Intervención con evidencias limitadas

Yoga, mindfulness y meditación para el TDAH

Un grupo de seis investigadores de la Universidad de Nueva York, liderados por Alyssa Chimiklis, ha publicado una revisión sistemática sobre los efectos del yoga, el mindfulness y la meditación en niños y adolescentes con TDAH.

En esta revisión se incluyeron estudios con grupo de control y, también, sin grupo de control. En total fueron 11 estudios los que se encontraron, que se distribuían así:

  • Yoga: 3 estudios.
  • Mindfulness: 4 estudios.
  • Meditación: 2 estudios.
  • Yoga y meditación: 2 estudios.

Solo tres de los estudios realizados tenían grupo de control y en dos casos, se había formado al azar. Ocho de los estudios tenían muestras que no superaban los 20 participantes. En ocho estudios había participantes que seguían tratamientos farmacológicos durante la intervención y en tres de ellos no se especifica si lo hacían o no, así que se puede considerar que el conjunto de estudios sobre los efectos del yoga, mindfulness y meditación en alumnado con TDAH tiene una calidad metodológica cuestionable.

Resultados

El tamaño del efecto se midió con la g de Hedges, que se explica en el enlace. Lo que se encontró fue lo siguiente:

  • Síntomas de TDAH medidos por los padres: 4 estudios con 176 participantes y una g = 0,57.
  • Síntomas de TDAH medidos por los profesores: 3 estudios con 99 participantes y una g = 0,23.
  • Problemas de atención medidos por los padres: 6 estudios con 146 participantes y una g = 0,35.
  • Problemas de atención medidos por los profesores: 6 estudios con 128 participantes y una g = 0,31.
  • Problemas de hiperactividad medidos por los padres: 5 estudios con 127 participantes y una g = 0,39.
  • Problemas de hiperactividad medidos por los profesores: 4 estudios con 110 participantes y una g = 0,22.
  • Atención a la tarea (ausencia de distracciones) evaluada por observadores: 3 estudios con 18 participantes y una g = 1,22.
  • Resultados en la escala de metacognición del cuestionario BRIEF de función ejecutiva: 2 estudios con 18 participantes y un resultado no significativo.
  • Resultados en el índice de regulación conductual del cuestionario BRIEF: 2 estudios con 18 participantes y una g = 0,67.
  • Valoración de los niños sobre su relación con los padres: 2 estudios con 66 participantes y una g = 0,50.
  • Estrés parental: 3 estudios con 44 participantes y una g = 0,44.

Los autores del estudio advierten de que, debido a la baja calidad de método de este conjunto de estudios, hay un alto riesgo de que sus resultados estén sesgados y, por tanto, deberían tomarse con precaución y estas intervenciones no deberían considerarse como tratamientos de primera línea. Sin embargo, vistos los resultados iniciales positivos, sí que convendría proseguir con la investigación acerca de su eficacia.

Intervención con evidencias limitadas

¿Cómo van las cosas con la meditación para el TDAH?

Hace algo más de cuatro años publiqué en el blog una pequeña revisión sobre las evidencias acerca del mindfulness como tratamiento para el TDAH. Además de que me gusta ir siguiendo las novedades en los temas que voy tratando, siempre es interesante encontrarse con revisiones sistemáticas realizadas con más medios y tiempo que los que yo puedo aportar.

El caso es que se acaba de publicar una revisión sobre intervenciones basadas en la meditación para niños con TDAH. Ha sido realizada por varios investigadores de la Universidad Deakin, de Australia.

En la revisión se buscaron investigaciones en las que se hubiese utilizado el yoga o el mindfulness para tratar a menores de 18 años con TDAH, de forma directa o indirectamente (la intervención se aplica a sus padres). Se encontraron 16 estudios en los que se cumplían estas características.

La principal conclusión que se obtiene de este conjunto de estudios es que su calidad metodológica es bastante baja. Solo uno de los 16 trabajos era una investigación experimental y los autores de la revisión advierten de un notable riesgo de sesgo en los resultados de este conjunto.

La mayor parte de los estudios que midieron modificaciones en los síntomas de TDAH encontraron mejoras, pero en dos de los tres estudios con grupo de control no se apreciaron beneficios. En lo referente a autoestima, funcionamiento social o rendimiento académico, los resultados fueron variables, tendiendo a ser positivos en la información proporcionadas por los padres pero no en la proporcionada por los propios alumnos.

Foto de Daniel Case

En los estudios en los que la intervención se dirigía tanto a padres como a hijos se encontraron mejoras en la relación entre ellos. Los resultados en los hijos eran mejoras que cuando la intervención se dirigía exclusivamente a ellos y no participaban los padres. Sin embargo, la calidad de estos estudios era sensiblemente menor ya que los tres estudios con grupo de control fueron sobre intervenciones dirigidas exclusivamente a los hijos.

Con respecto a los tipos de meditación, la relacionada con el yoga y el mindfulness produjo mejores resultados que la relacionada con artes marciales o terapia de aceptación y compromiso.

Como conclusión, creo que merece la pena citar las palabras de los propios autores de la revisión:

“A estas alturas, no se pueden ofrecer conclusiones definitivas sobre la utilidad de las intervenciones basadas en la meditación para los niños con TDAH o sus padres ya que la calidad metodológica de los estudios revisados es baja. Sin embargo, debido a los efectos de tamaño grande obtenidos en los estudios piloto, el yoga o el mindfulness parecen ser suficientemente prometedores como para explorarlos en estudios futuros con diseños más sólidos”.