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Qué sabemos sobre el neurofeedback para el tratamiento del TDAH

noviembre 7, 2012

Lofthouse, Arnold, Hersch, Hurt y DeBeus, de la Universidad Estatal de Ohio (excepto BeBeus) han publicado en la revista Journal of Attention Disorders una revisión sobre la utilidad del neurofeedback para el tratamiento del TDAH en niños. Uno de los objetivos de este artículo es revisar la afirmación de Arns, Ridder, Strehl, Beteler, y Coenen (2009) de que el neurofeedback se puede considerar un tratamiento eficaz y específico para el TDAH. Hasta hace poco tenía al biofeedback y al neurofeedback en mi diapositiva de los tratamientos para el TDAH sin evidencias, junto con la terapia craneo-sacral, las flores de Bach y alguna otra cosa, pero lo cierto es que la investigación sobre esta técnica ha mejorado notablemente en los últimos años, sobre todo en la calidad de los estudios y de ahí es de donde salen las evidencias, así que me pareció interesante revisar cómo está la cuestión.

Qué es el neurofeedback

El neurofeedback es un conjunto de técnicas en las que se registra la actividad eléctrica cerebral de una persona y se le informa sobre ella. Está muy relacionado con el biofeedback, en el que se registra información de otros parámetros fisiológicos como el ritmo cardíaco. Se piensa que estas técnicas, permiten a la persona que recibe la información aprender, por condicionamiento operante, a regular funciones sobre las que normalmente no tenemos un control consciente.

Esquema tomado de Mentis Neurofeedback

Hay que tener en cuenta que las intervenciones en neurofeedback pueden ser muy diferentes entre sí. La primera diferencia es el tipo de onda cerebral en la que se concentran. Entre los estudios de neurofeedback predominan los que tienen como objeto las ondas beta, que tienen un ritmo de entre 12 y 30 herzios, y parecen estar relacionadas con un estado atento o activo de la persona que las produce. Entre las ondas beta se distingue el SMR (sensoriomotor rhythm) o ritmo sensoriomotor, que es la actividad entre 12 y 15 herzios producido por el córtex sensoriomotor. Al parecer, la amplitud de esta onda aumenta cuando las áreas sensoriomotrices están inactivas (por ejemplo en momentos de inactividad) y disminuye cuando se activan, de modo que puede servir como un indicador de la inhibición motriz. Otros estudios de neurofeedback tienen como objeto los potenciales corticales lentos, que se producen ante ciertas tareas mentales y que indican el estado de activación de grandes grupos de neuronas de la corteza cerebral.

Vídeo para ilustrar el neurofeedback (desde 1:30 hasta 1:57)

Investigación sobre el uso del neurofeedback en niños con TDAH

Según la revisión, el uso del neurofeedback para tratar el TDAH comenzó en 1973, con un estudio de Nall en el que no se apreciaron mejoras académicas o de comportamiento, y fue en 1976 cuando se publicó el primer estudio con resultados positivos.

Lofthouse y sus colaboradores han localizado 14 estudios en los que se ha comparado la eficacia del neurofeedback con los resultados de un grupo de control aleatorizado (los alumnos han sido asignados al grupo de tratamiento o al grupo de control al azar). En la revisión se hace una descripción y una crítica de cada uno de los 14 estudios y de un metanálisis realizado anteriormente.

Todas las investigaciones revisadas se basaron en el entrenamiento para el control de las ondas cerebrales beta y theta (entre 4 y 8 herzios). En dos de ellos se utilizaron también los potenciales corticales lentos. En 7 de los estudios se pudo calcular el tamaño del efecto de la intervención sobre los síntomas del TDAH, que en conjunto fue de 0,69, es decir, un tamaño del efecto medio. En más de la mitad de los estudios se utilizó un electrodo unipolar, y en más de la mitad de los estudios la recogida de las señales eléctricas se realizó sobre el lóbulo central (¿frontal?). Como media de todos los tratamientos se realizaron 32 sesiones de 46 minutos de duración. La forma de informar al niño de su actividad cerebral y de organizar la forma de controlarla fue distinta en casi todos los estudios. Sumando los participantes de todas las investigaciones el resultado es 504 participantes, de entre 5 y 15 años de edad.

Entre las limitaciones de los estudios, Lofthouse et al. señalan que un 43% de las investigaciones no adoptó ningún sistema de ciego. Solo el 29% adoptó un sistema de triple ciego (ni el alumno, ni el terapeuta, ni las personas que valoraban las mejoras sabían si el niño estaba en el grupo de tratamiento o en un grupo de control). Es evidente, como reconocen los autores de la revisión, que utilizar sistemas de triple ciego es mucho más fácil en la investigación de tratamientos farmacológicos, que en la del neurofeedback, en la que la diferencia entre recibir un tratamiento o no recibirlo puede ser muy evidente.

Otra limitación es la falta de grupos de control placebo, en los que, por ejemplo, se aplique un tratamiento similar al del neurofeedback, utilizando los mismos aparatos y procedimientos, pero en el que la información que se proporciona al alumno sobre sus ondas cerebrales no corresponda con lo que se ha registrado.

La mayoría de los estudios revisados tienen también problemas relacionados con la evaluación del posible efecto de tratamientos adicionales (algunos alumnos que seguían el tratamiento con neurofeedback también seguían tratamientos médicos y psicológicos), en la evaluación de efectos secundarios, y raramente se realizaban evaluaciones de seguimiento para conocer si los efectos de la intervención se mantenían una vez finalizada.

Conclusiones

La revisión concluye recomendando que el neurofeedback se considere una intervención probablemente eficaz para el TDAH y que en próximas investigaciones se realicen estudios con grupos de control placebo y siguiendo un sistema de triple ciego.

Valoración

Las revisiones realizadas anteriormente sobre el neurofeedback (Bernard-Bonin 2002; Toplak, Connors, Suhster, Knezevic y Parks, 2008) han señalado problemas de método en los estudios realizados. Sin embargo, conforme avanza el tiempo los diseños van mejorando, incluyendo grupos de control, aleatorización, grupos con tratamientos alternativos, grupos con placebo, control de otras intervenciones que se estén realizando con las mismas personas y sistemas de ciego.

En una conversación con una persona más familiarizada que yo con estos sistemas me decía que eran muy importantes las evaluaciones de seguimiento y me ponía el ejemplo de las intervenciones de biofeedback para tratar problemas como la hipertensión, en las que el entusiasmo inicial se fue debilitando al comprobar que los efectos obtenidos eran poco duraderos, para el tiempo (y dinero) que costaba el tratamiento.

Retiro el neurofeedback de mi diapositiva de tratamientos sin evidencias y espero a que se siga investigando su eficacia. Siento no colaborar, pero lo de las ondas cerebrales no es mi campo. No muestro mayor entusiasmo sobre estos tratamientos porque no son algo homogéneo: hay distintos sistemas de neurofeedback dependiendo del programa que se utilice como estímulo y del tipo de onda y el lugar en que se registre. Desconozco qué es lo que se emplea en los centros de tratamiento, y si las revisiones que he citado incluyen esos sistemas.

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7 comentarios leave one →
  1. noviembre 5, 2013 9:26 pm

    Hola soy madre de niño con hiperactividad y os recomiendo el neurofeedback, mi hijo tiene 11 años y mal con los estudios y le estabamos dando pastillas y nada…Usamos el neurofeedback combinado con una tecnica psicologica llamada emdr y muy bien la verdad.Ahora no le cuesta tanto concentrarse ni hacer los deberes mucho mejor en los estudios y mas calmado.Yo le lleve a un centro en madrid que se llama http://www.neuroavance.com/#!que-es-neurofeedback/c1qpq , esta en madrid centro 91 130 51 55 .Probad y comentar.

    • junio 29, 2014 9:09 am

      Hola. Yo soy padre de un niño con Tdha. Hemos probado en este sitio (neuroavance- gral pardiñas 52) y lo hemos descartado porque nos pareció que el supuesto especialista en el tema no tenía ninguna titulación ni sabía nada del tratamiento, no tiene el local ninguna señalización…

      • junio 29, 2014 1:10 pm

        Curioseando en la web de este centro he tenido noticia de la técnica de las gafas hemisféricas… Ha sido muy entretenido.

  2. junio 13, 2016 10:53 pm

    Tengo conocimiento de los resultados que se pueden evidenciar en pacientes con dificultades en atención con o sin hiperactividad luego de un tratamiento con Neurofeedback en donde el paciente durante las sesiones mejora sus capacidades para inhibir sus impulsos tanto somato-sensoriales así como conductuales, al mismo tiempo que le permite aprender a mejorar sus niveles de atención a los estímulos que se le pide. Todo esto a través de la estimulación de la maduración natural del cerebro.

    • junio 14, 2016 3:49 am

      Hola Ana Isabel:
      Se han realizado ya unas cuantas investigaciones sobre el efecto del neurofeedback en el TDAH y también varias revisiones de investigación. Hay algunas que encuentran efectos positivos y otras que no. Como suele suceder en muchas áreas de intervención, los estudios más rigurosos son los que ofrecen resultados más bajos.

      https://educaciontdah.wordpress.com/2014/12/02/meta-analisis-sobre-tratamientos-no-farmacologicos/
      https://educaciontdah.wordpress.com/2013/08/20/son-eficaces-los-tratamientos-no-farmacologicos/
      https://educaciontdah.wordpress.com/2014/09/09/nuevos-datos-sobre-la-eficacia-del-neurofeedback-en-el-tratamiento-del-tdah/

      Actualmente se están desarrollando varios ensayos clínicos sobre el tema así que yo prefiero tener más información y que se vaya aclarando la cosa. Por otra parte, el neurofeedback no es algo homogéneo. Es diferente según las ondas que se registren o el tipo de información que se presente al participante. No todo tendría por qué producir el mismo efecto.

      • junio 14, 2016 10:07 pm

        De acuerdo, encontrar un 100 % de artículos que arrojen el mismo resultado difícilmente creo que sea posible en cualquier tema.
        Sin embargo seria interesante si pusieras los links de las revistas o bases de datos de donde sacas la información tanto de los artículos que publican su eficacia como de los que no para revisarlos.

      • junio 15, 2016 3:33 am

        Por eso se hacen los estudios de síntesis: revisiones sistemáticas, meta-análisis o síntesis de las mejores evidencias, que intentan obtener un resultado general a partir de esos estudios que dan resultados diferentes. En el comentario anterior tienes enlaces a tres entradas del blog que incluyen los enlaces a estos estudios de síntesis. En las listas de referencias de las síntesis se pueden encontrar citados los artículos revisados. No siempre se puede acceder al texto completo, pero eso es porque hay revistas que solo se pueden consultar por suscripción.

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