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Aplicabilidad de intervenciones escolares para el TDAH en adolescentes

abril 25, 2017

La revista Journal of Attention Disorders publicó el año pasado una interesantísima investigación realizada por un grupo de ocho personas de las universidades de Florida, Carolina del Sur, Mississippi Sur y Pensilvania. El grupo estaba liderado por Regina Bussing.

Lo que hicieron fue una encuesta a una muestra representativa de adolescentes (con y sin TDAH), padres, profesores, personal sanitario y personal sanitario escolar. La encuentra trataba sobre la aplicabilidad o factibilidad de distintas medidas para atender al alumnado con TDAH, es decir, sobre la actitud ante esas medidas: intención de participar en su aplicación, efectividad y consecuencias negativas que se perciben en ellas.

Las medidas que se valoraron fueron:

  1. Ofrecer formas constructivas de permanecer ocupado (por ejemplo, pedirles hacer algún recado después de hacer sus actividades o hacer pausas periódicas para realizar actividad física).
  2. Permitir mayor cantidad de movimiento en clase (por ejemplo, permitirles que realicen sus actividades fuera de su puesto o de pie, o permitirles tener objetos para manipular sin molestar a sus compañeros, como pelotas antiestrés.
  3. Reducir las fuentes de distracción sentando al alumno lejos de ruidos, más cerca del profesor o apartado de compañeros habladores.
  4. Uso de recordatorios para ayudar con la organización (planificadores, notas adhesivas…)
  5. Reestructurar las tareas difíciles dividiendo las largas en partes más pequeñas, asignando plazos de entrega para las partes de un proyecto largo o reduciendo la extensión de las tareas.
  6. Asignación de un “punto de contacto”, es decir un profesor que coordina la comunicación entre casa y el colegio, informa a otros profesores de las necesidades o problemas del alumno y mantiene contacto regular con el alumno (yo diría que esto es lo que llamamos un tutor).
  7. Acomodaciones para facilitar el buen rendimiento en pruebas de evaluación. como dar más tiempo para los exámenes.
Regina Bussing

Regina Bussing. Foto de la Universidad de Florida

Resultados

Después de un planteamiento tan interesante, lo que nos encontramos es que debido a la cantidad de grupos de información, medidas escolares evaluadas, preguntas sobre cada medida, análisis estadísticos realizados y forma de presentar la información, los resultados del estudio son muy difíciles de entender, impenetrables para quien no esté familiarizado con métodos de investigación.

Algunos de los resultados que parecen quedar claros son:

  • Se encontraron pocas diferencias entre los distintos grupos de adultos. Entre esas diferencias, los profesores fueron más partidarios que los padres de las medidas encaminadas a reducir las distracciones.
  • Los adolescentes expresaron un interés significativamente menor que los adultos.
  • La intervención en la que se percibieron más problemas para su aplicación fue la de permitir el movimiento y la intervención en la que se percibieron menos problemas la de asignación de un punto de contacto.
  • El trato no equitativo (ventaja deshonesta, favoritismo, abuso de privilegios) fueron obstáculos que se percibieron en las intervenciones de permitir el movimiento y reestructurar las tareas difíciles.
  • La ineficacia fue el obstáculo que se percibió en el uso de recordatorios, reestructurar las tareas difíciles y las acomodaciones de las pruebas de evaluación.
  • Los problemas de confidencialidad fueron el obstáculo que se encontró en la asignación de un punto de contacto.
  • Las disrupciones a uno mismo, los demás o la enseñanza fueron un efecto negativo que se apreció en permitir el movimiento y ofrecer formar de permanecer ocupado.
  • La estigmatización fue el efecto negativo que se percibió en ofrecer formas de permanecer ocupado, reducir las fuentes de distracción, uso de recordatorios y reestructuración de las tareas difíciles.
  • La futura dependencia apareció como un posible efecto indeseado del uso de recordatorios.

 

 

Insistiendo: efectos del ejercicio físico sobre la función ejecutiva

abril 11, 2017

Igual parezco un fanático del deporte, por las entradas que estoy publicando sobre los beneficios de la actividad física para el TDAH. La verdad es que ni siquiera soy aficionado a las actividades de mejora física o deportivas, aunque admiro a quienes se esfuerzan en practicarlas.

El caso es que ya he publicado dos entradas sobre una incipiente corriente de investigación que encuentra beneficios en el ejercicio físico para el TDAH:

En esta ocasión, reseño una revisión sistemática realizada por los investigadores brasileños Viviane Grassmann, Marcus Vinicius Alves, Ruth Ferreira Santos-Galduróz y José Carlos Fernandes Galduróz, sobre los posibles beneficios cognitivos del ejercicio físico agudo.

Ejercicio en una cinta de correr

Foto de Brandon.wiggins en Wikimedia

Para esta revisión, buscaron investigaciones originales sobre el efecto de un ejercicio agudo en medidas de tipo cognitivo, considerando que el ejercicio agudo es el que tiene duración corta y una intensidad moderada o alta. Se localizaron tres investigaciones. En una de ellas, con actividad en una bicicleta estática, no se apreciaron diferencias entre los alumnos con TDAH o de control, o en función de la duración del ejercicio.

En los otros dos estudios, que emplearon ejercicio en una cinta de correr, se encontraron mejoras en vigilancia, tiempo de reacción, reducción de la impulsividad y resultados en tests de algunos aspectos de la función ejecutiva (Stroop y Wisconsin sorting card test).

¿Por qué no se observaron mejoras en el primer estudio y sí en los otros dos? La diferencia más obvia es que en el primero se utilizó una bicicleta y en los otros una cinta de correr, pero eso no parece tener mucho sentido. Los autores de la revisión sugieren que la clave podría estar en el tiempo: en el primer estudio, la actividad duraba 1, 5 o 10 minutos, mientras que en los otros dos se trataba de una actividad de media hora.

Van siendo un puñado de investigaciones, a las que podría sumarse la tesis de Zaira Santana sobre trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad y ejercicio físico, que nos indican que la actividad física podría ser un recurso interesante para la atención al TDAH.

 

Trabajando la ortografía con LC4

abril 4, 2017

LC4 es una forma de utilizar la técnica CCC, que ya presenté en esta entrada. El cambio de nombre se debe a que hemos utilizado las iniciales del procedimiento completo: Lee, Cubre, Copia, Compara y Corrige.

LC4

A algunos alumnos les hemos preparado estas carpetas, con una colección de tarjetas, unas instrucciones y un sobre para dejar las tarjetas que hayan completado. En este caso, el problema que estamos trabajando, es la confusión entre “ñ” y “ch” al escribir (poco frecuente, pero bastante llamativa). La idea es entrenar la escritura de palabras muy frecuentes que tengan esas letras.

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Al final, como cuesta bastante escribir las instrucciones a mano para cada uno, hemos preparado una tarjeta que se imprime y se pega en el sobre. En este caso, vemos la carpeta de un alumno que está practicando varias reglas de escritura (“m” antes de “p” o “b”, uso de “ge”, “gi”, “gue”, “gui” e “y” al final de palabra).

Castilla – La Mancha: protocolo de coordinación de TDAH

marzo 28, 2017

He vuelto a actualizar la página de protocolos de actuación en TDAH para enlazar el último que se ha publicado, que es el correspondiente a Castilla – La Mancha.

Esta comunidad disponía de una guía educativa titulada Ideas clave en la respuesta educativa al alumnado con TDAH. Además, el 7 de febrero de 2017 se ha publicado una Resolución de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes, por la que se da publicidad al Protocolo de Coordinación de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) suscrito entre la Consejería de Bienestar Social, la Consejería de Educación, Cultura y Deportes y la Consejería de Sanidad.

Foto de La Comarca de Puertollano

Foto de La Comarca de Puertollano

Se trata de un documento con 31 páginas que se centra en la detección, evaluación y diagnóstico del TDAH. Realmente es un documento muy conciso: el protocolo, en sí, ocupa 8 páginas del documento, de las que una se dedica a presentación, otra al índice y otra al diagrama de flujo del procedimiento que se describe. La mayor parte del texto se dedica a modelos de informes y hojas de derivación.

Como ya sugiere el título del documento, el acento está puesto en la coordinación y el traspaso de información (me pregunto por qué no lo han llamado “procedimiento” en lugar de “protocolo”) y a penas se dan indicaciones sobre los criterios para el diagnóstico ni sobre la intervención a realizar con las personas diagnosticadas.

 

Intervenciones universales: para alumnos con TDAH y para todos

marzo 21, 2017

El diseño universal del aprendizaje (DUA) es un movimiento que propone materiales, actividades y estrategias de instrucción que ayuden a satisfacer las necesidades educativas del mayor número posible de alumnos. Las propuestas del DUA se dirigen a toda la clase, de modo que el profesor no tiene que hacer el esfuerzo de preparar recursos diferentes para varios alumnos y las intervenciones no señalan a ningún alumno en concreto.

Lo fundamental del DUA es que el currículo proporcione múltiples formas de

  1. representación, de manera que se dé a los alumnos la oportunidad de adquirir los nuevos conocimientos de distintas formas
  2. expresión, de modo que los alumnos tengan distintas alternativas para poder demostrar qué han aprendido.
  3. motivación.

Valerie Zelenka, profesora de la Universidad Fort Hays State, ha publicado recientemente un artículo sobre intervenciones universales que pueden ser útiles para el alumnado con TDAH.

Valerie Zelenka. Foto de la Universidad Fort Hays State

Valerie Zelenka. Foto de la Universidad Fort Hays State

Muchas de estas propuestas nos pueden resultar familiares, pero resulta interesante volver a verlas desde esta perspectiva del Diseño Universal del Aprendizaje. En la siguiente lista están las que menciona Zelenka:

  • Sentar al alumno en la zona delantera de la clase, cerca del profesor.
  • Sentar cerca del alumno a otros que sean un buen modelo de comportamiento.
  • Colocar en la clase un área tranquila de estudio o trabajo que todos los alumnos puedan utilizar.
  • Proponer actividades de aula interesantes, significativas y que incluyan un componente manipulativo.
  • Combinar a lo largo del día actividades que requieran más y menos concentración.

Organización del aula

  • Señalar claramente los lugares donde colocar los materiales.
  • Explicar a principio de curso las reglas y las rutinas del aula y revisarlas periódicamente.
  • Procurar que solo haya unas pocas reglas y que estén formuladas de forma positiva.
  • Colocar las reglas en un cartel bien visible.
  • Mostrar satisfacción cuando los alumnos siguen las reglas de la clase.
  • Entregar a algunos alumnos tarjetas individuales con las reglas, para colocar en su mesa o en su carpeta y elogiar a esos con más frecuencia cuando se ajustan a ellas.

Enseñanza

  • Dar instrucciones de forma concisa, clara y a través de distintos medios (escrito, oral, gráfico).
  • Simplificar o repetir las instrucciones complejas.
  • Asegurarse de que los alumnos comprenden la tarea pidiendo que repitan las instrucciones antes de comenzar a realizarla.
  • Procurar trabajar en un nivel de éxito: que cuando los alumnos adquieren una nueva habilidad lo hagan cometiendo pocos errores y dominándola progresivamente.
  • Evitar el trabajo por ensayo – error, con el que los alumnos pueden aprender a hacer las cosas de forma incorrecta.

Trabajo

  • Dar a los alumnos algunas posibilidades de elegir en sus tareas: actividades, orden de realización, trabajo individual o en grupo.
  • Dividir las tareas largas en pequeños trabajos.
  • Proporcionar al alumno una lista con los trabajos que tienen que realizar para que lleve a casa.

Autosupervisión

  • Elegir un comportamiento, describir qué sería una mejora y utilizar un registro para anotar y documentar los cambios que se vayan produciendo.
  • Utilizar herramientas informáticas para realizar el registro.

Autorrefuerzo

  • Organizar un sistema en el que el propio alumno se pueda conceder puntos o fichas como premio por alcanzar sus objetivos. Para eso hay que establecer con el alumno el criterio para obtener el reforzador y la cantidad que se obtiene.

Tecnología

  • Uso de aplicaciones para la práctica de habilidades de lectura, ortografía o cálculo.
  • Uso de juegos de repaso al estilo de Quién quiere ser millonario, preparados en Power Point o con otras aplicaciones.

Compañeros

 

Prevalencia del TDAH en niños catalanes de 3 a 6 años

marzo 14, 2017
Josefa Canals. Foto de Infocop

Josefa Canals. Foto de Infocop

La revista Journal of Attention Disorders ha publicado, en su número de marzo de 2016 un artículo sobre la prevalencia del TDAH en niños españoles de educación infantil. El artículo describe una investigación de Josefa Canals, Paula Morales, Claustre Jané y Edelmira Domènech, de las universidades Rovira i Virgili y Autónoma de Barcelona.

En este estudio se evaluó una muestra de 1104 alumnos de educación infantil, con entre 3 y 5 años de edad, de centros públicos y concertados de distintas zona de Cataluña. Las maestras y los padres de estos niños contestaron al cuestionario ECI-4. En una segunda fase, se evaluó a los alumnos que habían presentado riesgo de TDAH en los cuestionarios y a un grupo de control sin riesgo. Esa evaluación se realizó mediante entrevistas y observación de los alumnos en la escuela. Solo el 57% de las familias de los niños identificados con posible TDAH accedió a participar en la segunda fase. Además, algunos niños no pudieron ser evaluados por falta de asistencia, de modo que la muestra de esta parte del estudio fue de 516 alumnos.

Resultados

En el cuestionario ECI-4, un 12,9% de los alumnos mostraba síntomas de TDAH según la familia, y un 8,7% según el profesorado. En la segunda fase se encontró que un 5,4% de la muestra cumplía los criterios de TDAH. El 2,3% presentaba predominio de la hiperactividad, el 0,9% predominio de la inatención y el 2,2% se podía identificar con la forma combinada.

El TDAH fue más frecuente en chicos que en chicas. No se encontraron relaciones entre la presencia de síntomas de TDAH y el nivel socioeconómico de la familia, la existencia de problemas de salud mental en familiares directos, el curso o la localización de la escuela. El TDAH fue más frecuente entre los primeros hijos que entre los siguientes.

Mientras que un 11,7% de los alumnos sin TDAH tenían dificultades de rendimiento en la escuela infantil, estas dificultades se apreciaron en un 44% de los alumnos identificados con TDAH. El 23,8% de los alumnos con TDAH tenía alguna medida de apoyo en la escuela, mientras que recibía estas medidas el 6,8% de los alumnos sin síntomas de TDAH.

La mayoría de los niños con TDAH mostraba otros problemas en el cuestionario ECI-4. En comparación con los niños sin TDAH se encontró que tenían más probabilidades de manifestar síntomas de problemas emocionales, problemas relacionados con la alimentación, el sueño y la eliminación, problemas disruptivos, conducta obsesivo-compulsiva y tics y problemas del espectro del autismo.

Menciones positivas entre compañeros para mejorar las relaciones sociales

marzo 7, 2017

Menciones positivas entre compañeros es el nombre con el que he traducido la estrategia peer positive reporting. Su objetivo es mejorar las relaciones sociales entre los alumnos reduciendo las interacciones negativas y aumentando las positivas. Existe otra estrategia muy parecida llamada tootling. La diferencia entre ellas en que en las menciones positivas entre compañeros (MPC) los alumnos exponen los comportamientos positivos de sus compañeros de forma pública al resto de la clase durante un tiempo destinado a esa actividad, mientras que en el tootling lo hacen de forma privada anotando el reconocimiento en una tarjeta.

Ninguna de estas dos estrategias se ha desarrollado para el alumnado con TDAH ni se ha investigado de forma específica con ellos, pero creo que es interesante conocerlas ya que son intervenciones sencillas, que no requieren recursos sofisticados ni conocimientos técnicos especializados y que han mostrado ser eficaces. Además, se considera una intervención útil para alumnos que tratan de conseguir la atención de sus compañeros de una forma inadecuada y acaban siendo aislados por sus compañeros, que se cansan de ser molestados.

Cómo aplicar las MPC

La estrategia de MPC se ha utilizado de formas distintas. Resumo aquí la que propone Intervention Central, a partir de Ervin, Miller y Friman (1996). El procedimiento a seguir es:

  1. Selecciona una o varias recompensas grupales y decide cuántos puntos tiene que obtener la clase para poder ganarlas.
  2. Elige a uno o dos alumnos que estén teniendo problemas de integración por buscar la atención de sus compañeros de forma inadecuada.
  3. Dedica un rato a enseñar a los alumnos cómo hacer bien un elogio. Comienza ofreciendo algunos ejemplos, elogiando a alumnos por su esfuerzo, su comportamiento o su actitud. Define lo que es un elogio (por ejemplo, decir algo agradable de alguien). Pide a algunos alumnos que prueben a hacer un elogio y deja en la clase un póster la definición de elogio y algunos ejemplos.
  4. Explica a los alumnos que, diariamente, propondrás los nombres de algunos (entre 3 y 5). Que algunos cambiarán y otros estarán más tiempo en la lista. Cada día, dedicarás un rato a pedir elogios para cada uno de ellos. Quien quiera, puede hacerlos, de forma voluntaria. Cada vez que un alumno haga un elogio adecuado y sincero, la clase ganará un punto.
  5. Haz cada día el grupo de alumnos a elogiar manteniendo a los alumnos objetivo y eligiendo los demás al azar. Al comienzo del día, anuncia a la clase los nombres elegidos. Puedes decirlos oralmente o anotarlos en la pizarra.
  6. Dedica un momento a la ronda de elogios. Propón a un alumno de la lista y cuando haya recibido dos o tres elogios adecuados, pasa al siguiente.

Cada elogio adecuado añade un punto a la clase y estos puntos se van acumulando hasta que la clase obtiene su recompensa.

Según esta propuesta, hay algunos problemas que son frecuentes cuando se aplican las MPC. Uno puede ser que el alumno que el profesor tiene como objetivo de la intervención se sienta incómodo en la situación de ser elogiado todos los días. En ese caso, se podría incluir su nombre en la lista de alumnos a elogiar con frecuencia, pero no diariamente.

Otro problema es que algunos alumnos aprovechen la ronda para hacer elogios sarcásticos o mordaces, con intención de herir al compañero del que están hablando. Si sucede eso, el profesor hablaría privadamente con cada uno de ellos, señalando que están contribuyendo a crear un mal clima en la clase y, si su actitud persiste, no les elegiría para hacer comentarios o castigaría los insultos según indiquen las normas del colegio.

El tercer problema es que los elogios que se hacen sean muy vagos o poco concretos. En ese caso el profesor podría completar o concretar la propuesta del alumno y también convendría que destaque cuándo alguien ha hecho un buen elogio, de modo que pueda ser imitado por los demás.

Procedimiento para el tootling

No tengo claro qué significa la palabra tootle. La acepción que me ha parecido que tiene más sentido es la de sonido breve y agradable. Parece formar parte de un juego de palabras con el termino tattle, que es un chismorreo o acusación.

En una propuesta que he encontrado, se explica que para comenzar la intervención se necesitan algunos materiales: tarjetas, una caja donde ponerlas y un gráfico donde poder ver el número de elogios que se han realizado y lo que falta para alcanzar la recompensa.

Para comenzar la intervención, el profesor tiene que estimar cuál puede ser la cantidad de comentarios negativos o agresivos que se producen en el aula a lo largo de la jornada escolar.

A los alumnos se les explican los criterios para hacer un elogio: tienen que señalar un comportamiento amable o colaborador de un compañero hacia otro y que haya ocurrido en el colegio (compartir un material, explicar algo, decir algo amable. En las tarjetas escriben quién hizo eso, qué hizo y a quién y el nombre del alumno que ha redactado la tarjeta.

El profesor entrega una tarjeta a cada alumno y deja sobre su mesa una caja para recogerlas y un montón de tarjetas en blanco, de modo que cuando un alumno prepara una tarjeta de elogio, la deposita en la caja y coge otra del montón. Hacia el final del día el profesor revisa los elogios, considerando cuáles cumplen los criterios y los suma en el gráfico.

Si la actividad distrae mucho a los alumnos se pueden tomar medidas como dedicar un tiempo concreto a redactar las tarjetas, en lugar de poder hacerlas en cualquier momento del día o se puede limitar el número de tarjetas diarias que puede hacer un alumno.

Para profundizar más

Jillian Murphy y Kimberly Zlomke, de la Universidad de Alabama del Sur, han publicado una revisión sobre los distintos procedimientos para realizar programas de menciones positivas entre compañeros. En esta revisión ofrecen información obtenida a partir de 24 investigaciones sobre estos sistemas. Desafortunadamente, las autoras no hacen una síntesis de los resultados de estas investigaciones, que hubiera sido muy interesante.