Curiosidades·Detección y evaluación

Relación entre TDAH y desventaja socioeconómica

En 2014 publiqué una entrada comentando un artículo de Ginny Russell, Tamsin Ford, Susan Kelly y Rachel Rosenberg, sobre la relación entre bajo nivel socio-económico y TDAH. Según los datos de un seguimiento realizado  a 19519 niños ingleses nacidos entre 2000 y 2002, el TDAH estaba fuertemente asociado con indicadores de bajo nivel socio-económico como pobreza económica, uso de vivienda social, ingresos, monoparentalidad e índice de estatus socioeconómico (calculado a partir de la clase social de los padres y su nivel de educación).

Vuelvo al tema, porque en 2016 Abigail Russell, Tamsin Ford, Rebecca Williams y Ginni Russell publicaron una revisión sistemática sobre la asociación entre desventaja socieconómica y TDAH.

Abigail Russell. Foto de su perfil en ResearchGate

Las conclusiones de esta revisión no contradicen las del estudio anterior, pero ofrecen algunos datos complementarios interesantes.

  • De las 42 investigaciones analizadas, 35 muestran una asociación significativa entre desventaja socioeconómica y TDAH.
  • Los niños de familias con estatus socioeconómico bajo tienen, como media, una probabilidad entre 1,85 y 2,21 mayor de tener TDAH que sus compañeros de familias con estatus alto.
  • Esta relación se percibe con distintas formas de medir el nivel socioeconómico: nivel educativo de la madre, nivel educativo del padre, ingresos, monoparentalidad o indicadores compuestos. No se encuentra que ninguna de estas medidas se asocie de forma diferencial al TDAH.
  • La asociación entre condiciones socioeconómicas desfavorables y TDAH podría estar mediada por cuestiones que también se relacionan con el bajo nivel socioeconómico como problemas de salud mental de los padres o consumo de tabaco por parte de la madre durante el embarazo.

 

Creencias sobre el TDAH·Curiosidades

TDAH y creatividad. Volviendo sobre el tema.

En 2016 publiqué una entrada con una pequeña recopilación de datos sobre TDAH y creatividad. En aquel momento, a pesar de que algunos autores o instituciones defendían la idea de que las personas con TDAH son especialmente originales o creativas, no había datos de peso que lo respaldasen. Además, algunos estudios apuntaban a una reducción de la creatividad asociada a los tratamientos con metilfenidato.

Vuelvo sobre este tema porque un grupo de investigación de los Países Bajos acaba de publicar una revisión sobre el tema, en la que se considera la relación entre creatividad y TDAH y el posible efecto de los tratamientos farmacológicos. El título de la revisión, en español, sería: Creatividad y TDAH: una revisión de estudios comportamientales, el efecto de los psicoestimulantes y bases neurológicas.

Foto de Nadettel en Wikimedia Commons.

Para esta publicación revisaron 31 estudios, pero no se realiza un meta-análisis, sino que se van exponiendo los resultados de los estudios, agrupados según distintas características. Entre ellas, si se valora la creatividad divergente (proponer múltiples respuestas a un problema abierto) o la creatividad convergente (un concepto que se define de distintas formas, como combinar información para llegar a una solución correcta o seleccionar la información relevante para resolver un problema).

Creatividad divergente en niños con diagnóstico de TDAH (9 estudios)

En general, en las comparaciones entre niños con y sin diagnóstico de TDAH, los resultados en creatividad divergente son similares o peores en el grupo con TDAH, con la excepción de dos estudios en los que las medidas de creatividad eran distintas a las habituales.

Creatividad divergente en adultos con diagnóstico de TDAH (5 estudios)

Los resultados son dispersos: algunos estudios muestran una mayor creatividad en los participantes con TDAH, especialmente en medidas de originalidad, mientras que otros no encuentran diferencias. Los autores de la revisión sugieren que esta discrepancia se podría deber a factores motivacionales.

Creatividad divergente en niños o adultos con puntuaciones altas en cuestionarios de TDAH completados por ellos mismos o por sus profesores (3 estudios)

No parece haber coincidencias entre estos estudios. En uno de ellos los niños con mayores puntuaciones en síntomas de hiperactividad/impulsividad obtuvieron mayores puntuaciones en fluidez, mientras que la flexibilidad se asociaba con puntuaciones bajas en inatención. En otro, las puntuaciones de hiperactividad/impulsividad en cuestionarios completados por los propios estudiantes se asociaron con medidas de pensamiento divergente, concretamente, con ideas más originales pero menos prácticas. Las puntuaciones de inatención no se relacionaron con medidas de creatividad. En el tercer estudio se realizó con adultos y no encontró ninguna correlación significativa.

Creatividad convergente en niños o adultos con diagnóstico de TDAH (5 estudios)

Los tres estudios infantiles de este grupo fueron realizados por el mismo equipo de investigación y en ninguno de ellos se encontraron diferencias entre participantes con y sin TDAH. En otro estudio infantil los participantes con TDAH rindieron peor al valorar la funcionalidad y utilidad de un invento. En el estudio con adultos el rendimiento en la tarea de creatividad fue menor en los participantes con TDAH.

Creatividad convergente en adultos con puntuaciones altas en cuestionarios de TDAH completados por ellos mismos (1 estudio)

En este estudio se encontró que las puntuaciones de TDAH, especialmente las de hiperactividad/impulsividad se relacionaban negativamente con una de las tareas de creatividad.

Uso de la creatividad en adultos con diagnóstico de TDAH (4 estudios)

Tres de los cuatro estudios localizados muestran una asociación entre TDAH y creatividad en la vida diaria. El cuarto estudio encuentra que hay menor proporción de personas con TDAH en trabajos como científico, artista plástico, fotógrafo, diseñador, actor, músico, coreógrafo o bailarín. No obstante, es algo arbitrario suponer que estos empleos sean más creativos que otros.

Uso de la creatividad en adultos con puntuaciones altas en cuestionarios de TDAH completados por ellos mismos (2 estudios)

En uno de los estudios la puntuación en síntomas de TDAH, especialmente la de hiperactividad/impulsividad se correlacionaba con la creatividad en la vida diaria. En el otro también se daba, pero desaparecía al controlar el rendimiento académico.

Efecto de los psicoestimulantes en la creatividad (12 estudios)

Tras revisar los estudios realizados en este campo, los autores concluyen que no hay evidencias de que los psicoestimulantes tengan un efecto negativo en la creatividad de las personas con TDAH, habiendo un único estudio en el que se encuentra ese efecto.

Detección y evaluación

Escalas de detección del TDAH para el profesorado. Validez general

Una herramienta muy utilizada en la detección y evaluación del TDAH son las escalas de detección para el profesorado. Estas escalas son cuestionarios en las que los profesores valoran si se producen o en qué medida se dan ciertos comportamientos en el alumno evaluado. Varias de ellas valoran de forma directa si se encuentran los 18 síntoma de inatención, hiperactividad e impulsividad recogidos en los criterios diagnósticos de los manuales DSM-4 y DSM-5. Otras escalas sustituyen o complementan esos síntomas con otras conductas.

La mayoría de los cuestionarios se aplica a padres y profesorado, aunque existe alguno, como el EDAH, que es exclusivo para el profesorado. Sin que sea una recopilación exhaustiva, en español disponemos de escalas de detección como:

  • ADHD-RS-es (ADHD rating scale en español).
  • BASC (Behavior Assessment System for Children).
  • Conners 3: es la versión más reciente de las escalas que tienen ese nombre. Aunque está traducido al español, su estudio psicométrico se ha realizado con población estadounidense.
  • Conners escolar revisado: es una adaptación de las escalas de Conners y sus ítems son los mismos del cuestionario EDAH.
  • Cuestionarios Conners: existen varias versiones para familias y profesores. La diferencia más notable entre ellas está en la cantidad de ítems que se incluyen en la valoración.
  • EDAH (Evaluación del trastorno por déficit de atención con hiperactividad). Es una adaptación de las escalas de Conners. Sus ítems son los mismos que los del Conners escolar revisado.
  • EMA-DDA (Escalas Magallanes de detección del déficit de atención).
  • Escala de evaluación TDAH-5.
  • e-TDAH (Escala de detección del TDAH y dificultades asociadas).
  • Five to fifteen. Su estudio psicométrico se ha realizado en Chile.
  • SDQ (Cuestionario de fortalezas y dificultades)
  • SNAP-IV y SNAP-IV abreviado (Cuestionario de Swnason, Nolan y Pelham). Tengo la impresión de que lo que se utiliza normalmente es una mera traducción de la versión inglesa. Sin embargo, sí que ha sido adaptada para población argentina.

En el momento en que escribo esto, la empresa TEA anuncia el cuestionario ATENTO (Cuestionario TEA para la Evaluación del TDAH y las Funciones Ejecutivas).

Es importante recalcar que se trata de herramientas de detección que pueden alertar de la existencia de síntomas y proporcionar información útil, pero no proporcionan un diagnóstico. Considerar que alguien tiene un TDAH solo por sus resultados en cuestionarios de detección es una práctica incorrecta.

Anouck Staff, una de las autoras de la revisión. Foto enlazada de su perfil en ResearchGate

Una valoración de las escalas para el profesorado

Un grupo de investigadores de los Países Bajos ha publicado una revisión sobre la relación entre los resultados de escalas de detección para profesores, entrevistas semiestructuradas y observación.

En esta revisión localizaron 22 investigaciones, en las que habían participado 3947 alumnos. Los cuestionarios empleados fueron distintas versiones de los cuestionarios de Conners, la ADHD-RS o el cuestionario BASC y también otras escalas que no he mencionado en la lista anterior como el Cuestionario SWAN, el CSI (Child Symptom Inventory), o la escala DBDRS ( Disruptive Behavior Disorders Rating Scale).

Las correlaciones entre los resultados de las escalas de detección y los resultados de las entrevistas clínicas fueron positivas y fuertes:

  • Inatención: r = 0,55.
  • Hiperactividad e impulsividad: r = 0,64.
  • Síntomas totales de TDAH: r = 0,58.

Las correlaciones entre los resultados de las escalas de detección y las medidas de observación fueron menores, entre pequeñas y moderadas:

  • Inatención: r = 0,21.
  • Hiperactividad e impulsividad: r = 0,29.
  • Síntomas totales de TDAH: r = 0,26.

Sin duda, se pueden aventurar muchas explicaciones y propuestas a partir de estos resultados. Por no alargarme mucho, me quedaría con una: incluso en las relaciones más altas, queda claro que los distintos instrumentos no están midiendo lo mismo, así que parece que cuestionarios, entrevistas y observación aportan informaciones diferentes. Siendo así, parece importante tener en cuenta las tres fuentes de información en la evaluación de un posible TDAH.

Adolescentes·Creencias sobre el TDAH·Emociones

Cómo experimentan y entienden su TDAH los niños con TDAH

Con esta entrada no pretendo descubrirle a ninguna persona con TDAH o que conviva con alguien con TDAH lo que se siente o experimenta al tener este trastorno. Está claro que eso es algo personal, pero, por otra parte, creo que puede ser interesante saber qué experiencias o sensaciones son comunes o muy frecuentes entre los niños con TDAH. En esto nos puede ayudar un trabajo de Noam Ringer.

El pasado 14 de septiembre, Ringer defendió su tesis doctoral en la Universidad de Estocolmo. Su tema de investigación ha sido cómo afrontan el TDAH los niños con TDAH y sus padres. Sobre eso ha publicado algunos artículos y entre ellos hay una síntesis de investigaciones cualitativas sobre cómo los niños con TDAH experimentan y entienden el TDAH.

Un momento de reflexión. Charles Sillem Lidderdales (c. 1895)

En esta síntesis se revisan 16 estudios cualitativos para integrar sus resultados. Los análisis realizados identificaron cuatro categorías:

Experiencias relacionadas con el propio cuerpo y habilidades

  • Dificultades para controlar el comportamiento.
  • Emociones muy intensas.
  • Experiencia de tener dificultades y problemas.
  • Dificultades para mantener y controlar la atención.
  • Sensación de que esas dificultades están determinadas biológicamente.

Solo un estudio muestra experiencias positivas de los niños y adolescentes con TDAH en relación con sus cuerpos, comportamientos, emociones y pensamientos.

Experiencias ambivalentes en las necesidades psicológicas

  • Necesidad de ajustarse a las demandas de la vida diaria.
  • Necesidad de ser aceptado tal como uno es.

En esta categoría aparecía de forma especial el uso de la medicación. En algunos estudios se percibía como una ayuda para el ajuste y en otros como una pérdida de control, ya que el comportamiento ajustado era atribuido al uso de fármacos.

Experiencias sociales ambivalentes

  • Demandas y expectativas problemáticas.
  • Sensación de falta de pertenencia.
  • Estigma.
  • Recepción de ayuda.

Experiencias relacionadas con la formación de la identidad personal

Cuestiones relacionadas con los intentos de definir “quién soy”. En algunos casos los participantes se percibían a sí mismos según las explicaciones del TDAH que habían recibido. En otros, no aparecía esta influencia.

 

Salud·Sueño

Importancia de la higiene del sueño en el TDAH. Ahora con algo más de fundamento

A comienzos de este año publiqué una entrada titulada A dormir, en la que presentaba tres investigaciones sobre cómo mejorar el sueño podía mejorar los resultados en valoraciones de la función ejecutiva o disminuir los síntomas del TDAH.

Alguien más se había dado cuenta de la existencia de varios estudios sobre el tema y ya tenemos una revisión sistemática de la investigación sobre la eficacia de la higiene del sueño en niños con TDAH. Esta revisión está realizada por un grupo de 8 investigadores de universidades de Australia, Brasil, Canadá y Nueva Zelanda, liderados por Jane Nikles.

Encontraron 16 publicaciones sobre investigaciones en las que habían participado 1469 niños con TDAH de 6 países diferentes. El objetivo de la revisión es valorar si la higiene del sueño de niños y adolescentes con TDAH, sin llegar considerar si eso mejora sus síntomas de inatención, hiperactividad o impulsividad.

¿Qué es la higiene del sueño?

La higiene del sueño es un conjunto de medidas cognitivas, de comportamiento y de modificación del entorno, que tienen como objetivo mejorar el sueño. Estas medidas suelen incluir:

  • Modificaciones en el horario de sueño.
  • Modificaciones en las rutinas para acostarse.
  • Restricción del uso de aparatos electrónicos.
  • Restricción del uso de cafeína.
  • Exposición a la luz natural en la mañana.
  • Modificación de los horarios de realización de actividad o ejercicio físico.
  • Modificaciones en el lugar donde se duerme.

¿Qué se encontró?

Entre los 16 trabajos localizados había 4 estudios experimentales, 3 estudios de casos y controles, 2 estudios transversales y 7 investigaciones con evaluaciones antes y después de la intervención. En 9 de ellos se investigó el efecto de intervenciones conductuales, 3 se centraron en modificaciones en el momento de acostarse, 3 en el uso de aparatos electrónicos y uno en una terapia de luz brillante. Entre las medidas que se tomaron en estos estudios tenemos cosas como:

  • Estrategias de relajación.
  • Apagado de aparatos electrónicos al menos dos horas antes de acostarse.
  • Habitación libre de aparatos electrónicos.
  • Terapia de luz brillante (el niño se expone a una caja que emite una luz fluorescente de alta intensidad en torno a la hora en que se despierta espontáneamente).
  • Establecimiento de una hora fija para acostarse.
  • Revisar los hechos más significativos del día en la cama.
  • Programas de fichas recompensando cada noche en que se hayan seguido las reglas.
  • Ignorar las demandas del niño durante la noche.

Debido a diferencias en las estrategias de información, participantes y forma de evaluar los resultados no se pudo realizar un meta-análisis. Sin embargo, 15 de lo 16 estudios revisados dieron resultados positivos en alguna de las pruebas de evaluación, con efectos pequeños. El único estudio que no proporcionó ningún resultados positivo utilizó una formación a los padres en buenas prácticas y el uso de una agenda de sueño.

Los autores de la revisión consideran que las intervenciones de higiene del sueño son recomendables para niños con TDAH y problemas relacionados con el sueño. Sería recomendable que las intervenciones fueran personalizadas, de acuerdo con el problema y las circunstancias de cada uno y que hubiera seguimiento, más que consistir en dar pautas.

También hacen notar que se trata de un conjunto de estudios muy heterogéneo y con una calidad variable, con escasez de investigaciones de alta calidad.

Adolescentes·Habilidades sociales·Intervención sin evidencias

Mejorar la relación de adolescentes con TDAH con sus compañeros: ¿misión imposible?

Con lo que me gusta encontrar y señalar propuestas de mejora, esta vez me voy a quedar con las ganas. Las intervenciones psicológicas o educativas para mejorar las relaciones con iguales de adolescentes con TDAH apenas se han estudiado. Además, las que se han investigado no han mostrado tener un especial éxito.

Hace unos años ya escribí sobre las relaciones sociales de niños con TDAH, viendo que, aunque hay varias propuestas de intervención, ninguna ha dado especiales pruebas de ser eficaz. Algunos estudios sí que han obtenido resultados positivos en el desarrollo de las habilidades pragmáticas de niños con TDAH, pero no es fácil encontrar en ellos algo que podamos reproducir. Algunas cosas concretas como las menciones positivas entre compañeros o o el banco de os colegas, no han documentado mucho su eficacia.

Volviendo al tema de los adolescentes, cinco investigadores de la Universidad Deakin de Australia han publicado un meta-análisis sobre la eficacia de intervenciones para mejorar la relación con iguales de adolescentes con TDAH.

Encontraron 11 investigaciones sobre el tema, de las cuales, ocho cumplían los requisitos para ser incluidas en el meta-análisis. Cuatro de ellas eran estudios experimentales y, en conjunto, produjeron un resultado nulo, tanto cuando los efectos eran valorados por los padres como cuando los valoraban los profesores.

En el caso de los estudios en los que los grupos de control no se habían formado al azar, el resultado conjunto indicaba una mejora en el funcionamiento social cuando la valoración la hacían los padres, pero no cuando la hacían los profesores o los propios adolescentes.

En seis de los 11 estudios localizados se utilizó el programa Challenging Horizons, de modo que el meta-análisis es casi una revisión sobre el impacto de este programa en las relaciones sociales con compañeros. Los otros estudios emplearon musicoterapia, un programa intensivo de verano, una combinación de mindfulness y artes marciales y el programa PEERS para la mejora de la amistad en adolescentes con TDAH.

Hay que tener en cuenta que el objetivo principal de estas intervenciones no siempre es el mismo. PEERS o la intervención de musicoterapia tenían como objetivo mejorar las habilidades sociales y las relaciones de amistad. El programa de mindulness y artes marciales pretendía reducir problemas de comportamiento y mejorar habilidades sociales, mientras que los programas Challenging Horizons y el intensivo de verano, que representan 8 de los 11 estudios revisados, tienen múltiples objetivos, incluyendo los de mejora del rendimiento escolar.

Intervención con evidencias limitadas·Intervención con evidencias sólidas

Investigación sobre intervenciones educativas para el TDAH: qué hay y qué falta

Un equipo de 11 investigadores, liderados por Nicole Schatz, de la Universidad Internacional de Florida ha publicado una revisión sistemática con mapas de evidencias y carencias sobre la intervención educativa en TDAH. En realidad, el título de la revisión habla de intervenciones psicosociales, pero a mí me gusta más traducirlo de esa forma.

Nicole Schatz. Foto enlazada del directorio de la Universidad Internacional de Florida.

El equipo de investigación localizó 185 estudios, publicados en inglés, que proporcionaban 3817 resultados. Los mapas de evidencias y carencias son una forma visual de presentar la información y merece la pena echarles un vistazo, pero tendría que comprar los derechos para poder ofrecerlos en esta entrada y, por una parte, el presupuesto del blog es cero y, por otra, me revienta tener que pagar a una multinacional que supongo que no comparte sus beneficios con los autores del artículo ni con los revisores que lo valoraron. Así que omito lo más vistoso y cuento algo sobre los resultados.

Situación de la investigación sobre intervención educativa

En 70 estudios (912 resultados) se valoraba una única intervención, comparándola con un grupo de control. En este grupo:

  • El entrenamiento conductual de padres contaba con 30 estudios y 342 resultados.
  • El entrenamiento cognitivo contaba con 12 estudios y 217 resultados.
  • Del entrenamiento en habilidades de organización solo había un estudio con 15 resultados.
  • De las acomodaciones escolares también había un único estudio con 15 resultados.
  • De la resolución conductual de problemas familiares (no tengo claro qué es eso) había un estudio con 12 resultados.

No se localizaron estudios sobre modificaciones escolares (no se en qué se diferencian de las acomodaciones) o mindfulness. Resulta llamativo cómo las intervenciones no farmacológicas más utilizadas (acomodaciones y modificaciones escolares) tienen muy poco soporte empírico.

Respecto a las intervenciones que combinan varias estrategias educativas se encontraron 100 estudios que ofrecían 1747 resultados. En esos estudios se identificaron hasta 87 combinaciones diferentes de tratamientos.

  • Las intervenciones que combinaban medidas conductuales y de entrenamiento en algún tipo de habilidad fueron las más frecuentes, con 37 estudios y 707 resultados.
  • Las intervenciones que combinaban distintas estrategias conductuales estaban representadas en 20 estudios, con 310 resultados.
  • Las intervenciones que combinaban medidas conductuales con otros tipos de estategias se investigaron en 11 estudios con 209 resultados.

Como se puede intuir, en la mayoría de las intervenciones combinadas había un componente conductual. Encontrar un componente de tipo académico era más infrecuente: 18 estudios y 218 resultados.

Comparaciones entre las intervenciones

Es muy habitual que, en este tipo de investigaciones, la intervención o combinación de intervenciones que se emplea con el grupo experimental se compare con la ausencia de intervención o con la que habitualmente ofrecen los servicios del lugar donde se realiza el estudio. En algunos casos unas intervenciones se comparan con otras. En 56 de los estudios localizados se realizaron este tipo de comparaciones, en las que se contrastó la eficacia de 21 intervenciones o combinaciones de intervenciones. La comparación más frecuente fue entre el entrenamiento conductual de padres y la combinación de tratamiento conductual con entrenamiento. Solo 7 estudios y 288 resultados (esto me parece un poco desproporcionado) realizaron esa comparación. La mayor parte de las comparaciones 40 comparaciones entre distintas intervenciones o combinaciones de intervenciones está sustentada por un único estudio.

El entrenamiento de padres ha sido la intervención que más frecuentemente se ha comparado con otras, al compararse con 9 intervenciones distintas, en 18 estudios con 475 resultados. La combinación de intervención conductual y entrenamiento ha sido la intervención compleja que más frecuentemente se ha comparado con otras. Se ha comparado con 8 intervenciones distintas, en 17 estudios con 479 resultados.

En conclusión

Esta revisión sistemática nos indica que hay tratamientos educativos que aún están poco estudiados, siendo necesario, por ejemplo, tener más datos sobre la eficacia de las adaptaciones escolares o de la enseñanza de habilidades de organización. Es muy importante la investigación de estos tratamientos individuales ya que los tratamientos combinados deberían mostrar tener una eficacia mayor que la de cada uno de los elementos que los forman. Eso no es posible si no hemos estudiado el efecto de esos elementos.

 

 

 

Intervención con evidencias limitadas

Yoga, mindfulness y meditación para el TDAH

Un grupo de seis investigadores de la Universidad de Nueva York, liderados por Alyssa Chimiklis, ha publicado una revisión sistemática sobre los efectos del yoga, el mindfulness y la meditación en niños y adolescentes con TDAH.

En esta revisión se incluyeron estudios con grupo de control y, también, sin grupo de control. En total fueron 11 estudios los que se encontraron, que se distribuían así:

  • Yoga: 3 estudios.
  • Mindfulness: 4 estudios.
  • Meditación: 2 estudios.
  • Yoga y meditación: 2 estudios.

Solo tres de los estudios realizados tenían grupo de control y en dos casos, se había formado al azar. Ocho de los estudios tenían muestras que no superaban los 20 participantes. En ocho estudios había participantes que seguían tratamientos farmacológicos durante la intervención y en tres de ellos no se especifica si lo hacían o no, así que se puede considerar que el conjunto de estudios sobre los efectos del yoga, mindfulness y meditación en alumnado con TDAH tiene una calidad metodológica cuestionable.

Resultados

El tamaño del efecto se midió con la g de Hedges, que se explica en el enlace. Lo que se encontró fue lo siguiente:

  • Síntomas de TDAH medidos por los padres: 4 estudios con 176 participantes y una g = 0,57.
  • Síntomas de TDAH medidos por los profesores: 3 estudios con 99 participantes y una g = 0,23.
  • Problemas de atención medidos por los padres: 6 estudios con 146 participantes y una g = 0,35.
  • Problemas de atención medidos por los profesores: 6 estudios con 128 participantes y una g = 0,31.
  • Problemas de hiperactividad medidos por los padres: 5 estudios con 127 participantes y una g = 0,39.
  • Problemas de hiperactividad medidos por los profesores: 4 estudios con 110 participantes y una g = 0,22.
  • Atención a la tarea (ausencia de distracciones) evaluada por observadores: 3 estudios con 18 participantes y una g = 1,22.
  • Resultados en la escala de metacognición del cuestionario BRIEF de función ejecutiva: 2 estudios con 18 participantes y un resultado no significativo.
  • Resultados en el índice de regulación conductual del cuestionario BRIEF: 2 estudios con 18 participantes y una g = 0,67.
  • Valoración de los niños sobre su relación con los padres: 2 estudios con 66 participantes y una g = 0,50.
  • Estrés parental: 3 estudios con 44 participantes y una g = 0,44.

Los autores del estudio advierten de que, debido a la baja calidad de método de este conjunto de estudios, hay un alto riesgo de que sus resultados estén sesgados y, por tanto, deberían tomarse con precaución y estas intervenciones no deberían considerarse como tratamientos de primera línea. Sin embargo, vistos los resultados iniciales positivos, sí que convendría proseguir con la investigación acerca de su eficacia.

Curiosidades

Una curiosidad: los niños con TDAH valoran su calidad de vida mejor que cuando es evaluada por sus padres

No sé si esto puede tener alguna aplicación práctica y siempre hay que tener precaución con este tipo de datos, porque describen lo que pasa en grupos de niños con TDAH, no en cada uno de los participantes. Es decir, a nivel individual, un puede suceder que si se valora la calidad de vida de un niño con TDAH, la evaluación que hacen sus padres sea más positiva que la que hace el mismo. Sin embargo, lo más común es que resulte al revés.

Hellen Galloway y Emily Newman publicaron en 2017 una revisión sistemática sobre este tema constantando, a partir de 13 investigaciones, que los niños con TDAH, en comparación con sus compañeros sin TDAH, hacen valoraciones más bajas de su calidad de vida. Sin embargo, estas valoraciones son más altas que las que les hacen sus padres.

Quizá algunos padres se puedan sentir aliviados al pensar que su hijo con TDAH no se encuentra tan mal como ellos creen. No obstante no sabemos a qué se debe esta discrepancia. Algunas posibilidades serían:

  • Motivos “técnicos”, como que al utilizar herramientas diferentes para recoger información de los niños y los padres se obtengan resultados diferentes. Incluso aunque se utilice la misma medida, podrían suceder cosas como que esta sea adecuada para los padres pero incomprensible o demasiado larga para ser realizada por los niños. Lo que nos deja claro la revisión es que la discrepancia entre la valoración de los niños con TDAH y sus padres se observó con distintos cuestionarios de medida.
  • Un sesgo positivo o una ilusión que haga que los niños con TDAH se valoren mejor de lo que realmente están. El hecho de que las perciban su calidad de vida peor que lo que la perciben sus compañeros sin TDAH no parece apoyar esta explicación.
  • Las valoraciones que realizan los padres están influidas por su propia calidad de vida, que desciende al tener que atender y cuidar a un hijo con TDAH. Es una posibilidad que plantean las autoras en la introducción a la revisión, pero los datos que recogen no permiten considerar si puede ser una explicación de las diferencias que se observan.

 

Intervención con evidencias limitadas

Autosupervisión

La autosupervisión consiste en registrar de forma sistemática la actividad o el comportamiento propios con el objetivo de mejorarlos. Areej Alsalamah, de la universidad estatal de Washington publicó el año pasado una revisión sistemática sobre el uso de estrategias de autosupervisión en el TDAH.

En esta revisión localizó 9 estudios de caso único en los que habían participado 24 alumnos con TDAH o en riesgo de TDAH que cursaban educación primaria, secundaria o bachillerato.

La autosupervisión fue utilizada con diferentes propósitos:

  • Mejora del rendimiento: hubo un estudio en el que no se apreciaron esas mejoras y otros tres en los que se encontraron en escritura y biología.
  • Atención a las explicaciones y al trabajo: se encontraron mejoras en siete estudios. Dos de ellos indican que el uso de refuerzos como complemento de la autosupervisión aumenta su efecto.
  • Comportamiento disruptivo: un estudio no encontró mejoras en ese ámbito.

La mayor parte de los estudios emplearon listas de control (checklists) en las que el alumno realiza una señal cada vez que alcanza un objetivo, por ejemplo, por cada actividad realizada. En una investigación se emplearon tarjetas, en otra se empleó un dispositivo llamado MotivAider y otras dos utilizaron aplicaciones informáticas: I-Connect y ScoreIt.