Adolescentes·Curiosidades·Organización

Mala percepción del tiempo en niños y adolescentes con TDAH

Algo muy curioso de llevar años con el blog es que, en bastantes entradas, lo que hago es actualizar o recordar temas que ya había tratado. Los problemas con el tiempo en el TDAH fueron uno de los temas tratados al inicio del blog, en 2012. Pero resulta que en 2016 ya había dedicado otra entrada a recordar que los alumnos con TDAH manejan mal el tiempo.

Creo que merece la pena volver sobre el tema porque cuatro investigadores de Hong Kong han publicado el artículo Déficits de percepción temporal en niños y adolescentes con TDAH: un meta-análisis.

Esta investigación sintetiza los datos de 27 estudios de comparación de las habilidades de percepción temporal de 1620 niños y adolescentes con TDAH y 1249 controles sin TDAH. Los resultados principales son dos:

  1. Los participantes con TDAH son menos precisos al medir el tiempo, es decir, sus estimaciones se parecen menos a los valores reales que las de los participantes sin TDAH, con un tamaño del efecto de 0,40.
  2. Los participantes con TDAH son menos estables en sus estimaciones, es decir, sus juicios son más variables que los de los participantes sin TDAH. En este caso el tamaño del efecto es de 0,66.
Foto de Mosborne01 en Wikimedia Commons.

La imprecisión en la medida del tiempo es sistemática y tiende claramente a la sobrestimación. Los autores indican que esto es un dato a favor de una hipótesis de “reloj interno más rápido”, de modo que los niños con TDAH perciben los intervalos de tiempo como más largos de lo que realmente son. Esta hipótesis concuerda con algunos de los problemas que observamos habitualmente como pensar que va a haber tiempo de sobra para hacer las cosas, retrasar el comienzo de las actividades creyendo que se dispone de más tiempo del que realmente hay impacientarse ante la espera aunque sea más bien corta.

Los resultados son similares con distintos tipos de tareas y estímulos. De los factores que consideraron los autores, solo hay dos que parecen influir significativamente en los resultados: la edad de los participantes y su sexo. Con la edad las diferencias en la precisión y estabilidad en la medida del tiempo disminuyen. Respecto al sexo, en los estudios con mayor proporción de chicos con TDAH la sobrestimación del tiempo era mayor.

Hiperactividad·Inatención·Intervención con evidencias limitadas

Neurofeedback y TDAH: seguimos con el tema

El neurofeedback es una técnica que combina la intervención conductual con el uso de un sistema electrónico que ofrece información sobre la actividad eléctrica cerebral. La persona tratada con esta técnica recibe la información recogida en tiempo real, normalmente no de forma directa, sino a través de un programa informático. En este programa, la información recogida es transformada en un formato multimedia y, a veces, convertida en un juego. De esta forma, la persona tratada puede aprender a modificar esa actividad eléctrica.

Se ha propuesto que ofreciendo información sobre ondas cerebrales asociadas a la atención o a estados de relajación se  podrían conseguir mejoras en personas con TDAH. Esto ha sido algo controvertido y durante varios años he ido ofreciendo distintos datos sobre la eficacia del neurofeedback, a veces en entradas dedicadas directamente a él y a veces en entradas más generales. Se habla de esta técnica en todas estas entradas.

  1. Qué sabemos sobre el neurofeedback para el tratamiento del TDAH.
  2. Nuevos datos sobre la eficacia del neurofeedback en el tratamiento del TDAH.
  3. Efectos del entrenamiento de la función ejecutiva.
  4. Tratamientos para el TDAH: revisión sistemática con meta-análisis de redes.
  5. Tratamientos no farmacológicos del TDAH basados en evidencias.
  6. TDAH: ¿Qué hemos aprendido en 20 años de investigación?
  7. Una revisión extensa de las intervenciones escolares para el TDAH.
  8. Evidencias sobre la eficacia de la intervención escolar para el TDAH.
  9. Intervenciones no farmacológicas para el TDAH.
Foto de Juligianny en Wikimedia Commons.

Añado esta décima entrada para comentar una nueva revisión sobre la eficacia del neurofeedback en el tratamiento a niños con TDAH. En esta ocasión se trata de un trabajo realizado en la Universidad de Salamanca, por Pablo Riesco, José Ramón Yela, Antonio Crego y Elena Sánchez, titulado What do meta-analyses have to say about the efficacy of neurofeedback applied to children with ADHD? Review of previous meta-analyses and a new meta-analysis.

Este trabajo revisa 7 meta-análisis anteriores y 17 investigaciones incorporadas en ellos. Al comparar a grupos tratados con neurofeedback con grupos de control sin tratamiento, el tamaño del efecto (TE) de los resultados es:

  • Síntomas de inatención, con valoraciones realizadas por padres: 10 estudios; TE = 0,39.
  • Síntomas de inatención, con valoraciones realizadas por profesores o investigadores: 9 estudios; TE = 0,25.
  • Síntomas de hiperactividad e impulsividad, con valoraciones realizadas por padres: 11 estudios; TE = 0,17.
  • Síntomas de hiperactividad e impulsividad, con valoraciones realizadas por profesores o investigadores: 9 estudios; TE = 0,16.

En comparaciones entre neurofeedback y tratamientos con estimulantes, los estimulantes produjeron un efecto mayor  en las valoraciones realizadas por padres (6 estudios; TE = 0,57) y por profesores o investigadores (6 estudios; TE = 0,26).

Los autores consideran que estos resultados concuerdan con los de los meta-análisis realizados anteriormente: el neurofeedback produce una reducción de los síntomas de inatención e hiperactividad/impulsividad cuando estos son valorados por los padres de los participantes. Cuando los evaluadores son profesores o investigadores, a los que se considera evaluadores probablemente ciegos (no saben si el alumno al que valoran ha recibido tratamiento o no), el efecto del neurofeedback llega a ser significativo en la reducción de síntomas de inatención, pero no en los de hiperactividad.

 

Autorregulación·Materiales·Organización

Autorregulación: escala de valoración para trabajos escritos

El grupo Actitudes está formado por más de 30 profesores de distintas etapas y especialidades, aunque inicialmente estaba vinculado a la Educación Física. Una de sus publicaciones se titula Escala de autovaloración para autorregular el trabajo de alumnado con TDAH. Apareció en la revista Tándem, de didáctica de la Educación Física.

Aunque en el artículo no aparece la herramienta completa, incluye un enlace para su descarga. Con él se puede acceder a esta rúbrica.

Como puede verse, se trata de una evaluación para un trabajo extenso y articulado en distintas secciones.

Entrenamiento de padres·Habilidades sociales·Intervención con evidencias limitadas·Organización·Problemas de comportamiento·Resultados escolares

Tratamiento combinado: ¿primero lo educativo o lo farmacológico?

Podríamos responder rápidamente la pregunta del título diciendo que distintos organismos recomiendan que, por defecto, el tratamiento del TDAH comience con la parte conductual o psicosocial (a la que yo suelo llamar educativa). Por ejemplo, ya hemos visto este tipo de recomendaciones en la Guía de intervención mhGAP de la OMS, o en la Guía de práctica clínica sobre las intervenciones terapéuticas para el TDAH, que recomienda lo siguiente:

En niños y niñas en edad escolar y adolescentes solamente se recomienda el tratamiento farmacológico cuando el psicológico y/o psicopedagógico no ha dado resultados o en aquellos con afectación grave.

William Pelham y Amy Altszuler han publicado una revisión sobre 20 años de investigación del tratamiento combinado para el TDAH, con la intención de mostrar el soporte científico que tiene la opción de comenzar por el tratamiento educativo, que ellos llaman psicosocial. Para ello analizan varios estudios:

Randomized trial of first-line behavioral intervention to reduce need for medication in children with ADHD

En esta investigación se observa que una orientación conductual a padres y profesorado al comienzo del curso escolar:

  • Retrasa considerablemente la necesidad del uso de medicación en la escuela y en casa.
  • Reduce en un 25% la dosis en los que emplean medicación en la escuela.
  • Disminuye notablemente el uso de medicación en casa.
  • Produce estos efectos independientemente del nivel socioeconómico o de la presencia de trastornos de conducta.

Esa orientación conductual consistió, como mínimo en el asesoramiento a padres y profesorado para establecer una hoja de registro diario. Un grupo de participantes podía demandar, además, sesiones adicionales de orientación sobre intervención en problemas concretos en el aula o en casa. Curiosamente, ese recurso fue poco empleado, por lo que los resultados de todos los que habían recibido algún tipo de orientación conductual fueron analizados conjuntamente.

Sequencing for childhood ADHD: a multiple-randomization study of adaptive medication and behavioral interventions

Con este estudio se pretendía obtener información sobre qué forma de iniciar la intervención (farmacológica o educativa) es más eficaz y sobre qué hacer en el caso de que el tratamiento inicial sea ineficaz (aumentar la intensidad o combinar con la otra modalidad de tratamiento). Los resultados indican que:

  • Comenzar la intervención con modificación de conducta de baja intensidad disminuye la desobediencia a las normas de clase significativamente más que comenzar con un tratamiento farmacológico de baja intensidad.
  • Al comparar cuatro formas de plantear el tratamiento, la más eficaz era comenzar con modificación de conducta y añadir medicación en caso de una mejora insuficiente. La menos eficaz era comenzar con medicación y añadir modificación de conducta en caso de mejora insuficiente. En un nivel intermedio se encontraron las otras dos alternativas: comenzar con modificación de conducta y comenzar con medicación, intensificando el tratamiento inicial en caso de mejora insuficiente.
  • El 67% de los que comenzaron con intervención conductual y el 47% de los que comenzaron con tratamiento médico tuvieron una respuesta insuficiente y necesitaron intensificar el tratamiento o añadir el otro tipo de tratamiento.
  • Las intervenciones que comenzaban con modificación de conducta tuvieron un coste un 43% menor que las que comenzaban con medicación.

Algunos de estos resultados son llamativos, especialmente el hecho de que quienes comenzaron con un tratamiento farmacológico y no tuvieron una mejora suficiente no se beneficiaran de añadir una intervención conductual. Pelhan y Altszuler tratan de explicarlo por la implicación de los padres: las familias que comenzaron con el tratamiento conductual acudieron a casi el 80% de las sesiones de orientación. En cambio, las familias que comenzaron con el tratamiento médico acudieron a poco más del 20%.

A diferencia del estudio MTA, en el que el tratamiento conductual tuvo una relación entre coste y eficacia menor que el tratamiento farmacológico, en este estudio se empleó un tratamiento conductal de baja intensidad. El tratamiento inicial consistía en ocho sesiones grupales de entrenamiento de padres, durante las que sus hijos recibían un entrenamiento en habilidades sociales, una sesión mensual de recuerdo para padres, tres reuniones con el profesorado para implantar una hoja de registro diario y una reunión individual con los padres para establecer el sistema de recompensas de la hoja de registro diario.

En el tratamiento conductual adicional se empleaban:

  • Sistemas de contingencias para el manejo del aula, individuales o grupales.
  • Tiempo fuera.
  • Tutorización.
  • Entrenamiento en habilidades de organización.
  • Uso de reforzadores en la escuela.
  • Sesiones de entrenamiento en habilidades sociales.
  • Entrenamiento en la realización de tareas escolares.
  • Hoja de registro diario.

The effects of stimulant medication and training on sports competence among children with ADHD
Improving homework performance among children with ADHD: a randomized clinical
Effect of stimulant medication on learning of authentic academic curricula in children with ADHD

Estas tres últimas investigaciones tratan sobre si el uso de medicación favorece la adquisición de nuevas habilidades o resulta más eficiente su enseñanza y práctica.

El primero de los estudios se realizó en un campamento de verano terapéutico. En él, los participantes 45 minutos diarios de recreo. Durante ese tiempo se realizó una actividad de badminton, un deporte que era nuevo para todos los participantes. Una parte de ellos jugaba de forma libre y la otra recibía entrenamiento, con un enfoque conductual. Además, una parte de los participantes recibía un tratamiento farmacológico, que previamente se había ajustado para que su efecto fuera óptimo, y otra parte recibía un placebo, con lo que se constituyeron cuatro grupos.

Como era de esperar, el grupo que recibió entrenamiento mejoró en habilidad para el juego, conocimiento sobre el juego y participación, más que el grupo sin entrenamiento. El añadir medicación solo mejoró la conducta disruptiva durante el juego. La conclusión que obtienen los autores de la revisión es que la medicación no mejora la capacidad para adquirir nuevas habilidades; para eso es necesario que estas se enseñen y practiquen de forma explícita.

Los otros dos estudios llegan a conclusiones paralelas, pero en otros ámbitos: el de la tarea escolar en casa y el del rendimiento escolar.

 

Curiosidades

Intervención escolar en TDAH: los 7 objetivos elegidos por la mayoría

Si nos preguntamos a qué objetivos debemos dar prioridad en la intervención escolar con alumnado con TDAH, ¿se pondrían de acuerdo profesores, alumnos, padres, terapeutas e investigadores? Imaginarnos a esos grupos de personas debatiendo sobre ese tema parece fantasioso, pero cuatro investigadoras inglesas han hecho algo bastante parecido.

Roisin Perry, Tamsin Ford, Heather O’Mahen y Abigail Russell realizaron una encuesta con la técnica de consenso Delphi en la que participó un número indeterminado de personas, quizá unas 120, divididas en cuatro grupos: padres, adultos con TDAH, clínicos e investigadores y profesionales de la educación. Enseguida se echa en falta al grupo clave en la intervención escolar en TDAH: los propios alumnos y alumnas con TDAH. En realidad sí que estaban considerados, pero no de forma independiente, ya que a los padres se les animó a contestar a la encuesta acompañados por sus hijos con TDAH.

Fotografía de Tore Sætre, enlazada de Wikimedia Commons.

El estudio se realizó en tres rondas. En la primera se valoraba la importancia de 52 posibles objetivos, formulados a partir de una revisión de la investigación sobre intervención en TDAH. Si en uno de los cuatro grupos de participantes más del 70% valoraba un objetivo entre 6 y 8 (máximas puntuaciones) y menos de un 15% daba valoraciones entre 0 y 2, este objetivo se mantenía para la segunda ronda. Si los cuatro grupos alcanzaban consenso en un objetivo, este era elegido automáticamente. En las siguientes rondas, si tres o cuatro grupos valoraban un objetivo con puntuaciones entre 0 y 5, este era descartado.

Los siete objetivos de consenso fueron:

  1. Mejorar el funcionamiento general y la calidad de vida.
  2. Mejorar las habilidades de organización.
  3. Mejorar las habilidades académicas.
  4.  Mejorar el manejo de la frustración, la ira y la decepción.
  5. Mejorar la autorregulación.
  6. Mejorar el control de la impulsividad.
  7. Mejorar el control de la hiperactividad.
Detección y evaluación·Protocolos

Actualización del protocolo de TDAH en Navarra

Navarra fue la primera comunidad española en tener un protocolo de actuación en TDAH y, además el conjunto formado por su protocolo, la Orden Foral 65/2012 y la guía Entender y atender al alumnado con TDAH ha sido la política de atención al TDAH más completa de España.

En noviembre de 2020 se ha publicado una nueva versión del protocolo, el título de Actualización protocolo de detección temprana de TDAH. Aunque su aspecto ha mejorado con respecto al documento anterior, aún necesitaría una labor de edición, siendo un documento publicado por el Gobierno de Navarra. Por ejemplo, nada más empezar se puede constatar que al título de falta un “del” ya que el pie del documento indica que es “Actualización del protocolo de detección temprana de TDAH) y, curiosamente, el documento empieza en la página 41.

Los cambios más notables que percibo son que el documento incorpora los criterios diagnósticos del manual DSM-5 y que en el documento escolar para la derivación y traspaso de información se han realizado varias modificaciones, como que se ha incorporado el síntoma de inatención que faltaba en la versión anterior, se ha diferenciado el resultado del cuestionario SNAP-IV abreviado del profesorado de la familia, se mencionan pruebas de función ejecutiva y socioafectivas, se considera la posibilidad de un TDAH en remisión y se pide valorar la gravedad del problema.

Animaría a nuestros responsables de sanidad y educación a seguir mejorando este documento con consideraciones como las siguientes:

  1. ¿Podría sustituirse la escala SNAP-IV abreviada, que no ha sido validada en España (sí en Argentina) por otro cuestionario? Por ejemplo, en los últimos años se han realizado algunos estudios de validación de la ADHD-RS en español, que tiene un contenido muy similar y en la que se han establecido puntos de corte diferenciados para chicos y chicas de distintas edades, en función de la la valoración de padres, madres o profesorado.
  2. ¿Sería posible contar con una versión electrónica del documento de derivación? Por increíble que parezca, la preparación de este documento supone imprimirlo, escribir los datos -que muchas veces están en un informe psicopedagógico en formato electrónico- a mano, con el inconveniente de que uno se debe restringir a los espacios que quedan en el formulario impreso. Aunque lo desconozco, supongo que en pediatría deben hacer lo mismo, copiando, en algunos casos, la información que se remite del centro escolar.
  3.  Aproximadamente la mitad del documento se dedica a la constatación de los criterios diagnósticos de TDAH según el manual DSM-5. Sin embargo no queda claro si lo que se incluye es información escolar (la valoración que hace el profesorado de los síntomas) o se combina la valoración de profesorado y familia, que a veces son discrepantes.
Autorregulación·Funciones ejecutivas

Aversión a la espera

La impusividad es un de los síntomas básicos del TDAH. Una manifestación de la impulsividad es elegir un pequeño beneficio inmediato en lugar de otro mayor pero que no se puede conseguir al momento, sino para el que hay que esperar. Esto puede parecer algo abstracto y para ilustrarlo podríamos pensar en cosas como:

  • Gastarse el dinero en pequeños caprichos, en lugar de ahorrar para poder comprar algo de cierto valor.
  • Comer cosas apetecibles pero poco recomendables en lugar de seguir una dieta saludable.
  • Hacer algo divertido o placentero sacrificando el bienestar futuro, como consumir drogas, o divertirse con una actividad arriesgada.
  • Conducir a velocidad excesiva para llegar a tiempo, arriesgando la seguridad y exponiéndose a una multa.

Un grupo de investigadores de Alemania, China y Reino Unido, entre los que reconozco a Samuele Cortese y Edmund Sonuga-Barke, ha revisado la investigación en la que se compara a grupos con y sin TDAH cuando deben decidir si elegir una recompensa pequeña pero inmediata y una recompensa mayor pero para la que tienen que esperar.

Ivo Marx
Ivo Marx, uno de los autores de la revisión. Foto enlazada de su web en ResearchGate.

Según esta revisión, se han utilizado dos formas para investigar estas situaciones. La primera es el paradigma de la elección simple. En él se presentan elecciones entre dos opciones que se diferencian en el tamaño de la recompensa y en el tiempo que se tarda en recibirla. Los tiempos de demora suelen ser breves y se experimentan realmente. Por ejemplo, en la investigación se puede presentar un videojuego de naves espaciales en el que se plantea la posibilidad de destruir una nave enemiga tras una espera breve, de dos segundos, o destruir dos naves enemigas tras una espera mayor, de 30 segundos.

La segunda forma importante de investigación es el paradigma del descuento temporal. En este a los participantes se les ofrecen distintas combinaciones de recompensa y retraso. Por ejemplo, se les hacen varias preguntas sobre si prefieren ganar una cantidad (0, 5, 10, 20 o 30 euros) inmediatamente o si prefieren una cantidad (30 euros) en distintos momentos (ahora, mañana, dentro de una semana, dentro de un mes). Normalmente son situaciones hipotéticas y no realizan la espera ni reciben la recompensa. Los plazos que se plantean son más largos que los que se utilizan en el paradigma anterior, de días o semanas.

La revisión encuentra 20 investigaciones con el paradigma de la elección simple en las que se realizan 22 comparaciones entre grupos de participantes con TDAH (1425 participantes) y sin TDAH (1241 participantes). La razón de probabilidad combinada de todos los estudios era 1,9, indicando que el cociente entre la elección de la recompensa inmediata y la demorada era casi el doble entre los participantes con TDAH que entre los participantes sin TDAH. Si eso se transforma a un tamaño del efecto, sería de 0,36.

Sobre el paradigma del descuento temporal se recogieron 15 investigaciones en las que participaron 561 personas con TDAH y 534 sin TDAH. En este caso, se calculó directamente el tamaño del efecto, que fue de 0,43, indicando que los participantes con TDAH tendían a elegir recompensas inmediatas con mayor frecuencia.

No había diferencias significativas entre nños y el resto de los participantes, pero en el paradigma de la elección simple, los resultados dependían, en parte, de si la recompensa era real o no. Cuando se trataba de una recompensa real la impulsividad de los participantes con TDAH disminuía.

 

Causas del TDAH·Detección y evaluación

TDAH y edad relativa. Ahora con muchos datos.

En España, dos alumnos nacidos con unas horas de diferencia pueden estar escolarizados en cursos diferentes. Por ejemplo, si un nació un 31 de diciembre a las 11 de la noche y otro nació dos horas después, a la una de la mañana del 1 de enero. No sé si esto ha llegado a suceder, pero podría darse el caso de dos gemelos que tuvieran que estar en cursos diferentes por no haber nacido en el mismo año. En muchos países sucede algo similar, aunque la fecha para el punto de corte puede ser diferente. Esto también tiene otra consecuencia: cuando se sigue este sistema de puntos de corte para la escolaridad puede haber casi aun año de diferencia entre la edad de algunos alumnos de la misma clase.

Curiosamente, esto tiene una relación con los diagnósticos de TDAH. Es algo sobre lo que ya he escrito anteriormente en el blog. Por ejemplo, tenemos publicadas estas entradas:

En esta ocasión, vuelvo sobre el tema por la publicación porque en 2020 se publicaron dos meta-análisis sobre la relación entre edad relativa y diagnóstico de TDAH. Sin que sea ninguna sorpresa, ambos concluyen que los más jóvenes de la clase tienen mayor probabilidad de recibir un diagnóstico de TDAH. En uno de ellos también se señala la mayor probabilidad de recibir un tratamiento con fármacos.

Más detalladamente, tenemos un trabajo realizado por investigadores brasileños en el que, además del meta-análisis se presentan datos obtenidos a partir de tres estudios epidemiológicos (Caye et al., 2020). En el meta-análisis se incluyeron 25 investigaciones con 30 muestras, en las que había datos de más de 8 millones de alumnos, de los que 164049 tenían TDAH.

Los alumnos con menor edad relativa, que en España se corresponderían con los nacidos en septiembre, octubre, noviembre y diciembre, tenían un riesgo mayor de recibir un diagnóstico de TDAH, con una razón de riesgo de 1,34. No había diferencia por sexo, pero sí según el tipo de estudio. Los estudios con muestras epidemiológicas indicaban un riesgo mayor que los estudios con muestras clínicas. El riesgo era menor en los estudios de mayor calidad. En seis estudios, en los que se consideraba la edad de los participantes, el efecto de la edad relativa era mayor en las muestras más jóvenes.

El segundo meta-análisis (Schnorrbusch et al., 2020) está realizado en Estados Unidos. En él se sintetizan los datos de 24 investigaciones. La razón de probabilidades (odds ratio) conjunta de esos estudios es de 1,32 para el diagnóstico de TDAH. La razón de probabilidades para recibir un tratatamiento farmacológico fue muy similar: 1,36. No se encontraron diferencias según el lugar donde se realizaron los estudios (Norteamérica, Europa, Asia) ni según la fuente de información sobre el TDAH (padres, profesores, sanitaria).

A pesar de la heterogeneidad de los resultados y de que parece existir un sesgo de publicación (y quizá los resultados reales tendrían que ser algo menores que los que aparecen en estos meta-análisis), todas las investigaciones revisadas en estos dos trabajos ofrecen una razón de riesgo o de probabilidades positiva. Este resultado no siempre es significativo, pero parece claro el hecho de que el alumnado nacido en los meses anteriores al punto de corte para el inicio del curso tiene más probabilidades de ser diagnosticado de TDAH y de recibir un tratamiento con fármacos, algo que debería tenerse en cuenta en la detección y el diagnóstico del TDAH.

Detección y evaluación·Síntomas

Síntomas del TDAH: diferencias según el sexo

La idea de que el TDAH no se manifiesta igual en los chicos que en las chicas no es ninguna novedad. Sin embargo, una publicación reciente de un grupo de la Universidad de Quebec nos proporciona un buen motivo para volver sobre ella. Este artículo presenta un meta-análisis sobre las diferencias en síntomas del TDAH y en problemas cognitivos asociados al TDAH en función del sexo.

Este meta-análisis revisa 54 investigaciones en las que se compara a chicos y chicas con TDAH en síntomas o en funciones ejecutivas, utilizando herramientas estandarizadas.

En  cuanto a los síntomas de TDAH:

  • Los chicos mostraron más síntomas de hiperactividad que las chicas (tamaño del efecto (TE) = 0,15).
  • Al separar la información proporcionada por padres o profesores se encontró que los profesores apreciaban en los chicos más síntomas de inatención (TE = 0,30) y de hiperactividad-impulsividad (TE = 0,20).
  • No se encontraron diferencias debidas a edad, tipo de muestra (general o clínica) o versión del manual DSM utilizada para el diagnóstico.

Respecto a la funciones ejecutivas, dando por supuesto que lo que se miden son dificultades, los chicos mostraron más problemas en:

  • Inhibición (TE = 0,15).
  • Flexibilidad cognitiva (TE = 0,17).

No se encontraron diferencias significativas en memoria de trabajo, planificación o atención. Los problemas de inhibición en chicos se apreciaban, especialmente, en los estudios que incluían muestras con inatención. También parece que las diferencias entre chicos y chicas se debían, especialmente a la inhibición motora, no al control de interferencias.

Tanto los chicos como las chicas con TDAH se diferenciaron de sus compañeros o compañeras sin TDAH, en todas las variables medidas de síntomas y función ejecutiva. No se encontraron diferencias significativas según el sexo.

En conjunto, se puede ver cómo se encontraron algunas diferencias significativas entre la forma como se manifiesta el TDAH en chicos y chicas. Hay que tener en cuenta que los efectos encontrados estuvieron entre pequeños y muy pequeños, por lo que no se puede considerar que vayamos a encontrar perfiles claramente diferenciados. Por tanto, quizá sea algo exagerada la propuesta de los autores de desarrollar criterios diagnósticos adaptados a cada sexo.

Curiosidades

El coste social del TDAH: unos 12 750 euros por persona al año (en Australia)

Emma Sciberras
Emma Sciberras. Foto enlazada de psychlopaedia.org

Emma Sciberras ya apareció en el blog al hablar sobre los problemas de sueño, un tema bastante distinto a este de los costes del TDAH. Esta profesora de la Universidad de Deakin, en Australia, nos vuelve a aparecer liderando un estudio con un carácter económico, que trata de estimar los costes que provocó el TDAH en Australia durante el año financiero 2018-2019.

Los 12 750 euros que aparecen en el título serían el resultado de dividir los costes totales, originalmente calculados en dólares, entre la cantidad de personas con TDAH. En esos costes se consideran:

  • Pérdida de años de vida saludable debidos al trastorno.
  • Pérdida de años de vida debidos a muerte prematura.
  • Costes sanitarios: atención médica, hospitalización, investigación, medicación.
  • Costes de productividad: absentismo, presentismo, reducción de la actividad laboral, reducción de la actividad laboral por cuidado de hijos con TDAH, pérdida de ingresos futuros.
  • Costes de asistencia social.
  • Ingresos fiscales no percibidos.
  • Programas públicos (educación y justicia).
  • Pérdidas asociadas a ingresos reducidos y servicios públicos.

Una de las cosas que más llama la atención de este estudio es que el gasto más reducido se produce en educación: 91 dólares por persona al año, mientras que el gasto en justicia es de 264$ y el gasto en sanidad de 394$. Aun así, los mayores costes son los laborales: absentismo, presentismo y reducción de la actividad laboral suponen un coste de más de 7000$ anuales por persona con TDAH y la pérdida de bienestar supone un coste anual de 6520$.

Parece que los datos invitan a la demagogia: el coste de los ajustes suplementarios para atender al alumnado con TDAH (planes individuales y grupos de apoyo) fue de 91$ anuales por alumno con TDAH, una cantidad ridícula en comparación con los miles de euros que no se ingresan por cuestiones laborales o por muerte prematura o pérdida de años de vida saludable, que suponen unos cuantos miles de dólares.

¿Cabe la posibilidad de que un incremento en la primera atención al TDAH en educación y sanidad supusiera una reducción de costes mayor que el gasto realizado? La pregunta no se puede responder con estos datos, pero nada nos impide hacérnosla.