Skip to content

La hoja de trabajo

febrero 24, 2015

Presento una herramienta que he empezado a utilizar este curso y que me está dando mucho juego. Se llama “hoja de trabajo” y la utilizamos en el aula de apoyo, con un par de grupos de alumnos de 1º de primaria. No todos tienen TDAH, pero la mayoría rinden bastante mal en lectura, escritura y cálculo por distintos motivos.

La hoja de trabajo se empieza a hacer al empezar la clase: cada alumno tiene que escribir en ella su nombre, el día y el mes. Por ahora escriben el día con número y el mes con letra. Al comenzar el curso, algunos de los alumnos apenas sabían escribir su nombre, así que yo les ayudo con lo demás, o pueden utilizar el calendario. Más o menos seguimos un proceso para pasar de casi hacerlo yo a trabajar con independencia:

Hoja apoyoNombre:

  1. Al principio lo escribían ellos, con mayúsculas (como lo habían aprendido y a veces con errores).
  2. Corrijo lo que está incorrecto y en la siguiente sesión recuerdo que tenga cuidado con eso.
  3. Pasamos a escribir el nombre con minúscula, yo lo pongo en la pizarra y el alumno lo copia.
  4. El alumno escribe su nombre.

Día:

  1. Escribo el número en la pizarra para que lo copien.
  2. Busco el día en el calendario y lo señalo para que lo copien de allí.
  3. Un alumno busca el día en el calendario, lo señala y los compañeros lo copian.
  4. Cada uno mira el calendario y pone el día que es.
  5. Aunque no lo he hecho, se podría pasar a escribir qué día de la semana es.

Mes:

  1. Lo escribo yo en la hoja de trabajo.
  2. Lo escribo en la pizarra y los alumnos lo copian.
  3. Un alumno lo escribe en la pizarra y los demás lo copian.
  4. Lo copian del calendario.
  5. Recuerdan cuál es y lo escriben.

Resulta que, si te apañas bien, en el primer rato de la clase los alumnos han estado trabajando los números del 1 al 30 (y con alguna pregunta, los conceptos de anterior y siguiente), la copia y el dictado de palabras complejas como “septiembre”.

En la hoja se apuntan las actividades que se van haciendo durante la sesión de trabajo. Son anotaciones como “ejercicios de la página 26, copia, letra g, sumas, restas, escribir números, lectura de tarjetas, comprender frases”. Al principio yo le apunto a cada alumno lo que hace. Ahora estoy escribiendo las actividades en la pizarra y le señalo a cada uno cuáles tiene que incluir en su hoja de trabajo (no todos hacen las mismas). Más adelante les propondré que cuando terminen una actividad sean ellos los que la anoten.

Otra sección es la de valoración del trabajo. Cada alumno señala cómo considera que ha trabajado. Aquí, los primeros días les hacía gracia señalar la calavera, pero eso se les pasó al poco tiempo. Alguna vez, además de lo que pone el alumno yo rodeo otra de las caras y escribo al lado “la opinión del profesor”.

La última parte es la sección “he aprendido” donde señalo los nuevos logros o escribo algún mensaje de felicitación. Esta parte aún la tengo poco explotada.

Lo más interesante de la hoja de trabajo es que se trata de una herramienta de comunicación: los alumnos no escriben porque sí o porque toca, sino para transmitir una información a sus tutores y a sus padres. Saber que alguien va a leer lo que pones es un buen motivo para tratar de hacerlo bien y con claridad. Pero es aquí donde tengo que pensar algunas mejoras, porque empiezo a detectar que algunos alumnos acumulan entre sus cosas hojas de trabajo y ejercicios de apoyo, lo que indica que nadie las está mirando. Tal vez tenga que supervisar que al llegar a su clase lo pongan todo en su carpeta.

Para quien quiera descargarla:

View this document on Scribd

Fingir el TDAH

febrero 17, 2015

Que alguien pudiera fingir tener TDAH para poder beneficiarse de las ayudas escolares que tienen los alumnos con estos problemas era algo que ya había comentado con algún compañero de trabajo. Pero fue en el 5º congreso de TDAH en Barcelona donde alguno de los ponentes señaló que es un fenómeno real y que incluso se la ha puesto nombre en inglés: “fake ADHD”.

Tenía pendiente recoger algo de información sobre este fenómeno y me ha sorprendido haberla encontrado con bastante facilidad. En realidad hay pocos datos sobre gente que finja los síntomas de TDAH para obtener un diagnóstico, y de lo que más se han ocupado los investigadores es de la gente que accede ilegalmente a los estimulantes empleados en el tratamiento del TDAH. Existen varios estudios sobre este uso en alumnos universitarios, hasta el punto de que ya se ha hecho ya algún trabajo de revisión. Curiosamente, varias de estas investigaciones se han realizado entrevistando o encuestando a estudiantes de medicina.

Entra dentro de lo posible que algunos de estos estudiantes hayan fingido los síntomas del TDAH para poder tener acceso a esos medicamentos, pero existen otras posibilidades como que haya un mercado negro donde conseguirlos.

¿Por qué se finge el TDAH?

Se acaba de sugerir que el principal motivo podría ser el acceso a fármacos estimulantes. De acuerdo con el estudio Illicit use of prescription ADHD medications on a college campus: a multimethodological approach, el uso de estimulantes se da en épocas de mucha exigencia académica para reducir la fatiga y mejorar la comprensión, el interés y la memoria. Otros usos que se han citado serían mejorar el rendimiento deportivo, disminuir la ansiedad, perder peso o mejorar las relaciones.

Otro motivo para fingir el TDAH, más sugerido que documentado, sería el acceso a adaptaciones académicas, sobre todo en los estudios de acceso a la universidad y en la propia universidad.

¿Es fácil lograr el diagnóstico de TDAH fingiendo los síntomas?

Desgraciadamente, parece que sí. En los últimos años, en webs divulgativas, jornadas, guías o protocolos se han puesto a disposición de cualquiera listados detallados de síntomas, criterios diagnósticos, cuestionarios de detección e incluso las claves para la corrección de esos cuestionarios. Generalmente se ha hecho con buena intención, pero es algo que da una información técnica bastante detallada a cualquiera que quiera fingir los síntomas del TDAH. Además, estos síntomas han sido experimentados ocasionalmente por casi todo el mundo (¿quién no ha perdido algo que necesitaba, ha sentido pocas ganas de hacer el trabajo escolar o ha actuado sin pensar alguna vez?) de modo que incluso se podría atenuar el sentimiento de culpa por estar haciendo algo incorrecto.

Lo cierto es que se han hecho varias investigaciones acerca de si los profesionales que diagnostican el TDAH son capaces de distingir correctamente entre las personas que realmente tienen los síntomas y las que los fingen, y el resultado no es muy alentador. Los síntomas del TDAh pueden ser fingidos y los que simulan el TDAH pueden llegar a ser suficientemente creíbles como para lograr el diagnóstico.

¿Se puede detectar a los que fingen?

Las investigaciones también sugieren que, en muchos casos, es posible detectar a las personas que están fingiendo los síntomas. Aquí no voy a decir cómo ni a dar ninguna referencia para no ponérselo fácil a los estafadores. También se están sugiriendo mejoras en los procedimientos de evaluación para hacer posible esa detección.

 

 

El programa para padres New Forest

febrero 10, 2015

Los programas de entrenamiento para padres parecen ser una buena opción de tratamiento en el caso de niños menores de 6 años con problemas de comportamiento o en los que hay sospechas de TDAH. En este grupo de edad, los programas para padres parecen una alternativa más eficaz que las intervenciones farmacológicas.

La Dra. Thompson

El problema está cuando uno se pone manos a la obra y quiere poner en marcha un programa para padres. ¿Qué hace, se lo inventa?, ¿lo compra en una librería?, ¿lo descarga de internet? Normalmente lo que pasa es que descubre que apenas tiene recursos que se puedan aplicar fácilmente porque, aunque hay varios programas publicados con sus manuales y sus materiales, o se ofrezca formación para aprender a aplicar algunos de estos programas, estamos hablando de materiales en inglés y de cursos que, normalmente se hacen en Estados Unidos.

Cathy Laver-Bradbury

La Dra. Laver-Bradbury

Moraleja, no suele quedar más remedio que traducir y adaptar programas (yo ya tuve que hacerlo hace años). Lo que sería una pena es que no se tuviesen referencias de programas eficaces que poder tomar como modelo. Por eso dedico esta entrada al programa New Forest, también conocido como NFPP (New Forest Parenting Program).

Me costó bastante averiguar quiénes son los autores del programa, pero tras un buen rato de búsqueda pude saber que detrás hay un equipo formado por dos enfermeras: Cathy Laver-Bradbury y Margaret Thompson además de Edmund Sonuga-Barke y David Daley, todos ellos vinculados a las universidades de Southampton y Bangor.

El programa New Forest

Se trata de un programa de ocho semanas de duración destinado a los padres de niños de entre tres y once años con síntomas de TDAH (los niños). La persona que aplica el programa, normalmente formada en psicología, acude semanalmente al domicilio de la familia para desarrollar el programa, en el que los padres aprenden distintas estrategias para manejar el comportamiento y los problemas de atención de su hijo. Las ocho sesiones se distribuyen de la siguiente forma:

Primera semana

Se expone qué es el TDAH y se introducen estrategias sencillas como el uso del contacto ocular y los elogios para influir en el comportamiento y la atención del niño.

Segunda semana

Se revisa el diario de la semana anterior, se habla acerca del comportamiento del niño y se enseña a los padres cómo desarrollar hábitos, comunicarse con mensajes claros, establecer límites y evitar los enfrentamientos.

Tercera semana (padres e hijo)

Cómo manejar las rabietas y el mal comportamiento a través del establecimiento de límites y estrategias de distracción.

Cuarta semana (padres e hijo)

Uso eficaz del tiempo fuera y del tiempo tranquilo.

Quinta semana

Valoración de la eficacia de las estrategias aprendidas hasta el momento

Sexta y séptima semanas (padres e hijo)

Se realizan observaciones de 15 minutos y se evalúa con los padres la calidad de la interacción.

Octava semana

Repaso de la información clave del programa y estrategias para gestionar problemas que todavía puedan ser difíciles.

El programa pretende conseguir mejoras en cuatro áreas:

  1. Mejorar el “estilo parental”, haciendo que los padres: conozcan el TDAH y sean constructivos, positivos y organizados.
  2. Ayudar a los padres a comunicarse, desarrollando su habilidad para escuchar y haciendo que sean firmes, claros y consistentes.
  3. Mejorar el manejo del mal comportamiento, haciendo que los padres aprendan los principios básicos de la conducta, el manejo de contingencias y estrategias preventivas.
  4. Mejorar el autocontrol mediante la interacicón y el juego, trabajando el juego conjunto, los turnos, el desarrollo de habilidades y la autorregulación del niño.

Efectividad

El departamento de educación del Reino Unido ha calificado al programa New Forest con tres estrellas (de cuatro posibles), considerando que es una práctica prometedora. Según las indicaciones que dan, un programa para padres debería tener, al menos, dos estrellas y la mayoría de los programas con éxito tienen tres o cuatro (¿alguien se imagina al ministerio de educación haciendo algo parecido?).

Se han publicado tres estudios que son los que respaldan la eficacia del programa. Se trata de:

 

Televisión, videojuegos y TDAH. ¿Existe una relación?

febrero 3, 2015

Cuando este blog comenzaba hace más de cuatro años, una de las primeras entradas que escribí se titulaba ¿Es Bob Esponja la causa del TDAH? Por el título podría parecer una tontería, pero se trataba de un estudio serio sobre la influencia de distintos tipos de dibujos animados en la función ejecutiva de los niños.

Bimo, de la serie Hora de AventurasDurante un tiempo aquello cayó en el olvido, pero en el último año hay bastantes personas que han accedido a aquella entrada y he sentido la curiosidad de saber si ha habido algún progreso en investigaciones de ese tipo. La fuente más amplia que he encontrado es un meta-análisis publicado en 2014 sobre la relación entre uso de multimedia y síntomas del TDAH. Los autores, vinculados todos ellos a universidades de Amsterdam, consideran que el TDAH no es una categoría diagnóstica diferenciada de la normalidad, sino que se trata del extremo de un continuo de comportamientos, y por eso hablan de síntomas o de comportamientos relacionados con el TDAH.

La revisión

Un meta-análisis revisa de forma sistemática la investigación sobre un tema para obtener conclusiones combinando los datos de los estudios sobre ese tema. En este caso se buscaron investigaciones que permitieran relacionar el contenido violento, la velocidad en los cambios de escena y el tiempo global dedicado a la televisión y los videojuegos (entretenimientos con pantalla) con la intensidad de comportamientos propios del TDAH.

Los autores localizaron 29 estudios transversales, 12 longitudinales y 4 experimentales que aportaban datos sobre esas cuestiones. En esos estudios habían participado 155.000 personas menores de 18 años. Sin embargo sólo unos pocos de esos estudios aportaban una medida que pudiese servir para estimar el grado de problemas en alguno de los componentes del TDAH: atención, hiperactividad o impulsividad. Concretamente, se encontraron siete resultados referidos a inatención, uno sobre hiperactividad y otros siete sobre impulsividad.

Resultados

Según el análisis de los datos, el uso de TV o videojuegos se relaciona con la existencia de síntomas de TDAH, y lo hace con estas intensidades: una relación de r = 0,12 para síntomas globales, r = 0,32 para problemas de atención y r = 0,11 para impulsividad. Tal como se ha dicho sólo había un estudio que valorase la relación con síntomas de hiperactividad, que encontró una correlación de r = 0,20.

El coeficiente de correlación, r, es una medida que puede tener resultados entre -1 y +1. Un resultado positivo indica que las dos variables que se evalúan se relacionan en la misma dirección (si una es alta la otra también tiende a ser alta). Si el resultado es 0 se podría decir que no existe relación entre ellas y si el resultado es 1 se podría decir que la relación es tan fuerte que se puede pensar que están midiendo lo mismo. En esta mini-guía sobre el coeficiente de correlación que publiqué hace tiempo se puede encontrar más información. Se puede considerar que la relación entre uso de multimedia y síntomas generales de TDAH o de impulsividad es pequeña y que la relación con síntomas de inatención es moderada.

La relación entre uso de TV o videojuegos y síntomas del TDAH se reducía si la proporción de chicas que participaban en las investigaciones era alta, o si se utilizaban medidas estandarizadas para valorar los síntomas de TDAH. Otras variables como la edad, el uso de televisión o de videojuegos o el contenido de estos no producían variaciones significativas.

Comentario

Un error habitual a la hora de interpretar resultados de este tipo es entenderlos como una relación causa-efecto. La revisión no sugiere en ningún momento que el uso de la televisión o los videojuegos produzca o favorezca la aparición de síntomas de TDAH. Simplemente se afirma que existe una relación pequeña o moderada entre ambos, pero no se descartan otras alternativas como que los niños con TDAH prefieran el uso de entretenimientos multimedia antes que otras posibilidades como leer, hacer deporte o tocar un instrumento musical, o que las familias de los niños con TDAH sean menos restrictivas a la hora de controlar el uso de TV y videojuegos.

¿Qué dijo esta revisión sobre Bob Esponja? Pues no se le menciona, pero sí que estuvo allí. La investigación que empleó como material los dibujos de Bob Esponja se incluyó en la revisión como contenido general (no como contenido con cambio rápido de escenas).

 

 

Otra revisión sobre tratamientos no farmacológicos para el TDAH

enero 27, 2015

En este blog hablamos de las intervenciones educativas, hay quien habla de intervenciones psicosociales y los autores del artículo que comento prefieren llamarlas intervenciones psicológicas. Por eso titulan a su revisión como ¿Es el tratamiento psicológico eficaz para el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)? Revisión sobre los tratamientos no farmacológicos en niños y adolescentes con TDAH.

Este trabajo se publicó en 2013 en Actas Españolas de Psiquiatría, y sus autores son Eduardo Serrano-Troncoso, Mónica Guidi y José Ángel Alda-Díez. Su intención era identificar los tratamientos no farmacológicos que hubieran mostrado alguna evidencia científica de eficacia.

Cómo hicieron la revisión

Siempre me gusta contar esto porque los resultados de las revisiones pueden depender mucho de los criterios que se empleen para localizar y seleccionar el material para revisar. En este caso consultaron las publicaciones sobre tratamiento no farmacológico realizadas entre 1995 y 2010 y las guías de práctica clínica nacionales e internacionales sobre TDAH.

Una cosa que me extraña de esta revisión es que las publicaciones anteriores a mediados de 2009 se tomaron de la bibliografía de las guías de práctica clínica española y de la Scottish Intercollegiate Guides Network, y sólo se hicieron búsquedas en bases de datos para las posteriores (la guía española es bastante parca acerca de intervenciones educativas, y una de sus referencias es la guía escocesa). Sólo se hiceron búsquedas en bases de datos para las publicaciones de finales de 2009 y 2010. Con ese procedimiento me sorprende que localizaran 609 posibles artículos (revisiones sistemáticas, meta-análisis y ensayos clínicos). Al final seleccionaron 12 publicaciones, que es un número que parece razonable teniendo en cuenta las fuentes y la forma de consulta.

Las intervenciones

Los autores distinguen dos grupos de intervenciones: psicológicas y psicopedagógicas. Esto es lo que más me ha gustado de esta revisión ya que las intervenciones psicopedagógicas (las escolares) apenas suelen ser tratadas en este tipo de artículos.

Entre las intervenciones de tipo psicológico señalan como eficaces:

  • Los tratamientos conductuales, que son programas de refuerzo organizados para disminuir comportamientos no desedados o para promover comportamientos adecuados. Además estos tratamientos también se utilizan en el entrenamiento de padres, programas de habilidades sociales o en intervenciones escolares. Encuentran el respaldo a estos tratamientos en este meta-análisis.
  • Entrenamiento para padres, en el que se proporciona a las familias información sobre el TDAH y se les enseñan estrategias para tratar algunos de los problemas más frecuentes con sus hijos mediante técnicas conductuales y estrategias de comunicación. Citan como ejemplos: New Forest Parenting Program, Triple P y The Incredible Years.
  • Terapia cognitiva, que consiste en “ayudar al niño a desarrollar formas de pensar y comportarse más planificadas y reflexivas, identificando las cogniciones desadaptativas y poniendo de relieve su impacto sobre la conducta y las emociones para sustituirlas por otras cogniciones más adecuadas”. Para ello se suelen utilizar técnicas de autoinstrucciones y autocontrol.
  • Entrenamiento en habilidades sociales, en los que se desarrollan habilidades para establecer y mantener relaciones satisfactorias. Según la revisión, estos programas han mostrado eficacia, pero aún no se ha definido un programa estándar y bien establecido, ni se han especificado los componentes que necesitaría para ser eficaz.

Familia, de Renee Haag.

En las intervenciones psicopedagógicas identifican:

  • Intervenciones académicas: sesiones orientadas a enseñar competencias académicas y adaptaciones de las tareas mediante la simplificación de las instrucciones, adaptación de materiales o del espacio físico. Comentan que la información sobre la eficacia de estas intervenciones es muy limitada, pero citan un estudio que muestra que pueden ser efectivas.
  • Formación de profesores: citan como fuente el mismo estudio (que, en realidad es una revisión) que en el punto anterior.

Los autores también analizan la eficacia de los tratamientos dependiendo de la edad de los niños. En el caso de los niños de 3 a 5 años señalan que se han mostrado eficaces los programas de entrenamiento para padres, concretamente los que se ponían como ejemplo. En los niños de 6 a 12 años lo más frecuente es utilizar intervenciones psicopedagógicas, de entrenamiento de padres y de habilidades sociales, en muchos casos combinadas entre sí. En este caso mencionan una mayor variedad de posibles intervenciones concretas: Family STARS, COACHES, STEPP, Parental Friendship Coaching, Irvine Paraprofessional Program o Summer Treatment Program.

En el caso de los mayores de 12 años se señala la carencia de evidencias acerca de la eficacia de tratamientos no farmacológicos.

Una curiosidad

La última parte del artículo trata sobre los tratamientos combinados, en los que se utilizan tanto fármacos como intervenciones psicológicas. Puede sorprender que se dedique una sección a estos tratamientos en un trabajo sobre tratamientos no farmacológicos. Dos de los autores, pertenecientes al servicio de psiquiatría y psicología del hospital Sant Joan de Déu, declararon no tener conflictos de intereses con el artículo. La otra autora sí declaró que su participación en el trabajo había sido financiada por Shire.

Trasteando un poco por aquí y por allí me entenré de que Shire introducía en España, en 2013 (el mismo año en que se publica el artículo), un nuevo medicamento para el tratamiento del TDAH. Cuando se publicó el artículo, esta co-autora trabajaba para la empresa Caudex Medical, dedicada a la comunicación médica y especializada, según la web de la propia empresa, en facilitar a las empresas farmacéuticas vías de comunicación flexibles y atractivas para trasmitir información de alta calidad. Con esta explicación, alguien podría pensar que son una compañía publicitaria muy refinada. No me atrevo a afirmarlo, pero sí que, actualmente, esta autora trabaja en Langland, que sí que se define como una agencia publicitaria de salud.

Me imagino que el artículo en cuestión es una pequeña parte de una estrategia mucho mayor que no tengo ganas ni tiempo de aclarar, pero de la que igual también formaba parte el proyecto Pandah, que tuvo mucho movimiento por esas fechas y últimamente parece congelado.

Conclusión

En fin, yo quería escribir sobre el tratamiento educativo del TDAH, no sobre las estrategias de “marketing” de Shire. Aunque da la impresión de que no se ha hecho un gran esfuerzo de localización y análisis de evidencias, los trabajos que citan los autores como respaldo a los tratamientos psicológicos son reales, y muchos de ellos ya han sido comentados en este blog, por ejemplo:

Intervenciones para el TDAH basadas en evidencias, o no: la base de datos TRIP

Tres tratamientos educativos sólidamente fundamentados

Modificación de conducta

Entrenamiento para padres

Habilidades sociales

Intervenciones para menores de 6 años

Intervención con adolescentes (sí hay evidencias)

Más de intervención con adolescentes

 

 

Protocolo de atención al TDAH en Cantabria

enero 20, 2015

Una nueva comunidad autónoma ha implantado un protocolo de atención al TDAH. En este caso el protocolo es para las áreas de salud y educación, y se presentó el 3 de diciembre, junto con el protocolo de atención a alumnado con trastornos de lenguaje.

José Luis Blanco y Carlos León presentando los protocolos. Fuente: comunicados del Gobierno de Cantabria.

Orientado a la evaluación y el diagnóstico

El protocolo, al que también se llama “guía” y “proyecto TDAH”, está claramente orientado a establecer un procedimiento para la evaluación de los posibles casos de este problema y su diagnóstico. A lo largo de sus 32 páginas se desarrollan 7 secciones que son:

  1. Presentación.
  2. Introducción.
  3. Objetivos.
  4. Proceso de detección, valoración e intervención en personas con TDH [sic.]
  5. Procedimiento de intercambio de información.
  6. Evaluación del protocolo.
  7. Anexos.

Aunque la sección cuarta trata sobre la intervención, el documento dedica dos párrafos a la intervención educativa inicial y menos de media página a la intervención educativa específica. En ninguno de los dos casos se hacen propuestas concretas, salvo la de que la intervención educativa inicial no debería prolongarse más de seis meses.

Los anexos son, sobre todo, modelos de informes y hojas de autorización, pero también hay un modelo de plan de intervención (anexo S-E), que consiste en una tabla con dos columnas, una para educación y otra para sanidad, donde explican sus objetivos, actuaciones, seguimiento y fecha de revisión.

En cuanto al diagnóstico, éste se realiza en pediatría, derivando al alumno a otros servicios (neurología o salud mental) si hay dudas respecto al diagnóstico o si se aprecia o sospecha alguna patología orgánica.

Por último, como curiosidad, me ha llamado la atención que el documento cite los criterios diagnósticos del DSM IV-TR, en lugar de los del DSM V. Desconozco si lo hacen así por desacuerdo con el criterio de edad de manifestación de los síntomas (que probablemente es el cambio más relevante para el diagnóstico infantil) o porque se trata de un documento que llevaba un tiempo “dormido” y olvidaron actualizar esa mención.

Recuerdo que todos los protocolos de TDAH de las comunidades españolas se encuentran enlazados en la página de protocolos del blog.

 

Un intervención útil para universitarios con TDAH

enero 13, 2015

Mindy Scheithauer

Próximamente se publicará en Journal of Attention Disorders un artículo de Mindy Scheithauer y Mary Kelley que describe un valora una intervención basada en el autorregistro y con la que se obtuvieron resultados positivos en alumnado con TDAH. El artículo está basado en la tesis doctoral de Scheithauer, titulada Academic Self-Monitoring in College Students. Se trata de un documento importante ya que valora una intervención educativa. Además lo hace con alumnado universitario con TDAH, que es una población en la que se ha hecho poca investigación. Y otra cosa que también es muy importante es que se trata de un estudio con grupo de control aleatorio, lo que aumenta su rigor.

Los participantes

En este estudio comenzaron 53 alumnos universitarios que habían recibido un diagnóstico previo de TDAH y que seguían un tratamiento médico por ese problema. De ellos, 12 fueron descartados por no acudir a alguna de las sesiones de trabajo, de modo que el grupo experimental tuvo 22 participantes y el de control 19.

La intervención

Todos los participantes recibieron una sesión de formación sobre técnicas de estudio en la que se les explicó:

  1. La técnica de estudio SQ4R, que consiste en echar un vistazo al texto que se va a estudiar, escribir algunas preguntas sobre el tema, leer el texto y responder a a las preguntas, recitar las resupuestas, reflexionar sobre las relaciones o conexiones entre las ideas del texto y repasar (anticipándome a la jugada ya expliqué esta técnica en el libro Estudiar y Hacer la Tarea)
  2. Estrategias generales de estudio: organización, estudio sin distracciones y auto-evaluación.

Además, a los participantes del grupo experimental se les explicó un procedimiento de autorregistro. El registro se hacía en una tabla excel compartida mediante dropbox. Todos los participantes registraban su asistencia a clase y el uso del tratamiento médico. Además para cada uno había items individualizados, preparados a partir de sus problemas concretos. Algunos ejemplos concretos que dan los autores son:

  • He dedicado 30 minutos a realizar tareas de Matemáticas o a estudiarlas.
  • He repasado los apuntes de las clases de hoy.
  • He introducido las nuevas fechas de exámenes y trabajos en el calendario de mi teléfono.
  • Me fui a la cama hacia las 11:30.

La respuesta a los items era de sí o no, y la propia tabla incluía un gráfico en el que los participantes podían ver sus progresos. Si no enviaban diariamente el registro se les recordaba por correo electrónico.

Resultados y comentario

Los participantes que recibieron la intervención de autorregistro obtuvieron mejoras significativas en los síntomas del TDAH (valorados por ellos mismos), en hábitos académicos adecuados, logro de metas personales y calificación media.

Una de las cuestiones interesantes de este estudio es si las mejoras se debieron al uso del sistema de autorregistro o a la interacción entre el autorregistro y el tratamiento farmacológico que seguían los alumnos, es decir, si esas mejoras se podrían atribuir a una mayor continuidad y consistencia en el uso de la medicación. Al parecer, los alumnos que utilizaron el autorregistro no mejoraron en el seguimiento del tratamiento médico, aunque los autores reconocen que la herramienta utilizada para evaluar ese seguimiento es poco fiable.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 555 seguidores