con el tratamiento conductual mostraron menos violaciones de las reglas de clase que los que comenzaron con el tratamiento médico. En cuanto a los alumnos que necesitaron una intensificación del tratamiento: los que habían comenzado con el educativo respondieron mejor si se les ofrecía un incremento de este tipo de tratamiento que si se complementaba con medicación. Entre los que comenzaron con tratamiento farmacológico no se observaron diferencias debidas a la opción elegida para intensificar el tratamiento.

Respecto a los problemas de fuera del aula, fueron menores en los alumnos que comenzaron con el tratamiento conductual. En cambio, entre los que necesitaron intensificar el tratamiento, la respuesta fue mejor si esa intensificación consistía en un complemento farmacológico o en un aumento de la dosis del medicamento.

En los cuestionarios respondidos por padres y profesores se observaron estos resultados:

  • Síntomas de TDAH (profesores): no se encontraron diferencias.
  • Síntomas de TDAH (padres): no se encontraron diferencias.
  • Síntomas de comportamiento oposicionista-desafiante (profesores): el grupo que comenzó con el tratamiento educativo y lo complementó con el farmacológico obtuvo mejores resultados que el grupo que comenzó con el tratamiento farmacológico y lo complementó con el educativo, aunque la diferencia no alcanzó a ser estadísticamente significativa.
  • Síntomas de comportamiento oposicionista-desafiante (padres): los resultados fueron similiares a los que se observaron en el grupo de profesores, pero, en este caso, la diferencia fue significativa.
  • Habilidades sociales (profesores): no se encontraron diferencias significativas.
  • Habilidades sociales (padres): no se encontraron diferencias significativas.

Conclusión

Los autores indican que “todos los grupos estaban funcionando relativamente bien al final del estudio, tal como se esperaba puesto que se estaban comparando dos tratamientos eficaces”. Sin embargo, se observaron algunas diferencias. Comenzar con un tratamiento educativo se relacionó con un menor número de problemas en clase. El protocolo que producía mejores resultados era el que comenzaba con la intervención conductual y añadía la farmacológica en caso de que la respuesta fuera insuficiente. Los peores resultados se encontraron con el protocolo que comenzaba con medicación y añadía el tratamiento educativo en caso de que el médico fuera insuficiente.

Aunque los resultados son interesantes, no parece prudente hacer una aplicación práctica directa de ellos a la hora de decidir qué tratamiento utilizar. En nuestro entorno, los tratamientos educativos no suelen ser semejantes al que se empleó en este estudio (8 sesiones de entrenamiento de padres, tres de asesoramiento al profesor, implantación de la hoja de registro diario y entrenamiento en habilidades sociales para el alumno). Por otra parte, la comparación se realizó con alumnos que recibían dosis bajas de medicación.

 

Intervención con evidencias limitadas·Problemas de comportamiento·Resultados escolares

Una intervenión familia – escuela

Una de las características del TDAH es que los síntomas y problemas que tiene el niño que lo padece se manifiestan en distintos ambientes, normalmente en su entorno familiar y en el colegio. Sin embargo, la mayor parte de las intervenciones educativas se centran solo en uno de ellos.

Jennifer Mautone, Elizabeth Lefler y Thomas Power hacen una propuesta de intervención global con la siguiente filosofía: fortalecer las relaciones mientras se desarrollan habilidades. El programa se llama Éxito Familia Escuela (Family School Succes).

Se trata de un programa de asesoramiento que se desarrolla en 12 sesiones semanales:

  • 6 sesiones grupales de padres durante las que se desarrollan sesiones paralelas con los niños.
  • 4 sesiones de terapia conductual con cada familia.
  • 2 sesiones de orientación conductual en el colegio.
Thomas Power (imagen del Chidren’s Hospital of Philadelphia)

Los objetivos son fortalecer la relación entre los padres y su hijo con TDAH, mejorar las habilidades de manejo de comportamiento de los padres, aumentar la implicación de los padres con el trabajo escolar, y promover la colaboración familia escuela.

Como puede verse en la distribución de las sesiones y en los objetivos, se trata, principalmente, de un programa de entrenamiento para padres enriquecido con un sistema de colaboración con la escuela.

Las estrategias de Éxito Familia Escuela

Para fortalecer las relaciones con su hijo se enseña a los padres a utilizar la atención positiva (destacar y elogiar lo que el niño hace bien, que suele ser mucho), y el juego centrado en el niño, en el que los padres juegan con el niño de una forma no directiva (sin darle órdenes) y aplicando la atención positiva.

Las habilidades de manejo del comportamiento que se enseñan son no atender a comportamientos inadecuados, refuerzo positivo inmediato y planificado de los comportamientos positivos, uso de un programa de fichas para el refuerzo, y uso del castigo. En el entrenamiento para el uso del castigo se enseña a los padres a hacer las correcciones con calma, de forma firme y con la mayor eficacia, un sistema de coste de respuesta en el que se retiran premios o privilegios por mal comportamiento, y un sistema de tiempo fuera.

Respecto a la implicación con el trabajo escolar, los autores señalan que la investigación sobre el tema destaca tres formas de implicación:

  1. Crear un ambiente que favorezca el aprendizaje: limitar el tiempo de uso de la televisión, tener momentos de lectura, y dar prioridad a las actividades educativas.
  2. Colaboración con la escuela, acudiendo a entrevistas o sesiones de tutoría con los profesores.
  3. Participación en la escuela: participación en la asociación de padres o en otras actividades voluntarias para ellos.

En el programa se enseña a los padres a dividir la tarea escolar en unidades pequeñas y manejables, y a establecer metas de cantidad y calidad de trabajo realistas.  También se enseña una estrategia de estudio con la que no estoy familiarizado. Tiene el curioso nombre de técnica del sandwich y consiste en que el material nuevo o desconocido se presenta al niño entre el que ya conoce, de modo que entre el 70 y el 80% de lo que trabaja sea material conocido y el 20 o 30% sea material nuevo.

Para la colaboración con la escuela se propone el uso de la hoja de registro diario (hemos escrito bastante sobre ella en el blog, por ejemplo aquí). También se organizan dos reuniones entre los padres y el profesor. En la primera se trata sobre si el alumno es fiable al anotar la tarea que tiene que realizar en casa, si su dificultad está ajustada a sus posibilidades, si el tiempo que debería de dedicar a esa tarea, y se habla acerca del comportamiento del alumno en clase y la información de la hoja de registro diario. La segunda reunión se utiliza para valorar progresos y realizar ajustes en las decisiones tomadas.

Eficacia

Puede ser muy interesante y dar muchas ideas ver un programa como éste, pero uno se puede preguntar ¿resulta útil?, ¿por qué debería utilizarlo?, ¿es mejor que otros tratamientos?

Para orientar la respuesta, sabemos que Power et al. (2012) han publicado los resultados de una investigación en la que se compara el uso de Éxito Familia Escuela con la de otro programa de orientación (Enfrentándose al TDAH a través de las Relaciones y la Educación).

Participaron 199 niños que fueron asignados al azar a uno u otro programa. A todas las familias se les ofreció la posibilidad de recibir un tratamiento médico. Aproximadamente el 40% de los participantes en cada programa recibieron tratamiento médico, con una dosificación que se consideró óptima. A pesar de eso, los que participaron en Éxito Familia Escuela obtuvieron mejoras significativamente superiores en habilidades parentales, realización de tareas escolares y relación familia-escuela.

Intervención con evidencias sólidas

Más sobre la hoja de seguimiento diario

En esta entrada quiero comentar una investigación sobre la hoja de seguimiento diario realizada en Estados Unidos con alumnos de Primaria con TDAH. Recuerdo que la hoja de registro diario (HRD) es:

Una lista de comportamientos descritos con criterios para juzgar si se están cumpliendo o no. Los profesores registran a lo largo del día si se produce lo que está descrito en la lista, y la hoja es enviada a la familia de modo que los padres están informados sobre lo que ha ocurrido en el colegio y pueden dar al niño privilegios según haya sido su comportamiento en clase.

La HRD según J. Brien O’Callaghan

A este recurso ya le hemos dedicado tres entradas (una, dos, tres) comentando cómo se construye y poniendo ejemplos de hojas utilizadas en nuestro colegio. Esta vez dejamos de lado nuestros intentos para comentar un estudio experimental realizado por un equipo de la Universidad de Buffalo, con Gregory Fabiano a la cabeza. El estudio se titula Enhancing the Effectiveness of Special Education Programming for Children with Attention Deficit Hyperactivity Disorder Using a Daily Report Card, y está calificado por What Works Clearinghouse como un estudio experimental correctamente realizado que cumple sus criterios de calidad sin reservas.

En el estudio participaron 63 alumnos de Primaria con TDAH y un plan de intervención individual. Algunos alumnos no tenían más ayuda que el plan de intervención, otros eran seguidos por un orientador, recibían apoyo o acudían a un aula especial. Con 33 se utilizó la hoja de registro diario y con otros 30 no.

La intervención

La intervención estaba dirigida por un consultor que se reunía en tres ocasiones con el profesor y en otras tres ocasiones con los padres de cada uno de los alumnos del grupo HRD. En la primera reunión con el profesor se  estableció el contenido de la HRD a partir del plan de intervención individual del alumno y de cualquier otra información relevante. Con los padres se preparó una lista y una jerarquía de recompensas, de modo que la recompensa fuese mayor cuanto mayor fuese el logro de los objetivos diarios.

Tras la primera reunión, se comenzó a utilizar el sistema y las dos siguientes reuniones se utilizaron para hacer ajustes. Cada día el profesor completaba y evaluaba la HRD e iba informando al alumno de sus progresos. Al terminar las clases el alumno llevaba la hoja a casa donde recibía la recompensa correspondiente.

Después de eso los profesores comenzaban a utilizar la hoja y, en una segunda reunión, se ajustaban los comportamientos que se registraban y los criterios.

Para el grupo de control se utilizó un procedimiento muy similar. Se construyó una hoja de control del comportamiento individualizada que se ajustaba a partir de la información obtenida en entrevistas con los profesores y familias, y se completaba diariamente. La diferencia es que esta hoja de control no se utilizaba para informar al alumno ni a la familia sobre su comportamiento, sino que era un mero registro.

Los resultados

La intervención produjo mejoras como aumento de la cantidad de trabajo realizado en clase, disminución de comportamientos contrarios a las normas de clase, y de problemas de conducta y conducta desafiante. No se observaron mejoras en los resultados en pruebas de lectura o Matemáticas, en la valoración de los síntomas de TDAH por parte de los profesores o en la calidad de la relación profesor-alumno (según los profesores).

Valoración

Este estudio proporciona evidencias sobre la utilidad de la hoja de registro diario. A la hora de valorar la aplicabilidad hay que tener en cuenta que existen diferencias entre la organización de los servicios educativos especiales en Estados Unidos y en España (buena parte de los participantes estaba escolarizada en aulas de educación especial). Si la intención de un escrito se mide por la cantidad de texto que dedica a algo, la intención de esta publicación es ofrecer resultados. Los que aparecen en esta entrada son solo una breve selección de las más de 5 páginas de resultados que aparecen en el artículo, y que hacen que su lectura sea bastante difícil para personas que no estén muy familiarizadas con los análisis estadísticos. Para quien quiera información sobre cómo construir y aplicar la HRD el artículo le resultará poco informativo y recomendamos el documento que se enlaza a continuación, en la información adicional.

Información adicional

Aquí se pueden descargar los materiales empleados para la intervención (en inglés).

Intervención con evidencias sólidas·Problemas de comportamiento

Hoja de registro – 3ª parte

Mi compañero Mikel sugirió hace algún tiempo en este blog que mis hojas de registro eran bastante aburridas y poco vistosas. Para limpiar mi honor cuelgo aquí la última que he preparado en la que he introducido colorines, que dicen que les gustan a los niños.

Para quien no haya visto las entradas anteriores recuerdo que la hoja de registro es una intervención de modificación de conducta basada en el registro del comportamiento y en la comunicación entre la escuela y la familia.

En este caso está pensado para una alumna de 4º curso de Educación Primaria con un rendimiento escolar normal pero muy inquieta e impulsiva, que se levanta mucho en clase y habla con los compañeros durante las explicaciones del profesor.  Las conductas a mejorar que se eligieron fueron:

  • Estar sentada en clase / pedir permiso para levantarse.
  • Sentarse mirando al frente.
  • Estar callada / pedir permiso para hablar.

La forma de actuar se basó en tarjetas de tres colores. La primera vez que hacía algo inadecuado (según los objetivos) el profesor dejaba en su mesa una tarjeta amarilla con un dibujo y un mensaje que recordaban el objetivo. La segunda vez la tarjeta era roja y la tercera vez, negra.

Valoración

En este caso se prepararon los materiales y se entregaron al tutor, que pidió hacerse cargo de la intervención, de modo que el único dato recogido es el juicio del profesor sobre el transcurso de la actuación. Me parece importante señalar que fue el propio profesor quien pidió que se emplease esta estrategia después de que se utilizase con otro alumno de su clase.

El tutor nos informa de que se produjo un descenso notable en todas las conductas trabajadas hasta un punto en el que no han llamado la atención, es decir, no las hacía más veces que la mayor parte de sus compañeros de clase. También informa de que ese descenso ha ido acompañado de algo que llamaba “tensión” en la alumna: se percibía que se estaba esforzando en conseguir casillas con color verde, no que fuese algo que le saliese sin más. Su rendimiento escolar se mantuvo y los problemas volvieron a aparecer en cuanto se dejó de utilizar el registro. Es decir, la hoja sirvió para controlar el comportamiento, pero no produjo un efecto permanente.

Intervención con evidencias limitadas

Hoja de registro diario — 2ª Parte

Esta entrada es una ampliación de otra anterior titulada Hoja de registro diario. Voy a contradecir a mi compañero y afirmaré que  hemos utilizado otro tipo de  hojas de registro, por lo menos yo.  La diferencia con la anterior hoja  está en el diseño, la frecuencia de uso (estos modelos sí que son diarios), y la posibilidad de combinarlos con otros aspectos como es la agenda diaria, un aviso de “buenas noticias” etc.

Este tipo de hoja de registro la he utilizado con alumnos con problemas de comportamiento más frecuentes en el tiempo  y más llamativos en intensidad, y que requieren una mayor supervisión  y control del proceso. Sin embargo, esto no significa que no podamos usarla con otro tipo de alumnado. Hay que recordar que la individualización de las intervenciones es la primera pauta que hemos de aceptar antes de iniciar cualquier acción.

El procedimiento para la selección de los comportamientos y  de la frecuencia  del número de conductas permitidas es la misma que se explicó en la anterior entrada. No obstante, debido a la situación de mayor gravedad, se escogen  solamente 1 o 2 comportamientos a extinguir (a veces 3) No olvidemos que un trabajo de modificación de conducta es un proceso a largo plazo, y que la selección de una gran cantidad de conductas  presenta dificultades varias: por un lado, el trabajo y la supervisión por parte del profesorado es mayor y puede que no llegué a controlar la intervención y la abandone, y, por otra parte, el nivel de exigencia  pedida al alumno o alumna puede ser excesiva llegando a  sentirse desbordado por las altas expectativas que le hemos impuesto. Es mejor ir poco a poco, superando pequeños retos, que nos permitan  ver (tanto al alumnado como al profesorado)  resultados positivos que nos animen a continuar con la intervención.

El uso de la hoja de registro en el aula se puede acompañar con “señales de aviso” que nos ayudan a marcar y recordar  las oportunidades que le quedan  al alumno, y a su vez favorece la autorregulación del comportamiento por parte del mismo. A su vez es aconsejable el uso de  señales o dibujos, individuales o colectivos, que recuerden la conducta deseada.

No olvidemos que esta intervención viene acompañada por un sistema de recompensa en casa (en algunos casos puede ser en el colegio), que la exigencia en el cumplimiento del comportamiento ha de ser cada vez mayor y que cuando la frecuencia de cumplimiento sea alta  debemos de seleccionar otro comportamiento a modificar. Esto no significa que la intervención sobre dicho comportamiento haya finalizado, es muy probable que la conducta no deseada surja en situaciones concretas,  que vuelva a resurgir recurrente en algún otro momento, o tal vez solamente la hayamos reducido a un mínimo que sea tolerable.

Aquí tenéis diferentes registros de comportamiento que he utilizado durante estos años:

Ejemplo 1 “Cuaderno de registro diario”

El primer registro de comportamiento no difiere mucho del explicado en la anterior entrada. Quizá es más sencillo de anotar, atractivo a la vista (para algunos ;)) y más fácil de entender por el alumnado. Si tengo que ponerle un pero a la hoja de registro de la anterior entrada es en su diseño: me resulta sobrio y poco llamativo. Es un documento que está dirigido más a la familia o profesorado que al alumno. Con el cambio de diseño, mi intención es convertir el registro en un “cuaderno de comportamiento”  que acompañe a la agenda, por tanto  de carácter diario, fácil de registrar, y sobre todo claro a la hora de analizar los resultados (uso de imágenes) y llamativo. Con esto último mi prioridad es que el alumno se involucre más en el proceso  y que él mismo pueda valorar su evolución en el proceso de intervención. En vez de ser nosotros los que señalemos el resultado, podemos pedir al alumno que según los avisos valore su actuación y sea él quien señale el resultado. Este cuaderno de registro de comportamiento se usó en el aula acompañado de “señales de aviso”. La hoja se puede utilizar cada día y acompañarla en la agenda, o, para evitar pérdidas, se puede elaborar un cuaderno mensual, trimestral etc.

Variantes: se pueden añadir 1 o 2 comportamientos más (columnas)

Ejemplo 2 “Cuaderno de registro de comportamiento + apartado de buenas noticias

La instrucciones para completar la hoja son las mismas que en el anterior ejemplo, sin embargo se señalan más apartados:

  • Columna  de recuento de puntos  –> se señalan los puntos obtenidos en cada sesión (el número de puntos a obtener está previamente seleccionado) y el total del día.
  • Columna  informativa sobre trabajo realizado en clase –> se señala si se han terminado las actividades mandadas en clase. En este caso no afecta a la puntuación ya que solamente es de caracter informativo, y puede darse el caso de que el alumn@    haya iniciado la tarea pero no le ha dado tiempo a concluirla. Unavariante sería usar este apartado como reforzador positivo, es decir, añadir puntos extra por finalizar trabajo y no penalizar por  no  terminarlos.
  • Apartado de “buenas noticias” –>en este recuadro solamente se señalan conductas positivas manifestadas durante la jornada escolar. No es necesario que estén relacionadas con los objetivos marcados en la hoja de registro.

Este cuaderno de registro de comportamiento se usó en el aula acompañado de “señales de aviso”. La hoja se puede utilizar cada día y acompañarla en la agenda, o, para evitar pérdidas, se puede elaborar un cuaderno mensual, trimestral etc.

Variantes: se pueden añadir 1 o 2 comportamientos más. Se puede sustituir la columna de trabajo por otra tipo “llevar el material del día”, o simplemente eliminarla.

Ejemplo 3 “Cuaderno de comportamiento +apartado de buenas noticias + control de trabajo + agenda escolar”

Este último ejemplo es muy parecido al anterior. Mantiene la columna informativa de trabajo realizado y el apartado de buenas noticias. La columna de anotar puntos se ha eliminado, sustituido por un registro en casa. Y en este caso hemos añadido un apartado más: una agenda diaria. Este cuaderno es una combinación de hoja de registro + agenda. El objetivo es facilitar el trabajo del profesorado y el alumnado unificando materiales.  A su vez, permite trabajar el uso de la agenda como un apartado más en la intervención (en una entrada próxima hablaremos de las agendas adaptadas y cómo han de usarse)

  • Completar agenda –> se señala el recuadro de la asignatura con tarea o estudio. Se escribe la página y se redacta “qué se ha de hacer” de una manera muy concreta: terminar los ejercicios 1 y 2,  estudiar los esquemas del cuaderno …

Como podeis observar, teniendo claro los objetivos de la hoja de registro, y con un poco de “arte” a la hora de usar procesadores de texto, podemos diseñar materiales que nos ayuden en la intervención en problemas de comportamiento.

Intervención con evidencias limitadas

La hoja de registro diario

No es un invento nuevo: he visto algunas referencias de finales de los 70, y durante los 80 se comenzó a utilizar para disminuir problemas de comportamiento, o aumentar la cantidad de trabajo en el aula. Con estas aplicaciones no era extraño que las hojas de registro diario comenzaran a emplearse en niños con tdah. Este uso fue especialmente impulsado por el Center for Children & Families de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo.

Se han realizado algunas investigaciones sobre su eficacia, y las revisiones sobre tratamientos educativos del tdah (realizadas casi todas por el equipo del Center for Children & Families de Buffalo) mencionan la hoja de registro diario como una intervención útil, que forma parte de los tratamientos conductuales.

La hoja de registro diario es una lista de comportamientos descritos con criterios para juzgar si se están cumpliendo o no. Los profesores registran a lo largo del día si se produce lo que está descrito en la lista, y la hoja es enviada a la familia de modo que los padres están informados sobre lo que ha ocurrido en el colegio y pueden dar al niño privilegios según haya sido su comportamiento en clase.

Cómo preparar una hoja de registro diario

Lo habitual, es que la hoja de registro diario recoja información sobre problemas derivados del tdah, no sobre sus síntomas. Es decir, no se pretende que el niño esté más atento, o más tranquilo, sino que realice sus ejercicios correctamente, que siga las reglas de clase y que se relacione correctamente con el profesor y con sus compañeros. Quien sepa inglés puede consultar el documento How to establish a school-home daily report card, donde se explica detalladamente el procedimiento para ponerla en marcha.

El primer paso para hacer la hoja es determinar qué comportamientos van a estar incluidos en ella, normalmente los que más problemas estén causando. Se recomienda elegir entre 3 y 5. A continuación hay que definir los comportamientos que se van a observar de forma que sean comprendidos por el alumno y por su familia, y que los profesores puedan observar y contar cuándo se cumplen y cuándo no.

Una vez seleccionados y formulados los comportamientos hay que establecer un criterio para decidir si se han cumplido o no. Es necesario saber, aproximadamente, con qué frecuencia aparecen los comportamientos problemáticos. Una vez que se tiene una idea, se establece un criterio con el que se considere que el alumno podrá alcanzar su objetivo de comportamiento al menos el 80% de las veces. Por ejemplo, si el objetivo es permanecer sentado en su puesto durante la clase, y sabemos que el alumno se levanta más de 7 veces en una sesión, podremos poner como criterio que para considerar que ha permanecido en su sitio el que no se haya levantado más de 6 veces. Como se ve en el ejemplo, el criterio se refiere al número de veces que un comportamiento se observa durante una clase. Es mejor hacerlo así que fijarse en las veces que se produce a lo largo del día, aunque eso no es una regla estricta. Hay cosas como dejar el abrigo y ponerse la bata al llegar a clase, o bajar al patio respetando su puesto (sin empujar a los compañeros) que solo es pueden observar en momentos concretos.

El siguiente paso es explicar el sistema al niño (doy por supuesto que si se está preparando una intervención que involucra a los padres del niño, estos ya la conocen). Es conveniente que se lo explique el profesor y que lo plantee de forma positiva, como un sistema para ayudarle a solucionar problemas que tiene en el colegio y que puede permitirle ganar pequeños premios por hacer las cosas bien.

Lo último antes de poner en marcha la intervención es establecer un sistema de recompensas en casa. La explicación de cómo se puede hacer este paso daría para una entrada completa, así que remito a quien quiera profundizar en ello al documento enlazado anteriormente o a otros tratados sobre intervenciones conductuales.

Probablemente, al preparar la hoja se han tomado muchas decisiones “a ojo”, por eso es importante que después de ponerla en marcha se hagan los ajustes necesarios, sobre todo en los criterios para considerar que se alcanzan los objetivos y en las recompensas que obtiene. Además, para que el sistema sea eficaz, los requisitos para considerar que algo se ha hecho bien se deben endurecer progresivamente, de modo que la conducta vaya mejorando poco a poco. Cuando consigue un objetivo sistemáticamente, éste debería desaparecer de la hojar para ser sustituido por otro comportamiento. En cambio, si falla con frecuencia en alguna conducta, probablemente el criterio que se ha elegido para considerar que se cumple es demasiado exigente y no puede alcanzarlo.

Nuestra experiencia

En realidad nunca hemos utilizado la hoja de registro diario siguiendo con exactitud las instrucciones anteriores. Lo que empleamos, más bien, es una hoja de registro semanal que funciona igual que la diaria con la diferencia de que en lugar de ir a casa al acabar las clases del día, va a casa a finalizar la semana (seguramente sería más eficaz si realmente fuera diaria, y la razón de hacerla semanal se verá en la sección de ventajas e inconvenientes). En el siguiente documento se puede ver un ejemplo de una hoja que hemos empleado. Tan interesante como la hoja de registro es la última página donde se explica qué es lo que tienen que hacer los profesores y las profesoras con la hoja.

Esta otra es muy parecida a la anterior, pero incluye, al final del documento unas tarjetas relacionadas con los comportamientos que se están trabajando. En este caso el alumno tenía tres oportunidades para hacer las cosas bien. Tras el primer incumplimiento se le daba una tarjeta amarilla para poner en su mesa, tras el segundo una tarjeta roja y tras el tercero se anotaba en la hoja de registro que no había cumplido el objetivo.

Ventajas e inconvenientes

La hoja de registro diario es una forma de intervención relativamente sencilla y con bajo coste. Algunas veces me han planteado que es innecesaria porque los alumnos ya tienen una agenda donde el profesor registra las incidencias para que las conozcan en casa, pero, en realidad hay bastantes diferencias:

  • La hoja de registro se enfoca en una pequeña lista de objetivos, mientras que la agenda puede incluir cualquier cosa. El comportamiento normal no suele ser reflejado en la agenda, y sí en la hoja de registro.
  • La hoja de registro es sistemática: la información llegará todos los días (o todas las semanas) y hay unos criterios para decidir cuándo se anota algo. Se refleja tanto el comportamiento positivo como el negativo, de modo que si llega a casa en blanco es porque no se ha seguido correctamente el procedimiento. En cambio la agenda puede llegar en blanco porque no ha sucedido nada o porque el profesor no ha considerado oportuno, o no ha tenido tiempo para anotarlo.
  • El objetivo de la hoja de registro no es informar, sino mejorar el comportamiento, de modo que los criterios van haciéndose cada vez más exigentes.

Además, la hoja de registro permite a los padres colaborar de forma eficaz en mantener el buen comportamiento de su hijo en clase. Bastantes veces he tenido que mediar en conflictos producidos porque los profesores señalan a la familia el mal comportamiento de su hijo en el aula pidiendo que se solucione y las familias consideran que no pueden influir gran cosa sobre lo que hace su hijo cuando no está con ellos. En esos casos una herramienta como esta puede ser de ayuda ya que permite que tanto el alumno, como sus padres y profesores puedan hacer cosas para mejorar la situación.

El principal problema de la hoja de registro diaria es que puede ser vista por el profesor como una carga extra. Al fin y al cabo los profesores que se implican intensamente en mejorar el comportamiento de los alumnos con problemas de conducta cobran lo mismo que los que no. En la práctica me he encontrado con varios profesores reticentes al sistema, que lo han seguido porque han considerado que el trabajo que les suponía llevar la hoja era compensado por la disminución en el trabajo de poner orden en la clase. Hacer la hoja semanal, en lugar de diaria, hace que la sensación de trabajo sea menor. En otros casos el sistema ha sido mal empleado y se ha utilizado como forma de comunicar a la familia y al colegio todos los comportamientos negativos del alumno, en lugar de centrarse en los que se habían seleccionado (quizá el haber incluido una casilla de observaciones especiales dé pie a eso).