Habilidades sociales·Intervención con evidencias limitadas·Lenguaje

Intervenciones para mejorar las habilidades pragmáticas en niños con problemas de atención y comportamiento

Un enunciado o una frase puede estar bien construido gramaticalmente, ser preciso, y estar correctamente pronunciado, pero, aún así, podemos considerarlo como algo incorrecto si no se dice en el momento o en el lugar oportuno.

Las habilidades pragmáticas del lenguaje son las que nos permiten ajustar nuestros mensajes a la situación o al contexto en el que nos estamos comunicando. Estas habilidades ayudan a que las personas con las que hablamos se sientan respetadas y quieran continuar la comunicación. Las personas con trastornos del espectro autista suelen tener dificultades con estas habilidades (y también con habilidades pragmáticas de la comunicación), pero también pueden aparece en personas con trastornos del lenguaje, del comportamiento o TDAH.

Esther Ciria. Foto de Twitter.

Ana Rodríguez y Esther Ciria han publicadon una revisión sobre intervenciones para la mejora de las habilidades pragmáticas en alumnado con problemas de comportamiento o TDAH. El trabajo no explica la estrategia que siguieron para localizar las investigaciones que comentan. En todas ellas hay una comparación entre una medida de habilidades pragmáticas antes y después de la intervención y, en algunas, los progresos se comparan con los de un grupo de control.

Encontraron nueve trabajos, pero en dos de ellos no se apreció una mejora significativa tras la intervención. Estos son los programas en los que sí que se encontró alguna mejora.

  1. Cordier et al. (2013): participaron 14 niños de 5 a 11 años con TDAH y un grupo de compañeros sin TDAH. Se trata de una intervención con 7 sesiones de 40 minutos en las que el alumno con TDAH y un compañero sin TDAH juegan. Un instructor hace de modelo para algunas habilidades, anima el juego simbólico e informa al alumno con TDAH de sus logros. Otro instructor trabaja con los padres del alumno con TDAH.
  2. Cordier et al. (2017): participaron 9 niños de 6 a 11 años con TDAH y un grupo de compañeros sin TDAH. Se realizó un entrenamiento de padres, combinado con sesiones de juego del participante con TDAH y el compañero asignado, en cada del primero. También había algunas sesiones de práctica y modelado de los dos niños con un instructor. Parece tratarse de la misma intervención que se describe en la referencia anterior o de algo muy similar. Algunas de las habilidades que se enseñan son:
    · Explicar a los compañeros las reglas del juego.
    · Solucionar los problemas hablando.
    · Comunicar (por ejempo diciendo “voy parar”) cuándo uno necesitar interrumpir o abandonar el juego.
    · Observar al compañero para averiguar si se está divirtiendo.
    · Escuchar sus ideas y tratar de probarlas.
  3. Corkum et al. (2010): participaron 16 alumnos con TDAH. Se trataba de una intervención escolar, en la que se aplicaba un programa de habilidades sociales denominado Working togeher. A partir de distintos cuentos se realizaba instrucción directa y representaciones sobre una habilidad social como conversar, presentarse, hacer comentarios positivos de otros, hablar de forma asertiva, usar expresiones de cortesía, pedir ayudar, ofrecer y dar ayuda, hacer y aceptar críticas, entrar en un juego y negociar en un conflicto.
  4. Heneker (2005): participaron 6 alumnos de 6 a 11 años con problemas de aprendizaje, emocionales y de comportamiento. Todos ellos recibieron una intervención logopédica, no necesariamente igual. En algunos casos se trabajaba vocabulario, en otros gramática o articulación. Esto se complementaba con una intervención en habilidades sociales en la que no está claro si participaron todos los alumnos o solo algunos.
  5. Hyter et al. (2001): participaron 6 alumnos de 8 a 12 años con problemas emocionales y de comportamiento. Se trató de una intervención de logopedia en la que se trabajaban cuatro áreas: describir objetos, dar indicaciones, opinar acerca de comportamientos inadecuados y negociar.
  6. Hyter (2003): participaron 2 alumnos de Educación Infantil en riesgo de problemas de comportamiento. No he podido encontrar el texto de este estudio.
  7. Law y Sivyer (2003):  participaron 10 alumnos de 9 a 11 años, con problemas emocionales y de comportamiento, y un grupo de control formado por otros 10 alumnos. La intervención combinaba trabajo para la mejora del lenguaje, modificación de conducta y desarrollo de la autoestima. La parte de lenguaje se centraba en vocabulario, descripciones, clasificación y categorización, responder a preguntas, razonar, inferir, narrar y solución de problemas.

 

 

Causas del TDAH·Detección y evaluación

Problemas de lenguaje y problemas de comportamiento

Hace unos meses, en las jornadas sobre trastorno específico del lenguaje que organizó la Asociación de Logopedas del Principado de Asturias, las psicóloga y logopeda Carmen Vigón mencionó un artículo que relacionaba los problemas de lenguaje con los problemas de comportamiento.

El trabajo al que se refería es Language ability predicts de development of behavior problems in children, un artículo que contiene dos investigaciones realizadas por un grupo de ocho autores de las universidades de Indiana, Duke, Auburn y Wisconsin-Madison.

Estudio 1

En el primer estudio se siguió anualmente a un grupo de 585 niños, desde los 7 hasta los 13 años, evaluando su habilidad lingüística, rendimiento escolar, la presencia de síntomas de TDAH y de problemas de comportamiento. La presencia de síntomas se midió mediante cuestionarios realizados por sus profesores y por sus madres. La hablilidad lingüística es evaluó mediante una prueba escolar que evaluaba el uso correcto (vocabulario, gramática y respecto a las convenciones) del inglés oral y la habilidad para comunicarse por medio de la escritura. También se recogieron resultados de matemáticas y de lectura.

En la información de los profesores, son síntomas de TDAH se relacionaron con los resultados en la prueba de lenguaje y con los resultados de matemáticas. También influía el sexo (resultados más altos en chicos que en chicas) y el estatus socio-económico (los síntomas eran mayores en los niños de familias con estatus socioeconómico más bajo). En la información de las madres se repite la misma pauta, exceptuando la influencia del estatus socio-económico. Los resultados en la prueba de lenguaje explicaban un 3% de la variabilidad en los resultados de síntomas de TDAH.

Estudio 2

En el segundo estudio se evaluó cada dos años a un grupo de 11506 alumnos entre los 4 y los 12 años, midendo su vocabulario receptivo, la valoración que hacían sus madres de algunos síntomas de TDAH y problemas de comportamiento, la memoria de corto plazo y sus resultados en pruebas de lectura, comprensión lectora y matemáticas.

A los 4 años de edad, los síntomas de TDAH eran menores en las niñas y se relacionaban con buena parte de las variables medidas: eran mayores cuanto menores eran el nivel de estudios de la madre, su edad en el parto, los ingresos familiares, los resultados académicos, de memoria y de lenguaje. Se encontraron menos síntomas de TDAH en los niños hispanos o negros que en el resto de la población. La relación entre síntomas de TDAH y edad de la madre en el parto parecía disminuir conforme los niños se iban haciendo mayores.

La relación entre las variables evaluadas y los problemas de comportamiento, fue bastante parecida a la que había entre esas variables y los síntomas de TDAH, con alguna diferencia. Se encontró una relación negativa significativa entre el cociente intelectual de las madres y los problemas de comportamiento en los hijos y no se apreció una relación significativa entre problemas de comportamiento y lectura o memoria de corto plazo.

En los dos estudios se encontró que los resultados bajos en las pruebas de lenguaje o vocabulario receptivo predecían los problemas de comportamiento y la existencia de síntomas de TDAH. En cambio, si se hacía el análisis inverso, los problemas de comportamiento o los síntomas de TDAH eran predictores más débiles de los resultados en las pruebas de lenguaje o vocabulario. En el primer estudio, los resultados de vocabulario predecían un 3% único de la varianza en la valoración de los síntomas de TDAH, después de controlar el efecto de otras variables (características demográficas, nivel socio-económico y rendimiento en las pruebas de lectura y matemáticas).

 

Detección y evaluación·Dificultades de aprendizaje

Problemas de lenguaje en los niños con TDAH

Quien lleve tiempo siguiendo el blog, a estas alturas, ya tendrá claro que los niños y adolescentes con TDAH tienen, como grupo, claras dificultades con el rendimiento escolar en general, la lectura, o las matemáticas. Los síntomas primarios del TDAH: la inatención, la hiperactividad y la impulsividad, especialmente el primero de los tres, pueden explicar parcialmente estos problemas, pero parece que las dificultades son bastante más complejas.

Un grupo de investigación australiano, relacionado con el Instituto Murdoch para la investigación infantil, ha presentado recientemente una revisión sistemática sobre los problemas de lenguaje en el TDAH. Aparentemente, no tendría sentido tratar de encontrar especiales dificultades de lenguaje en los niños con TDAH. Las bases del lenguaje se adquieren a una edad muy temprana. El lenguaje se adquiere, fundamentalmente, por la participación en situaciones comunicativas, sin que sea necesario hacer un esfuerzo intencional para su mejora o estudiarlo. Muchas veces, el lenguaje oral está bastante desarrollado antes de que se manifiesten los primeros síntomas de TDAH.

Sin embargo, el riesgo de presentar problemas de lenguaje oral es mayor entre el alumnado con TDAH que entre sus compañeros sin TDAH. La revisión encontró 21 investigaciones sobre el tema, en las que se realizaban 68 comparaciones entre el lenguaje de alumnado con y sin TDAH. La asociaciación entre TDAH y problemas de lenguaje resultó ser grande (tamaño del efecto (TE) = 1,09).

Los problemas de lenguaje se apreciaron en las tres dimensiones del lenguaje oral que se consideraban: expresión (TE = 1,23), comprensión (TE = 0,97) y uso o pragmática (TE = 0,98).

Existe la posibilidad de que estos resultados sean debidos a la comorbilidad entre TDAH y trastornos de lenguaje, es decir, entre los grupos con TDAH habría más alumnos con trastornos del lenguaje que entre los grupos sin TDAH, lo que haría que los resultados medios del grupo con TDAH fueran inferiores que los del grupo de comparación. Sin embargo, los autores de la revisión sugieren que los problemas del lenguaje parecen estar relacionados con el TDAH independientemente de la comorbilidad con trastornos de lenguaje.

Estos resultados indican la conveniencia de que las evaluaciones de TDAH se complementen con alguna prueba de lenguaje, aunque sea de detección para identificar posibles problemas en esta área.