Dificultades de aprendizaje·Intervención con evidencias limitadas·Matemáticas·Suma

Intervención en matemáticas mediante RDI

La RDI es la representación dinámica integrada. Se trata de una herramienta informática que tiene tres componentes: comprensión fragmentada, representación fragmentada e integración de las representaciones. La forma de concretar esto es que, tras seleccionar la información relevante de un problema, los conceptos clave se presentan asociados a dibujos, los datos numéricos se enmarcan en cuadrados y los verbos se representan mediante pictogramas. También se representan los enlaces, como uniones (sumas) e intersecciones (restas) y, por último, se representan los interrogantes.

El programa RDI tiene varios bloques para trabajar la suma sin llevadas, la suma con llevadas, la resta sin llevadas y sumas y restas combinadas y permite que el alumno construya la representación gráfica del problema a partir del enunciado y el proceso inverso: que reconstruya el enunciado a partir de la representación gráfica.

Se cita como primera fuente del programa, donde aparece descrito detalladamente el libro Prácticas de psicología de la educación, que no he podido consultar. El programa RDI ha sido probado con niños de 6 a 8 años obteniendo resultados positivos en varias habiliades matemáticas.

Pero el estudio que nos interesa más es uno que se ha publicado recientemente, realizado con alumnado de 6 a 9 años con TDAH y con dificultades de aprendizaje de las matemáticas. Este estudio ha sido realizado por Paloma González-Castro, Marisol Cueli, Débora Areces y Celestino Rodríguez, de la Universidad de Oviedo, junto con Georgios Sideris, de la Escuela de Medicina de Harvard.

En él se compararon tres grupos: 72 alumnos con TDAH, 82 con dificultades de aprendizaje de las matemáticas y 62 con ambos problemas. Los tres grupos mejoraron significativamente en todas las habilidades matemáticas evaluadas, aunque hay que tener en cuenta que al no haber un grupo de control sin intervención, las mejoras pueden estar sobrestimadas. Las mayores mejoras se encontraron en el grupo con dificultades de aprendizaje de las matemáticas.

Es interesante consultar directamente el artículo que estoy comentando porque incluye algunas capturas de pantalla del programa que ilustran muy bien cómo se trabaja con él. Desafortunadamente, no puedo incluirlas aquí porque tienen derechos de autor.

Intervención sin evidencias·Suma

Sumar con la nariz (sumar cuando el resultado es mayor que 10)

Lo que voy a contar aquí no es ninguna novedad, pero puede ser útil para gente que no lo conozca y esté trabajando la suma con niños pequeños. Es muy común que los niños utilicen sus dedos para sumar, y probablemente nuestro sistema numérico es decimal porque lo que más a mano tenemos para contar son nuestros 10 dedos.

Sumando con los dedos

Es un sistema bastante útil ya que basta con saber poner el número de dedos que necesitas para cada cifra y contar todos los dedos que juntas. De hecho, los niños con dificultades para el cálculo mantienen esta estrategia durante mucho tiempo. El problema es que no puede valer para todo, ya que en cuanto el resultado es mayor que 10, en operaciones como 7 + 5, o 3 + 6 + 4, surge un problema: no hay dedos suficientes. Igual no te parece un gran problema, pero desde la perspectiva de un niño de 5 o 6 años que tiene que esforzarse bastante para recordar los números que tiene que sumar y contarlos sí que puede serlo.

Una forma muy común de solventar esta situación es pasar a una estrategia más avanzada. En palabras de muchas profesoras, esta estrategia funcionaría más o menos así:

Si tengo que sumar 7 + 5 guardo 7 en la cabeza pongo 5 en mis dedos y los sumo al 7.

Es decir, pienso en el número 7, levanto 5 dedos y voy bajándolos o tocándolos mientras cuento 8, 9, 10, 11 y 12. Este procedimiento tiene algunos problemas. El primero es que hay muchos niños que al comenzar a contar sus dedos no los añaden al número que han guardado en la cabeza, si no que comienzan contando con él: 7, 8, 9, 10, 11. No tienen conciencia de que están añadiendo y el procedimiento no les asegura obtener un resultado correcto.

Hay otro problema que no es propio de esta estrategia, sino que también se produce al sumar con los dedos cantidades menores que 10. Es el problema de los niños que cuando tienen más de 5 dedos levantados (por ejemplo 4+4) se ponen a contar el total tocando los dedos con el índice. A algunos les pasa que al poner la mano en posición de contar se les desconfigura la posición que tenían previamente y ya no recuerdan qué tenían que contar.

Sumando con la nariz

A base de intentarlo y con alguna consulta he añadido un par de detalles a la estrategia que he descrito para hacer que funcione mejor. El primero es pedir al alumno que se dé un golpecillo en la sien con una mano a la vez que dice el número que tiene en la cabeza y luego siga contando con sus dedos. El segundo es que cuenten los dedos tocando la nariz con cada uno de ellos. Se puede sustituir lo de la nariz por tocar en la mesa o en cualquier otro sitio, pero me gusta así, porque entonces llamamos a la estrategia sumar con la nariz, y a los alumnos les hace bastante gracia.

El golpe en la sien sirve para que no empiecen contando sus dedos con el número que tienen en la cabeza, sino con el siguiente, y tocarse la nariz es una forma de que no se les descoloquen los dedos por contarlos con otro dedo. Una de mis hijas ha preparado este dibujo resumen de la estrategia.

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