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Tarjetas de respuesta: más oportunidades para responder

Ya hemos visto cómo incrementar la cantidad de oportunidades que los alumnos tienen para responder podría ser una medida escolar útil para los alumnos con TDAH. Pero ¿cómo se hace eso? Una forma podría ser aumentar la cantidad de preguntas, pero hay otras alternativas, por ejemplo, seguir haciendo el mismo número de preguntas pero que, en lugar de que las conteste un solo alumno, todos puedan hacerlo.

Crystalyn Schnorr, Shaqwana Freeman-Green y David Test acaban de publicar una revisión sobre una de las formas para conseguir aumentar las oportunidades de respuesta. Se trata de las tarjetas de respuesta.

Las tarjetas de respuesta son cualquier soporte que los alumnos pueden sujetar en alto, a la vez y que les permite contestar a una pregunta realizada por el profesor. Lo más habitual es que sean tarjetas de papel o pequeñas pizarras. Además las tarjetas ya pueden tener un signo (por ejemplo un color, un número o una letra) que el alumno elige para responder. En otros casos, el alumno escribe la respuesta en la tarjeta.

Beneficios de las tarjetas de respuesta

Existen al menos otros dos meta-análisis sobre los efectos de las tarjetas de respuesta. La información que nos dan todas estas revisiones es que el uso de tarjetas de respuesta en el aula:

  • Mejora las calificaciones.
  • Aumenta la participación de los alumnos.
  • Aumenta el número de respuestas correctas en las clases.
  • Disminuye los problemas de comportamiento.

Schnorr, Freeman-Green y Test encuentran que hay estudios de calidad que respaldan esos beneficios y proponen que el uso de tarjetas de respuesta en educación primaria es una práctica educativa basada en evidencias.

Además, hay que tener en cuenta que el uso de tarjetas de respuesta es una intervención barata, que no requiere de materiales sofisticados y ni de una formación especializada de los profesores. Además de los beneficios constatados se puede pensar que tal vez tengan otras utilidades como inhibir las respuestas impulsivas.

Formas y usos de las tarjetas de respuesta

En primer lugar, hay que tener en cuenta que existen distintos tipos de tarjetas

  • Tarjetas de “Sí” o “No”: tienen escritas las palabras “sí” y “no”, “verdadero” y “falso” o con un color para cada respuesta.
  • Tarjetas para elección múltiple: tienen escritas las letras “A”, “B”, “C”…, para elegir una opción entre varias.
  • Tarjetas numéricas: son tarjetas con cifras que se combinan para formar números.
  • Tarjetas de respuesta escrita: son tarjetas en blanco o pequeñas pizarras en las que los alumnos escriben sus respuestas. Las tabletas electrónicas también pueden realizar esa función, aunque, sería una opción muy cara si es el único uso que se les va a dar.

Otra forma más sofisticada de responder es mediante el uso de clickers, dispositivos inalámbricos de respuesta, parecidos a un pequeño mando a distancia y con los que se puede registrar y analizar en un instante la respuesta de cada alumno. Otra forma más reciente y en la que se vuelve a las tarjetas es el uso de láminas con códigos QR que son registrados por una cámara o un teléfono para ser analizados al instante.

Las tarjetas de respuesta se pueden hacer para lanzar a los alumnos preguntas durante una explicación o después de ella, para repasar los conocimientos que tienen los alumnos antes de comenzar un nuevo tema, para practicar el cálculo mental o la resolución de pequeños problemas.

Intervención con evidencias limitadas·Uncategorized

Eficacia de los programas de entrenamiento para padres

Los programas de entrenamiento para padres de niños con TDAH tiene cierta eficacia en la reducción del estrés parental y en la mejora del comportamiento general de los hijos. Sin embargo no está claro cuál es su efecto sobre las conductas relacionadas con el TDAH. No se han encontrado estudios que investiguen el rendimiento escolar de los niños, efectos adversos del entrenamiento de padres o cambios en el conocimiento de los padres sobre el TDAH. Se necesitan investigaciones con mayor calidad y una mejor comunicación de los procedimientos de los estudios y sus resultados.

Este es el resumen de una revisión Campbell de la investigación acerca de los programas de entrenamiento para padres, coordinada por Morris Zwi, psiquiatra infantil del Royal Hospital de Richmond. Una revisión Campbell es una revisión sistemática realizada por la Campbell Collaboration, una red internacional de investigación que trabaja localizando las investigaciones de mayor calidad sobre temas educativos y sintetiza sus resultados. Los estudios seleccionados por esta revisión eran investigaciones de tipo experimental, en las que un grupo de tratamiento se compara con un grupo de control asignando a los participantes a uno o a otro grupo de manera aleatoria o quasi-aleatoria. De los 12.691 estudios revisados solo encontraron 5 que cumpliesen esas características, en los que participaron 284 alumnos con entre 5 y 18 años de edad y un diagnóstico de TDAH.

Resultados

Además de ser un número pequeño de estudios, los enfoques eran distintos: dos estudios evaluaban el comportamiento de los niños en casa, otros dos su comportamiento en el colegio. Tanto en un grupo como en otro, los resultados eran contradictorios. Entre los que evaluaban el comportamiento del alumno en la familia un estudio encontraba que no existían diferencias en la eficacia del entrenamiento de padres comparada con el tratamiento habitual, y el otro encontraba mejores resultados en los alumnos tratados con entrenamiento de padres. Pensé que en el primer grupo se comparaba el entrenamiento de padres con el tratamiento médico. Sin embargo, según indican los autores de la revisión, en todos los estudios se permitía a las familias de los grupos experimentales y de control acceder a tratamientos médicos o de otros tipo.

En los estudios que valoraban el comportamiento en la escuela uno no encontraba diferencias entre los grupos mientras que el otro encontraba mejores resultados con el entrenamiento de padres siempre que el TDAH no estuviera asociado con un trastorno negativista desafiante. En otros análisis se encontró un efecto pequeño sobre el comportamiento disruptivo y un efecto moderado sobre síntomas internalizantes como la ansiedad (de los alumnos). También se apreció una ligera reducción del estrés de los padres, pero no del estrés general, sino el referido a su interacción con el hijo hiperactivo.

Los estudios no cumplen los estándares de calidad de las investigaciones médicas: ni las personas que aplicaban la intervención ni las que recogían los datos desconocían cuál era el tratamiento que se estaba aplicando a cada alumno (eso es más fácil de conseguir cuando se administra un medicamento que en una intervención psicológica), ni se daba información sobre cómo se había realizado la asignación aleatoria de los alumnos a los distintos grupos.

Comentario

Esta revisión concluye afirmando que con los datos recogidos no se puede hacer ninguna recomendación clínica a favor de los programas de entrenamiento de padres. Es algo que contrasta con otras entradas publicadas anteriormente sobre tratamientos fundamentados o sobre programas de entrenamiento de padres en las que se recomendaban estos programas basándose en los resultados de otras revisiones de la investigación disponible. Probablemente la mayor diferencia entre unas y otras revisiones esté en los criterios de selección. Esta revisión de la Campbell Collaboration se distingue, al menos, en dos criterios de selección de otras revisiones citadas en las entradas anteriores. En primer lugar, porque se seleccionaban estudios en los que el programa de entrenamiento de padres no se combinaba con otras intervenciones psicológicas, y en segundo lugar porque la intervención se realizaba exclusivamente en alumnado con diagnóstico de TDAH (alguna de las revisiones citadas anteriormente se centra en niños con problemas de comportamiento). Este enfoque permite que los resultados que se obtienen sean más claros al no poder ser atribuidos a otros tratamientos, y haber sido obtenidos en la población en la que se quieren aplicar.

El problema es que cuando se intenta recurrir a la investigación de gran calidad (desde una perspectiva médica) para averiguar los efectos de los programas de entrenamiento de padres resulta que esa investigación de gran calidad es muy escasa.